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15 abril 2012

El elefante cazado y otros episodios surrealistas

Los monárquicos en general estamos bastante perplejos ante los últimos acontecimientos, que -aunque en el fondo no son más que anécdotas de la vida cotidiana de ciertos ámbitos de alto poder adquisitivo- no dejan de ser preocupantes por reflejar una grave insensibilidad por los problemas verdaderos del país y de los ciudadanos, que en su inmensa mayoría no pueden permitirse ciertos lujos de la clase dirigente.

Las cacerías siempre han sido una afición de dudoso gusto de las altas esferas, y de hecho abundan los cazadores entre socialistas, conservadores, empresarios, nobles, gobernantes y nuevos ricos. Eso de matar de un tiro o varios a animales acechados en el monte o en la estepa debe de dar una sensación de poder muy particular -por perverso-, pues acabar con la vida ajena, aunque sólo sea animal, eleva al cazador deportivo en una especie de dios que puede decidir discrecionalmente si un animal debe morir o puede seguir viviendo.

Cazar y matar animales en realidad sólo es moralmente aceptable si es necesario para alimentarse o alimentar a la sociedad en general, o bien para evitar plagas o epidemias, y así se practica desde siempre criando o cazando animales. La caza deportiva, en cambio, aunque deja mucho dinero a los que organizan cacerías y tienen que cuidar -si pensamos en los cotos de caza- la reproducción de los animales salvajes para estas cacerías, tiene un aspecto deplorable, muy ajeno al sentir de la sociedad actual. Especialmente la caza mayor de animales raros en África o Asia es más que criticable, porque los equilibrios de la fauna en estos continentes ha sufrido muchos daños, y aunque los elefantes en algunas regiones se multiplican más de lo deseado, acabar con la posible superpoblación mediante safaris a la vieja usanza es algo bastante fuera de lugar.

Resulta que en medio de una crisis económica descomunal, cuando el Rey llama a arrimar el hombro e intentar todos juntos sacar a este país de su situación, con cinco millones y medio de desempleados y la quiebra inminente de las finanzas del estado y de las autonomías, el monarca se va de caza de elefantes a Botsuana el mismo día en que sus más acérrimos enemigos celebran la proclamación de una república que no trajo más que miseria y desgracia a este país, algo de que se vanaglorian los republicanos de la extrema izquierda bolchevique, que anhela volver a los tiempos de la revolución francesa para cortar cabezas o dar sus famosos "paseos" e imponer su particular sistema de dictadura, opresión y persecución de los que piensan de otra forma.

La izquierda no critica a los suyos
Tal vez, este episodio más de caza (sur)real no habría trascendido si no se produjera el desafortunado accidente del Rey con rotura de cadera, algo que debe haber sido motivo de máximo regocijo de las hordas republicanas, que no paran de lanzar fotomontajes y dibujos para ridiculizar al Rey y a la Monarquía, como si el hecho de irse de caza tuviese algo que ver con el buen hacer el Rey durante 37 años o el funcionamiento mismo de la Monarquía como forma de estado. Tampoco fueron tan críticos con otros cazadores -republicanos- como el ex ministro Bermejo, el ex juez Garzón y algunos altos funcionarios de Justicia y Policía, todos ellos "cazados" en una cacería, en la que el ex ministro encima participó sin tener el permiso correspondiente, una caza que fácilmente costaría a cada uno 15.000 euros o más.

Y tal vez, este episodio no sería tampoco tan trascendental si no fuera porque el nieto mayor del Rey, Don Juan Froilán, hijo primogénito de S.A.R. la Infanta Doña Elena, se pegara un tiro en un pie con una escopeta de caza de su padre, ex consorte de la Infanta, que indica el escaso sentido de la responsabilidad que tienen algunos cuando llegan a ciertos niveles sociales.

Y tal vez, este epidosio no tendría mayor relevancia si no fuera porque el aún consorte de S.A.R. la Infanta Doña Cristina no estuviera metido en líos judiciales por sus negocios con ex gobernantes autonómicos de Baleares, Valencia y Cataluña facilitados por su elevada posición social como miembro político de la Familia Real.

Uno se pregunta, seriamente, cuál es la política interna de la Casa de Su Majestad el Rey y de su equipo para que puedan ocurrir acontecimientos tan lamentables. En poco menos de tres meses la imagen de la Corona ha quedado seriamente empañada por sucesos imprevistos, pero igualmente previsibles, porque siempre hay que ponerse en lo peor para poder calcular las posibles consecuencias, y justamente los negocios del consorte de la Infanta Doña Cristina se conocían y se podían haber evitado, al igual que los riesgos de la caza deportiva son tan evidentes como son impopulares tales actividades por elitistas y costosas.

Al final resulta que el Rey como cazador de elefantes se convierte en elefante cazado, y la Monarquía sufre un deterioro de imagen que costará reparar, porque las huestes republicanas no pararán para aprovechar al máximo la mala imagen del suceso y favorecer sus postulados totalitarios a favor de un sistema que está demostrando en toda Europa que es mucho peor que la Monarquía y que adolece de problemas y crisis mucho más severos de lo que puede ser un accidente de caza de un Rey que puede sufrir cualquier persona que se dedica a estas actividades de ocio.

No dejemos que lo surrealista se convierta en base argumental a favor de algo que sería muy perjudicial para nuestro país. Pero llamemos también a las altas instancias del estado para actuar de una forma que permita percibir que tanto el Rey como el Gobierno tienen sensibilidad hacia los problemas de los ciudadnos. La austeridad empieza por el comportamiento público y privado de los máximos representantes del estado, y éste implica no hacer safaris en países lejanos ni conceder subvenciones a los enemigos del estado que nada aportan a la recuperación económica.


31 diciembre 2007

Un 2008 decisivo para España

El nuevo año será decisivo para el porvenir político de España

El nuevo año se presenta tan poco previsible como complicado. Sobre todo, será un año decisivo en la historia de España (y posiblemente del mundo), ya que la sociedad se encuentra ante una especie de encrucijada sin vuelta atrás. Si nos podemos fiar de las predicciones de los astrólogos (véase Mía, edición especial de horóscopos para 2008), la gente acabará harta de la política española y será precisamente el 9 de marzo cuando se va a producir un giro radical, algo que no parece tan sacado de la manga viendo el panorama.

La actitud de los bolcheviques, perdón, los socialistas demócratas, en cuestiones de libertad de expresión y opiniones distintas a las suyas queda nuevamente patente con las recientes declaraciones de Pepiño Blanco, el político con la elegancia de un saco de kikos, al descalificar el acto multitudinario de la Iglesia Católica celebrado en Madrid el día 29 de diciembre. A él se unió el estalinista Bermejo calificando el acto como actuación intolerable. Vamos a ver: Lo intolerable es que el pZoe niegue a los demás a manifestarse y opinar de otra forma que el gobierno de Zeta. Lo intolerable es que el partido en el poder no respete la libertad de expresión, presentándose como los dueños de la verdad y la legitimidad, cuando esa legitimidad de gobierno la tienen por manipular las últimas elecciones con su agit-prop al más puro estilo de la Comintern sin el más mínimo pudor, pues pasaron por encima de 200 cadáveres.

Quien por fin parece despertarse de su letargo es S.M. el Rey. Por sorpresa, el Rey ha viajado a Afganistán para felicitar el año a los soldados en misión de guerra porla gracia de Zeta. Parece que el Rey se está dando cuenta que las quemas de sus fotos por separatistas catalanes es un aviso serio. Todos los bolcheviques son regicidas en potencia, y los separatistas catalanes y vascos son, al igual que pZoe, IU y otros grupos de la izquierda, lo que antiguamente se llamaba bolcheviques, los cuales sólo se distinguen por la forma de proceder (más radical o más moderada, según convenga).

Mucho le gusta a la prensa usar algunas expresiones a la ligera. Se regocija en aquel "annus horribilis" del que en su día habló S.M. la Reina de Inglaterra usando el término para cualquier cosa. Es como cuando califican un accidente de tráfico de dantesco sin saber lo que quiere decir ese término. No creo que nuestro Rey haya tenido un verdadero año terrible, más bien los ataques a su persona y la institución han tenido un efecto postivo al aumentar el apoyo al Rey. Especialmente su intento de pararle los pies a Chávez con su exabrupto del ¿Por qué no te callas? le hizo más bien que mal. Y destacar la separación de Doña Elena de su impresentable marido, cantada desde antes de la boda de S.A.R. el Príncipe Felipe, no me parece tan horrible.

Pero para volver a lo que nos viene encima, cabe mencionar la falta de visión de este gobierno de Zeta. La supresión del Plan Prever, creado por el gobierno de Aznar, es un jemplo. Allí se queda la preocupaión medioambiental de Zeta, tan amigo del oportunista de Al Gore. En lugar de promover coches más ecológicos, quitan uno de los incentivos para modernizar el parue móvil. Y así lo hacen todo. Los retrasos del AVE son otro ejemplo de gestión paleta del estado. Los retrasos (y esperemos que no vaya a ser algo peor) se producen no porque Siemens no haya suministrado los sistemas adecuados, sino porque estos trens precisan de personal bien formado y un rodaje en pruebas. Quien haya visto alguna vez una cabina de mando del AVE por dentro, sabe que entender los avisos de error y fallos en la pantalla exige cierta práctica y saber qué hcer en cada momento. Eso no se aprende en dos semanas. ¿Recuerdan la que montó el pZoe cuando el PP inauguró el AVE a Lérida y cuando el tren no pudo ir a toda velocidad por lo incierto del terreno en Aragón? Aquello no fue mala gestión ni fueron las prisas, sino fue la prudencia. Ahora sabmos que los verdaderos chapuceros son los socialistas.

Otro aspecto que describe la mala gestión de Zeta es el déficit comercial. Déficit comercial significa que no se hace nada por aumentar la producción industrial en el propio país. Lo mismo es el caso de la tasa de inflación, un punto por encima de la media comunitaria. ¿Qué hace el gobierno? Pues igual que en el AVE echa laculpa a Siemens, aquí la culpa es de factores externos. No fomentan a la producción interna ni toman medidas para remediar el desempleo que viene al bajar la construcción. Porque el problema ya se preveía hace tres o cuatro años, pero ni siquiera los vaticinios de los expertos internacionales de que nos llega la recesión en 2009 han provocado en el gobierno otra actitud que la de zaherir, de tomárselo todo a broma. Para Zeta y su pandilla lo verdaderamente importante ha sido y es el desmadre independentista. Parece que la política española no consiste en otra cosa que los vascos y vascas y los esperpénticos separatistas catalanes. Ver a personajes como Ibarreche o Rovireche, Atucha y otros iluminados recuerda más bien a un obra de Valle-Inclán que al mund moderno. ¿Es esa la élite que dirigelos destinos de un pueblo? O ¿es más bien así que nos gobierna una jauria de locos listos para el manicomio? Tal vez, lo que antaño fue el desastre del 98 se convierte ahora en el desastre del 2008. Porque si ganara nuevamente la izquierda esperpéntica de España, lo que con toda seguridad tendremos de aquí a dos años es el desastre. Ojalá los votantes se dén cuenta de ello el día 9 de marzo, pues lo que hace falta es sentido común y visión e futuro, no más experimentos políticos llevados a cabo por políticos provincianos sin cultura general y que no saben ni hablar.

¡Feliz 2008!