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28 junio 2015

La Europa de los Necios

Europa está gobernada por necios. La tragedia griega convertida en circo es una demostración de ia incapacidad de los dirigentes europeos para solucionar los problemas de la Unión Europea. Su única capacidad consiste en crear cada día más problemas: más endeudamiento, más inmigración ilegal, más indecisión. El desastre parece programado e inevitable.

Desde hace cinco años, Grecia está en situación de bancarrota. No es la primera vez que ese país haya llegado a tener que declararse insolvente. Grecia lleva 185 años malgastando dinero, haciendo promesas falsas e incumpliendo acuerdos internacionales. 

Cuando alcanzó la independencia del Imperio Otomano, en 1830, el reino de Baviera apoyó a Grecia -por puras razones de nostalgia por la Grecia clásica inexistente desde hace siglos- durante tres décadas para ayudar con la creación de una estructura administrativa eficaz. Aquel apoyo costó mucho dinero, pero los griegos seguían sumidos en sus trapicheos y sus estructuras de la época otomana, y en 1860 echaron la culpa de su propio desastre a los bávaros y los echaron a patadas del país. Primera quiebra del estado griego.

Así seguían los helenos otomanizados, hasta que en 1896 se avecinaba otra quiebra. Paquetes de ayudas e inversiones quedaron en saco roto. Los cambios estructurales prometidos se quedaron en una administración pública sobredimensionada, pero no se hizo nada de provecho. Los griegos son hijos pródigos de una Europa a la que no pertenecen ya desde hace siglos. Grecia fue el nido del cuco turco, y lo que fueran los esbeltos y cultos griegos de hace tres milenios, hoy ya sólo son poco menos que cucos turcos, otomanos. Eso explica la situación del país. Que alardeen constantemente de haber sido los inventores de la democracia parece una burla grotesca. Crear un término -democracia- a raíz de un régimen semidemocrático -el parlamento estamental de la ciudad-estado de Atenas, que no era Grecia, sino sólo Atenas- no justifica pretender vivir de ello durante tres mil años. Muchos otros países desarrollaron democracias, con o sin usar el término griego, y no cabe duda que el páis  realmente  pionero en esta materia fue Inglaterra, pero también lo fue Georgia (bajo el reinado de la Reina Tamara), e incluso el Reino de Castilla llegó a tener estructuras democráticas no muy diferentes a las de Atenas en tiempos de la Grecia clásica.

Grecia sufrió más y más quiebras, y no precisamente a causa de guerras, como ha sido el caso de la mayoría de los países occidentales que en el pasado pasaron por quiebras del estado, España incluida. 

Peor aún es que los dirigentes de la unión Europea y del Banco Central Europeo no parecen ni querer saber nada del pasado griego. Siempre se dice que quien conoce la historia podrá evitar cometer los errores del pasado. ¿Y qué es lo que hacen? Cometer un error del pasado tras otro. Sabiendo cómo ha actuado Grecia desde 1830 debería ser suficiente como para no haberla admitido en el euro, pero en cualquier caso debería ser suficiente para echar a Grecia tanto del euro como de la UE, por jetas, piratas y por ser un caso perdido.

Siempre cuando parece que el cuento griego llega a su fin, en la UE vuelven a dar nuevo oxígeno a un estado y una sociedad que sólo podrán aprender con mano dura, con un puñetazo sobre la mesa y un portazo. El euro fue inventado para controlar y someter a los países europeos. Esa es la principal razón por la que los señores de Bilderberg no quieren que la UE se deshaga de Grecia. Pero las cuentas no saldrán, más bien conseguirán acabar con el euro y poner en riesgo a toda la Unión Europea -no sólo por Grecia, también a causa de la política absurda de inmigración masiva de musulmanes africanos, la fallida política expansionista estadounidense en Ucrania y la más que absurda necesidad de inmiscuirse con misiones militares en todo tipo de conflictos extraeuropeos donde la UE ni pincha ni corta-. 

La historia se repite: La Unión Monetaria Latina del siglo XIX fue un intento de unificar el valor de las monedas europeas, pero fracasó, porque al final cada país quería hacer su propia política monetaria, por delante de todos Grecia. Y esa misma situación vivimos ahora con el euro. Gracias a los necios que nos llevan al abismo y los otros necios que eligen a necios rojos para ser gobernados.


04 noviembre 2011

Los griegos bailan sirtaki con Europa

La canciller alemana Ángela Merkel, ex secretaria de las Juventudes Comunistas [FDJ] de la antigua Zona de Ocupación Soviética de Alemania Central y actual liquidadora de la Unión Cristiano-Demócrata de Alemania y de la Eurozona, se carcateriza por su talento de cuentacuentos, sobre todo teniendo en cuenta sus mensajes navideños al pueblo alemán (o lo que queda de él), marcados por su parecido a un cuento infantil y su dinámica soporífera (valga la contraposición).

Lo de Grecia al final se está volviendo una historia divertida - en el sentido más sarcástico de la palabra. Por mucho que se empeñen los lacayos del Club Bilderberg (Merkel, Juncker y otros cuentacuentos del ocaso europeo), el problema heleno se está complicando por momentos, en medio de esa indignidad de los mandatarios europeos que no son capaces de tomar una decisión contundente y definitiva.

Su sometimiento al dictado del Club Bilderberg, que necesita el Euro como instrumento de dominación de Europa, impide que tomen la mejor medida para salvar Europa del desastre económico, porque lo más sensato sería echar ipso facto a Grecia del Euro y, mejor aún, de la Unión Europea. Las últimas payasadas de Papandréu, que sólo a los bancos españoles ha costado 6.000 millones de euros de pérdida de valor bursátil en un día, deberían ser suficientes para decir que hasta aquí hemos llegado.

Mientras que los mandatarios se sientan a engullir costosísimos manjares en las calurosas noches de Cannes (pronúnciese "Cán" y no "Cans" ni "Canes") junto al heleno que acaba de apuñalarlos por la espalda, todos con sonrisitas de lo más desenfadadas, los ricachones del país de Homero se dedican a sacar sus capitales fuera de una Grecia condenada a volver al Dracma para invertirlos en otros países como Bulgaria, Serbia y Alemania, donde no sólo siguen con su actividad empresarial, sino donde adquieren propiedades inmobiliarias multimillonarias para sacar el máximo rédito, cuando su amado país, del que todo griego siempre se sentirá orgulloso como un turco del suyo, y mucho tienen los griegos de turcos y menos de los griegos que realmente eran griegos hace dos mil años, se queda en la ruina, que no en la miseria, porque a la vista está que los griegos pueden aguantar lo que ningún otro país sería capaz: huelgas generales hoy sí y mañana también, deslocalización industrial, impago de deudas y facturas, etc., etc., etc.

Al final no tendrán más remedio que afrontar la realidad con la única medida posible: la expulsión de Grecia del Euro, su vuelta al Dracma y la declaración de la bancarrota de Grecia para que el país pueda arreglar su desaguisado económico él solito. Y mientras, Papandréu baila sirtaki con Ángela y toda la tropa de mandatarios errantes de Europa.


07 septiembre 2011

La cobardía de los alemanes y los límites de una pseudo-constitución

Tanto paripé, ¿para quién? ¿para qué?
Como era de esperar, el Tribunal Constitucional de Alemania dictó la sentencia que era fácil de imaginarse. El TC español no es el úncio que está bajo la batuta del poder ejecutivo. Y en Alemania, todo lo que huele a soberanía del pueblo y a libertad se somete muy rápidamente a la razón de estado, o lo que es lo mismo: a los poderes extranjeros fácticos. Alemania no ha dejado de ser un país sometido, ocupado y tutelado, vendido a las grandes potencias (o los poderes en la sombra).

Como ya ha declarado uno de los demandantes, el economista Joachim Starbatty, los jueces del alto tribunal alemán no son héroes. Es decir, son cobardes, como al menos el 80% de los alemanes.

No obstante, el TC alemán, que vela por una constitución inexistente, ya que la Ley Fundamental de 1949 fue dictada por la potencia de ocupación británica y sus aliados occidentales y cuyo preámbulo fue vilipendiado dolosamente por los gobernantes alemanes en 1990 al no ejecutar el mandato de convocar una asamblea constituyente al producirse (parcialmente) el supuesto de la reunificación de Alemania, aunque sólo de un 60% del total del territorio, ha subrayado la soberanía de Alemania y de sus órganos constatando que las leyes para la salvación de la insalvable Grecia serían constitucionales al no sobrepasar con "evidencias" la competencia presupuestaria del parlamento alemán.

EL TC alemán al menos ha tenido a bien establecer reglas para evitar que la soberanía presupuestaria sea traspasado a Bruselas al exigir que el parlamento y, en concreto, la Comisión Presupuestaria tendrán que dar su beneplácito a cada uno de los tramos que se abonen a un país extranjero. También establece que los paraguas de salvación para los países en dificultades tendrán quye ser decididos por los estados miembro conjuntamente, para lo cual no es suficiente una aprobación por mayoría.

Las decisiones del TC alemán no son sino una ayuda a los argumentos de los críticos, que denuncian la pérdida de soberanía de Alemania y la dominación del derecho alemán por el derecho comunitario, sin apenas intervención del parlamento.

Por mucho que se esfuercen, el Euro está perdido, y las deudas de países como Grecia no tienen otra solución que la de la vuelta a la moneda nacional, con una fuerte quita por parte de los acreedores. Negar lo evidente no evitará que el deastre suceda. 

22 julio 2011

Grecia o el cuento de nunca acabar

La película ilustra lo que ocurre en la Eurozona
Al final parece que han salvado a Grecia - por ahora. Después de muchas cumbres, reuniones de urgencia y negociaciones, la UE ha evitado la quiebra definitiva del estado heleno, sobre todo porque Merkel ha vendido nuevamente a Alemania asumiendo costes que en Alemania nadie quiere asumir. La ex bolchevique de la zona de ocupación soviética de Alemania ha estado, como es habitual, en la línea de despilfarro socialista del dinero ajeno - el dinero de los contribuyentes alemanes y europeos, que son, al fin y al cabo, los que tienen que pagar el pato del desaguisado europeo.

Ahora, las bolsas están eufóricas, y es evidente que no parecen analizar ni pensar más allá del acuerdo puntual de tirar 159.000 millones de euros por la borda. Si un país tan pequeño e insignificante como Grecia causa estos estragos, ¿qué pasará si Italia, España, Portugal e Irlanda no logran refinanciar su deuda? Y todo indica que la situación de todos estos países es más que precaria y que se trata sólo de retrasar lo inevitable: la insolvencia de los estados por culpa de la mala gestión de sus gobernantes.

Los países mejor gestionados, que con más tejido industrial cuentan y cuyos contribuyentes pagan más impuestos son los que tienen que cubrir las deudas desmesuradas de los países que a pesar de la bonanza económica de la década anterior a la crisis no han hecho otra cosa que despilfarrar el dinero recaudado, mientras que muchos han hecho negocios sin pagar impuestos - como en Grecia. No olvidemos que Grecia se lucró muchísimo con la Guerra de los Balcanes y todos los negocios que surgieron tras la caída de la Unión Soviética, pues Grecia controló el comercio en la zona de los Balcanes y de los países vecinos. ¿Qué han hecho con todo el dinero obtenido?

Igual que los turcos, los griegos son lo que en alemán se suele llamar "comerciantes de alfombras" (Teppichhändler), lo que es sinónimo de trapicheros avispados y poco éticos. Es una mentalidad típica de los países árabes y turcos, y Grecia hace tiempo que dejó de ser europea para convertirse, por la fuerza, en un pueblo más de la influencia turca; de hecho, la estructura económica en Grecia es turca, y apenas se han introducido sistemas de garantía de la seguridad jurídica como son, por ejemplo, los registros de la propiedad. Es más: La corrupción es tal que cuando un europeo, incluso si es medio griego, quiere montar un negocio en Grecia, las trabas que le pone la administración son tales que es más probable que se arruine a que consiga todos los permisos necesarios, salvo que sepa pasar los sobres con contenido adecuado a sus pretensiones a las personas que tramitan sus solicitudes. 

¿Cuánto tiempo durará la euforia de las bolsas tras la salvación de Grecia? Apuesto que no llega ni a otoño. Más pronto que tarde Grecia volverá a tener problemas para refinanciar su deuda, porque hay que tener presente que todas estas ayudas sólo sirven para refinanciar deuda, no para saldarla, ya que Grecia no consigue colocar ningún bono de estado en el mercado sin que sea comprado por el BCE.

Lo que tampoco parece ser una solución es que ahora el fondo de garantía compre todos los bonos rechazados por el mercado. ¿Cómo se entiende que el BCE, aunque sea por medio de un fondo de garantía, compre bonos de estado que en realidad son del BCE? El BCE es la unión o fusión técnica de todos los bancos centrales de la Eurozona, por lo que la deuda emitida por los bancos centrales de los estados miembro son en realidad bonos de la Unión Europea. Pero los políticos nos venden la cosa como si fueran cosas distintas.

Por añadidura, los estados de la Eurozona se compran unos a otros sus bonos de estado. Es decir, si España compra bonos griegos (con dinero que en realidad no tiene), y Grecia compra bonos españoles (con dinero que desde luego no tiene), se crean derechos de crédito de unos frente a los otros que no tienen la menor consistencia. Y así lo practican todos los estados entre sí, hasta el infinito, pagando con dinero inexistente. Mientras tanto, los gobiernos despilfarran sus impuestos en lugar de reducir sus deudas, y uno se pregunta en qué se gastan o se han gastado todo el dinero prestado.

Otro tema poco comprensible es que la bolsa entre en euforia por la supuesta salvación de Grecia. ¿Qué tienen que ver las cotizaciones de las empresas con la deuda griega? ¡Nada! ¿Qué es lo que anima a los inversores a comprar acciones de empresas cuando un factor ajeno a estas empresas es positivo, y viceversa? Esto se explica porque la bolsa está teledirigida. En un artículo que leí hace unos meses (que trataré de localizar) se explicó que la bolsa se mueve por programas informáticos más que por decisiones puntuales de los inversores. El programa combina los factores de la actividad económica y establece virtualmente un comportamiento al alza o a la baja de determinados sectores. Luego determinadas personas que manejan este programa introducen los valores que les interesan, y así sale lo que vemos todos los días: alzas o bajas sin ton ni son a raíz de ciertos acontecimientos. Lógicamente, la explicación de este sistema es mucho más compleja, pero resumidamente es ésta la idea. este control de las bolsas explica también que en todo el mundo suele haber las mismas reacciones a los mismso acontecimientos. ¿Por qué, si no, una subida o bajada de tipos en EE.UU. tiene influencia sobre valores negociados en bolsas europeas? ¿Y qué importa Grecia en realidad a una bolsa asiática? Y además están las apuestas de los agentes bursátiles, completamente inmorales y ajenas a las necesidades económicas.

Otro aspecto fundamental del asunto de Grecia es que el Club Bilderberg (y no olvidemos que Merkel es de dicho club) quiere mantener como sea la Eurozona y la moneda única, instrumentos de su poder, y es por eso que han salvado a un país que podría iniciar un abandono del Euro como moneda común, ya que a la larga no es viable. Los más agoreros ya decían en vísperas de la introducción del Euro que la moneda única no tendría una larga vida, y a la vista está que las desigualdades en el funcionamiento de las economías nacionales en Europa hacen inviable el pacto de estabilidad, que no fue respetado ni por Alemania. Grecia caerá, y después caerán Portugal e Irlanda, y después...

No quieren verlo, por puros intereses políticos y de poder. Todo recuerda mucho a la comedia italiana de Il guidizio universale (1961). Lo que ocurre en esta película es lo que ocurre en Grecia. La recomiendo.

12 julio 2011

Grecia, ¿el principio y el fin de Europa?

Grecia se ha convertido en el culebrón interminable de la economía europea. Cuando hace algo más de un año comenzó la primera crisis fuerte del país heleno, incapaz ya entonces de atender sus deudas del estado por haberse endeudado por encima de sus posibilidades, entre otras porque en Grecia viven como los dioses del Olimpo y apenas pagan impuestos, donde un cartero cobra una pensión de 3.500 euros y se podía jubilar antes de los 55 años, yo tenía claro que por muchas ayudas por parte del Banco Central Europeo a costa de los países que más o menos gestionan bien sus economías, Grecia no tenía ni tiene posibilidades de salir adelante en las actuales circunstancias.

Parece mentira que con tantos expertos en economía que existen en Europa, con tantas reuniones de altísimo nivel, con tantos políticos que llevan décadas en cargos públicos, nadie de ellos parece ser consciente de la gravedad del asunto, mientras que un ciudadano medianamente informado y sin ser experto en economía sepa desde entonces que la quiebra de Grecia y de otros países de la Eurozona es inevitable, por mucho que los políticos europeos se esfuercen por contarnos cuentos chinos y crear paraguas financieros más virtuales que reales.

A Grecia se sumaron enseguida Irlanda, España, Portugal e Italia. De Italia ya se lleva hablando muchos meses, y eso que es (o era) uno de los países fundadores del G-8, los 8 países económicamente más fuertes del mundo. España (que nunca había formado parte de dicho grupo, a pesar de la insistencia de Zapatero quien en 2008, cuando España ya había caído al puesto undécimo de las economías más fuertes del mundo, aún seguía empeñado en hacernos creer que éramos la séptima potencia económica mundial) lleva desde entonces tambaleándose entre una refinanciación de deuda y otra, pero comparado con Italia tiene una economía mucho más endeble, por lo que correrá la misma suerte que Grecia, aunque seguramente después de que lo haga Portugal.

La deuda exterior de Portugal está en más de un 40% en manos de bancos españoles, de modo que si quiebra el país vecino supondrá como mínimo muchas dificultades para la banca española. Seguramente, el tesoro del estado también compró muchos bonos del estado lusos, lo que agravará la situación de España. Eso de comprarse unos a otros deuda pública es muy peligroso, porque la supuesta cobertura financiera se vuelve ficticia, un procedimiento que en 1983 sirvió a Felipe González para expropiar Rumasa, aunque el coeficiente de caja sólo fue excusa para otros negocios mucho más turbios de los socialistas.

El BCE ya habla de un paraguas de 1,5 billones de euros, una cantidad que Europa no podrá cubrir. Y basta ya del cuento de que sólo es para dar avales. Si el avalado, de por sí en situación de suspensión de pagos, no puede pagar, los avalistas tendrán que responder, al igual que los bancos españoles tendrán que comerse la deuda portuguesa. Y ya han dicho que Portugal tiene dificultades para refinanciar los bonos que vencen este mes. Todo ello gracias a los socialistas que acaban de perder el gobierno.

Los esfuerzos que hacen los políticos europeos están dirigidos básicamente a mantener el euro como moneda única y aprovechar la situación para dirigir directamente las economías nacionales de los países periféricos. Ambos objetivos son los del Club Bilderberg, y ya se sabe que Merkel, Juncker, Sarkozy, Rompuy, la baronesa inglesa, Blair... son todos miembros de dicho club conspirativo.

Lo que ocurrirá es que el euro no se podrá salvar. Los países de la eurozona son tan dispares en su funcionamiento y su tejido industrial (Grecia apenas tiene tejido alguno, ni siquiera tiene un catastro, las facturas de la luz se pagan en efectivo y facturas en general son una rareza) que es imposible que puedan tener todos una política económico-financiera homogénea, de modo que la vuelta a las monedas nacionales es inevitable.

En Grecia nació lo que se entiende por Europa, pero es un país que ha perdido toda su europeidad desde la ocupación turca de varios siglos de duración. Su estructura económica sigue siendo turca, su comida se parece bastante a la turca, y físicamente los griegos poco tienen que ver con los griegos de hace dos mil años. Quizás lo único que les queda es su lengua, su escritura y el legado de sus pensadores. Allí donde empezó Europa parece que va a acabar, al menos como unión de estados con moneda única. La idea europea en sí fue bonita, pero ha sido malutilizada y tergiversada por los que nos gobiernan. Bruselas está fuera del control democrático, porque sus cargos no se eligen por los pueblos europeos - y porque el Parlamento Europeo no tiene apenas influencia sobre la Comisión Europea, dominada por gente de Bilderberg. Las leyes se hacen en la Comisión, no en el Parlamento Europeo, y los parlamentos nacionales se han quedado en meros tramitadores de la legislación fabricada en Bruselas.

Precisamente este es el problema de Europa: ser manejada por oligarcas ajenos a la realidad en los 27 países miembros. Grecia caerá más pronto que tarde, y después caerán otros, lo que anunciará el fin del nuevo imperio europeo. No olvidemos que Roma sucumbió por ser demasiado grande, demasiado dispar e incontrolable en sus confines, llena de esclavos de terceros países y con gobernantes corruptos y decadentes. ¿No nos suena esto? Claro, cambian las formas, pero el fondo subsiste. La historia se repite, sólo que no lo quieren ver. El ocaso del imperio de la UE llegará con rapidez, pero frecuentemente los cambios radicales y repentinos son beneficiosos, porque abren nuevos horizontes.



17 enero 2011

Nueve años de imparable pérdida de poder adquisitivo

Llevamos ya -es increíble- nueve años con el Euro, la moneda única europea. Recuerdo aún la ilusión que me hacía la introducción de la nueva moneda sobre todo por la facilidad que supone usar el mismo dinero en 12 países -ahora 16, si no contamos a la Ciudad del Vaticano, San Marino, Andorra, Mónaco y Montenegro-. Sin embargo, a la larga la nueva moneda ha supuesto una constante pérdida de poder adquisitivo por el desajuste que existe entre el incremento de los precios -debida en gran medida a la picaresca de muchos empresarios y comerciantes- y el incremento de los salarios o rentas del trabajo personal.

La moneda únicaha llevado, además, a una igualación de los precios en la Eurozona, e incluso es así que hoy en día el coste de la vida en España es mayor que en Alemania, especialmente en viviendas y alimentación. La inflación en España ha sido galopante, pero también ha afectado de forma desigual a los diferentes sectores, cuando gran parte de la población no ha podido adaptar al mismo ritmo sus salarios.

El responsable de asuntos económicos y de energía de la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU), Fernando López Romano, ha explicado a EL IMPARCIAL que la subida del IPC de diciembre en 6 décimas hasta situar la tasa en el 3 por ciento “es una malísima noticia”, ya que, como indicador que se suele utilizar para revisar las nóminas, “los salarios van a subir un porcentaje muy por debajo de lo que van a subir los precios”.

Además, López Romano ha subrayado que a la subida de precios que indica este IPC, el incremento también de los productos básicos de la cesta de la compra y de los servicios básicos de energía (luz, gas y butano) “van a hacer que la situación económica de las familias sea muy difícil de digerir”.

El responsable de CEACCU insiste: “En la actual situación de crisis, en la que a unos se les ha congelado los sueldos y, en otros casos, ha habido disminuciones y reajustes, el problema se ve acrecentado con el incremento de precios, la subida de los tipos de interés y el encarecimiento de las materias primas de productos básicos, donde también nos dicen que se está produciendo una burbuja considerable”.

López Romano concluye que todo esto hace ver que el IPC general va a subir, pero, sobre todo, que el IPC parcial de los productos necesarios e imprescindibles para las familias se va a ir a un porcentaje muy superior al 3 por ciento, por lo que “el poder adquisitivo de las familias va a seguir disminuyendo durante 2011”.

Inmersa en esta dinámica, España no para de acumular datos negativos para la economía; hace un mes el paro finalizó diciembre en 4,1 millones de personas, tras subir en 176.470 desempleados en el conjunto de 2010. Una cifra que sitúa al desempleo español como uno de los más altos de Europa.
 
El 14 de enero se ha conocido el mencionado dato de confirmación del IPC, que nos convierte también en uno de los países con la inflación más alta de la Eurozona. Así, el Índice de Precios al Consumo (IPC) subió seis décimas en diciembre en relación al mes anterior, y la tasa interanual escaló hasta el 3%, siete décimas más, debido al encarecimiento del tabaco y los carburantes, según informó el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El IPC mensual encadena de esta forma su quinto aumento consecutivo, mientras que la inflación interanual se disparó siete décimas y acabó el año 2010 en el 3%, su tasa más alta desde octubre de 2008, cuando alcanzó el 3,6%.

El dato de inflación de diciembre es importante, porque servirá para actualizar los salarios de los trabajadores en caso de que éstos tengan cláusulas de revisión salarial en su convenio colectivo.
En general, los salarios se están comportando de manera moderada en virtud del acuerdo que alcanzaron empresarios y sindicatos en materia de negociación colectiva para el periodo 2010-2012. 

Así, el incremento salarial medio pactado en los convenios colectivos registrados durante 2010 alcanzó el 1,30%, diecisiete décimas por debajo del IPC.

Según los datos publicados por el INE, la inflación subyacente (que no incluye los precios de los productos energéticos ni de los alimentos no elaborados) se situó en diciembre en el 1,5%, tres décimas superior a la de noviembre.

Por su parte, el Indicador de Precios al Consumo Armonizado (IPCA) situó en diciembre su tasa anual en el 2,9%, siete décimas por encima de la tasa de noviembre.

El organismo estadístico explicó que en el repunte de la inflación interanual han influido el transporte, con una variación anual del 9,2%, dos puntos y medio por encima de la registrada en noviembre, debido a la subida de los carburantes y lubricantes. Se trata de la tasa más alta que experimenta este grupo desde julio de 2008.

Las bebidas alcohólicas y el tabaco también influyeron en la evolución interanual de los precios, ya que su tasa aumentó siete puntos y se situó en el 15,3%, la más alta desde enero de 1994. Ello se explica por la subida del precio del tabaco efectuada el pasado mes de diciembre, con una tasa anual del 20,8%, la más elevada desde noviembre de 1997.

Por su parte, la vivienda incrementó su tasa anual tres décimas, hasta el 5,7%, por el encarecimiento del gasóleo para calefacción, mientras que alimentación y bebidas no alcohólicas se anotó un aumento de dos décimas en su tasa anual, hasta el 0,7%, especialmente por el repunte de precios en legumbres, hortalizas frescas y pastelería y bollería.

Todo esto unido a la situación de estancamiento de la economía, con pocas perspectivas de mejora del mercado laboral y el problema añadido de que muchos locales de la hostelería ven menguar sus clientes a causa de la prohibición total del consumo de tabaco en locales cerrados abiertos al público en un momento de especial gravedad de la crisis económica, hace que España lo tiene cada vez más difícil para salir de la crisis, mientras que otros países de la Eurozona se están recuperando bastante bien.

Hasta ahora el gobierno socialista no ha sido capaz de encontrar soluciones a la crisis. En cambio toma medidas que muy bien podría tomar en un momento mejor, pero que no hacen sino agravar la precaria situación del empleo en España.




29 diciembre 2010

Todo sigue igual: El déficit de EE.UU. pone en peligro la supervivencia del Euro

Según informa la revista mensual alemana de cultura política CICERO, la estabilidad del Euro, que parecía salvada por ahora, se ve amenazada por la debilidad de la economía estadounidense y que podría dañar a largo plazo las economías nacionales europeas. EE.UU. tiene que seguir reduciendo gastos si el país quiere seguir liderando la política mundial. Y por esa razón Obama ha creado una comisión para que elabore un severo plan de ahorro. 

Luego están las contradicciones bursátiles. Mientras que el Euro está débil, la bolsa vive en una segunda dimensión registrando subidas de las cotizaciones. Del mismo modo, la economía real alemana alcanza nuevas cotas de crecimiento.

Pero las apariencias engañan. El siglo dominado por EE.UU. llega a su fin, porque los problemas internos aumentan al llegar la tasa de desempleo real al 17% sin que la situación tenga visos de mejorar.

Si tenemos en cuenta que el 40% del comercio mundial se desarrolla entre Europa y EE.UU., la interdependencia entre ambos espacios económicos es evidente. Sufrimos los mismos problemas y necesitamos aplicar las mismas soluciones.

El principal problema es lo que constituye una contradicción en sí misma. El gobierno estadounidense está dominado por el Council for Foreign Relations (CFR), el Club Biklderberg y la Trilateral, a parte de las demás organizaciones pertenecientes a este conglomerado de hombres grises que manejan los tiempos en el mundo occidental. Siendo dicha organización básicamente de origen estadounidense (los hombres fuertes se llaman Rockefeller, Kissinger, etc.), uno de sus objetivos principales es la creación de miseria para tener más poder y esclavizar más a la humanidad. Para la consecución de dicho objetivo se ha trabajado de forma constante en la desindustrialización de los países industrializados trasladando la producción a terceros países y continentes, con el incentivo de menores costes y mayores ganancias para las empresas. Pero la contrapartida es la pérdida de tejido industrial y, por tanto, de una inmensa cantidad de puestos de trabajo para la gran masa de ciudadanos que no podrán encontrar nuevos empleos en los sectores de los servicios por no tener la cualificación necesaria y simplemente porque no hace tanta falta mano de obra nueva en dichos sectores.

A la vista está la situación en España: Toda la industria textil, la de zapatos y la de otros muchos ramos ha ido deslocalizando la producción, quedando en España sólo las redes comerciales de venta y distribución. El principal sector que empleaba mucha mano de obra era la construcción, ya que las casas no se pueden fabricar fuera del país, pero incluso los que se dedican a instalaciones en las obras usan materiale sfabricados fuera. Con el auge de la construcción llegaron los inmigrantes, y ahora tenemos el problema de que ni se construye ni hacen falta los inmigrantes que no se pueden o no se quieren devolver a sus países de origen.

Los países que se salvan son los que aún mantienen un tejido industrial importante, pero en el fondo se encuentran con los mismos problemas de deslocalización en los mismos sectores que España, un país que al fin y al cabo nunca ha contado con una industria pesada relevante, sino sólo con industrias perfectamente sustituibles y que se asentaron en parte en España como consecuencia del proteccionismo franquista.

El problema de EE.UU. es que la desindustrialización del país lo ha convertido en importador de sus propios productos, ideados en EE.UU., pero ahora incluso desarrollados en Asia. Para mantener su hegemonía mundial se tiene que endeudar masivamente, porque protege sus rutas comerciales y los países aliados. La economía nacional ya no genera los impuestos suficientes para financiar la política exterior y las guerras y tropas estacionadas en todo el mundo. Estos costes de hasta ahora 3 billones de dólares en su mitad han sido financiados con créditos del exterior.

Lo más curioso es que el 20% de las deudas públicas de EE.UU. están financiadas con créditos de China, cuando por otra parte China es el principal enemigo en la región del Pacífico. EE.UU. mantiene mil bases militares en 120 países, y sin los créditos exteriores no podría mantenerlas.

Con Clinton el déficit de EE.UU. aún suponía un 33% del PIB, ahora es ya el 62%. El año pasado el déficit presupuestario fue de 1,3 billones de dólares, el segundo mayor desde 1792. Él del ejercicio anterior fue aún mayor. Las reducciones de los impuestos aplicadas por los dos períodos de gobierno republicano supusieron una pérdida de ingressos de 2 billones de dólares hasta 2013, y queda excluído que en 2012 se vayan a subir los impuestos. El único remedio que le queda al estado ameriacno es imprimir más billetes, lo que conlleva un incremento de la inflación.

La única posibilidad de evitar que en una década se llegue a un déficit presupuestario de casi el 100% es reducir drásticamente los gastos, porque si sigue aumentando, aumentarán también los tipos de interés para los bonos del estado, con la consecuencia de que sería casi imposible financiar nuevas inversiones en el país, y eso llevaría a un decrecimiento de la economía. De esta situación se derivaría la imposibilidad de mantener los compromisos de política exterior.

Un punto que no se ha tocado hasta ahora es el sistema bancario estadounidense. Los grandes bancos ya casi no dan créditos a las empresas. Los créditos a empresas sólo suponen el 15% del volumen total de ventas de los bancos. Sin embargo, se sigue dedicando recursos a los Hedgefunds, que juegan a las apuestas sobre qué países van a ir a la quiebra próximamente, y así las ganancias de Wall Street alcanzan este año la barrera de los 50.000 millones de dólares. Por ejemplo, Goldman-Sachs pagó el año pasado bonificaciones popr importe de 16.200 millones de dólares, y este año se espera que sean aún mayores. ¿Cómo se explica?

En EE.UU. son los bancos que dominan el mercado bancario. El sistema, controlado por la Reserva Federal, es propiedad de los bancos. Si los gobiernos del G-20 no deciden por fin tomar medidas para regular el sistema bancario ameriacno, el futuro del Euro podría decidirse por los hechos consumados. Y tal como van las economías europeas, la salida del Euro de varios países en quiebra técnica supondría el fin de la moneda única, por mucho que ahora se una a ella Estonia. Al final el lema será sobrevivir a toda costa. 

28 diciembre 2010

El gobierno anuncia la salida del Euro y que Cataluña tendrá moneda propia









Los últimos Maravedíes los hubo en tiempos de la Reina Isabel II

Ante la gravedad de la situación financiera del estado español y la quiebra inminente anunciada para marzo de 2011, el presidente del gobierno anunció esta madrugada la decisión del ejecutivo de salir del euro el 1 de julio de 2011 y que ante la particularidad de Cataluña, la comunidad autónoma gobernada ahora por Artur Mas contará con una moneda propia.

Este es el trasfondo del acuerdo alcanzado entre Mas y Zapatero en vísperas de la toma de posesión de Mas con la inclusión de un socialista en el equipo de gobierno catalán. "Cataluña también necesita estar preparada culturalmente para dar este paso hacia la soberanía monetaria", apuntó el dirigente de Convergencia y Unión al explicar la medida.

Como nombre de la moneda española se baraja él de Maravedí, mientras que Cataluña adoptará el nombre de Peseta, de origen catalán. Según declaraciones de Artur Mas, el hecho diferencial de Cataluña deberá tener expresión en la moneda a crear, lo que será también una medida para facilitar la futura segregación de la región catalana del resto de España. "Además", añade Mas, "esta misma situación se daba a mediados del siglo XIX, lo que demuestra que Cataluña ya era una nación entonces".

Zapatero se muestra ilusionado y esperanzado. Según manifestó a EFE, "la castellanidad de España quedará reforzada", mientras que Cataluña optará por ir un camino diferente, ya iniciado hace ocho años con el gobierno tripartito dirigido por el PSC-PSOE. El presidente del gobierno confía en que con el Maravedí España recobrará con rapidez tasas de crecimiento que asegurarán el bienestar y los derechos sociales de los españoles.

En tiempos de Isabel II, Cataluña tenía moneda propia
El presidente de gobierno descartó que el País Vasco pudiera ir por el mismo camino. "Una moneda vasca no sería viable, mientras que Cataluña tiene una estructura y extensión mucho más equilibradas y amplias".

La decisión será comunicada mañana oficialmente a la Comisión Europea y al Banco Central Europeo. En Bruselas se daba por hecho desde hace meses que España y otros países periféricos del sur de Europa darán en breve el paso a volver a tener moneda propia.

26 diciembre 2010

La crisis financiera de los países de la Unión Europea ¿en un callejón sin salida?

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Con la llegada del fin de año y en vísperas del año nuevo, lo que se impone es analizar lo ocurrido en el año que acaba y las medidas que se deberán tomar para que el año entrante tenga mejores resultados.

Sin duda alguna, 2010 ha estado marcado por la crisis financiera y económica, especialmente en los países del sur de Europa, que desde la primavera pasada no hacen más que alabarismos para salvarse de la quiebra, que por otra parte parece inevitable por muy hábiles que sean los gobernantes en la ejecución de sus acrobacias financieras.

Ya en mayo, cuando la Unión Europea decidió crear un fondo de rescate de unos 750.000.000 euros, del que Alemania tuvo que hacerse cargo con unos 450.000.000 euros, argumentando cara a sus ciudadanos que sólo se trataría de avales, la situación creada por Grecia se hacía insoportable.

Lo que menos se entiende es que desde la creación del Euro como moneda común de por ahora 15 países, el Banco Central Europeo (BCE) haya omitido la aplicación de mecanismos de control de los gastos públicos de los países miembros de la Eurozona. Esta circunstancia ha propiciado que países tan pícaros en asuntos de finanzas públicas como Grecia, España y Portugal hayan gastado a lo loco, acostumbrándose al despilfarro y a la corrupción, falsificando incluso la documentación -con la ayuda de bancos americanos muy implicados en la crisis financiera de 2008-, como ha sido el caso de Grecia, sin que el BCE considerase necesario controlar el buen gobierno de las finanzas públicas con el fin de salvaguardar la estabilidad económica y monetaria de la Eurozona.

Tras nueve años de vida efectiva de la moneda única (si no contamos su introducción virtual en 1999), lo que ha quedado a la vista es que países tan diferentes entre sí en mentalidad y en tejido industrial y económico no se pueden regir por los mismos principios y no ofrecen ventajas competitivas teniendo una moneda común.

Las economías nacionales de Alemania, Austria y Francia nada tienen en común con las de España, Portugal o Grecia.

Otro aspecto diferenciador es que países como Irlanda o Luxemburgo hayan aplicado políticas fiscales muy diferentes a los países que más peso tienen en la economía europea. Como ha quedado demostrado, una política de baja fiscalidad para las empresas como la aplicada en Irlanda llevan a la larga a desajustes graves que ponen en riesgo la estabilidad financiera de un país. Irlanda se ha beneficiado durante décadas (desde los años ochenta) de su atractivo como domicilio fiscal de muchas empresas y entidades financieras, creando mucho empleo. Pero, por otra parte, las ganancias hechas por las empresas multinacionales no se corresponden con las finanzas del estado, ahora insuficientes para hacer frente a los gastos del estado irlandés y para garantizar la estabilidad del sistema financiero del país.

Desde mayo, por medio del fondo de garantía del BCE, avalado en su mayor parte por Alemania, el BCE ha comprado la mayor parte de la deuda pública emitida por los cuatro países más afectados por la crisis, como son Irlanda, Grecia, España y Portugal. 

Si tenemos en cuenta que, en el fondo, el BCE es el banco central matriz de los bancos centrales nacionales, devenidos en sucursales del mismo al perder su función de bancos emisores de moneda, el banco central europeo compra la deuda pública emitida por sus bancos sucursales en las naciones afectadas. ¿Desde cuándo un banco central compra su propia deuda pública? Porque al fin y al cabo es lo que ocurre.

Si partimos de la base de que la deuda pública de cada país nada tiene que ver con el banco emisor de la moneda europea y que cada tesoro nacional es independiente a la hora de disponer de sus recursos (que no son más que deudas más intereses cubiertos por los ingresos fiscales y, tal vez, por el tejido industrial y la capacidad productiva generadora de riqueza de la industria de cada país, quedando la cobertura en entredicho cuando el endeudamiento supera los ingresos, como es el caso en los países afectados, pero también en él de los considerados países ricos), no es menos preocupante que todos los países refinancian su deuda (es decir, emiten nueva deuda pública para poder pagar los bonos del estado que vencen, pagando mayores tipos de interés al bajar su solvencia a causa de su endeudamiento excesivo) con métodos precarios, comprometiendo cada vez más la viabilidad de la refinanciación de bonos a punto de vencer.

La canciller Merkel vendía a sus ciudadanos como menos arriesgado que Alemania concediera avales para el fondo de garantía europeo destinado a salvar las endebles finanzas de los países del sur de Europa y de Irlanda. Pero los avales se ejecutan cuando el avalado no puede pagar, y ésta es la situación inminente en Grecia, España, Irlanda y Portugal. La consecuencia será que los países avalistas tienen que desembolsar 750.000.000 euros para salvar a los países arruinados, sin expectativas de recuperar a medio plazo el dinero prestado a la fuerza, lo que supondrá un endeudamiento adicional de los países avalistas, lo que a su vez perjudicará la solvencia de éstos y aumentará el coste de la refinanciación de su propia deuda pública. Porque no nos engañemos: Por muy fuerte que sean las economías de Alemania y Francia, sus gobiernos han sido igualmente irresponsables a la hora de endeudar a sus países por los excesivos gastos sociales destinados a subsidios para parásitos sociales y misiones en el extranjero que nada aportan a sus países ni a la Unión Europea en general.

La situación creada desde mayo acabará en un agotamiento de la capacidad de aguante de la moneda europea. Desde entonces la Eurozona se arrastra mes a mes comprando bonos de países insolventes, lo que no sólo no soluciona la situación económica en Europa y especialmente en los países afectados, sino que agrava el impás en el que se encuentran éstos por su falta de competitividad a causa de la inadecuación de sus precios y costes para poder mantener y ampliar su atractivo como emplazamientos productivos o destino de inversiones en general. Desde el verano se produce una huida masiva de inversores de España.

La ruina de las finanzas públicas conlleva, además, un deterioro de las infraestructuras por la incapacidad de inversión del estado, lo que resta aún más atractivo para inversores. La falta de expectativas de trabajo y promoción produce asimismo una huida de mano de obra cualificada.

¿Cuál será la solución? Seguramente la salida del euro de todos los países económicamente más débiles, aunque sea a costa de una mayor inflación unida a una paulatina devaluación de las monedas nacionales, lo que causará a corto y medio plazo una pérdida considerable del valor de los ahorros. La única ventaja podría ser que se gane en competitividad  al no estar sujetos a una política monetaria común. 

Por otra parte, la salida del euro de varios países supondrá a la larga la desaparición de la moneda única, ya que no será viable por más tiempo al querer volver cada país a su propia política monetaria y financiera. Con ello habrá fracasado la Unión Europea, no por último a causa de una sobreburocratización y un sistema normativo ininteligible que no ha hecho sino restar soberanía e independencia a los países miembros, en lugar de simplificar la administración y servir en primer lugar a los ciudadanos y no a los burócratas.

Durante el primer semestre de 2011 veremos cómo evolucionará la situación de los países en riesgo de quiebra de sus finanzas públicas. Pero el panorama no es nada halagüeño. A veces es mejor cortar por lo sano, porque un cambio radical puede tener como resultado una mejora rápida de la situación, mientras que seguir arrastrando el mal funcionamiento del sistema actual sólo empeorará aún más una situación ya de por sí insostenible.

19 mayo 2010

El Euro a la deriva

Desde que el volcán islandés Eyjafjallajokull comenzó a escupir lava y nubes de cenizas, en Europa se suceden sin parar catástrofes varias - todas ellas políticas y económicas. Es como si el volcán nos quisiera anunciar que vienen tiempos sombríos o al menos turbulentos, lo que recuerda mucho a los relatos bíblicos sobre señales que anuncian cambios importantes en el mundo.

Quizás la catástrofe más importante es la del Euro. No es que sea una sorpresa, pero según van saliendo detalles sobre el asunto de la bancarrota inminente de la república griega, gobernada desde el derrocamiento del Rey Constantino II por dos o tres dinastías de familias caracterizadas por su gestión nefasta del país, queda a la vista el diletantismo de los gobernantes europeos en general, su absoluta irresponsabilidad cuando se trata de gestionar los fondos públicos y la falta de previsión.

Cuando se creó la moneda única europea, se estableció que el endeudamiento de los estados miembros no podía superar el 3% del PIB y que el Banco Central Europeo (BCE) sería una institución independiente y no podría ser presionada por ningún gobierno de la UE ni por la misma Comisión Europea. Ahora sabemos que no sólo prácticamente odos los estados miembros han incumplido las reglas de estabilidad, sino que además el BCE ha cedido a presiones políticas creando un fondo de garantía dotado con más de dos veces el PIB anual alemán.
Lo más grave es la falta de criterios claros para afrontar la crisis griega y la subsiguiente crisis del Euro. Tanto la canciller alemana Merkel como la Comisión Europea en su conjunto no han dado más que bandazos a la hora de tener que decidir qué hacer con Grecia. 

Grecia entró en el Euro sin cumplir los requisitos para entrar. Aquello fue una decisión política irracional basada en el mito de que Grecia es la cuna de Europa. Sólo que la Grecia actual poco tiene que ver con la que se considera cuna de Europa, pues hoy en día tiene más de país turco que greco-europeo a consecuencia de la ocupación turca durante siglos. Eso se refleja en muchas cosas, como la comida, ciertos rasgos físicos y en que la economía griega estaba marcada hasta hace poco por un sistema económico turco. Eso quizás explique también la poca seriedad de los gobiernos griegos en el manejo de los fondos públicos y la ausencia de un control fiscal eficaz, pues según parece, en Grecia la mitad de las operaciones comerciales pasan por una caja B.

La situación de Grecia es para echar al país del Euro, más aún teniendo en cuenta que los griegos, en lugar de razonar y tomar medidas, se dedicaron a despotricar contra los demás, especialmente contra Alemania, achacando su crisis a la invasión nazi de hace más de 67 años. Eso suena como cuando una ex ministra española de cultura del PSOE dijo eso de que los males del sistema educativo español se deben al franquismo.

Pero Grecia sólo es la punta del iceberg de la crisis del Euro. Después hemos sabido que España está en una situación muy parecida a Grecia, con la agravante de que es la quinta economía europea, mientras que en extensión y peso Grecia sólo es comparable con Cataluña. Pero no sólo España, también Portugal. Los tres países malgobernados por socialistas. 

El caso de España es especialmente grave y demuestra que tener socialistas gobernando es lo peor que puede pasar a un país. Con Aznar España generaba superávits presupuestarios, con Zapatero la caída ha sido espectacular.

Por mucho que la UE cuente ahora con un fondo de garantía de 750.000.000.000 €, que nos aseguran constituye sólo un sistema de avales para la refinanciación de la deuda de los países en bancarrota técnica, el Euro no hace más que caer frente al dólar estadounidense. Los avales no suponen, además, ninguna garantía para una recuperación de las economías tocadas de ala, sino todo lo contrario. La bancarrota de Grecia parece inevitable. Los expertos más serios, que no tratan de maquillar la información que nos pasan los gobiernos, aseguran que no hay nada que hacer y que al final son los avalistas los que pagarán el desaguisado. Según ellos, sería mejor que países como Grecia suspendan pagos y traten de renegociar su deuda, porque de lo contrario serán los contribuyentes europeos los que tienen pagar al tener que subirse los impuestos cada vez más. 

La UE demuestra que se ha convertido en un engendro ingobernable. La Comisión Europea trata de tomar el control de la política económica de los países, pero carece de legitimación democrática. Los parlamentos nacionales han devenido en meros órganos de tranmitación de legislación europea sin que los representantes elegidos por el pueblo tengan nada que decidir. 

Desde que tenemos el Euro, nuestro poder adquisitivo ha bajado brutalmente, igual que ha disminuido la soberanía nacional. Quizás lo mejor sería abolir el Euro y restablecer las monedas nacionales, porque la ventaja de usar la misma moneda en más de la mitad de los países de la UE no compensa las desventajas de sus consecuencias. Aquí cada país sigue haciendo lo que le viene en gana en lugar de buscar un consenso sensato y eficaz.