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11 enero 2014

La Infanta imputada o La confusión intencionada del significado de la Monarquía




Abundan estos días los artículos sobre y, ante todo, contra la Infanta Doña Cristina y contra la Monarquía en España.

Desde que apareció el caso Noós como asunto colateral del asunto Palma Arena, un caso de corrupción política de mucha más envergadura que la empresa del consorte plebeyo de la Infanta, no han parado las filtraciones -sin duda intencionadas- para perjudicar la imagen de la institución monárquica española. Y resulta bastante lamentable la falta de seriedad de muchos periodistas en el asunto de la Infanta Doña Cristina. Sobre todo el debate nada objetivo sobre si se debe o no imputar a la Infanta en relación con las operaciones comerciales de su cónyuge parece haberse convertido en fuente inagotable para los sectores antimonárquicos -bastante minoritarios, pero con mucha capacidad de hacerse oír- para arremeter contra la institución monárquica que nada tiene que ver con los negocios de un particular y mero miembro político de la Familia Real.

En todo este debate se mezclan muchos conceptos. La Infanta Doña Cristina no es la Monarquía, sólo es una hija del Rey. En la Monarquía sólo existe un titular de la Corona: el Rey, mientras que al  Príncipe Heredero corresponde un lugar destacado y relevante, porque va a suceder al Rey cuando llegue el momento. En cambio, las hijas del Rey forman simplemente parte de la Familia Real, sin funciones constitucionales. La Monarquía es la forma de estado, y la Corona representa al estado. Las Infantas son personas privadas, y sólo actúan en nombre del Rey en representación de éste en actos de menor importancia, lo que es la única circunstancia cuando adquieren relevancia pública.
Por su parte, el Rey siempre ha cumplido con sus obligaciones constitucionales.

Lo triste del asunto Urdangarín es el interés político que algunos funcionarios de Justicia parecen tener cuando no hacen más que querer implicar a toda la Casa Real en un caso en el que se trata de negocios del consorte de la Infanta Doña Cristina que éste hizo aprovechándose de su posición privilegiada, incluso después de haber sido advertido por la Casa Real de no hacerlo. El error del Rey fue no haber parado en seco las operaciones comerciales de su yerno con algunos estamentos políticos, desarrollando un comportamiento nada ejemplar. Pero no olvidemos que Noós es un asunto colateral de Palma Arena y que las responsabilidades son de los políticos que adjudicaron contratos a Urdangarín sin respetar los procedimientos habituales. Al menos, este parece ser el caso, pero todo siguen siendo especulaciones mientras no se haya celebrado el juicio correspondiente y se haya dictado sentencia firme. Los medios de comunicación y algunas partes de la ciudadanía, sin embargo, ya parecen haber sentenciado no sólo al consorte de la Infanta, sino a la misma Infanta, al Rey y a la Monarquía sin diferenciar en absoluto entre estado, Corona y los diferentes asuntos judiciales.

Ahora que el juez ha decidido imputar a la Infanta Doña Cristina, nuestra valoración lógicamente es de respeto a la decisión judicial, si bien no podemos compartirla, pues estamos de acuerdo con la fiscalía, Hacienda, la Abogacía del Estado y las defensas de las partes de que no se puede imputar a nadie sólo con meros indicios y sin pruebas, y como dijo el fiscal, no se puede imputar a nadie por lo que es, sino por lo que ha hecho. El juez Castro dice que sólo quiere oír a la Infanta, pues si eso fuera verdad, la habría llamado en calidad de testigo y no como imputada.

Se ha dicho por activa y por pasiva que la ley es igual para todos. Nosotros como Asociación Monárquica Europea nos preguntamos: ¿Se habría investigado con tanto celo una situación similar si en lugar de tratarse de la Infanta Doña Cristina hubiera sido una ciudadana cualquiera? La ley en este caso parece más igual para unos que para otros. Si se demuestra con pruebas que la Infanta ha cometido algún delito, la Ley debe caer sobre ella con todo su peso, pero con pruebas irrefutables. De todos modos, tanto ella como su marido ya están condenados social y mediáticamente aunque salgan absueltos.

La Infanta en todo caso puede declarar como testigo, no como imputada, ya que las empresas fueron gestionadas por su marido y el socio de éste. Todo esto no tiene que ver ni con la Monarquía ni con el Rey, sino con los intereses de unos políticos corruptos que presumiblemente esperaron obtener prebendas muy particulares de estos negocios - o tal vez sólo querían decorarse con cierto glamour monárquico, quién sabe.
Aún más lamentable son filtraciones en toda la fase de instrucción y que la instrucción lleve ya casi 3 años sin que se haya llegado a celebrar ningún juicio. Como dijo muy acertadamente el Jefe de la Casa Real, esta prolongación inusitada de la fase de instrucción sin celebrar juicio es un martirio - y lo es no sólo para la Casa Real, sino para toda la sociedad. El juez parece prolongar aposta un procedimiento que debería ser bastante más corto. Pero la Justicia en España nunca se ha caracterizado por su rapidez y eficacia, mientras contrasta mucho con los sistemas judiciales de otros países donde no es normal que algunos jueces se hagan célebres por sus actos, caracterizados en algunos casos por unas tendencias políticas concretas. No es normal, desde nuestro punto de vista, cómo se ha desarrollado la instrucción, con continuas filtraciones, curiosamente siempre al mismo periódico. Filtraciones que casualmente tampoco se han investigado; ha habido reuniones del juez con la abogada de la acusación particular, grabadas y publicadas por un medio de comunicación que cuestionan seriamente la imparcialidad de la instrucción; publicación de correos electrónicos impresos en papel que nada aportaban al núcleo duro de las investigaciones, pero que servían para destruir la imagen de la Infanta y su entorno familiar y que el juez dio por buenos sin molestarse en investigar el soporte informático de los mismos, etc., etc.

En este tema, muchos periodistas, políticos, autodenominados expertos y ciudadanos en general, dan por sentado que hay presiones para que la Infanta salga indemne, pero todos dan también por sentado que no hay esas mismas presiones en sentido contrario y dan por buena esa “curiosa” instrucción del caso. Aceptan y aplauden entusiasmados al juez, que parece tener tan claro el papel de la Infanta, que necesita más de 200 folios para intentar justificar su postura, aplauden que la imputación solo esté sustentada por la opinión subjetiva del juez, el sindicato ultraderechista Manos Limpias, cuyas caras visibles son Miguel Bernard, ex líder del desaparecido Frente Nacional e imputado por coacción y estafa como recoge hoy ABC; la abogada del mismo sindicato, Virginia López, que fue pillada de copas con el juez Castro, y el mismo medio de comunicación beneficiado con las filtraciones y cuyos titulares de prensa sobre el caso están más cerca del sensacionalismo que de la información.

En cambio, se critica muy duramente, se ven tejemanejes y presiones tras la decisión del fiscal del caso, de la Fiscalía General del Estado, de la Abogacía del Estado y de Hacienda al rechazar la imputación. Se da más credibilidad a un juez que hasta ahora sólo se ha movido entre indicios y suposiciones, a un ultraderechista imputado por estafa y a su abogada y a un medio supuestamente independiente que a organismos e instituciones como los mencionados.

Lo más llamativo es la falta de criterio al tratar los diferentes asuntos y el aparente desconocimiento del funcionamiento y la composición de muchas instituciones. Monarquía significa "gobierno de uno", lo que aplicado a los tiempos presentes se podría traducir con "reinado de uno". Es decir, la Monarquía no la representa una multitud (toda una Familia Real), sino el Rey y nadie más que el Rey.

La ventaja de la Monarquía es que la familia del Rey puede asumir la representación de éste si así lo decide, pero eso no cambia nada respecto de la titularidad de la Corona, que corresponde a UNO, no a todos. La Reina y las hijas del Rey forman parte de la cara visible de la Monarquía, pero ellas no son la Monarquía. Los consortes de las infantas ni siquiera son representantes auténticos de la Familia Real, son anexos irrelevantes de la Familia Real sin llegar a ser realeza.

Vimos muy bien cuál es el diferente trato que recibe el Rey como titular de la Corona y jefe de estado y cuál es el trato que recibe el Príncipe Heredero. Cuando el Rey no pudo asistir a la Cumbre Iberoamericana se dijo claramente que el Príncipe no podía sustituir al Rey como jefe de estado. Entre otras razones el problema reside en que no hay Ley Orgánica que regula el funcionamiento de la institución monárquica, y al ser el Rey el único representante legítimo de la Monarquía Española (= del estado), sus funciones no pasan automáticamente a otros miembros de la Familia Real, ni siquiera al Príncipe Heredero. De hecho, vimos que Don Felipe representó al Rey en la Cumbre Iberoamricana, pero sólo en algunos actos, no como jefe de estado, mientras tuvo que complementar su viaje con otros actos representativos de tipo cultural o económico. Por lo tanto, si ni siquiera el Príncipe puede asumir las funciones del Rey, menos aún lo pueden hacer las Infantas, por mucho que estén en la línea de sucesión (lo que de por sí no significa más que un más hipotético que efectivo derecho a suceder al Rey si faltasen todos los sucesores intermedios. Consecuentemente, no se puede confundir la Monarquía con la Infanta Doña Cristina. La Monarquía es el estado y al estado lo representa el Rey como jefe del estado.

Por consiguiente, los negocios del consorte de la Infanta los hizo un particular que hizo mal uso de su posición privilegiada y de los contactos que esta posición le permitía establecer gracias a su matrimonio con una hija del Rey. Los negocios no los hizo el Rey (la Corona) ni la Monarquía (el estado).

Y sin venir a cuento, se especula constantemente sobre una eventual abdicación del Rey, que evidentemente se quiere poner en relación con el asunto Urdangarín, como si se estuviera deseando desestabilizar a la Monarquía para echarle toda la culpa de todos los males que sufre España, cuando estos males son responsabilidad única y exclusiva de la clase política gobernante y que en nada cambiarían si se acabase con la Monarquía, que es la única garantía de mantener la unidad nacional, la estabilidad política y el prestigio internacional que la clase política ha ido arruinando legislatura tras legislatura.

Por más que algún político y periodista se emocione o se frote las manos pensando en la abdicación del Rey o la caída de la Monarquía, ésta seguirá, porque la opción republicana tiene una historia muy negra por más que ahora esté de moda manipular aquel período histórico para pintarlo de rosa, pero que en realidad tuvo mucho de terrorífico y poco de democrático y que nos llevó a una guerra civil y a una dictadura. Si el Rey aguantó en la Transición entre la extrema derecha, la extrema izquierda y la crisis económica, hoy hará lo mismo y mejor, porque cuenta con el Príncipe, un hombre muy preparado, mientras nuestra clase política oscila entre la mediocridad, la falta de sentido de Estado y la estulticia.


¡Larga vida al Rey!


Fuente: Monarquía Europea
 

13 octubre 2012

La Hispanidad, bajo mínimos


La Monarquía necesita ya un cambio generacional
La fiesta nacional del Reino de España, que también lo es en algunos, aunque cada vez menos, de los países que antaño eran colonias españolas, está bajo mínimos, y no sólo por razones presupuestarias.

El día de ayer estuvo marcado por una manifestación -que difícilmente se puede llamar multitudinaria- en la Plaza de Cataluña de Barcelona, en la antigua provincia aragonesa del Condado de Barcelona, en contra de la independencia que persigue el actual gobierno nacionalista-conservador de Cataluña bajo la presidencia de Artur(o) Mas, quien continúa por la senda ya marcada y preparada por el anterior gobierno tripartito formado por PSC, ERC e IU-ICV.

El desfile en Madrid se había limitado casi sólo a las tropas. Tampoco tiene sentido gastar mucho dinero en desfiles militares, tal como están las cosas. Y la situación en Cataluña y las Vascongadas no invita, precisamente, a festejar nada. Incluso se rumorea que S.M. el Rey reprochara al primer ministro Rajoy la incorrección política del ministro Wert, quien había pedido "españolizar" Cataluña, aunque todos entendemos qué quería decir con ello (no lo que interpretan la izquierda feroz y el bando separatista catalán), aunque la Casa de S.M. el Rey ha desmentido que fuera eso lo que dijera el Rey a Rajoy.

Quizás haya sido una de las celebraciones de la fiesta nacional más pobres de todos los tiempos. Sólo se recuerdan desfiles mínimos de los tiempos de Felipe González, cuyo partido no era ni es partidario de enfatizar la españolidad de España. 

España se parece cada vez más a la del desastre de 1898, cuando se perdieron las últimas colonias -a excepción del protectorado de Marruecos, del Sáhara Español y de Guinea Española. También entonces el desastre del país se debía a la ineptitud de los políticos de turno, y cuando ésta se lleva al extremo, siempre acaba en pérdida de territorios. Sólo queda por saber cuándo se producirá el desastre. Diría que en el 2014 o 2016, ya que, según Artur(o) Mas, el referendum lo quiere convocar en cuatro años.

Arturo Mas: ¿Revista fúnebre?
La manifestación contra la independencia en Barcelona registró una asistencia bastante escasa. Todo indica que la causa española está perdida en Cataluña. Ya no quedan fuerzas y sólo cabe adaptarse a los hechos consumados o emigrar de Cataluña.

Los políticos españoles llevan treinta años saboteando todo lo que suene a España. Los resultados son palpables. Hispanidad, bajo mínimos.

22 abril 2012

En abril, mentiras mil

Nunca se ha visto semejante revuelo por un viaje de Su Majestad el Rey de España. Nunca.

Resulta que Su Majestad el Rey se va de viaje privado a un país africano y se rompe un hueso de la cadera. 

Resulta que dicho accidente tiene lugar en el marco de un safari al que Su Majestad fue invitado.

Resulta que el tal accidente se produce, por pura casualidad, en la misma fecha que el nieto mayor de Su Majestad el Rey se pega un tiro en el pie con una escopeta de caza de su padre, el ex consorte de S.A.R. Doña Elena.

-lo que dice mucho del sentido de responsabilidad del ex consorte de la Infanta-

Resulta que el accidente de Su Majestad el Rey se conoce y que levanta sospechas.

¿Por qué Su Majestad el Rey viajó a Botsuana?

¡Anda! ¡Si fue para hacer un safari! 

¡Qué se habrá creído el Rey! ¡Un safari!

Y empieza a levantarse la polvoreda. Republicanos feroces arman la de San Quintín aprovechando que ha llegado su hora para arremeter contra el Monarca. 

¡Qué osadía, el Rey se ha ido a cazar elefantes! 

¡Toma ya!

¡ELEFANTES!

¡Qué crueldad! 

¡Viva la república!

A por las guillotinas, a por las guillotinas.

¡Pobres animalicos!

Resulta que en Botsuana (y en otras partes de África) no sólo sobran negros, también sobran ¡ELEFANTES!

La superpoblación de elefantes, como explicó el WWF de Alemania, necesita ser combatida, de forma controlada.

Y van y montan un gran debate en telecinco. ¡Vaya mierda de debate!

Ni debate ni ná. Con los contertulios de siempre: La feroz republicana ciudadana Rahola, otro pavo que no hacía más que interrumpir, y la María Antonia, casi la más sensata dentro de la insensatez.

Y por el lado de la derecha, tres mamonazos que nada aportaron, interrumpidos por las dos republicanas y el otro.

El Jordi, de poca capacidad moderadora, ni se inmutó.

¿Un debate republicano? Pozí. Porque los tres peleles de la derecha, tan indocumentados como los tres peleles de la izquierda rebublicana feroz, no dieron palo al agua.

Y bueno: El Jordi había invitado a dos monárquicos. Sería para humillarles. Sería para tomar el pelo a la ciudadanía. Pues no hablaron. Gracias a la Rahola y gracias a la ineptitud de Jordi.

¡Vaya mierda de Telecinco! Telecinquillo. Telemierda. ¡Qué programa más inútil y más manipulado. Una vergüenza. 

Telecinco nunca más. 

¡Abajo la república!

¡VIVA EL REY!

(la emboscada nunca antes era tan evidente)

¡Ánimos, Majestad! A estos mandangas hay que vencerles. Nobleza obliga. Vileza merece castigo.

¿Telequé?






15 abril 2012

El elefante cazado y otros episodios surrealistas

Los monárquicos en general estamos bastante perplejos ante los últimos acontecimientos, que -aunque en el fondo no son más que anécdotas de la vida cotidiana de ciertos ámbitos de alto poder adquisitivo- no dejan de ser preocupantes por reflejar una grave insensibilidad por los problemas verdaderos del país y de los ciudadanos, que en su inmensa mayoría no pueden permitirse ciertos lujos de la clase dirigente.

Las cacerías siempre han sido una afición de dudoso gusto de las altas esferas, y de hecho abundan los cazadores entre socialistas, conservadores, empresarios, nobles, gobernantes y nuevos ricos. Eso de matar de un tiro o varios a animales acechados en el monte o en la estepa debe de dar una sensación de poder muy particular -por perverso-, pues acabar con la vida ajena, aunque sólo sea animal, eleva al cazador deportivo en una especie de dios que puede decidir discrecionalmente si un animal debe morir o puede seguir viviendo.

Cazar y matar animales en realidad sólo es moralmente aceptable si es necesario para alimentarse o alimentar a la sociedad en general, o bien para evitar plagas o epidemias, y así se practica desde siempre criando o cazando animales. La caza deportiva, en cambio, aunque deja mucho dinero a los que organizan cacerías y tienen que cuidar -si pensamos en los cotos de caza- la reproducción de los animales salvajes para estas cacerías, tiene un aspecto deplorable, muy ajeno al sentir de la sociedad actual. Especialmente la caza mayor de animales raros en África o Asia es más que criticable, porque los equilibrios de la fauna en estos continentes ha sufrido muchos daños, y aunque los elefantes en algunas regiones se multiplican más de lo deseado, acabar con la posible superpoblación mediante safaris a la vieja usanza es algo bastante fuera de lugar.

Resulta que en medio de una crisis económica descomunal, cuando el Rey llama a arrimar el hombro e intentar todos juntos sacar a este país de su situación, con cinco millones y medio de desempleados y la quiebra inminente de las finanzas del estado y de las autonomías, el monarca se va de caza de elefantes a Botsuana el mismo día en que sus más acérrimos enemigos celebran la proclamación de una república que no trajo más que miseria y desgracia a este país, algo de que se vanaglorian los republicanos de la extrema izquierda bolchevique, que anhela volver a los tiempos de la revolución francesa para cortar cabezas o dar sus famosos "paseos" e imponer su particular sistema de dictadura, opresión y persecución de los que piensan de otra forma.

La izquierda no critica a los suyos
Tal vez, este episodio más de caza (sur)real no habría trascendido si no se produjera el desafortunado accidente del Rey con rotura de cadera, algo que debe haber sido motivo de máximo regocijo de las hordas republicanas, que no paran de lanzar fotomontajes y dibujos para ridiculizar al Rey y a la Monarquía, como si el hecho de irse de caza tuviese algo que ver con el buen hacer el Rey durante 37 años o el funcionamiento mismo de la Monarquía como forma de estado. Tampoco fueron tan críticos con otros cazadores -republicanos- como el ex ministro Bermejo, el ex juez Garzón y algunos altos funcionarios de Justicia y Policía, todos ellos "cazados" en una cacería, en la que el ex ministro encima participó sin tener el permiso correspondiente, una caza que fácilmente costaría a cada uno 15.000 euros o más.

Y tal vez, este episodio no sería tampoco tan trascendental si no fuera porque el nieto mayor del Rey, Don Juan Froilán, hijo primogénito de S.A.R. la Infanta Doña Elena, se pegara un tiro en un pie con una escopeta de caza de su padre, ex consorte de la Infanta, que indica el escaso sentido de la responsabilidad que tienen algunos cuando llegan a ciertos niveles sociales.

Y tal vez, este epidosio no tendría mayor relevancia si no fuera porque el aún consorte de S.A.R. la Infanta Doña Cristina no estuviera metido en líos judiciales por sus negocios con ex gobernantes autonómicos de Baleares, Valencia y Cataluña facilitados por su elevada posición social como miembro político de la Familia Real.

Uno se pregunta, seriamente, cuál es la política interna de la Casa de Su Majestad el Rey y de su equipo para que puedan ocurrir acontecimientos tan lamentables. En poco menos de tres meses la imagen de la Corona ha quedado seriamente empañada por sucesos imprevistos, pero igualmente previsibles, porque siempre hay que ponerse en lo peor para poder calcular las posibles consecuencias, y justamente los negocios del consorte de la Infanta Doña Cristina se conocían y se podían haber evitado, al igual que los riesgos de la caza deportiva son tan evidentes como son impopulares tales actividades por elitistas y costosas.

Al final resulta que el Rey como cazador de elefantes se convierte en elefante cazado, y la Monarquía sufre un deterioro de imagen que costará reparar, porque las huestes republicanas no pararán para aprovechar al máximo la mala imagen del suceso y favorecer sus postulados totalitarios a favor de un sistema que está demostrando en toda Europa que es mucho peor que la Monarquía y que adolece de problemas y crisis mucho más severos de lo que puede ser un accidente de caza de un Rey que puede sufrir cualquier persona que se dedica a estas actividades de ocio.

No dejemos que lo surrealista se convierta en base argumental a favor de algo que sería muy perjudicial para nuestro país. Pero llamemos también a las altas instancias del estado para actuar de una forma que permita percibir que tanto el Rey como el Gobierno tienen sensibilidad hacia los problemas de los ciudadnos. La austeridad empieza por el comportamiento público y privado de los máximos representantes del estado, y éste implica no hacer safaris en países lejanos ni conceder subvenciones a los enemigos del estado que nada aportan a la recuperación económica.


19 noviembre 2011

Aves carroñeras vuelan sobre un país en quiebra

El marasmo de la corrupción, del tráfico de influencias, de la mala gestión, de los abusos de poder y la utilización inadecuada de fondos públicos en realidad inexistentes y financiados con deuda pública no parece tener límite. España y Europa se parecen cada vez más a un gran pantano lleno de fango y podredumbre en el que desaparecen la moral, los valores y el dinero.

Llevamos años, si no décadas, leyendo y escuchando noticias sobre casos de corrupción. No en vano España aparece en el mapa mundial de la corrupción casi al mismo nivel que los países del este. Y poco debe importar a los corrompidos la marcha del país mientras que consiguen vivir bien a costa del erario público. Todo parece un escenario formado por buitres, hienas y chacales.

Los casos más recientes han sido los descontroles en Castilla-La Mancha (68 coches oficiales puestos en venta, cientos de iPhones no devueltos por antiguos cargos públicos socialistas...) y los negocios de Pepiño Blanco hechos en una gasolinera.

Cada día salen a la luz más detalles sobre el caso Urdangarín, como extensión del caso Palma Arena. Tras saberse que una de sus empresas obtuvo de forma presumiblemente irregular la adjudicación de dos congresos por parte del penúltimo gobierno balear presidido por el pepero Jaime Matas por valor de 2,3 millones de euros, han aparecido más contratos incluso más sustanciosos, gracias a las buenas relaciones entre los Duques de Palma y el antiguo gobierno pepero de las islas.

Algunos quieren culpar de ello a la Monarquía, pero la Monarquía poco tiene que ver con esto. Más bien es lo que pasa que un alto nivel de vida al que un plebeyo de una familia conservadora nacionalista vasca catapultado a consorte de una Infanta de España implica muchos gastos, y qué mejor solución que la de aprovechar un poco la posición privilegiada de un miembro de la Familia Real para hacer negocios.

El problema no es tanto que el plebeyo vasco aprovechara sus influencias o las de su real esposa para ganar elevadas sumas de dinero por servicios relacionados con el deporte, sino más bien que un gobierno elegido democráticamente y dirigido por un miembro de un partido llamado ahora a arreglar el desaguisado económico-financiero de España haya consentido, gestionado y/o facilitado que se pagaran sumas elevadísimas por servicios de dudosa rentabilidad a un consorte de una infanta saltándose todas las reglas de equidad en la adjudicación de contratos mediante concursos manipulados de antemano, como parece ser la situación si no d etodos, al menos de algunos de estos negocios entre el gobierno balear y el consorte plebeyo de la Infanta.

Igualmente lamentable es que el sucesor socialista en el cargo mantuviera el silencio sobre este asunto, aunque al menos no aprobó la renovación de tales negocios con la familia Urdangarín y sus socios.

Lo más grave del asunto es que por el tráfico de influencias, que parece tan obvio, se haya privado a otras empresas poder obtener los contratos y ganar honradamente dinero con los servicios prestados. Y la guinda es que un hombre que vive muy bien de la Monarquía, aunque indirectamente, y su real esposa se hayan prestado a hacer tales negocios, cuando tenían que ser conscientes de las repecusiones que ello tendría al conocerse las circunstancias. ¿O eran tan membrillos de creer que todo se había hecho tan meticulosamente que nunca se sabrían lor pormenores de esas curruptelas? Porque obtener contratos públicos millonarios simplemente por ser del estamento más alto del estado y no por conurrir en igualdad de condiciones con otras empresas del sector es ser corrupto, al menos moralmente, aún cuando se asegura la legalidad formal de los asuntos.

Pero no es la primera vez que miembros de la Familia Real hayan descuidado la imagen de la institución que representa, salvo S.M. la Reina, que es una Reina como Dios manda, aunque también tenga sus más y sus menos si pensamos en su pertenencia al Club Bilderberg, una organización que no se caracteriza precisamente por ser monárquica.

Ahora va a ser difícil evitar que la imagen y el prestigio de la Corona se vean perjudicados. La Casa Real española es la menos costosa de todas las Monarquías europeas, y los negocios del consorte de la Infanta Doña Cristina suman mucho más que el presupuesto anual de la Casa Real. Pero la implicación directa o indirecta de una Infanta de por sí es bastante grave y compromete mucho a S.M. el Rey, quien tendrá que dar explicaciones sobre el caso cuando se sepan los detalles últimos. Lo malo es que no podrá distanciarse se su propia hija y tendrá que ver cómo se arregla un asunto que hará mucho daño a la Monarquía por ser como agua de mayo para las decadentes fuerzas republicanas de España que sólo esperaban un manjar como este para arremeter contra la institución monárquica, como si la república fuese la solución a todos los males. No olvidemos que repúblicas como Italia y Grecia tienen problemas aún mayores y que el problema verdadero de toda la crisis son los políticos.


23 febrero 2011

Trigésimo aniversario del intento de golpe de estado en España

S.M. el Rey dirigiéndose a la nación en la madrugada del 24-F
Hace hoy treinta años de los sucesos del 23 de febrero de 1981, cuando una parte de los altos mandos militares se sumaron a una operación que debía tener como resultado un golpe de estado, pero que fracasó porque no todos los militares se sumaron a dicha operación. Hasta el día de hoy no queda muy claro quiénes estaban detrás del golpe, ya que sólo se conocieron los que ejecutaron el mismo en Valencia, en Madrid y pocos sitios más.

Los golpistas dejaron al margen de sus acciones a la Casa Real y ocuparon sólo el Congreso y algunos puntos estratégicos. Donde quizás fue más efectivo el golpe fue en Valencia, donde el General Miláns del Bosch era el Capitán General de la Región Militar de Valencia. 

La madrugada del 23 al 24 de febrero, sobre las 3 horas, Su Majestad el Rey, tras evaluar la situación y aguardar acontecimientos, hizo un llamamiento por televisión para que los militares renunciaran a sus propósitos de instaurar una nueva dictadura militar, y quizás fue por ese llamamiento que no todos los altos mandos de los tres ejércitos se sumaran a la operación, lo que hizo que durante la mañana del 24 el golpe fracasó y los militares abandonaron el Congreso.

La actuación del Rey fue clave y a la vez fue un momento estelar, ya que como salvador de la democracia adquirió gran prestigio no sólo en España, sino en todo el mundo.

¿Cuáles fueron las razones para dicho golpe de estado? 

En realidad, la situación política en España en aquel momento fue comparativamente menos delicada que hoy en día, entre otras cuestiones porque la locura nacionalista aún no había llegado a los extremos que se puede observar hoy especialmente en Cataluña, y económicamente España estaba creciendo lenta pero constantemente.

Políticamente el país aún vivía en una situación inestable en cuanto que la transición estaba en plena marcha y la Constitución sólo llevaba algo más de dos años en vigor. En las Fuerzas Armadas aún quedaban muchísimos mandos de la época franquista, y es allí donde residía el mayor malestar con los cambios políticos.

Por añadidura, los políticos de entonces, al igual que los de hoy, se dedicaban a todo menos a aúnar fuerzas y trabajar juntos, de forma responsable, en la modernización de España. Los desvaríos nacionalistas crearon problemas adicionales y la banda terrorista ETA no hacía más que matar, en aquel año alrededor de 100 personas perdieron la vida por sus acciones violentas con coches bomba y tiros en la nuca.

Adolfo Suárez había sido el hombre clave de los inicios de la transición, pero fue poco decidido a la hora de llevar a cabo las reformas, quizás porque quería quedar bien con todas las fuerzas políticas, una actitud que más tarde hizo fracasar su segundo proyecto político, el Centro Democrático y Social (CDS). Por añadidura, la izquierda de socialistas y comunistas le hacía la vida imposible, por lo que decidió dimitir. Y ese fue el momento clave para los militares franquistas para intentar dar un golpe de estado, ya que el 23 de febrero debía haber sido investido su sucesor Leopoldo Calvo Sotelo. La interinidad del poder ejecutivo ofreció un momento de debilidad adecuado para las acciones militares de ese día.

La principal culpa del golpe quizás la tenga, por tanto, la izquierda española, y hasta me atrevería a aventurar que fue esa izquierda que deseaba un acontecimiento así para poder ganar las elecciones y hacer una limpieza en las Fuerzas Armadas para eliminar para siempre todos los militares que podrían tener ideas franquistas. Precisamente fue eso lo que pasó después, cuando Felipe González ganó las elecciones de octubre de 1982, en parte consiguiendo el paso a la reserva de muchos altos mandos a cambio de elevadas pensiones, mientras que otros, que fueron más prudentes cuando se fraguó el golpe de estado y esperaron acontecimientos sin desvelar su simpatía con los golpistas. Estos últimos fueron luego los más beneficiados con buenos destinos. Los socialistas compraron así a muchos militares sin un perfil político claro y se aseguraron el poder y la neutralidad de las Fuerzas Armadas.

Hoy en día sería impensable otra proeza como la de 1981, sobre todo porque no queda casi nada de un ejército con capacidad de controlar los puntos neurálgicos del estado y del gobierno, pero también porque el contexto político con la Unión Europea haría inviable una dictadura militar por el asilamiento que supondría para España.

Lo que sí quedó demostrado es el papel importantísimo de la Monarquía y de la figura del Rey para salvaguardar la estabilidad política en una situación extrema. Pero no sólo eso. En los últimos meses el Rey ha ejercido una función clave como la de resolver problemas como el estancamiento en la renovación del Tribunal Constitucional, así como otros embrollos causados por un gobierno de ineptos. Para algunos puede parecer poco, pero nos encontramos muchas veces en situaciones extremas en las que el Rey suele intervenir de una forma muy diplomática para solucionar lo que ni el gobierno ni la oposición parecen querer solucionar por puros intereses partidistas y estratégicos.

Treinta años después de aquel golpe de estado fracasado demasiados políticos no parecen haber aprendido la lección. Se creen muy seguros en el orden político actual, y así se olvidan siempre de nuevo de los intereses supremos de España y de sus ciudadanos que son, principalmente, la buena gestión del estado, la honradez, la transparencia, la cooperación entre la sfuerzas políticas, la unidad nacional por encima de bizarros interesas nacionalistas y el orden constitucional.

Que vivamos hoy en una situación de estabilidad institucional no significa que ésta no se pueda ver alterada de la noche a la mañana. Sin que sea comparable, la situación estancada en los países del norte de África ha llevado a una oleada de revueltas y protestas, con la caída de gobiernos y regímenes. Cada país o región puede ser muy diferente, pero los momentos límites pueden provocar reacciones populares que desarrollan una dinámica propia poco previsible.

Ojalá el día de hoy haga repensar a muchos políticos su actitud actual en cuestiones fundamentales para la ciudadanía. Quizás este año sea un año clave para que algo cambie a mejor sin revulsivos más graves que algún vuelco electoral. 

27 diciembre 2010

Mensaje de Navidad de S.M. el Rey o Vivir en el mundo de Yupi

Según informa El Mundo, la audiencia del mensaje de Su Majestad el Rey ha llegado a su nivel más bajo de la última década.

Una media de 7.120.000 espectadores han seguido este año el mensaje navideño del Rey, lo que supone de nuevo el peor dato de la última década, con 850.000 menos que en 2009 y cerca de dos millones menos que en 2000, según un estudio de Barlovento Comunicación sobre datos de Kantar Media.

El discurso de Nochebuena del Monarca ha vuelto a perder este año seguidores, a pesar de la TDT y de los 33 canales que lo han ofrecido en esta ocasión, cuatro más que el año pasado, cuando atrajo a 7.979.000 personas (que ya fue el menos visto de la última década), con una cuota del 72,0%, frente al 65,6% de este año.

En cambio, los índices de consumo televisivo en la franja horaria correspondiente al mensaje han sido los segundos mayores de la historia, sólo por detrás de los registrados el año pasado. Un total de 10.847.000 individuos veían televisión en dicha franja, alrededor de 225.000 espectadores menos que en 2009.

La evolución de la audiencia de la alocución de don Juan Carlos ha sido la siguiente en la última década: 9.140.000 espectadores y 87,2% de "share" en el año 2000; 8.956.000 en 2001; 8.265.000 en 2002; 8.457.000 en 2003; 8.235.000 en 2004; 8.648.000 en 2005; 8.683.000 en 2006; 8.738.000 en 2007; 8.593.000 en 2008 y 7.979.000 en 2009.

El Rey recibió al dictador Chávez
Estos datos dan que pensar. Y la culpa la tiene enteramente el Rey, con su actitud manifiestamente mejorable en cuestiones tan fundamentales como han sido y siguen siendo los ataques al orden constitucional, la insumisión del gobierno catalán en lo que se refiere a la ejecución y el acatamiento de las sentencias de los más altos tribunales españoles, las afrentas del dictador comunista venezolano Chávez a España y la expropiación paulatina de patrimonio de españoles en dicho país, así como la indiferencia aparente ante los problemas de desgobierno que sufre España, con un gobierno que no está dispuesto a buscar soluciones serias para remontar la crisis económica y financiera.

Dijo S.M. el Rey:

"Llegamos al final de un año difícil y complejo, marcado por una crisis económica, en España y en otros países, más larga e intensa de lo esperado. En nuestro caso ha puesto de manifiesto desequilibrios y deficiencias estructurales que hemos de resolver juntos con eficacia y prontitud."

Palabrería hueca al estilo de Zapatero, a parte de que falta a la verdad. "Más larga e intensa de lo esperado." Estaba anunciado que iba a ser una crisis muy dura para España, hecho que negó el primer ministro Zapatero reiteradamente incluso cuando ya era más que evidente.

"Lo más doloroso es que ha golpeado a tantos hombres y mujeres que han sufrido -en su propia carne o en sus familias- la pérdida de empleos. Los parados concentran nuestras preocupaciones; son una prioridad insoslayable. La sociedad española no puede dejar que, especialmente, tantos jóvenes carezcan por más tiempo de un trabajo."

¿La sociedad? Majestad, ¿qué puede hacer la sociedad para remediar esta situación? ¿Qué hace Vuestra Majestad para que se busquen alternativas? Es muy fácil decir estas cosas y trasladar la responsabilidad, como hace Zapatero, a la sociedad. Las soluciones tienen que venir del gobierno, que debe coordinarse con todos los sectores de la economía nacional para buscar salidas e incentivar la actividad económica en todos los ámbitos.

"Pienso asimismo en quienes han tenido que cerrar comercios, talleres o negocios. En todas las personas que han asumido grandes sacrificios y esfuerzos a lo largo de este año: trabajadores asalariados, autónomos, profesionales, empresarios, pensionistas o funcionarios. Todos ellos merecen nuestro más amplio respaldo. Sus múltiples desvelos diarios y los de millones de familias, cuentan con nuestra mayor gratitud pues contribuyen al bien de todos."

Vale, muy bien. Gratitud. Respaldo. Majestad, ¿cómo se tiene que articular este respaldo? El bien de todos está siendo delapidado desde hace años por un gobernante pródigo que inventa prestaciones y derechos sociales sobre la marcha para camelarse a sus votantes, y luego resulta que tiene que dar marcha atrás a sus inventos sociales porque el estado no tiene recursos suficientes para pagar estos repartos injustificados de una riqueza menguante. ¿Cuál es el esfuerzo de Vuestra Majestad para enderezar lo que tuerce cada día este gobierno de inútiles?

"La crisis ha requerido la adopción de importantes decisiones por parte de nuestros poderes e instituciones públicas a todos los niveles. A escala europea ha exigido concertar nuevas iniciativas. Pese a ciertos signos alentadores, todavía no se ha logrado una plena estabilización y recuperación internacional."

La crisis ha requerido tales decisiones, pero no se ha tomado apenas ninguna realmente eficaz. Por eso mismo no se ha logrado ninguna estabilización, mientras que la recuperación se ha limitado a países que sí han tomado medidas serias y han sabido coordinar los sectores de su economía para reactivarla.

"Es preciso seguir adelante con empeño, ganar la batalla al paro con decisión, constancia y firmeza; mejorar en productividad y competitividad, en educación e innovación; y volver a situar a nuestra economía con visión de futuro en el pelotón de cabeza, manteniendo nuestra protección y cohesión social."

El Páis de las Maravillas versus El Mundo de Yupi
¡Decidselo al gobierno, Majestad! En los últimos siete años España sólo ha perdido competitividad porque tenemos un gobierno que ha recortado todos los grandes proyectos de infraestructuras cuando aún quedaban recursos para financiarlos, y el desaguisado separatista en Cataluña no ha hecho sino contribuir a una huida mayor de inversores de un país de locos. Por añadidura, no existe esa protección y cohesión social precisamente porque el gobierno ha arruidano al estado y ha creado y eliminado prestaciones sociales por puros intereses electorales, desatendiendo la capacidad financiera real del país.

"Sin un crecimiento adecuado no crearemos empleo. Y para crecer como necesitamos, debemos proseguir y abordar juntos las reformas necesarias, cumpliendo además nuestros compromisos en materia presupuestaria y de déficit. Se trata de modernizar nuestro modelo productivo y de generar mayor confianza para reactivar nuestra economía, proyectando al mundo nuevos ejemplos de vitalidad y de impulso como sociedad."

Todos sabemos lo que hay que hacer, Majestad, menos el gobierno - o digamos los gobiernos, ya que tenemos 18. Estos discursos balsámicos no sirven de nada. Lo que esperan los ciudadanos de su Rey es que tenga un discurso independiente y que sea también capaz no sólo de apuntar los problemas, sino de criticar a los que los causan o agravan.

"Pudimos salir con éxito de anteriores crisis económicas. Disponemos de las condiciones y de los instrumentos necesarios para lograrlo de nuevo."

¿Disponemos de ellos? Lo dudo. Esta crisis no se parece a las anteriores, porque la situación es diferente. Lo que sí es cierto es que todas las crisis económicas severas se han producido bajo gobiernos del PSOE. ¡Qué casualidad! Ahora las soluciones dependen de medidas estructurales de envergadura que este gobierno no es capaz de tomar.

"Somos una gran Nación, orgullosa de su pluralidad y diversidad, integrada en la Unión Europea con la que estamos comprometidos y por la que siempre hemos apostado. Un país de personas laboriosas y creativas, con una juventud espléndida, un inmenso y variado patrimonio cultural, modernas infraestructuras y muchas empresas punteras a escala internacional. La misma España que ha sido capaz de progresar y de superar con éxito muchas pruebas."

El desfile el Día de la Hispanidad este año ha sido una muestra más del deterioro del país.
España baja cada vez más en los rankings internacionales. La gran nación corre el riesgo de convertirse en un conglomerado de naciones inventadas. Las infraestructuras son insuficientes por el parón del gobierno socialista, y la falta de ingresos del estado conlleva que no sean mantenidas adecuadamente. Al igual que se van profesionales cualificados a otros países con más oportunidades y mejores sueldos, las empresas menguarán ante las dificultades de financiación y la descoordinación entre los gobiernos autonómicos y sus normativas que dificultan una actividad de ámbito nacional, como en materia de medio ambiente, energía o urbanismo. ¿Por qué no apunta Vuestra Majestad esa problemática para exigir a los gobiernos españoles una mayor sensatez a la hora de regular actividades? Y eso de la juventud espléndida, que en un número nada desdeñable se dedica al botellón, da como mínimo una imagen bastante dudosa de su esplendor.

"No hemos llegado hasta aquí para dejarnos vencer por las dificultades, para renunciar a nuestras ambiciones de construir un país cada vez mejor."

¿En qué mundo vive Vuestra Majestad? El país está en una situación cada vez peor. Amenaza la quiebra del estado por no poder atender debidamente el pago de sus deudas, que disimula con la emisión de bonos de estado cada vez más costosos y más difíciles de colocar en los mercados. Las ambiciones de Vuestro gobierno han sido, ante todo, de tipo ideológico, marcada por los estrechos contactos con regímenes comunistas tercermundistas y la ausencia de los foros más importantes para nuestro país como son los países líderes de la UE y Noreteamérica.

"Debemos desterrar el desánimo, levantar la cabeza, aunar esfuerzos y continuar la faena, conscientes de lo que somos, de lo que ya tenemos y de lo que podemos avanzar."

¿Qué somos, Majestad? Cada vez tenemos menos y vamos hacia atrás. Levantar la cabeza ¿qué quiere decir? Se nota que Vuestra Majestad no tiene que luchar contracorriente cuando quiere crear una empresa u obtener un crédito del ICO. ¿Sabéis, por casualidad, cuántos caminos hay que recorrer para luego no tener más que gastos? ¿Cuál es la aportación real de las administraciones públicas a la creación de empleo y la dinamización de la actividad económica?

"Los nuevos tiempos requieren grandes compromisos por parte de todos. Si queremos ganar el futuro, debemos mirar más allá, estimular ilusiones y fortalecer capacidades, sabiendo que juntos llegaremos siempre más lejos."

Es la continuación del bla bla bla del párrafo anterior, Majestad. El futuro se gana si se puede afrontar con ilusión. Pero si la ilusión por hacer algo de provecho, por tener iniciativa, es frustrado por la acción de los funcionarios, anclados en normativas enrevesadas destinadas a poner cuantas más trabas posibles a cualquier iniciativa de un ciudadano, se consigue todo menos estimular la ilusión y de aprovechar las capacidades de los ciudadanos, que son al fin y al cabo los que tienen que sacar adelante un país gobernado por una panda de inútiles despilfarradores.

"Por todo ello, para salir de la crisis y asegurar nuevos horizontes de prosperidad y de bienestar, necesitamos unidad, responsabilidad y solidaridad. Estos son los mejores aliados para vencer dificultades y alimentar nuestras esperanzas. Los mismos que han guiado a otros países."

Pues, Majestad, ¡decidselo a Zapatero y sus camaradas. El gobierno socialista se caracteriza por fomentar la desunión de España y de sus ciudadanos, porque anhela recrear una situación como la que hubo en 1936, por ser altamente irresponsable en la administración de los recursos públicos y por ser insolidario con los que realmente crean riqueza. Esta situación lleva a la desesperanza, y por eso mismo muchos optan por abandonar el país.

"Creo que la actual situación ha puesto de relieve lo evidente: de cómo le vaya a España depende cómo le vaya a cada uno de los españoles. Por eso, no caben actitudes individuales ni colectivas de indiferencia o de egoísmo, que a la postre nos dañan a todos."

¿Esto qué quiere decir? Aquí el egoísmo ha sido él del gobierno. El gobierno ha actuado de forma individual y no concertada. Como vaya a cada uno de los españoles depende de cómo le vaya a España, y no al revés, como decís, Majestad. No depende de los individuos cómo le va a ir a su país, depende fundamentalmente de la acción del gobierno nacional y de los gobiernos autonómicos. La Comunidad de Madrid es un buen ejemplo para ver de quién depende la marcha del país, porque a pesar de una política nacional nefasta, el gobierno autonómico ha sabido controlar el gasto y conseguir una actividad económica sostenida, con un incremento del desempleo más atenuado.

Los individuos hacen lo que les dejan hacer. El ciudadano individual no va a actuar pensando en el conjunto de la sociedad en la que vive. Es una estupidez mayúscula lo que decís, y se nota que el discurso lo escribe el gobierno y no la Casa Real, porque el equipo de Zapatero siempre intenta responsabilizar a los demás por los desaciertos de su gestión.

"Nada que valga la pena se consigue sin renuncias y sin entrega. Es preciso fomentar el ejercicio de grandes valores y virtudes como la voluntad de superación, el rigor, el sacrificio y la honradez. Valores y virtudes cuya ausencia no es ajena al origen de la crisis, y que son consustanciales a toda sociedad justa y equitativa."

Promulgación de la Constitución el 6-12-1978
Esta frase da realmente náuseas. ¿Qué virtudes y qué valores? Serán los que no tiene el gobierno - y que no tiene Vuestra Majestad. Porque tener valores es defender la Constitución y el orden constitucional. Voluntad de superación es llamar la atención sobre los ataques a la unidad nacional. Tener valores es decir al gobierno lo que hace mal. - ¿O es tener valor? me parecfe que no tenéis ni valores ni valor, Majestad.

"En definitiva, debemos unir nuestras fuerzas para alcanzar nuevos logros colectivos, con confianza en nosotros mismos y en nuestro país, contando con la acción de nuestras instituciones en el marco de convivencia y estabilidad que asegura nuestra Constitución."

La Constitución no asegura nada, Majestad. Ni siquiera quién la promulgó asegura que sea cumplida. Vuestras instituciones, que administran la justicia en Vuestro nombre, colaboran con aquellos que quieren acabar con la Constitución. En Cataluña no existe ese marco de convivencia y estabilidad. En el país Vasco parece que la situación se ha normalizado un poco, al igual que en Galicia. Pero el riesgo sigue latente. ¿Cómo queréis, Señor, que tengamos confianza en nuestro país si los que deben protegerlo se desentienden de su defensa?

"Todos, empezando por nuestros partidos políticos y agentes económicos y sociales, somos importantes para conjugar voluntades en esta dirección, con generosidad, sentido de Estado y pensando en el interés general."

Claro, todos somos importantes. El jefe de estado es importante, pero destaca por no tener ningún papel relevante. Está visto que no existe generosidad para aunar voluntades y para pensar en el interés general, Majestad.

"Quiero reiterar esta noche que el terrorismo solo suscita condena y repudio en cuantos defendemos la libertad y la democracia. No nos debe faltar determinación para acabar con esta lacra. Honremos y arropemos con todo nuestro cariño y solidaridad a las víctimas de la violencia terrorista y a sus familias."

Como el gobierno, más solidario con los terroristas que con las víctimas. Las víctimas no interesan ya ni a la oposición. No existe una determinación a la hora de acabar con los terroristas. La mejor prueba es que el gobierno sigue negociando con ETA y hace concesiones a sus presos.

"Por otro lado, continuemos prestando la máxima atención a los excluidos y marginados, trabajando por la igualdad de oportunidades y en apoyo de los discapacitados. Redoblemos asimismo esfuerzos para combatir las drogas y terminar con la inaceptable violencia de género. Y por supuesto, cuidemos más nuestro entorno natural."

Me pregunto qué tiene que ver el entorno natural con problemáticas sociales como la marginación y la violencia de género. Esa frasecita es todo lo que tenéis que decir sobre un enotorno natural cada vez más deteriorado en España, especialmente en las costas y en la sierra madrileña. Unir tantos temas diferentes en una misma frase ilustra lo poco relevante que parecen ser estos asuntos.

"Nos jugamos mucho a diario en el mundo complejo y competitivo en que vivimos. Por eso tenemos que defender el papel y los intereses de España en el plano internacional y mantener nuestros compromisos con la paz y el desarrollo de muchas naciones necesitadas. En este marco dirijo mi gratitud y afecto, a los miembros de nuestras Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad desplazados en otros países, que han sufrido la pérdida de compañeros que permanecen en nuestro recuerdo."


SS.MM. los Reyes en Bulgaria en 1991. ¡Qué tiempos aquellos!
Como si el despilfarro que supone la presencia militar en zonas geográficas con las que no tenemos nada que ver mejorase nuestro papel en el mundo. ¿Cuál es el desarrollo que experimenta Afganistán desde que España y Europa tienen tropas destinadas allí? ¿Se justifica perder soldados en un país en guerra que aumenta su producción de opio gracias o a pesar de nuestra presencia militar? El papel de España en el exterior debería otro muy diferente, y sobre todo no debería centrarse en dictaduras comunistas amigas del gobierno socialista.

"Pero el año 2010 nos deja también alegrías, realizaciones y esperanzas, incluidos numerosos triunfos inolvidables en la historia de nuestro deporte. ¡Estoy convencido de que 2011 nos aportará nuevos éxitos y avances en muchos campos!"

Pues qué bien, como si los triunfos deportivos arreglasen algo en nuestro país. Por ahora nos espera un éxito destacable: la quiebra del estado al no poder pagar sus deudas con nuevas emisiones de bonos invendibles.

"He contado siempre, y muy especialmente este año, con el afecto de los españoles y con el activo apoyo del Príncipe de Asturias. Al expresar mi agradecimiento quiero, una vez más, asegurar que sigo y seguiré cumpliendo siempre con ilusión mis funciones constitucionales al servicio de España. Es sin duda mi deber, pero es también mi pasión."

Espero que no os equivoquéis. Las cuotas de pantalla de Vuestro mensaje de Navidad demuestran que ese afecto y apoyo está menguando. Espero que aprendáis de ello, porque con discursos tan aburridos y vacuos no vaís a mejorar el interés que tengan los españoles por lo que decís. Es lo que tiene rodearse de republicanos y hacerles la pelota.

"Quiero terminar reiterando mi plena confianza en España y en nuestros ciudadanos. Confianza en nuestra capacidad y fortaleza para dejar a nuestros hijos y nietos un país cada vez mejor, con mayor prosperidad en cada pueblo, ciudad y Comunidad Autónoma. En suma, plena confianza en que seguiremos progresando."

Un país que por ahora va cada vez peor, quedando para los nietos la ruina del estado, del sistema de pensiones y la poca esperanza de encontrar empleos bien pagados y estables. Confianza es buena, control es mejor. Controlad al gobierno y a las instituciones, para empezar, y luego exigid que hagan lo que tienen que hacer para que este país pueda tener un futuro, que según las palabras del propio primer ministro Zapatero tardará al menos cinco años en recuperarse. Y si lo dice Vuestro amigo bolchevique, habrá que añadir tres años más.

Así que, ¿a quién le va a interesar lo que diréis las Navidades de 2011? Seguramente, la audiencia bajará en un millón de espectadores.



24 diciembre 2010

Mensaje de Navidad de Su Majestad el Rey de España


¡Buenas noches! Quiero que mis primeras palabras sean para transmitir de corazón a todos los españoles mis mejores deseos de paz, prosperidad y felicidad en estas Fiestas Navideñas y para el Año Nuevo 2011.

Llegamos al final de un año difícil y complejo, marcado por una crisis económica, en España y en otros países, más larga e intensa de lo esperado. En nuestro caso ha puesto de manifiesto desequilibrios y deficiencias estructurales que hemos de resolver juntos con eficacia y prontitud.

Lo más doloroso es que ha golpeado a tantos hombres y mujeres que han sufrido -en su propia carne o en sus familias- la pérdida de empleos. Los parados concentran nuestras preocupaciones; son una prioridad insoslayable. La sociedad española no puede dejar que, especialmente, tantos jóvenes carezcan por más tiempo de un trabajo.

Pienso asimismo en quienes han tenido que cerrar comercios, talleres o negocios. En todas las personas que han asumido grandes sacrificios y esfuerzos a lo largo de este año: trabajadores asalariados, autónomos, profesionales, empresarios, pensionistas o funcionarios. Todos ellos merecen nuestro más amplio respaldo. Sus múltiples desvelos diarios y los de millones de familias, cuentan con nuestra mayor gratitud pues contribuyen al bien de todos.

La crisis ha requerido la adopción de importantes decisiones por parte de nuestros poderes e instituciones públicas a todos los niveles. A escala europea ha exigido concertar nuevas iniciativas. Pese a ciertos signos alentadores, todavía no se ha logrado una plena estabilización y recuperación internacional.

Es preciso seguir adelante con empeño, ganar la batalla al paro con decisión, constancia y firmeza; mejorar en productividad y competitividad, en educación e innovación; y volver a situar a nuestra economía con visión de futuro en el pelotón de cabeza, manteniendo nuestra protección y cohesión social.

Sin un crecimiento adecuado no crearemos empleo. Y para crecer como necesitamos, debemos proseguir y abordar juntos las reformas necesarias, cumpliendo además nuestros compromisos en materia presupuestaria y de déficit. Se trata de modernizar nuestro modelo productivo y de generar mayor confianza para reactivar nuestra economía, proyectando al mundo nuevos ejemplos de vitalidad y de impulso como sociedad.

Pudimos salir con éxito de anteriores crisis económicas. Disponemos de las condiciones y de los instrumentos necesarios para lograrlo de nuevo.

Somos una gran Nación, orgullosa de su pluralidad y diversidad, integrada en la Unión Europea con la que estamos comprometidos y por la que siempre hemos apostado. Un país de personas laboriosas y creativas, con una juventud espléndida, un inmenso y variado patrimonio cultural, modernas infraestructuras y muchas empresas punteras a escala internacional. La misma España que ha sido capaz de progresar y de superar con éxito muchas pruebas.

No hemos llegado hasta aquí para dejarnos vencer por las dificultades, para renunciar a nuestras ambiciones de construir un país cada vez mejor.

Debemos desterrar el desánimo, levantar la cabeza, aunar esfuerzos y continuar la faena, conscientes de lo que somos, de lo que ya tenemos y de lo que podemos avanzar.

Los nuevos tiempos requieren grandes compromisos por parte de todos. Si queremos ganar el futuro, debemos mirar más allá, estimular ilusiones y fortalecer capacidades, sabiendo que juntos llegaremos siempre más lejos.

Por todo ello, para salir de la crisis y asegurar nuevos horizontes de prosperidad y de bienestar, necesitamos unidad, responsabilidad y solidaridad. Estos son los mejores aliados para vencer dificultades y alimentar nuestras esperanzas. Los mismos que han guiado a otros países.

Creo que la actual situación ha puesto de relieve lo evidente: de cómo le vaya a España depende cómo le vaya a cada uno de los españoles. Por eso, no caben actitudes individuales ni colectivas de indiferencia o de egoísmo, que a la postre nos dañan a todos.

Nada que valga la pena se consigue sin renuncias y sin entrega. Es preciso fomentar el ejercicio de grandes valores y virtudes como la voluntad de superación, el rigor, el sacrificio y la honradez. Valores y virtudes cuya ausencia no es ajena al origen de la crisis, y que son consustanciales a toda sociedad justa y equitativa.

En definitiva, debemos unir nuestras fuerzas para alcanzar nuevos logros colectivos, con confianza en nosotros mismos y en nuestro país, contando con la acción de nuestras instituciones en el marco de convivencia y estabilidad que asegura nuestra Constitución.

Todos, empezando por nuestros partidos políticos y agentes económicos y sociales, somos importantes para conjugar voluntades en esta dirección, con generosidad, sentido de Estado y pensando en el interés general.

Quiero reiterar esta noche que el terrorismo solo suscita condena y repudio en cuantos defendemos la libertad y la democracia. No nos debe faltar determinación para acabar con esta lacra. Honremos y arropemos con todo nuestro cariño y solidaridad a las víctimas de la violencia terrorista y a sus familias.

Por otro lado, continuemos prestando la máxima atención a los excluidos y marginados, trabajando por la igualdad de oportunidades y en apoyo de los discapacitados. Redoblemos asimismo esfuerzos para combatir las drogas y terminar con la inaceptable violencia de género. Y por supuesto, cuidemos más nuestro entorno natural.

Nos jugamos mucho a diario en el mundo complejo y competitivo en que vivimos. Por eso tenemos que defender el papel y los intereses de España en el plano internacional y mantener nuestros compromisos con la paz y el desarrollo de muchas naciones necesitadas. En este marco dirijo mi gratitud y afecto, a los miembros de nuestras Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad desplazados en otros países, que han sufrido la pérdida de compañeros que permanecen en nuestro recuerdo.

Pero el año 2010 nos deja también alegrías, realizaciones y esperanzas, incluidos numerosos triunfos inolvidables en la historia de nuestro deporte. ¡Estoy convencido de que 2011 nos aportará nuevos éxitos y avances en muchos campos!

He contado siempre, y muy especialmente este año, con el afecto de los españoles y con el activo apoyo del Príncipe de Asturias. Al expresar mi agradecimiento quiero, una vez más, asegurar que sigo y seguiré cumpliendo siempre con ilusión mis funciones constitucionales al servicio de España. Es sin duda mi deber, pero es también mi pasión.

Quiero terminar reiterando mi plena confianza en España y en nuestros ciudadanos. Confianza en nuestra capacidad y fortaleza para dejar a nuestros hijos y nietos un país cada vez mejor, con mayor prosperidad en cada pueblo, ciudad y Comunidad Autónoma. En suma, plena confianza en que seguiremos progresando.

¡Muy feliz Navidad y Año Nuevo 2011, en nombre propio y de mi Familia, a todos los españoles y a cuantos extranjeros viven con nosotros!

Buenas noches.