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27 diciembre 2010

Mensaje de Navidad de S.M. el Rey o Vivir en el mundo de Yupi

Según informa El Mundo, la audiencia del mensaje de Su Majestad el Rey ha llegado a su nivel más bajo de la última década.

Una media de 7.120.000 espectadores han seguido este año el mensaje navideño del Rey, lo que supone de nuevo el peor dato de la última década, con 850.000 menos que en 2009 y cerca de dos millones menos que en 2000, según un estudio de Barlovento Comunicación sobre datos de Kantar Media.

El discurso de Nochebuena del Monarca ha vuelto a perder este año seguidores, a pesar de la TDT y de los 33 canales que lo han ofrecido en esta ocasión, cuatro más que el año pasado, cuando atrajo a 7.979.000 personas (que ya fue el menos visto de la última década), con una cuota del 72,0%, frente al 65,6% de este año.

En cambio, los índices de consumo televisivo en la franja horaria correspondiente al mensaje han sido los segundos mayores de la historia, sólo por detrás de los registrados el año pasado. Un total de 10.847.000 individuos veían televisión en dicha franja, alrededor de 225.000 espectadores menos que en 2009.

La evolución de la audiencia de la alocución de don Juan Carlos ha sido la siguiente en la última década: 9.140.000 espectadores y 87,2% de "share" en el año 2000; 8.956.000 en 2001; 8.265.000 en 2002; 8.457.000 en 2003; 8.235.000 en 2004; 8.648.000 en 2005; 8.683.000 en 2006; 8.738.000 en 2007; 8.593.000 en 2008 y 7.979.000 en 2009.

El Rey recibió al dictador Chávez
Estos datos dan que pensar. Y la culpa la tiene enteramente el Rey, con su actitud manifiestamente mejorable en cuestiones tan fundamentales como han sido y siguen siendo los ataques al orden constitucional, la insumisión del gobierno catalán en lo que se refiere a la ejecución y el acatamiento de las sentencias de los más altos tribunales españoles, las afrentas del dictador comunista venezolano Chávez a España y la expropiación paulatina de patrimonio de españoles en dicho país, así como la indiferencia aparente ante los problemas de desgobierno que sufre España, con un gobierno que no está dispuesto a buscar soluciones serias para remontar la crisis económica y financiera.

Dijo S.M. el Rey:

"Llegamos al final de un año difícil y complejo, marcado por una crisis económica, en España y en otros países, más larga e intensa de lo esperado. En nuestro caso ha puesto de manifiesto desequilibrios y deficiencias estructurales que hemos de resolver juntos con eficacia y prontitud."

Palabrería hueca al estilo de Zapatero, a parte de que falta a la verdad. "Más larga e intensa de lo esperado." Estaba anunciado que iba a ser una crisis muy dura para España, hecho que negó el primer ministro Zapatero reiteradamente incluso cuando ya era más que evidente.

"Lo más doloroso es que ha golpeado a tantos hombres y mujeres que han sufrido -en su propia carne o en sus familias- la pérdida de empleos. Los parados concentran nuestras preocupaciones; son una prioridad insoslayable. La sociedad española no puede dejar que, especialmente, tantos jóvenes carezcan por más tiempo de un trabajo."

¿La sociedad? Majestad, ¿qué puede hacer la sociedad para remediar esta situación? ¿Qué hace Vuestra Majestad para que se busquen alternativas? Es muy fácil decir estas cosas y trasladar la responsabilidad, como hace Zapatero, a la sociedad. Las soluciones tienen que venir del gobierno, que debe coordinarse con todos los sectores de la economía nacional para buscar salidas e incentivar la actividad económica en todos los ámbitos.

"Pienso asimismo en quienes han tenido que cerrar comercios, talleres o negocios. En todas las personas que han asumido grandes sacrificios y esfuerzos a lo largo de este año: trabajadores asalariados, autónomos, profesionales, empresarios, pensionistas o funcionarios. Todos ellos merecen nuestro más amplio respaldo. Sus múltiples desvelos diarios y los de millones de familias, cuentan con nuestra mayor gratitud pues contribuyen al bien de todos."

Vale, muy bien. Gratitud. Respaldo. Majestad, ¿cómo se tiene que articular este respaldo? El bien de todos está siendo delapidado desde hace años por un gobernante pródigo que inventa prestaciones y derechos sociales sobre la marcha para camelarse a sus votantes, y luego resulta que tiene que dar marcha atrás a sus inventos sociales porque el estado no tiene recursos suficientes para pagar estos repartos injustificados de una riqueza menguante. ¿Cuál es el esfuerzo de Vuestra Majestad para enderezar lo que tuerce cada día este gobierno de inútiles?

"La crisis ha requerido la adopción de importantes decisiones por parte de nuestros poderes e instituciones públicas a todos los niveles. A escala europea ha exigido concertar nuevas iniciativas. Pese a ciertos signos alentadores, todavía no se ha logrado una plena estabilización y recuperación internacional."

La crisis ha requerido tales decisiones, pero no se ha tomado apenas ninguna realmente eficaz. Por eso mismo no se ha logrado ninguna estabilización, mientras que la recuperación se ha limitado a países que sí han tomado medidas serias y han sabido coordinar los sectores de su economía para reactivarla.

"Es preciso seguir adelante con empeño, ganar la batalla al paro con decisión, constancia y firmeza; mejorar en productividad y competitividad, en educación e innovación; y volver a situar a nuestra economía con visión de futuro en el pelotón de cabeza, manteniendo nuestra protección y cohesión social."

El Páis de las Maravillas versus El Mundo de Yupi
¡Decidselo al gobierno, Majestad! En los últimos siete años España sólo ha perdido competitividad porque tenemos un gobierno que ha recortado todos los grandes proyectos de infraestructuras cuando aún quedaban recursos para financiarlos, y el desaguisado separatista en Cataluña no ha hecho sino contribuir a una huida mayor de inversores de un país de locos. Por añadidura, no existe esa protección y cohesión social precisamente porque el gobierno ha arruidano al estado y ha creado y eliminado prestaciones sociales por puros intereses electorales, desatendiendo la capacidad financiera real del país.

"Sin un crecimiento adecuado no crearemos empleo. Y para crecer como necesitamos, debemos proseguir y abordar juntos las reformas necesarias, cumpliendo además nuestros compromisos en materia presupuestaria y de déficit. Se trata de modernizar nuestro modelo productivo y de generar mayor confianza para reactivar nuestra economía, proyectando al mundo nuevos ejemplos de vitalidad y de impulso como sociedad."

Todos sabemos lo que hay que hacer, Majestad, menos el gobierno - o digamos los gobiernos, ya que tenemos 18. Estos discursos balsámicos no sirven de nada. Lo que esperan los ciudadanos de su Rey es que tenga un discurso independiente y que sea también capaz no sólo de apuntar los problemas, sino de criticar a los que los causan o agravan.

"Pudimos salir con éxito de anteriores crisis económicas. Disponemos de las condiciones y de los instrumentos necesarios para lograrlo de nuevo."

¿Disponemos de ellos? Lo dudo. Esta crisis no se parece a las anteriores, porque la situación es diferente. Lo que sí es cierto es que todas las crisis económicas severas se han producido bajo gobiernos del PSOE. ¡Qué casualidad! Ahora las soluciones dependen de medidas estructurales de envergadura que este gobierno no es capaz de tomar.

"Somos una gran Nación, orgullosa de su pluralidad y diversidad, integrada en la Unión Europea con la que estamos comprometidos y por la que siempre hemos apostado. Un país de personas laboriosas y creativas, con una juventud espléndida, un inmenso y variado patrimonio cultural, modernas infraestructuras y muchas empresas punteras a escala internacional. La misma España que ha sido capaz de progresar y de superar con éxito muchas pruebas."

El desfile el Día de la Hispanidad este año ha sido una muestra más del deterioro del país.
España baja cada vez más en los rankings internacionales. La gran nación corre el riesgo de convertirse en un conglomerado de naciones inventadas. Las infraestructuras son insuficientes por el parón del gobierno socialista, y la falta de ingresos del estado conlleva que no sean mantenidas adecuadamente. Al igual que se van profesionales cualificados a otros países con más oportunidades y mejores sueldos, las empresas menguarán ante las dificultades de financiación y la descoordinación entre los gobiernos autonómicos y sus normativas que dificultan una actividad de ámbito nacional, como en materia de medio ambiente, energía o urbanismo. ¿Por qué no apunta Vuestra Majestad esa problemática para exigir a los gobiernos españoles una mayor sensatez a la hora de regular actividades? Y eso de la juventud espléndida, que en un número nada desdeñable se dedica al botellón, da como mínimo una imagen bastante dudosa de su esplendor.

"No hemos llegado hasta aquí para dejarnos vencer por las dificultades, para renunciar a nuestras ambiciones de construir un país cada vez mejor."

¿En qué mundo vive Vuestra Majestad? El país está en una situación cada vez peor. Amenaza la quiebra del estado por no poder atender debidamente el pago de sus deudas, que disimula con la emisión de bonos de estado cada vez más costosos y más difíciles de colocar en los mercados. Las ambiciones de Vuestro gobierno han sido, ante todo, de tipo ideológico, marcada por los estrechos contactos con regímenes comunistas tercermundistas y la ausencia de los foros más importantes para nuestro país como son los países líderes de la UE y Noreteamérica.

"Debemos desterrar el desánimo, levantar la cabeza, aunar esfuerzos y continuar la faena, conscientes de lo que somos, de lo que ya tenemos y de lo que podemos avanzar."

¿Qué somos, Majestad? Cada vez tenemos menos y vamos hacia atrás. Levantar la cabeza ¿qué quiere decir? Se nota que Vuestra Majestad no tiene que luchar contracorriente cuando quiere crear una empresa u obtener un crédito del ICO. ¿Sabéis, por casualidad, cuántos caminos hay que recorrer para luego no tener más que gastos? ¿Cuál es la aportación real de las administraciones públicas a la creación de empleo y la dinamización de la actividad económica?

"Los nuevos tiempos requieren grandes compromisos por parte de todos. Si queremos ganar el futuro, debemos mirar más allá, estimular ilusiones y fortalecer capacidades, sabiendo que juntos llegaremos siempre más lejos."

Es la continuación del bla bla bla del párrafo anterior, Majestad. El futuro se gana si se puede afrontar con ilusión. Pero si la ilusión por hacer algo de provecho, por tener iniciativa, es frustrado por la acción de los funcionarios, anclados en normativas enrevesadas destinadas a poner cuantas más trabas posibles a cualquier iniciativa de un ciudadano, se consigue todo menos estimular la ilusión y de aprovechar las capacidades de los ciudadanos, que son al fin y al cabo los que tienen que sacar adelante un país gobernado por una panda de inútiles despilfarradores.

"Por todo ello, para salir de la crisis y asegurar nuevos horizontes de prosperidad y de bienestar, necesitamos unidad, responsabilidad y solidaridad. Estos son los mejores aliados para vencer dificultades y alimentar nuestras esperanzas. Los mismos que han guiado a otros países."

Pues, Majestad, ¡decidselo a Zapatero y sus camaradas. El gobierno socialista se caracteriza por fomentar la desunión de España y de sus ciudadanos, porque anhela recrear una situación como la que hubo en 1936, por ser altamente irresponsable en la administración de los recursos públicos y por ser insolidario con los que realmente crean riqueza. Esta situación lleva a la desesperanza, y por eso mismo muchos optan por abandonar el país.

"Creo que la actual situación ha puesto de relieve lo evidente: de cómo le vaya a España depende cómo le vaya a cada uno de los españoles. Por eso, no caben actitudes individuales ni colectivas de indiferencia o de egoísmo, que a la postre nos dañan a todos."

¿Esto qué quiere decir? Aquí el egoísmo ha sido él del gobierno. El gobierno ha actuado de forma individual y no concertada. Como vaya a cada uno de los españoles depende de cómo le vaya a España, y no al revés, como decís, Majestad. No depende de los individuos cómo le va a ir a su país, depende fundamentalmente de la acción del gobierno nacional y de los gobiernos autonómicos. La Comunidad de Madrid es un buen ejemplo para ver de quién depende la marcha del país, porque a pesar de una política nacional nefasta, el gobierno autonómico ha sabido controlar el gasto y conseguir una actividad económica sostenida, con un incremento del desempleo más atenuado.

Los individuos hacen lo que les dejan hacer. El ciudadano individual no va a actuar pensando en el conjunto de la sociedad en la que vive. Es una estupidez mayúscula lo que decís, y se nota que el discurso lo escribe el gobierno y no la Casa Real, porque el equipo de Zapatero siempre intenta responsabilizar a los demás por los desaciertos de su gestión.

"Nada que valga la pena se consigue sin renuncias y sin entrega. Es preciso fomentar el ejercicio de grandes valores y virtudes como la voluntad de superación, el rigor, el sacrificio y la honradez. Valores y virtudes cuya ausencia no es ajena al origen de la crisis, y que son consustanciales a toda sociedad justa y equitativa."

Promulgación de la Constitución el 6-12-1978
Esta frase da realmente náuseas. ¿Qué virtudes y qué valores? Serán los que no tiene el gobierno - y que no tiene Vuestra Majestad. Porque tener valores es defender la Constitución y el orden constitucional. Voluntad de superación es llamar la atención sobre los ataques a la unidad nacional. Tener valores es decir al gobierno lo que hace mal. - ¿O es tener valor? me parecfe que no tenéis ni valores ni valor, Majestad.

"En definitiva, debemos unir nuestras fuerzas para alcanzar nuevos logros colectivos, con confianza en nosotros mismos y en nuestro país, contando con la acción de nuestras instituciones en el marco de convivencia y estabilidad que asegura nuestra Constitución."

La Constitución no asegura nada, Majestad. Ni siquiera quién la promulgó asegura que sea cumplida. Vuestras instituciones, que administran la justicia en Vuestro nombre, colaboran con aquellos que quieren acabar con la Constitución. En Cataluña no existe ese marco de convivencia y estabilidad. En el país Vasco parece que la situación se ha normalizado un poco, al igual que en Galicia. Pero el riesgo sigue latente. ¿Cómo queréis, Señor, que tengamos confianza en nuestro país si los que deben protegerlo se desentienden de su defensa?

"Todos, empezando por nuestros partidos políticos y agentes económicos y sociales, somos importantes para conjugar voluntades en esta dirección, con generosidad, sentido de Estado y pensando en el interés general."

Claro, todos somos importantes. El jefe de estado es importante, pero destaca por no tener ningún papel relevante. Está visto que no existe generosidad para aunar voluntades y para pensar en el interés general, Majestad.

"Quiero reiterar esta noche que el terrorismo solo suscita condena y repudio en cuantos defendemos la libertad y la democracia. No nos debe faltar determinación para acabar con esta lacra. Honremos y arropemos con todo nuestro cariño y solidaridad a las víctimas de la violencia terrorista y a sus familias."

Como el gobierno, más solidario con los terroristas que con las víctimas. Las víctimas no interesan ya ni a la oposición. No existe una determinación a la hora de acabar con los terroristas. La mejor prueba es que el gobierno sigue negociando con ETA y hace concesiones a sus presos.

"Por otro lado, continuemos prestando la máxima atención a los excluidos y marginados, trabajando por la igualdad de oportunidades y en apoyo de los discapacitados. Redoblemos asimismo esfuerzos para combatir las drogas y terminar con la inaceptable violencia de género. Y por supuesto, cuidemos más nuestro entorno natural."

Me pregunto qué tiene que ver el entorno natural con problemáticas sociales como la marginación y la violencia de género. Esa frasecita es todo lo que tenéis que decir sobre un enotorno natural cada vez más deteriorado en España, especialmente en las costas y en la sierra madrileña. Unir tantos temas diferentes en una misma frase ilustra lo poco relevante que parecen ser estos asuntos.

"Nos jugamos mucho a diario en el mundo complejo y competitivo en que vivimos. Por eso tenemos que defender el papel y los intereses de España en el plano internacional y mantener nuestros compromisos con la paz y el desarrollo de muchas naciones necesitadas. En este marco dirijo mi gratitud y afecto, a los miembros de nuestras Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad desplazados en otros países, que han sufrido la pérdida de compañeros que permanecen en nuestro recuerdo."


SS.MM. los Reyes en Bulgaria en 1991. ¡Qué tiempos aquellos!
Como si el despilfarro que supone la presencia militar en zonas geográficas con las que no tenemos nada que ver mejorase nuestro papel en el mundo. ¿Cuál es el desarrollo que experimenta Afganistán desde que España y Europa tienen tropas destinadas allí? ¿Se justifica perder soldados en un país en guerra que aumenta su producción de opio gracias o a pesar de nuestra presencia militar? El papel de España en el exterior debería otro muy diferente, y sobre todo no debería centrarse en dictaduras comunistas amigas del gobierno socialista.

"Pero el año 2010 nos deja también alegrías, realizaciones y esperanzas, incluidos numerosos triunfos inolvidables en la historia de nuestro deporte. ¡Estoy convencido de que 2011 nos aportará nuevos éxitos y avances en muchos campos!"

Pues qué bien, como si los triunfos deportivos arreglasen algo en nuestro país. Por ahora nos espera un éxito destacable: la quiebra del estado al no poder pagar sus deudas con nuevas emisiones de bonos invendibles.

"He contado siempre, y muy especialmente este año, con el afecto de los españoles y con el activo apoyo del Príncipe de Asturias. Al expresar mi agradecimiento quiero, una vez más, asegurar que sigo y seguiré cumpliendo siempre con ilusión mis funciones constitucionales al servicio de España. Es sin duda mi deber, pero es también mi pasión."

Espero que no os equivoquéis. Las cuotas de pantalla de Vuestro mensaje de Navidad demuestran que ese afecto y apoyo está menguando. Espero que aprendáis de ello, porque con discursos tan aburridos y vacuos no vaís a mejorar el interés que tengan los españoles por lo que decís. Es lo que tiene rodearse de republicanos y hacerles la pelota.

"Quiero terminar reiterando mi plena confianza en España y en nuestros ciudadanos. Confianza en nuestra capacidad y fortaleza para dejar a nuestros hijos y nietos un país cada vez mejor, con mayor prosperidad en cada pueblo, ciudad y Comunidad Autónoma. En suma, plena confianza en que seguiremos progresando."

Un país que por ahora va cada vez peor, quedando para los nietos la ruina del estado, del sistema de pensiones y la poca esperanza de encontrar empleos bien pagados y estables. Confianza es buena, control es mejor. Controlad al gobierno y a las instituciones, para empezar, y luego exigid que hagan lo que tienen que hacer para que este país pueda tener un futuro, que según las palabras del propio primer ministro Zapatero tardará al menos cinco años en recuperarse. Y si lo dice Vuestro amigo bolchevique, habrá que añadir tres años más.

Así que, ¿a quién le va a interesar lo que diréis las Navidades de 2011? Seguramente, la audiencia bajará en un millón de espectadores.



24 diciembre 2010

Mensaje de Navidad de Su Majestad el Rey de España


¡Buenas noches! Quiero que mis primeras palabras sean para transmitir de corazón a todos los españoles mis mejores deseos de paz, prosperidad y felicidad en estas Fiestas Navideñas y para el Año Nuevo 2011.

Llegamos al final de un año difícil y complejo, marcado por una crisis económica, en España y en otros países, más larga e intensa de lo esperado. En nuestro caso ha puesto de manifiesto desequilibrios y deficiencias estructurales que hemos de resolver juntos con eficacia y prontitud.

Lo más doloroso es que ha golpeado a tantos hombres y mujeres que han sufrido -en su propia carne o en sus familias- la pérdida de empleos. Los parados concentran nuestras preocupaciones; son una prioridad insoslayable. La sociedad española no puede dejar que, especialmente, tantos jóvenes carezcan por más tiempo de un trabajo.

Pienso asimismo en quienes han tenido que cerrar comercios, talleres o negocios. En todas las personas que han asumido grandes sacrificios y esfuerzos a lo largo de este año: trabajadores asalariados, autónomos, profesionales, empresarios, pensionistas o funcionarios. Todos ellos merecen nuestro más amplio respaldo. Sus múltiples desvelos diarios y los de millones de familias, cuentan con nuestra mayor gratitud pues contribuyen al bien de todos.

La crisis ha requerido la adopción de importantes decisiones por parte de nuestros poderes e instituciones públicas a todos los niveles. A escala europea ha exigido concertar nuevas iniciativas. Pese a ciertos signos alentadores, todavía no se ha logrado una plena estabilización y recuperación internacional.

Es preciso seguir adelante con empeño, ganar la batalla al paro con decisión, constancia y firmeza; mejorar en productividad y competitividad, en educación e innovación; y volver a situar a nuestra economía con visión de futuro en el pelotón de cabeza, manteniendo nuestra protección y cohesión social.

Sin un crecimiento adecuado no crearemos empleo. Y para crecer como necesitamos, debemos proseguir y abordar juntos las reformas necesarias, cumpliendo además nuestros compromisos en materia presupuestaria y de déficit. Se trata de modernizar nuestro modelo productivo y de generar mayor confianza para reactivar nuestra economía, proyectando al mundo nuevos ejemplos de vitalidad y de impulso como sociedad.

Pudimos salir con éxito de anteriores crisis económicas. Disponemos de las condiciones y de los instrumentos necesarios para lograrlo de nuevo.

Somos una gran Nación, orgullosa de su pluralidad y diversidad, integrada en la Unión Europea con la que estamos comprometidos y por la que siempre hemos apostado. Un país de personas laboriosas y creativas, con una juventud espléndida, un inmenso y variado patrimonio cultural, modernas infraestructuras y muchas empresas punteras a escala internacional. La misma España que ha sido capaz de progresar y de superar con éxito muchas pruebas.

No hemos llegado hasta aquí para dejarnos vencer por las dificultades, para renunciar a nuestras ambiciones de construir un país cada vez mejor.

Debemos desterrar el desánimo, levantar la cabeza, aunar esfuerzos y continuar la faena, conscientes de lo que somos, de lo que ya tenemos y de lo que podemos avanzar.

Los nuevos tiempos requieren grandes compromisos por parte de todos. Si queremos ganar el futuro, debemos mirar más allá, estimular ilusiones y fortalecer capacidades, sabiendo que juntos llegaremos siempre más lejos.

Por todo ello, para salir de la crisis y asegurar nuevos horizontes de prosperidad y de bienestar, necesitamos unidad, responsabilidad y solidaridad. Estos son los mejores aliados para vencer dificultades y alimentar nuestras esperanzas. Los mismos que han guiado a otros países.

Creo que la actual situación ha puesto de relieve lo evidente: de cómo le vaya a España depende cómo le vaya a cada uno de los españoles. Por eso, no caben actitudes individuales ni colectivas de indiferencia o de egoísmo, que a la postre nos dañan a todos.

Nada que valga la pena se consigue sin renuncias y sin entrega. Es preciso fomentar el ejercicio de grandes valores y virtudes como la voluntad de superación, el rigor, el sacrificio y la honradez. Valores y virtudes cuya ausencia no es ajena al origen de la crisis, y que son consustanciales a toda sociedad justa y equitativa.

En definitiva, debemos unir nuestras fuerzas para alcanzar nuevos logros colectivos, con confianza en nosotros mismos y en nuestro país, contando con la acción de nuestras instituciones en el marco de convivencia y estabilidad que asegura nuestra Constitución.

Todos, empezando por nuestros partidos políticos y agentes económicos y sociales, somos importantes para conjugar voluntades en esta dirección, con generosidad, sentido de Estado y pensando en el interés general.

Quiero reiterar esta noche que el terrorismo solo suscita condena y repudio en cuantos defendemos la libertad y la democracia. No nos debe faltar determinación para acabar con esta lacra. Honremos y arropemos con todo nuestro cariño y solidaridad a las víctimas de la violencia terrorista y a sus familias.

Por otro lado, continuemos prestando la máxima atención a los excluidos y marginados, trabajando por la igualdad de oportunidades y en apoyo de los discapacitados. Redoblemos asimismo esfuerzos para combatir las drogas y terminar con la inaceptable violencia de género. Y por supuesto, cuidemos más nuestro entorno natural.

Nos jugamos mucho a diario en el mundo complejo y competitivo en que vivimos. Por eso tenemos que defender el papel y los intereses de España en el plano internacional y mantener nuestros compromisos con la paz y el desarrollo de muchas naciones necesitadas. En este marco dirijo mi gratitud y afecto, a los miembros de nuestras Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad desplazados en otros países, que han sufrido la pérdida de compañeros que permanecen en nuestro recuerdo.

Pero el año 2010 nos deja también alegrías, realizaciones y esperanzas, incluidos numerosos triunfos inolvidables en la historia de nuestro deporte. ¡Estoy convencido de que 2011 nos aportará nuevos éxitos y avances en muchos campos!

He contado siempre, y muy especialmente este año, con el afecto de los españoles y con el activo apoyo del Príncipe de Asturias. Al expresar mi agradecimiento quiero, una vez más, asegurar que sigo y seguiré cumpliendo siempre con ilusión mis funciones constitucionales al servicio de España. Es sin duda mi deber, pero es también mi pasión.

Quiero terminar reiterando mi plena confianza en España y en nuestros ciudadanos. Confianza en nuestra capacidad y fortaleza para dejar a nuestros hijos y nietos un país cada vez mejor, con mayor prosperidad en cada pueblo, ciudad y Comunidad Autónoma. En suma, plena confianza en que seguiremos progresando.

¡Muy feliz Navidad y Año Nuevo 2011, en nombre propio y de mi Familia, a todos los españoles y a cuantos extranjeros viven con nosotros!

Buenas noches. 


26 diciembre 2009

Análisis del Mensaje de Navidad de S.M. el Rey de España


Sabemos desde hace muchos años que los discursos de Su Majestad el Rey las suele escribir el mismo gobierno, un aspecto que es tan lamentable como contrario al principio de división de poderes, sobre todo teniendo en cuenta que la jefatura del estado no forma parte del poder ejecutivo, sino constituye de por sí un poder representativo y moderador.


Frecuentemente, los mensajes de Navidad del Rey son bastante poco expresivos. Lógicamente, el Rey se tiene que mantener al margen de la política, pero tampoco tiene por qué decir lo que quiere el gobierno que diga.  


En este sentido, aunque S.M. el Rey comenzó diciendo que España es "un país que no puede comprenderse sin esa rica diversidad consustancial al mismo ser de España", lo que enumera como sus "reflexiones de esta noche" basadas en "tres tareas fundamentales" deja entrever el plumero zapateril del discurso:


"En primer lugar, superar tensiones y divisiones, sobre la base de los principios y valores que alimentan lo mejor de nuestra convivencia e inspiran nuestra Constitución." Eso está muy bien. El Rey tiene el deber de defender la Constitución y el orden constitucional. Este aspecto, que los nacionalistas tildan de falta de realismo y que no representa, supuestamente, el sentir de la población, es fundamental. La Constitución no es mala, por mucho que se reclame por sectores minoritarios una reforma en profundidad. Lo que hace falta es desarrollarla plenamente y garantizar los derechos que dice tenemos todos los ciudadanos. Pero esa defensa de la Constitución se queda un tanto hueca, pues falta un llamamiento al sentido común y el sentido de la responsabilidad de los políticos a la hora de salvaguardar el orden constitucional, y está visto que precisamente los que parecen dictar este discurso son más que tibios a la hora de aplicar la Constitución.


"En segundo lugar, sumar voluntades en torno a los grandes temas de Estado, reforzando nuestra cohesión interna y nuestra proyección exterior." Pues muy bien, qué bonito suena. está claro que la cohesión interna sufre y la proyección exterior sufre aún más. El ejemplo más reciente ha sido el incidente con la opositora saharaui Haidar y el lamentable espectáculo ofrecido por el gobierno. No estaría mal que S.M. el Rey dijera algo más concreto sobre el tema y que exigiera al gobierno más seriedad. Por otra parte, el Rey mismo ha permitido ser utilizado en sendas visitas no oficiales de los dictadores Chávez y Morales, lo que no favorece precisamente la proyección exterior de nuestro Reino.


"Y, finalmente, redoblar esfuerzos para que España vuelva a crecer y a crear empleo. Cuanto antes, y de forma sostenible." ¡Cómo chirria esta frase, Majestad! Esto no podría haberlo dicho mejor nuestro patético presidente del gobierno, al que le gusta últimamente tanto la palabra "sostenible", que como todo su discurso no dice prácticamente nada. 


Sin entrar más en estos temas, el Rey pasó a hacer un resumen general de nuestra situación:


"Vivimos tiempos complejos y difíciles. El Siglo Veintiuno va a cumplir su primera década. El mundo es más global en sus posibilidades -gracias a las comunicaciones y a los avances tecnológicos-. Más global también en sus desafíos -que desbordan las fronteras nacionales-. Desafíos que van desde la lacra del terrorismo, la crisis económica o el cambio climático, hasta las pandemias o el narcotráfico. Todos ellos requieren de la acción conjunta de los Estados.


Es mucho lo que nos jugamos en los próximos años. El futuro impone decisiones estratégicas de gran calado, tanto a nivel interno como a escala europea e internacional. Decisiones en materia económica y financiera, energética, medioambiental, educativa o tecnológica. Todas ellas esenciales para no perder el tren del progreso, defender el futuro de nuestro Planeta, y asegurar el mejor porvenir a las nuevas generaciones."


Igual que suele hacer nuestro gobierno, estas frases externalizan los problemas internos de tipo económico, financiero, medioambiental y de seguridad. No se mencionan los problemas hechos en casa, que son enteramente responsabilidad del gobierno español y que difícilmente se pueden resolver con la cooperación internacional. Claro que existen cuestiones que inevitablemente tienen que contar con el consenso internacional, como es el medio ambiente, pero incluso el tema del cambio climático es tan anodino en su definición como todo lo que llaman ahora sostenible. 


No está mal pedir "decisiones que deben tener visión anticipatoria y estar a la altura de los retos planteados" y que "para afrontar estos retos, es preciso desplegar nuestras mayores capacidades, con una España sólida y cohesionada, en una Europa dinámica y solidaria", pero esperar del gobierno Zapatero que se anticipe a los acontecimientos cuando durante años negaba su evidencia a pesar de haber quedados certificados por expertos nacionales e internacionales con bastante antelación es pedir mucho. Resulta más que desalentador oír de boca del Rey la misma palabrería hueca que a Zapatero: sólido, cohesionado, dinámico, solidario. Claro que "los tiempos actuales nos reclaman tesón y fortaleza. Fortaleza como país que a todos nos proporciona libertad, estabilidad y progreso", sólo que la fuerza se le escapa a este gobierno entre las manos, pues para garantizar libertad, estabilidad y progreso se debe garantizar en primer lugar el orden constitucional de España y la fortaleza en su proyección exterior, pero ninguna de las dos cosas se da actualmente.


¿Cómo se quiere conseguir "fortaleza como ciudadanos más preparados y competentes, promoviendo la educación y la igualdad de oportunidades" cuando el sistema educativo decae cada vez más y el país pierde competitividad al no garantizar ni siquiera la movilidad de la mano de obra dentro del país, cada vez más limitada por las nuevas barreras lingüísticas que impiden que ciudadanos preparados trabajen en cualquier parte de España porque prevalece su conocimiento de las lenguas regionales sobre sus conocimientos técnicos y profesionales. Por lo tanto, no es del todo cierto que existe una "fortaleza en el plano económico y social, con un tejido productivo cada vez más innovador, competitivo y activo en el mundo, capaz de mantener y elevar nuestro bienestar social", éste es más bien la mentalidad de Alicia en el País de las Maravillas de Zapatero, ya que sólo muy pocas autonomías españolas están progresando en este campo, y no precisamente las gobernadas por el partido del presidente del gobierno.


Y hemos aquí otra perla que debe haber salido del mismísimo Palacio de la Moncloa: "Esa mayor fortaleza requiere el más amplio entendimiento y solidaridad entre todos los españoles, entre todas y cada una de nuestras Comunidades Autónomas. No nos podemos permitir que las legítimas diferencias ideológicas resten energías al logro de los consensos que piden nuestros ciudadanos." Suena al "arrimar el hombro" que tanto le gusta a Zapatero, cuando en realidad sólo quiere que todos apoyen sus ideas equivocadas de cómo gobernar el país. Zapatero parece olvidar que gestionar el país es responsabilidad de quien ha sido elegido para ello, no de los que se han quedado en la oposición.


Igualmente hueco queda decir que "en las últimas décadas hemos sido capaces de resolver grandes problemas, contando con el esfuerzo de todos, la voluntad de acuerdo y el liderazgo responsable de nuestros dirigentes políticos, económicos y sociales" y que "la experiencia nos demuestra que todos somos necesarios para culminar con éxito esa tarea", pero esto no es reflejar la realidad. Los problemas actuales de España en materia social, educativa y económica no se resuelven por la capacidad de iniciativa de los ciudadanos, sino dependen exclusivamente de la política que sigue en gobierno para incentivar que los ciudadanos se esfuercen. SIn una política económica y fiscal acertada nada se conseguirá, y todo apunta a que se ponen cada vez más trabas a la iniciativa privada tomando medidas que sólo conseguirán destruir empleo y ahuyentar inversiones.


Al "interés general" tienen que servir, ante todo, los gobernantes, los diputados, los ayuntamientos y sus concejales. Es evidente que para conseguir resultados aceptables "necesitamos actuar con inteligencia y generosidad, y aplicar la fuerza de la unidad, del diálogo y del compromiso, en el marco del respeto a nuestra Constitución", pero ¿acaso la clase política ha dado muestras de actuar con inteligencia y compromiso? ¿Qué hay de las redes de corrupción que se han descubierto a lo largo de este año? ¿Se puede decir que la actuación en Cataluña frente a las consultas populares ilegales, el caso Haidar, el creciente desempleo ha sido inteligente? ¿qué quiere decir eso de la generosidad? ¿Quién tiene que ser generoso con quién Majestad?


En el papel, "la Constitución garantiza un amplio abanico de derechos y libertades, fundamenta una avanzada articulación de nuestra rica diversidad territorial y nos dota de instituciones que son claves para la estabilidad y convivencia democráticas, y el buen funcionamiento del conjunto de España". Pero las instituciones en realidad no son independientes para garantizar "el mejor y más justo ejercicio de sus responsabilidades", y decir que "todos debemos preservar esa independencia en aras de la confianza que los ciudadanos tienen depositada en ellas" es tanto como no querer ver la realidad y llamarla por su nombre. Para empezar, la misma presidente del Tribunal Constitucional no es independiente, como tampoco lo es el juez Garzón, y tampoco lo es Su Majestad el Rey, que debería ser capaz de escribir sus discursos él mismo o al menos personas muy independientes del poder ejecutivo controlado por Zapatero. Sería deseable que el Rey llamara la atención sobre los bajos índices de confianza de los ciudadanos en las instituciones y su desinterés por la política que consideran bastante deplorable por todo lo que ocurre.


También la valoración del Rey de la crisis económica podría haber sido más aleccionadora en lugar de repetir lo que nos cuentan todos los días y que en realidad no aporta nada al debate. Decir que "se han tomado medidas a escala internacional, europea y nacional para detener la crisis y paliar sus efectos" y que "son muchos los esfuerzos y sacrificios desplegados a todos los niveles" para terminar con decir que "queda mucho por hacer, es preciso seguir adelante" es como quedarse en el limbo. La crisis no se resuelve con afirmar que ésta nos "exige trabajar juntos en la misma dirección", sino exigiendo al gobierno que se ponga las pilas. Esto suena como si dependiera de los ciudadanos de a pie que podamos salir del agujero en el que nos han metido los que han gobernado en España durante los últimos seis años. Sabemos muy bien que es "necesario seguir adoptando medidas, lograr acuerdos entre nuestras fuerzas políticas, económicas y sociales, que permitan, por un lado, asegurar la mayor solidaridad y, por otro, acometer las reformas precisas, a fin de lograr una pronta recuperación en un clima de seguridad y confianza", pero ¿qué es lo que se está haciendo y por qué no se ha logrado hacer lo que en otros países europeos sí parece estar dando frutos?


No ha faltado la defensa de la política social y antiterrorista del gobierno y sus logros, así como de los compromisos militares en el exterior. No veo lo que dice apreciar el Rey al decir que "nuestra seguridad, nuestro progreso y bienestar, dependen cada vez más de una eficaz protección y promoción de nuestros intereses en el mundo. Lo palpamos a diario. Por ello, importa consensuar y coordinar al máximo el papel internacional de España." El papel de España en el exterior es más que dudoso, no sabemos nada de la misión real en Afganistán o en el Líbano. ¿Qué tiene que ver Afganistán con nuestra libertad y nuestro progreso? Es un hecho que desde que comenzó la ocupación del país de Oriente Medio por la OTAN, han aumentado el poder de los talibanes y el uso obligatorio del burka, así como la producción de opio. En el Líbano la capacidad de controlar los movimientos fronterizos sin control entre Líbano y Siria no existe, como se ha podido ver en más de un reportaje en televisión. Las tropas allí estacionadas sólo cuestan inmensas sumas de dinero, y España no pinta nada en esta zona ni puede hacer nada.


Tras mencionar la importancia de la presidencia española de la Unión Europea, que sin duda pasará sin que sirva para impulsar una mayor unión, sino más bien todo lo contrario si tenemos en cuenta la afición del ejecutivo de Zapatero a los dictadores iberoamericanos, el Rey terminó con una tibia llamada al "sentido de Estado, tanto a la hora de gobernar, como de ejercer la oposición" y la reiteración de la palabrería hueca relativa al esfuerzo común de todos.


Sin duda, "la Corona tiene como norte el servicio a España y a todos los españoles", pero no veo con claridad el "compromiso diario con todos" por parte del Rey y del Príncipe de Asturias. Sería deseable un mensaje con más fuerza y determinación que se pueda considerar un ejemplo de la independencia de la Casa de Su Majestad el Rey del ejecutivo de turno. Es, precisamente, uno de los grandes valores de la Monarquía que la Corona sea también ese paraguas protector cuando sea menester darles un tirón de orejas a los que no quieren o no saben defender el interés general de la nación y de los ciudadanos. Es evidente que las instituciones máximas del estado no hacen lo que deben hacer y que el resultado de su gestión no es para nada aceptable. Un discurso del Rey sería mucho más útil e incentivaría más a todos si fuese más explícito con los acontecimientos actuales y la poca eficacia de los gobernantes. Desearía que Su Majestad el Rey diera ejemplo ejerciendo la jefatura del estado con más independencia y determinación. Sin duda el alto ejemplo de nuestro augusto Rey aportaría mucho más a la nación que mil discursos dictados por la Moncloa. Los ciudadanos queremos un Rey ejemplar, no una marioneta del poder ejecutivo.


¡Feliz Navidad, Majestad! 
¡Que el año de 2010 sea también un año estelar de la Monarquía!

25 diciembre 2008

Misiva Navideña de S.M. el Rey de España





A
diferencia del año pasado, esta vez el mensaje navideño de S.M. el Rey ha tenido un contenido de mayor calado, auqnue se limitó básicamente a tres cuestiones:

"Un año 2008 intenso en acontecimientos, del que quisiera detenerme en tres asuntos de especial relieve, como son el Treinta Aniversario de la Constitución; la lucha contra el terrorismo; y la crisis financiera y económica generalizada que atravesamos."

Nunca está de más enfatizar que gracias a nuestra Constitución, "España ha vivido por primera vez treinta años de democracia plena, que coinciden con los de mayor progreso y modernización en nuestra Historia", un hecho que demasiados políticos pasan por alto -intencionadamente- para crispar a la población y exigir una reforma constitucional que ni interesa a la mayoría del pueblo ni es necesaria. "Por eso," -sigue el Monarca- "estos treinta años de Constitución deben servirnos, no sólo para felicitarnos por lo mucho conseguido, sino sobre todo para llenarnos de energía y de confianza en nuestra capacidad de presente y de futuro para seguir avanzando como gran Nación." Estos apuntes, que S.M. el Rey hace todos los años, son importantes, porque la Constitución se redactó precisamente por el deseo del Rey de democratizar España y dar al país un marco legal que garantice estabilidad y continuidad. Él mismo se considera, no en vano, guardián de la Constitución, mientras que bastantes políticos, a pesar de haber jurado filedidad a la Constitución, sólo piensan cómo pueden acabar con ella y eluden su aplicación en todo el territorio nacional.

Es precisamente esa "capacidad para resolver problemas y alcanzar nuevos objetivos con sentido de Estado. Para engrandecer y rejuvenecer día a día nuestra vida colectiva, llenando el corazón de nuevas esperanzas a todos los españoles, mediante planteamientos integradores y solidarios." Una capacidad que la clase política actual parece haber perdido, por lo que S.M. el Rey hace bien en recordar de lo que fueron capaces al redactar la Constitución. En este sentido hace un llamamiento a que "debemos promover una cultura política de ilusión, unidad y responsabilidad, que despierte en todos, jóvenes y mayores, un renovado interés por los asuntos públicos, favoreciendo el mejor conocimiento de lo que nuestra Constitución representa para nuestra convivencia y nuestras vidas", pues no hay que olvidar que tenemos

"Una Constitución que, construida sobre la concordia y el consenso, el respeto mutuo y la tolerancia, recoge las mejores conquistas de toda democracia avanzada, articula nuestra diversidad territorial, y asegura nuestra estabilidad y progreso.

Sus reglas, valores y principios, son hoy nuestra principal fuente de fortaleza como Nación moderna, unida, solidaria y diversa, pues a todos nos guían y amparan para seguir avanzando en paz hacia nuevas metas."
Después de enumerar los altos valores de la Carta Magna española, el Rey pasó a hacer mención, como prácticamente todos los años, del problemna del terrorismo, que no puede tener cabida en una sociedad democrática, libre y plural como la española, que de forma masiva rechaza su existencia y condena sus actos, y así recordó que "vienen especialmente a mi memoria en estas fechas navideñas los nombres de todas y cada una de las víctimas del terrorismo, cuyos familiares están marcados por un dolor que en estas horas siempre rebrota con profundidad e indignación."

El terrorismo sólo sigue teniendo relevancia en la política nacional por dejación de los que nos gobiernan, por haber ayudado a la banda terrorista y sus brazos políticos para reafirmarse en sus propósitos y llevar a cabo unas "negociaciones" sin legitimidad alguna, por la mera acción violenta e intimidadora que ha hecho que el algunas provincias españolas no se pueda vivir en plena libertad y sin poder expresar libremente las opiniones por tener que temer ser perseguido y amenazado por los que no aceptan el orden constitucional. La Familia Real siempre ha estado al lado de las víctimas del terrorismo, como es lógico y natural, pero no está en sus manos tomar las medidas para evitar futuras desgracias. Eso sí, S.M. el Rey siempre cumple con su deber de recordar a las autoridades de turno que hagan todo lo posible por resolver esta situación anormal.

Después de agradecer a "las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, a nuestras autoridades policiales y judiciales, así como a las de Francia," los importantes esfuerzos hechos para acabar con el terrorismo, dijo estar "convencido de que, con unidad, voluntad y determinación, el final del terrorismo estará cada vez más cerca."

Y, finalmente, se refirió a la crisis económica manifestando que "más allá de la frialdad de las cifras, me preocupan muy especialmente las numerosas personas que en nuestro país han perdido su empleo. Me preocupan sus familiares y tantos jóvenes que no encuentran trabajo. También cuantos ven amenazados o truncados sus proyectos y aspiraciones", aunque no esté en manos del Rey remediar esta situación, sino del ejecutivo y de las empresas, una crisis de dimensiones internacionales que hace necesarios "los esfuerzos de nuestras autoridades nacionales, europeas e internacionales por corregir desajustes y adoptar medidas que, con el diálogo y la colaboración de nuestros agentes económicos y sociales, deben centrarse en recuperar la confianza, en respaldar la actividad diaria de nuestro tejido productivo, y llegar a nuestras familias y ciudadanos".

En relación con esto recuerda que los objetivos a alcanzar "requieren del concurso y del empeño del conjunto de nuestras fuerzas políticas, económicas y sociales"porque "juntos podremos vencer problemas y dificultades si actuamos con realismo, rigor, ética y mucho esfuerzo, anteponiendo siempre el interés general sobre el particular, buscando acuerdos y soluciones con generosidad, responsabilidad y amplitud de miras".

Esta cooperación entre todos realmente no existe en el ámbito político, sobre todo cuando el gobierno socialista se dedica más a poner todo tipo de trabas a aquellas comunidades autónomas que están gobernados por el Partido Popular, donde sí se hacen muchos más esfuerzos por consolidar medidas que garanticen estabilidad y crecimiento de la economía y del empleo.

Es la inteligencia que falta a algunos y que anteponen intereses de partido o de tipo ideológico, pues acierta el Rey al decir que "despleguemos con inteligencia y tesón nuestra bien probada capacidad de superación, tirando del carro en la misma dirección, aportando cada uno su grano de arena".

Evidentemente, "no hay recetas mágicas. Para volver a crecer de forma sostenible, necesitamos más eficiencia y competitividad, más innovación tecnológica, y elevar la educación y preparación de nuestros jóvenes, cuyo compromiso con la sociedad es un activo insustituible".

Otro punto que preocupa a muchos es que España ha perdido relevancia en el ámbito internacional, "por eso, hoy más que nunca, importa el papel internacional de España, de nuestras instituciones, empresas y profesionales, para asegurar nuestro crecimiento, bienestar y seguridad".

"La acción exterior debe ser lo más consensuada y coordinada posible, dirigida a fortalecer posiciones en la Europa a la que pertenecemos, preparando desde ahora la Presidencia española de la Unión Europea en 2010", algo que el gobierno del señor Rodríguez Zapatero parece olvidar, como también olvida que favorecer lazos con regímenes no precisamente democráticos contraviene los intereses europeos. Miedo me da lo que pueda hacer durante esa presidencia europea en 2010, así que no está mal que el Rey recordara este punto tan importante. En en este contexto resalta titular de la Corona:


"También debemos dar un nuevo impulso a nuestras relaciones con los Estados Unidos, intensificar nuestros sólidos vínculos con Iberoamérica y con el Mediterráneo, y mantener nuestra proyección en África y Asia, junto a nuestra cooperación con los países menos favorecidos."

S.M. el Rey no se olvida tampoco de mencionar otros temas serios y urgentes:


"Por otro lado, no olvidemos que junto a los progresos que vamos acumulando se plantean situaciones y problemas sensibles que a todos nos incumben y requieren de la dedicación y coordinación de autoridades, instituciones y sociedad civil. Cada año recuerdo algunos de ellos, como la discapacidad, las graves enfermedades, la drogadicción, la violencia de género o los accidentes de tráfico."

"Aseguremos asimismo los derechos humanos, la dignidad y la igualdad de las personas, sin discriminación por razón de ideología, raza, creencias o sexo."
Finalmente, el Monarca quiere animar a todos no perder las ganas de trabajar por mejorar la situación: "Hemos logrado salir adelante con fuerza de otros periodos complejos y reemprender el camino aún con mayor dinamismo."

España es un país que merece el orgullo de sus ciudadanos y cuya trayectoria de los últimos 30 años justifica poder estar "satisfechos de lo que somos, de nuestros esfuerzos, de muchas realizaciones y nuevos éxitos, incluidos los deportivos tan abundantes en este 2008".

Para terminar llama tres veces a la confianza:
  • "Confianza en la labor y solidez de nuestras instituciones, en la capacidad de nuestros empresarios, profesionales y trabajadores, así como en la indudable mayor preparación y empuje de nuestros jóvenes.
  • Confianza en la fuerza creativa de nuestra cultura rica y diversa, en la capacidad de nuestros centros docentes y de investigación, o en el creciente peso del español en el mundo como segunda lengua de comunicación internacional.
  • Confianza, en suma, en todos y cada uno de los hombres y mujeres que, día a día, desde los distintos rincones de España, la hacen crecer y mejorar con su honrado trabajo y admirable empeño."
En resumen, ha sido un discurso de llamamiento a la unidad y la sensatez, la cooperación entre instituciones y fuerzas políticas y económicas y la confianza en el futuro para que no decaigan los ánimos y resulten inútiles los esfuerzos por superar la crisis y los problemas actuales. Ha sido un discurso perfectamente enmarcada en el papel moderador de la Corona con mensajes claros a los responsables políticos. Gracias, Majestad, y Feliz 2009.

El discurso completo aquí.


26 diciembre 2007

Discurso de Navidad de S.M. el Rey

Un repaso exhaustivo, pero carente de fuerza


El discurso de Navidad de S.M. el Rey ha sido, quizás, uno de los discursos más exhastivos, ya que tocó prácticamente todos los temas candentes de la política española. Sin embargo, S.M. el Rey peca, como siempre, de ser extremadamente diplomático en sus discursos. Lógicamente, el Rey tiene la difícil labor de mantener un equilibrio suprapartidista en sus discursos y no puede tomar posiciones políticas propias, más que nada porqe entonces se le echarían encima unos u otros de nuestros políticos demócratas y plurales. Comparado con el discurso del presidente de Alemania (que sólo habló de la necesidad de que jóvenes y mayores cooperen más entre ellos), eldiscurso del Rey tuvo bastante contenido.


Por otra parte, el discurso de Navidad contiene claros mandatos a nuestros gobernantes, siendo el mensaje principal él de la unidad ante los problemas para presevar la unidad de España: "Frente a las dificultades de cada momento, frente a cuanto nos quede por resolver o perfeccionar, debemos tener la seguridad de que juntos lograremos las soluciones precisas, si ponemos la voluntad y los medios para ello."


"Unidad y diversidad se vertebran en nuestra democracia como conceptos que nos definen y que, debidamente integrados en el marco constitucional que nos hemos dado, nos han permitido y nos permiten progresar como gran Nación." Eso es: Dentro del marco constitucional. Tenemos realmete un marco constitucional muy bueno, pero los políticos de la izquierda se empeñan en dibujar una imagen distorsionada y parece que no saben de qué están hablando. La Constitución debe ser desarrollada y aplicada, no reformada sin ton ni son, pues su reforma no es algo qu el pueblo demande ni considere imprescindible. Son pocos los que conocen en profundidad el texto constitucional y todo lo que encierra (derechos, obligaciones, oportunidades de desarrollo). No vale con decir que la Constitución no define bien algunos temas, su desarrollo es cuestión de buena voluntad. Y así lo dice S.M. el Rey:


"Los Estados que con mayor eficacia atienden a la voluntad de sus ciudadanos, se basan en la solidez y estabilidad de sus modelos democráticos e instituciones, así como en su amplia cohesión interna en torno a las grandes cuestiones.

Sirvamos con mayor ahínco el afán de los españoles de construir una España cada vez más justa, integradora y solidaria, de todos y para todos."


Pero alguas cosas suenan tan huecas como la palabrería de Zeta. Son frases como esta: "No me refiero sólo a la lucha contra la pobreza y la exclusión, sino a continuar profundizando en las medidas frente al desempleo, la carestía de la vivienda, los salarios más bajos, las desigualdades, o las diversas necesidades sociales y asistenciales."


Eso de la solidaridad se debería precisar hablando de las medidas concretas a tomar. Es fácil decir cosas bonitas, como acostumbra Zeta, pero ponerlas en práctica es otra muy distinta.


"Asegurar y ampliar nuestro bienestar, pasa también por poner el empeño y los medios precisos para seguir elevando la calidad de nuestra educación." Está bien recordarlo a nuestro gobierno, porque Zeta se dedica a todo menos a solucionar problemas que nos vienen encima. En este sentido, S.M. el rey también acierta al decir: "Una educación que debe responder a las legítimas aspiraciones de promoción personal y perseguir un armónico desarrollo colectivo, como sociedad moderna y cohesionada." Lo que pasa es que no se puede decir que la sociedad española esté cohesionada, al menos no en algunas zonas de España.


También es hora que el Rey tome partido por su institución: "Además de agradecer las numerosas muestras de afecto personal e institucional hacia la Corona, esta noche quiero reafirmar mi profundo y permanente compromiso de servicio y de entrega a España y a todos los españoles." Sólo que me parece muy tibia su defensa de sí mismo y su trono. Los republicanos en eso son mucho más lanzados.


Otro tema en el que S.M. el Rey podría ser más activo es en lo que nos dice aquí: "Atendamos con prontitud y eficacia las necesidades de nuestros conciudadanos, promoviendo nuestros derechos y libertades, desde la igualdad, la no discriminación y el respeto mutuo que conducen a la solidaridad." Creo que el Rey no se debería limitar a palabras y diplomacia cuado se trata de defender nuestras libertades, claramente en peligro en regiones como Cataluña o Vascongadas.


Si "El bien de España y de los españoles debe ser nuestro mayor anhelo, el compromiso colectivo que día a día hemos de reafirmar", el Rey debería actuar, con mesura, pero con decisión. Seguro que ganaría mucho en estima por parte de los españoles y del mundo entero. Sólo un Rey con autoridad y valentía se asegura su permanencia en el trono y garantiza el porvenir de su dinastía.