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22 julio 2011

Grecia o el cuento de nunca acabar

La película ilustra lo que ocurre en la Eurozona
Al final parece que han salvado a Grecia - por ahora. Después de muchas cumbres, reuniones de urgencia y negociaciones, la UE ha evitado la quiebra definitiva del estado heleno, sobre todo porque Merkel ha vendido nuevamente a Alemania asumiendo costes que en Alemania nadie quiere asumir. La ex bolchevique de la zona de ocupación soviética de Alemania ha estado, como es habitual, en la línea de despilfarro socialista del dinero ajeno - el dinero de los contribuyentes alemanes y europeos, que son, al fin y al cabo, los que tienen que pagar el pato del desaguisado europeo.

Ahora, las bolsas están eufóricas, y es evidente que no parecen analizar ni pensar más allá del acuerdo puntual de tirar 159.000 millones de euros por la borda. Si un país tan pequeño e insignificante como Grecia causa estos estragos, ¿qué pasará si Italia, España, Portugal e Irlanda no logran refinanciar su deuda? Y todo indica que la situación de todos estos países es más que precaria y que se trata sólo de retrasar lo inevitable: la insolvencia de los estados por culpa de la mala gestión de sus gobernantes.

Los países mejor gestionados, que con más tejido industrial cuentan y cuyos contribuyentes pagan más impuestos son los que tienen que cubrir las deudas desmesuradas de los países que a pesar de la bonanza económica de la década anterior a la crisis no han hecho otra cosa que despilfarrar el dinero recaudado, mientras que muchos han hecho negocios sin pagar impuestos - como en Grecia. No olvidemos que Grecia se lucró muchísimo con la Guerra de los Balcanes y todos los negocios que surgieron tras la caída de la Unión Soviética, pues Grecia controló el comercio en la zona de los Balcanes y de los países vecinos. ¿Qué han hecho con todo el dinero obtenido?

Igual que los turcos, los griegos son lo que en alemán se suele llamar "comerciantes de alfombras" (Teppichhändler), lo que es sinónimo de trapicheros avispados y poco éticos. Es una mentalidad típica de los países árabes y turcos, y Grecia hace tiempo que dejó de ser europea para convertirse, por la fuerza, en un pueblo más de la influencia turca; de hecho, la estructura económica en Grecia es turca, y apenas se han introducido sistemas de garantía de la seguridad jurídica como son, por ejemplo, los registros de la propiedad. Es más: La corrupción es tal que cuando un europeo, incluso si es medio griego, quiere montar un negocio en Grecia, las trabas que le pone la administración son tales que es más probable que se arruine a que consiga todos los permisos necesarios, salvo que sepa pasar los sobres con contenido adecuado a sus pretensiones a las personas que tramitan sus solicitudes. 

¿Cuánto tiempo durará la euforia de las bolsas tras la salvación de Grecia? Apuesto que no llega ni a otoño. Más pronto que tarde Grecia volverá a tener problemas para refinanciar su deuda, porque hay que tener presente que todas estas ayudas sólo sirven para refinanciar deuda, no para saldarla, ya que Grecia no consigue colocar ningún bono de estado en el mercado sin que sea comprado por el BCE.

Lo que tampoco parece ser una solución es que ahora el fondo de garantía compre todos los bonos rechazados por el mercado. ¿Cómo se entiende que el BCE, aunque sea por medio de un fondo de garantía, compre bonos de estado que en realidad son del BCE? El BCE es la unión o fusión técnica de todos los bancos centrales de la Eurozona, por lo que la deuda emitida por los bancos centrales de los estados miembro son en realidad bonos de la Unión Europea. Pero los políticos nos venden la cosa como si fueran cosas distintas.

Por añadidura, los estados de la Eurozona se compran unos a otros sus bonos de estado. Es decir, si España compra bonos griegos (con dinero que en realidad no tiene), y Grecia compra bonos españoles (con dinero que desde luego no tiene), se crean derechos de crédito de unos frente a los otros que no tienen la menor consistencia. Y así lo practican todos los estados entre sí, hasta el infinito, pagando con dinero inexistente. Mientras tanto, los gobiernos despilfarran sus impuestos en lugar de reducir sus deudas, y uno se pregunta en qué se gastan o se han gastado todo el dinero prestado.

Otro tema poco comprensible es que la bolsa entre en euforia por la supuesta salvación de Grecia. ¿Qué tienen que ver las cotizaciones de las empresas con la deuda griega? ¡Nada! ¿Qué es lo que anima a los inversores a comprar acciones de empresas cuando un factor ajeno a estas empresas es positivo, y viceversa? Esto se explica porque la bolsa está teledirigida. En un artículo que leí hace unos meses (que trataré de localizar) se explicó que la bolsa se mueve por programas informáticos más que por decisiones puntuales de los inversores. El programa combina los factores de la actividad económica y establece virtualmente un comportamiento al alza o a la baja de determinados sectores. Luego determinadas personas que manejan este programa introducen los valores que les interesan, y así sale lo que vemos todos los días: alzas o bajas sin ton ni son a raíz de ciertos acontecimientos. Lógicamente, la explicación de este sistema es mucho más compleja, pero resumidamente es ésta la idea. este control de las bolsas explica también que en todo el mundo suele haber las mismas reacciones a los mismso acontecimientos. ¿Por qué, si no, una subida o bajada de tipos en EE.UU. tiene influencia sobre valores negociados en bolsas europeas? ¿Y qué importa Grecia en realidad a una bolsa asiática? Y además están las apuestas de los agentes bursátiles, completamente inmorales y ajenas a las necesidades económicas.

Otro aspecto fundamental del asunto de Grecia es que el Club Bilderberg (y no olvidemos que Merkel es de dicho club) quiere mantener como sea la Eurozona y la moneda única, instrumentos de su poder, y es por eso que han salvado a un país que podría iniciar un abandono del Euro como moneda común, ya que a la larga no es viable. Los más agoreros ya decían en vísperas de la introducción del Euro que la moneda única no tendría una larga vida, y a la vista está que las desigualdades en el funcionamiento de las economías nacionales en Europa hacen inviable el pacto de estabilidad, que no fue respetado ni por Alemania. Grecia caerá, y después caerán Portugal e Irlanda, y después...

No quieren verlo, por puros intereses políticos y de poder. Todo recuerda mucho a la comedia italiana de Il guidizio universale (1961). Lo que ocurre en esta película es lo que ocurre en Grecia. La recomiendo.

17 enero 2011

Nueve años de imparable pérdida de poder adquisitivo

Llevamos ya -es increíble- nueve años con el Euro, la moneda única europea. Recuerdo aún la ilusión que me hacía la introducción de la nueva moneda sobre todo por la facilidad que supone usar el mismo dinero en 12 países -ahora 16, si no contamos a la Ciudad del Vaticano, San Marino, Andorra, Mónaco y Montenegro-. Sin embargo, a la larga la nueva moneda ha supuesto una constante pérdida de poder adquisitivo por el desajuste que existe entre el incremento de los precios -debida en gran medida a la picaresca de muchos empresarios y comerciantes- y el incremento de los salarios o rentas del trabajo personal.

La moneda únicaha llevado, además, a una igualación de los precios en la Eurozona, e incluso es así que hoy en día el coste de la vida en España es mayor que en Alemania, especialmente en viviendas y alimentación. La inflación en España ha sido galopante, pero también ha afectado de forma desigual a los diferentes sectores, cuando gran parte de la población no ha podido adaptar al mismo ritmo sus salarios.

El responsable de asuntos económicos y de energía de la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU), Fernando López Romano, ha explicado a EL IMPARCIAL que la subida del IPC de diciembre en 6 décimas hasta situar la tasa en el 3 por ciento “es una malísima noticia”, ya que, como indicador que se suele utilizar para revisar las nóminas, “los salarios van a subir un porcentaje muy por debajo de lo que van a subir los precios”.

Además, López Romano ha subrayado que a la subida de precios que indica este IPC, el incremento también de los productos básicos de la cesta de la compra y de los servicios básicos de energía (luz, gas y butano) “van a hacer que la situación económica de las familias sea muy difícil de digerir”.

El responsable de CEACCU insiste: “En la actual situación de crisis, en la que a unos se les ha congelado los sueldos y, en otros casos, ha habido disminuciones y reajustes, el problema se ve acrecentado con el incremento de precios, la subida de los tipos de interés y el encarecimiento de las materias primas de productos básicos, donde también nos dicen que se está produciendo una burbuja considerable”.

López Romano concluye que todo esto hace ver que el IPC general va a subir, pero, sobre todo, que el IPC parcial de los productos necesarios e imprescindibles para las familias se va a ir a un porcentaje muy superior al 3 por ciento, por lo que “el poder adquisitivo de las familias va a seguir disminuyendo durante 2011”.

Inmersa en esta dinámica, España no para de acumular datos negativos para la economía; hace un mes el paro finalizó diciembre en 4,1 millones de personas, tras subir en 176.470 desempleados en el conjunto de 2010. Una cifra que sitúa al desempleo español como uno de los más altos de Europa.
 
El 14 de enero se ha conocido el mencionado dato de confirmación del IPC, que nos convierte también en uno de los países con la inflación más alta de la Eurozona. Así, el Índice de Precios al Consumo (IPC) subió seis décimas en diciembre en relación al mes anterior, y la tasa interanual escaló hasta el 3%, siete décimas más, debido al encarecimiento del tabaco y los carburantes, según informó el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El IPC mensual encadena de esta forma su quinto aumento consecutivo, mientras que la inflación interanual se disparó siete décimas y acabó el año 2010 en el 3%, su tasa más alta desde octubre de 2008, cuando alcanzó el 3,6%.

El dato de inflación de diciembre es importante, porque servirá para actualizar los salarios de los trabajadores en caso de que éstos tengan cláusulas de revisión salarial en su convenio colectivo.
En general, los salarios se están comportando de manera moderada en virtud del acuerdo que alcanzaron empresarios y sindicatos en materia de negociación colectiva para el periodo 2010-2012. 

Así, el incremento salarial medio pactado en los convenios colectivos registrados durante 2010 alcanzó el 1,30%, diecisiete décimas por debajo del IPC.

Según los datos publicados por el INE, la inflación subyacente (que no incluye los precios de los productos energéticos ni de los alimentos no elaborados) se situó en diciembre en el 1,5%, tres décimas superior a la de noviembre.

Por su parte, el Indicador de Precios al Consumo Armonizado (IPCA) situó en diciembre su tasa anual en el 2,9%, siete décimas por encima de la tasa de noviembre.

El organismo estadístico explicó que en el repunte de la inflación interanual han influido el transporte, con una variación anual del 9,2%, dos puntos y medio por encima de la registrada en noviembre, debido a la subida de los carburantes y lubricantes. Se trata de la tasa más alta que experimenta este grupo desde julio de 2008.

Las bebidas alcohólicas y el tabaco también influyeron en la evolución interanual de los precios, ya que su tasa aumentó siete puntos y se situó en el 15,3%, la más alta desde enero de 1994. Ello se explica por la subida del precio del tabaco efectuada el pasado mes de diciembre, con una tasa anual del 20,8%, la más elevada desde noviembre de 1997.

Por su parte, la vivienda incrementó su tasa anual tres décimas, hasta el 5,7%, por el encarecimiento del gasóleo para calefacción, mientras que alimentación y bebidas no alcohólicas se anotó un aumento de dos décimas en su tasa anual, hasta el 0,7%, especialmente por el repunte de precios en legumbres, hortalizas frescas y pastelería y bollería.

Todo esto unido a la situación de estancamiento de la economía, con pocas perspectivas de mejora del mercado laboral y el problema añadido de que muchos locales de la hostelería ven menguar sus clientes a causa de la prohibición total del consumo de tabaco en locales cerrados abiertos al público en un momento de especial gravedad de la crisis económica, hace que España lo tiene cada vez más difícil para salir de la crisis, mientras que otros países de la Eurozona se están recuperando bastante bien.

Hasta ahora el gobierno socialista no ha sido capaz de encontrar soluciones a la crisis. En cambio toma medidas que muy bien podría tomar en un momento mejor, pero que no hacen sino agravar la precaria situación del empleo en España.




26 diciembre 2010

La crisis financiera de los países de la Unión Europea ¿en un callejón sin salida?

http://www.runtimecomics.com/
Con la llegada del fin de año y en vísperas del año nuevo, lo que se impone es analizar lo ocurrido en el año que acaba y las medidas que se deberán tomar para que el año entrante tenga mejores resultados.

Sin duda alguna, 2010 ha estado marcado por la crisis financiera y económica, especialmente en los países del sur de Europa, que desde la primavera pasada no hacen más que alabarismos para salvarse de la quiebra, que por otra parte parece inevitable por muy hábiles que sean los gobernantes en la ejecución de sus acrobacias financieras.

Ya en mayo, cuando la Unión Europea decidió crear un fondo de rescate de unos 750.000.000 euros, del que Alemania tuvo que hacerse cargo con unos 450.000.000 euros, argumentando cara a sus ciudadanos que sólo se trataría de avales, la situación creada por Grecia se hacía insoportable.

Lo que menos se entiende es que desde la creación del Euro como moneda común de por ahora 15 países, el Banco Central Europeo (BCE) haya omitido la aplicación de mecanismos de control de los gastos públicos de los países miembros de la Eurozona. Esta circunstancia ha propiciado que países tan pícaros en asuntos de finanzas públicas como Grecia, España y Portugal hayan gastado a lo loco, acostumbrándose al despilfarro y a la corrupción, falsificando incluso la documentación -con la ayuda de bancos americanos muy implicados en la crisis financiera de 2008-, como ha sido el caso de Grecia, sin que el BCE considerase necesario controlar el buen gobierno de las finanzas públicas con el fin de salvaguardar la estabilidad económica y monetaria de la Eurozona.

Tras nueve años de vida efectiva de la moneda única (si no contamos su introducción virtual en 1999), lo que ha quedado a la vista es que países tan diferentes entre sí en mentalidad y en tejido industrial y económico no se pueden regir por los mismos principios y no ofrecen ventajas competitivas teniendo una moneda común.

Las economías nacionales de Alemania, Austria y Francia nada tienen en común con las de España, Portugal o Grecia.

Otro aspecto diferenciador es que países como Irlanda o Luxemburgo hayan aplicado políticas fiscales muy diferentes a los países que más peso tienen en la economía europea. Como ha quedado demostrado, una política de baja fiscalidad para las empresas como la aplicada en Irlanda llevan a la larga a desajustes graves que ponen en riesgo la estabilidad financiera de un país. Irlanda se ha beneficiado durante décadas (desde los años ochenta) de su atractivo como domicilio fiscal de muchas empresas y entidades financieras, creando mucho empleo. Pero, por otra parte, las ganancias hechas por las empresas multinacionales no se corresponden con las finanzas del estado, ahora insuficientes para hacer frente a los gastos del estado irlandés y para garantizar la estabilidad del sistema financiero del país.

Desde mayo, por medio del fondo de garantía del BCE, avalado en su mayor parte por Alemania, el BCE ha comprado la mayor parte de la deuda pública emitida por los cuatro países más afectados por la crisis, como son Irlanda, Grecia, España y Portugal. 

Si tenemos en cuenta que, en el fondo, el BCE es el banco central matriz de los bancos centrales nacionales, devenidos en sucursales del mismo al perder su función de bancos emisores de moneda, el banco central europeo compra la deuda pública emitida por sus bancos sucursales en las naciones afectadas. ¿Desde cuándo un banco central compra su propia deuda pública? Porque al fin y al cabo es lo que ocurre.

Si partimos de la base de que la deuda pública de cada país nada tiene que ver con el banco emisor de la moneda europea y que cada tesoro nacional es independiente a la hora de disponer de sus recursos (que no son más que deudas más intereses cubiertos por los ingresos fiscales y, tal vez, por el tejido industrial y la capacidad productiva generadora de riqueza de la industria de cada país, quedando la cobertura en entredicho cuando el endeudamiento supera los ingresos, como es el caso en los países afectados, pero también en él de los considerados países ricos), no es menos preocupante que todos los países refinancian su deuda (es decir, emiten nueva deuda pública para poder pagar los bonos del estado que vencen, pagando mayores tipos de interés al bajar su solvencia a causa de su endeudamiento excesivo) con métodos precarios, comprometiendo cada vez más la viabilidad de la refinanciación de bonos a punto de vencer.

La canciller Merkel vendía a sus ciudadanos como menos arriesgado que Alemania concediera avales para el fondo de garantía europeo destinado a salvar las endebles finanzas de los países del sur de Europa y de Irlanda. Pero los avales se ejecutan cuando el avalado no puede pagar, y ésta es la situación inminente en Grecia, España, Irlanda y Portugal. La consecuencia será que los países avalistas tienen que desembolsar 750.000.000 euros para salvar a los países arruinados, sin expectativas de recuperar a medio plazo el dinero prestado a la fuerza, lo que supondrá un endeudamiento adicional de los países avalistas, lo que a su vez perjudicará la solvencia de éstos y aumentará el coste de la refinanciación de su propia deuda pública. Porque no nos engañemos: Por muy fuerte que sean las economías de Alemania y Francia, sus gobiernos han sido igualmente irresponsables a la hora de endeudar a sus países por los excesivos gastos sociales destinados a subsidios para parásitos sociales y misiones en el extranjero que nada aportan a sus países ni a la Unión Europea en general.

La situación creada desde mayo acabará en un agotamiento de la capacidad de aguante de la moneda europea. Desde entonces la Eurozona se arrastra mes a mes comprando bonos de países insolventes, lo que no sólo no soluciona la situación económica en Europa y especialmente en los países afectados, sino que agrava el impás en el que se encuentran éstos por su falta de competitividad a causa de la inadecuación de sus precios y costes para poder mantener y ampliar su atractivo como emplazamientos productivos o destino de inversiones en general. Desde el verano se produce una huida masiva de inversores de España.

La ruina de las finanzas públicas conlleva, además, un deterioro de las infraestructuras por la incapacidad de inversión del estado, lo que resta aún más atractivo para inversores. La falta de expectativas de trabajo y promoción produce asimismo una huida de mano de obra cualificada.

¿Cuál será la solución? Seguramente la salida del euro de todos los países económicamente más débiles, aunque sea a costa de una mayor inflación unida a una paulatina devaluación de las monedas nacionales, lo que causará a corto y medio plazo una pérdida considerable del valor de los ahorros. La única ventaja podría ser que se gane en competitividad  al no estar sujetos a una política monetaria común. 

Por otra parte, la salida del euro de varios países supondrá a la larga la desaparición de la moneda única, ya que no será viable por más tiempo al querer volver cada país a su propia política monetaria y financiera. Con ello habrá fracasado la Unión Europea, no por último a causa de una sobreburocratización y un sistema normativo ininteligible que no ha hecho sino restar soberanía e independencia a los países miembros, en lugar de simplificar la administración y servir en primer lugar a los ciudadanos y no a los burócratas.

Durante el primer semestre de 2011 veremos cómo evolucionará la situación de los países en riesgo de quiebra de sus finanzas públicas. Pero el panorama no es nada halagüeño. A veces es mejor cortar por lo sano, porque un cambio radical puede tener como resultado una mejora rápida de la situación, mientras que seguir arrastrando el mal funcionamiento del sistema actual sólo empeorará aún más una situación ya de por sí insostenible.