05 diciembre 2020
24 noviembre 2018
Gibraltar, británico para siempre (segundo episodio)
Este artículo no pretende ser un análisis histórico basado en el Derecho Internacional Público, sino una opinión sobre una situación de hecho. Como han demostrado varios hechos históricos (Alemania, Kosovo), la realidad política no respeta necesariamente tratados o configuraciones históricas de los estados o las naciones. En este caso, la realidad política no puede medirse en un tratado de hace 300 años ni en lo que era Gibraltar en 1704.
Han pasado nueve años desde que comenté una situación similar a la que vivimos en la actualidad. Ya entonces, siendo Ministro de Asuntos Exteriores el señor Moratinos, hubo un debate a raíz de que éste reconocía el derecho de los gibraltareños a seguir siendo británicos. Las reacciones en España a la visita de Moratinos a Gibraltar fue uno de esos ejemplos de absurdidades de la política española con connotaciones históricas más propias de tiempos del franquismo que de un país moderno.![]() |
| Moratinos saluda al entonces Ministro Principal Caruana, jefe del gobierno de la colonia. |
Resulta ahora que con el Brexit se extiende cierto nerviosismo. El nuevo presidente del gobierno, Pedro Sánchez, que llegó a ocupar el poder ejecutivo de una forma bastante irregular, aunque no ilegal, por la puerta de atrás aprovechando cierta imprevisión en la Constitución, pudiendo gobernar con apenas un 22% de los escaños del Congreso gracias a pactos lúgubres con el sector político más radical y extremista de España, hace apenas diez días afirmada que el hecho de no haber intervenido en las negociaciones del Brexit para tratar el tema de Gibraltar era por pragmatismo, salta ahora después de haberse finalizado las negociación entre el Reino Unido y la Unión Europea para ponerse en escena desde la dictadura comunista de Cuba y pretender paralizar toda una cumbre europea organizada exclusivamente para aprobar los acuerdos con el Reino Unido.
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| Pedro Sánchez en la república comunista de Cuba |
Una cosa está clara: Que España haya perdido Gibraltar dos veces seguidas es su propia culpa, y no sirve de nada el constante pataleo casi infantil de los políticos de este país cada vez que creen que se ha lesionado la soberanía española sobre un territorio que desde hace más de 300 años no es suyo, sino británico.
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| Sede del gobierno de Gibraltar |
En 300 años, la realidad social y política de la Roca ha cambiado mucho. Su población tiene hábitos realmente británicos, y se siente también británica, aunque muchos de los llanitos suelen hablar entre sí en un andaluz bastante castizo de la zona, combinado con un inglés muy británico.
En todo este tiempo, España no ha sido capaz de recuperar la Roca. Tal vez porque en el fondo nunca ha tenido un interés especial más allá de su situación estratégica en el estrecho de Gibraltar, un estrecho que por otra parte España siempre ha podido vigilar muy bien desde Ceuta y Melilla, así como desde los peñones de Vélez de la Gomera, Alhucemas y las Islas Chafarinas. De Perejil mejor no hablemos, porque España nunca se había ocupado realmente de esa pequeña roca junto a Ceuta a pesar de que podría servir muy bien para controlar el tránsito de pateras. Y si España apenas muestra interés por sus enclaves africanas vecinas del actual Reino de Marruecos ¿por qué tanto interés por Gibraltar? Evidentemente, por el orgullo herido. Si el orgullo español, muy amenazado por otro lado, por Cataluña y el País Vasco, depende de ese minúsculo territorio rocoso, poco debe de haber de lo que España puede estar orgullosa.
Quizás la última oportunidad que tuvo España para convencer a los gibraltareños de que sería mejor vivir como parte de España y recuperar así Gibraltar, se perdió hace tiempo, justamente cuando el Generalísimo Franco decidió cerrar la verja por tiempo indefinido. Fue precisamente ese aislamiento total de Gibraltar de España lo que reforzó su identidad nacional británica al tener que moverse siempre en avión o barco, no pudiendo nunca acceder directamente a España, sino solamente vía Tanger o Londres.
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| Guardia frente al Gobierno de Gibraltar. |
Hoy en día, con el desmadre autonómico en España y las tendencias secesionistas de dos regiones, poco sentido tiene hablar de recuperar el peñón y su soberanía. Los mismos gibraltareños ya decidieron en una consulta popular que ellos quieren seguir siendo británicos, y por mucho que les ofrezcan una comunidad autónoma bilingüe propia, no van a acceder, pues viven mucho mejor como colonia británica que como autonomía española. Además, de hecho el capital español desde hace ya 32 años hace amplio uso de Gibraltar como lugar donde invertir y depositar fondos, y poco interés tendrán muchas personas muy influyentes en que esto cambie.
La visita de Moratinos no fue sido, a mi entender, ningún desatino, y me duele tener que decirlo de un ministro que me parecía patético por su afinidad con dictadores comunistas (la misma afinidad que tiene Pedro Sánchez). Ha sido más bien un reconocimiento de una realidad inamovible. En tiempos en los que se habla de respetar la voluntad popular en cuestiones tan importantes como la autodeterminación, negar al pueblo gibraltareño el derecho de decidir libremente su futuro, no es aceptable. El Tratado de Utrecht, en sí bastante ambiguo, no puede ser hoy la base sobre la que negociar el futuro de la colonia británica.
Gibraltar no es comparable con Hongkong
o Macao, ni tampoco con Melilla, Ceuta y los peñones adyacentes. La roca se perdió por ineficacia y falta del sentido de la responsabilidad y de previsión, Hongkong y Macao fueron territorios regalados a perpetuidad por el Emperador de China a Gran Bretaña y Portugal por su valiosa ayuda en la lucha contra los piratas (me da que pronto volverá a haber casos así en otras zonas) y se devolvieron a China más bien por razones de viabilidad económica y estratégica que por deseo de la población o necesidad política, mientras que Melilla, Ceuta, Alhucemas, Vélez de la Gomera, Perejil y Chafarinas (como también las otras antiguas posesiones y presidios en el norte de África como Orán) se conquistaron, entre otras razones, para luchar contra los piratas, pero en territorios sin soberanías concretas (Marruecos no existía). Foto: Según la leyenda, mientras que haya monos en Gibraltar, el peñón seguirá siendo británico. Nunca ha habido tantos monos como hoy en día.
España haría mejor en reconocer un hecho histórico y dejar que los gibraltareños vivan bajo la nacionalidad y la soberanía en las que se reafirman constantemente. Nuestros políticos se tendrían que haber levantado antes para evitar la pérdida. Después de 300 años ya no merece la pena perder el tiempo y usar la roca como medida populista cuando no se sabe resolver los problemas nacionales. A muy pocos les importará Gibraltar, y como territorio español perdería rápidamente todo interés económico y político, cuando el estratégico lo había perdido ya hace mucho tiempo.
God save the Queen! The Rock will remain British forever!
10 noviembre 2016
Trump como esperanza de que la democracia aún es posible
Las elecciones presidenciales en los Estados Unidos de América han demostrado que aún es posible la democracia a pesar de la manipulación de la opinión pública en contra de candidatos incómodos para los poderes establecidos y los poderes fácticos en la sombra.
Contra todo pronóstico oficial, Donald Trump ha sido elegido nuevo Presidente de los Estados Unidos. Aunque algunos hemos creído posible un resultado como el habido, ya que era palpable no sólo el fracaso de la política de Obama durante los pasados ocho años, sino también la decadencia cada vez más profunda de la sociedad y la economía estadounidenses, con una desindustrialización galopante del país entero en beneficio de una producción barata en países de bajo coste como China y Méjico, con un empobrecimiento de la población propia especialmente en ciudades que antaño eran grandes centros industriales. Finalmente, los medios de comunicación no lograron aupar a Hillary Clinton a presidente del país, lo que ha sido una sorpresa más que agradable.
Ahora, los medios de comunicación se preguntan cómo ha sido posible fallar tanto en los pronósticos. Lo que omiten es que en realidad lo sabían, pero se creían (y creen) con el poder de ser ellos quienes deciden quién puede gobernar y quién no. Pero da la impresión, y ojalá sea cierta, que la mayoría de la población ya no se cree los cuentos chinos de la prensa. Especialmente este año la prensa y la televisión han echado el órdago mintiendo de tal forma que llama la atención a cualquier persona con algo de sentido común.
Un amigo de Facebook -F.H.- expresa muy bien cuál es el sentir de los votantes de Trump:
"When Donald Trump was just a fringe candidate among 16 others, I knew
that he was going to be the man I voted for. I supported him from day
one. I liked him. He seemed like an
average Joe guy who spoke his mind. my father liked Cruz and didn't
think Trump was presidential or could be taken seriously, but after
talking a while I think I turned my father onto the Trump ticket. I
always supported him, and not only did I want to vote for him, I
actually believed in him. I believed in his message from day one, and I
think a whole lot of people understood that message. I think that that
is why he was going to be the new president. I think a lot of people
felt left behind, and they found a man who understood their anger and
despair instead of someone who was out of touch with reality. I think
he will help America be great again, and as an American I feel proud of
this. We now have a man who thumbed his nose at pretty much
everyone ... except the American people, and that's great."
No se trata aquí de ningún político populista, término de moda para aporrear mediáticamente a todo político que no comparte la dictadura del pensamiento único. Cuando Trump dio su discurso de agradecimiento tras la victoria, se veía un hombre natural, sencillo, educado, con una familia igualmente pausada y educada. Su discurso fue sincero y contenido.
Su primera visita al Presidente en funciones, Obama, también reflejó esta manera de ser. Casi diría que ha sido la prensa la que nos ha presentado a un Trump furibundo y maleducado, cuando en realidad tiene un programa político presentable, y precisamente por eso se ha intentado dejarle en mal lugar, como un ogro fascista de otros tiempos. Nada más lejos de la realidad.
Sin embargo, las sesiones de odio orquestadas por la prensa del pensamiento único y los partidos políticos de izquierda, centro-izquierda y centro (que incluye a los partidos paraconservadores acomplejados de ser conservadores) han tenido su efecto nocivo, como se puede comprobar al ver las manifestaciones muy minoritarias de descontentos con la victoria de Trump. Y es justo esta gente que suele hablar de tolerancia la que con más vehemencia grita y agita contra los democráticamente electos, porque no ha salido como ellos querían que saliera.
La victoria de Donald Trump hace que aún se pueda creer que la
democracia es posible. A pesar de toda la manipulación por los medios de
comunicación controlados por el pensamiento único de la izquierda, dominada por ese socialismo fabiano de Bilderberg, al
que se han subordinado los conservadores y liberales de los países
occidentales, la mayor parte del pueblo estadounidense ha elegido el camino de salvar a la
civilización occidental frente a esa capitulación incondicional de los
políticos del buenismo, tan permisivo con la invasión incontrolada por gentes que
quieren destruir Occidente.
Good luck, Mr. President Trump! Que sea este gobierno él de los grandes logros y aciertos. Después de Ronald Reagan, Donald Trump puede ser otro gran presidente de los Estados Unidos.
30 octubre 2016
Halloween / All Hallow’s Eve
por Els Pannecoucque
Celebrating
Halloween is a recent phenomenon in Spain and in the rest of Europe.
Until a couple of years ago, one could easily walk down the streets at
the end of October without finding carved pumpkins or plastic spiders on
his way. Many people may think that Halloween is just another
commercial event swept over from the United States, but that’s not
entirely true. In fact, it is the other way round: Halloween is a
European “export product”, firmly rooted into our most ancient
traditions. The customs were modified to American taste, and Halloween
recently crossed the ocean again towards us in its actual commercial
format. But Halloween is as old and dark…as hell. Let’s unveil its
secrets.
The
word “Halloween” is derived from “All Hallow’s Eve”, which means “the
eve(ning) before All Saint’s (Hallow) Day”. You may think by the name
that Halloween is a less important event, since it has no name in
itself, being “the evening before” All Saint’s Day. But then we have to
consider that this name was given only from the 9th century
on, to replace an older name that has its origins way before our
christian times. “All Hallow’s Eve” is the name given by christians to
the most important feast on the celtic calendar: Samhain.
The word “Samhain” means “November” in Scottish-Gaelic.[1] In fact, Samhain was to the Celts what New Year’s Eve is to us. October 31st
was the last day of the old celtic year. Unlike we do, the Celts
started counting days and years out of the darkness. On the calendar a
day started with sunset and the new year started with the dark winter.
It was the moment when the last harvest was done, and cattle either put
inside for the winter or slaughtered.[2]
The moment where nature took a rest and the dark cold winter nights
entered. Samhain night was the dark, mysterious transition from old to
new. People believed that in this particular night the boundaries
between the material and the spiritual world could be crossed, that it
was possible to enter the world of the spirits and that spirits could
also enter the material world. Spirits were believed to wander outside
in the dark night, over the fields and into the villages. So bonfires
wer set on top of the hills both to scare off the evil spirits and to
show their own ancestors’ spirits the way to their family’s homes for
the winter. Druids were asked to predict what the new year would
bring.
But
then the christianization of Europe started with the conversion of the
Frankish king Clovis to christianity around 500 A.D. Soon a whole
structure of bishops and missionaries was set up. Monasteries were
founded. The mission was always the same: the total conversion of
Europe, the creation of an ecclesiastical power that cooperated narrowly
with the kings and emperors of regions that are the origin of Europe’s
biggest nations. A new world order where there was no place anymore for
ancient celtic and germanic beliefs, cults or superstitions.
Or at least that was the plan. But traditions are tough.
Samhain
remained an important feast because people commemorated and celebrated
the spirits of their lost ancestors. This notion is very close to our
custom of remembering our deceased family members on All Saint’s Day.
So you can say that both in celtic and christian beliefs, there was a
moment where people thought about the dead. But of both celebrations,
Samhain is the oldest. All Saint’s Day was created as a christian feast
around the time of Clovis’ conversion. But in its origin All Saint’s
Day was not on November 1st. It was on May 13nd.
The christian All Saint’s Day was created in the eastern liturgy around the 5th
century A.D. to commemorate all the martyrs at one and the same day.
Before that time, every martyr was commemorated at his own day of death,
but over the years there were so many martyrs that it became impossible
to celebrate them all separately. That’s why it became a custom to
celebrate martyrs at the same day. May 13nd was often chosen after a
famous homily about “all saints” held by Johannes Chrysostomos in
Constantinopel on a May 13nd somewhere at the end of the 4th
century A.D. It is only in the year 732 that All Saint’s Day is
instaured by pope Gregory III as an official christian feast, not only
for the martyrs but also for the saints and for the dead.
But still, as you see, no link on the calendar between Samhain (October 31st) and All Saint’s Day (May 13nd). This will change a hundred years later, in the year 834.
The
conversion of Europe towards christianity wasn’t easy. Local
superstitions and beliefs remained very strong. Even today, our
European languages are full of references to a pagant past. Many
elements of the old cults were incorporated by the catholic church and
are still part of our cultural heritage. Wherever you live, just think
about five odd habits or words and search for the meaning behind them.
Once you scratch the surface, you will find amazing stories.
So,
even in 834 and after centuries of missonary work, a lot of old rituals
remained. In the regions north of the Alps, local christian
communities had adopted the habit of celebrating All Saint’s Day not on
May 13nd, but on November 1st, in order to replace the old
important Samhain by its christian answer. In 834 the French king
Louis Le Pieux asked pope Gregory IV to shift All Saint’s Day on the
christian calendar towards November 1st, to make sure that
the battle with Samhain was won everywhere. The pope agreed, and from
then on the celtic feast lost its meaning, because the next day all
saints, all martyrs and all the dead were celebrated anyway. The
rituals that remained became part of folklore, the name of Samhain
disappeared and if something was celebrated, it was called “All Hallow’s
Eve”. No references to a celtic past anymore.
The
custom remained to light a candle on All Hallow’s Eve. The bonfires
were replaced by candle lights, and the wandering of spirits by people
walking from door to door with the light. To protect the flame, the
candle was often placed in a carved beetroot. Around 1840, many Scots
and Irish emigrated to the United States to escape famine after the
potatoe disease. They shipped the custom with them, but since beetroots
were hard to find at the other side of the ocean, pumpkins were used to
hold the candles. The scary faces that are carved refer of course to
the world of ghosts. It is in the United States that the name “All
Hallow’s Eve” changed into “Halloween”. And it’s this Halloween that
returned to us, as a commercial event.
But
not only the lights and pumpkins have a profound celtic origin.
Witches (from the old English “wicce”) are also part of the commercial
Halloween, and they clearly refer to cults and religions before
christianity, where women played a far more powerful role as symbols of
fertility. According to several legends, the mother godess Cailleach
returned in Samhain (Halloween) night as the Queen of Winter.[3]
All of those godesses were degradated into witches, women to be afraid
of, evil women, under the influence of christianity that gave a
prominent role only to male priests. So it is no wonder that witches
were associated with the pagant, evil and dark side of the other world,
and that they appear as a Halloween attribute.
Spiders and cobwebs[4]
are also joining in into our Halloween party. They are usually part of
the attribute of witches, along with black cats, all symbols of fear
and bad luck in our culture. So the commercial format presents us a
melting-pot of elements that are narrowly associated with Samhain and in
a wider point of view associated with fear or bad luck. Skeletons may
refer to the dead, but they are most likely a commercial addition.
“Traditions
are often revered most by those furthest from the source”, the author
Clint Twist once stated. This is oh so true for the Halloween revival.
We find Belgian chocolate in pumpkin shapes. Interior stores provide
us with loads of cheap decoration to turn our living rooms into an
orange-black nightmare. Women magazines dedicate the culinary section
to “scary dishes for the kids”. From New York to Tokyo, children are
dressed up like whizzards and witches. Facebook games integrate the
Halloween moment. The word “Halloween” itself has over 300 million hits
on Google. Tourist offices organize special “Halloween walks”… the
list is endless. For sure, Halloween is more alive than ever, but
certainly not in the way our celtic ancestors would have hoped.
Los huesos de santo
An interesting Spanish tradition going back to the 17th
century is the preparation of “Los huesos de santo”, a typical dessert
made of marzepan, egg yolk and almonds. It is served around All Saint’s
Day. Its shape refers to a human bone, to reliquies, and freshly
harvested almonds were used to prepare it.
[1]
On a Gaelic calendar dating probably from the first century A.D. and
found in Coligny (a small village in France), the feast is called
“Samainos”.
[2]
An old Dutch name for November is “Slaughter Month” (slachtmaand).
Cattle was slaughtered, and meat was either smoked or pickled. Smoked
ham is an invention of the Celts, a famous culinary legacy to the world!
[3] some hills in Scotland and Ireland still bear her name.
[4]
spiders make either a spider’s web or a cobweb. “Cobweb” is referring
to an old English word for spider, “cob”, which has disappeared in
standard English. However, “cob” or “kobbe” is still the name for a
spider in the Flemish dialects that are close to the North Sea.
27 septiembre 2016
El fracaso de C's en Galicia y Vascongadas
Más vale lo bueno conocido que lo estrambótico por conocer
C's se equivocó de estrategia el 20-D. No sabía si apoyar al PP o al PSOE, optando por el más débil primero y tras el 26-J por el más votado. Entre unas y otras elecciones daba bandazos cambiando constantemente de postura. Pagó por ello el 26-J, y aún así la rectificación (apoyar al PP) no era de convicción, sino de oportunismo.
A pesar de algunas actuaciones merecedoras de elogio (intentar poner de acuerdo a PP y PSOE para formar una gran coalición o al menos para conseguir el apoyo del PSOE a una investidura del PP -el intento inverso tras el 20-D fue vergonzoso y estuvo fuera de lugar-), la indefinición de Rivera causó más daños que beneficios.
La falta de línea clara ha provocado que sus votantes potenciales, que al igual que ya en 2010/2011 tenían a C's como segunda opción, se decantaran al final por el PP, que es el electorado que nutre principalmente los votos de C's, no habiendo sido capaz de cautivar en número suficiente a antiguos votantes del PSOE.
La inestabilidad creada en España tras el 20-D y el 26-J y todo el circo montado entre Pdr, el Coletas y los separatistas, necesariamente tuvieron que convencer a muchos votantes de la necesidad de votar al partido más serio y con un candidato preparado y fiable (Feijoo y Urkullo), porque más vale lo bueno conocido que lo estrambótico por conocer.
La izquierda variopinta, en minoría, que sigue hablando de gobierno alternativo, cambio y progreso, con su 'mayoría social' virtual imaginada, se desmontará sola paso a paso dando el espectáculo y luchando internamente por el poder que no queda por repartir.
C's nunca ha creído en España, sólo en Barcelona y su extrarradio, y por eso no tiene programa ni una línea clara a seguir. Son los maricomplejines reconvertidos en riveracomplejines: España sí, pero no tanto, liberalismo progresista sí, pero derecha socialdemocratizada también, por si sirve para confundir al personal con palabrería biensonante.
Sin duda, C's podría ser un factor de equilibrio para reformar la política del PP y algunas instituciones del país, dentro de una coalición, pero lo complicado es que la pueda haber a corto plazo. Allí C's ha cometido otro error grave: no querer asumir responsabilidades de gobierno en una coalición con el PP. Querer cambiar cosas desde la oposición es tan cómodo como poco fructífero, y menos aún beneficia la imagen de un partido sin visibilidad ejecutiva. Miedo al compromiso serio y dar lecciones de cómo hacerlo todo mejor no son criterios buenos para avanzar. La política se cambia desde dentro del gobierno, no desde la tribuna. Y eso es lo que ven los votantes, consciente o inconscientemente, y deciden en consecuencia. Ya se vio con Suárez y el CDS: La indefinición y el deseo de contentar a todos lleva al fracaso político. C's está en buen camino para repetir la experiencia.
23 diciembre 2015
Elecciones Generales 2015: Análisis postelectoral
A la vista de los resultados de las elecciones, se ha roto el dominio de los dos partidos principales PP y PSOE y se produce una importante renovación en el Congreso al entrar muchos diputados nuevos. No obstante, escuchando las posturas actuales del PSOE, existe el peligro de la ingobernabilidad de España si no se supera el viejo cisma izquierda-derecha dominado por parte del PSOE, la macrocoalición de Podemos y de los nacionalistas con posturas ideológicas irracionales y de lucha frentepopulista.
Para la gobernabilidad a largo plazo, parece evidente que sólo cabe una gran coalición entre PP y PSOE, con renuncia de sus actuales líderes por su fracaso electoral (ni el PP ha ganado las elecciones sólo por ser el partido proporcionalmente más votado ni el PSOE puede arrogarse el liderazgo del cambio con poco más del 20% de los votos). En muchos países europeos existen o han existido coaliciones de gobierno entre partidos en principio antagónicos, pero ante la situación general de España (incipiente recuperación económica e intentos de desestabilización por parte de los nacionalistas catalanes) como de Europa (crisis de inmigración ilegal masiva sin controles fronterizos acompañada de terrorismo islámico, confrontación por intereses geopolíticos estadounidenses con Rusia, descoordinación en el conflicto bélico en Siria, Iraq y Libya, desunión entre estados miembros de la UE a causa de una política de inmigración inadecuada y las restricciones del comercio con Rusia), lo que tiene que haber ahora es pragmatismo y un consenso serio para progresar y no para romper España y enfrentar una parte de la población con la otra. La ventaja última sería que los políticos españoles aprendan a ser sensatos y luchar por su país y superar así una vez por todas ese rencor eterno por haber perdido los unos la guerra civil y haberla ganado los otros.
Los tiempos son diferentes, las sociedades han cambiado en muchas cosas, pero la política parece seguir moviéndose por esquemas decimonónicos.
Los malos resultados de Ciutadans/Ciudadanos indican que los bandazos dados por Albert Rivera en los últimos días, con la indefinición típica de un partido de centro que quiere emular de alguna manera a Adolfo Suárez, no convencen. La política necesita una línea clara, los ciudadanos quieren saber qué les espera.
Otro tanto pasa a los antisistema de Podemos y sus satélites (En Marea, En Comú, etc.). No sólo demuestran no estar unidos, en contra de todo pragmatismo y toda seriedad, tampoco tienen disciplina alguna. En principio defienden las mismas aberrantes propuestas de la rancia izquierda radical, pero luego no están unidos en un objetivo claro. Quieren cambiar el estado para peor, gastando lo que no tienen y expoliar a los ciudadanos para financiar sus absurdidades pseudosociales. Y parecen creerse haber ganado las elecciones para dar este cambio con apenas un 20% de los votos.
La UE ya dirá lo que piensa. No es muy probable que el Partido Socialista Europeo esté muy por la labor de tener en España un gobierno a la griega con unos políticos que no se interesan ni por Europa ni por el progreso en España, sino sólo por su ideología trasnochada de otro siglo, por muy jóvenes que sean. Y el PSOE deberá reflexionar sobre su futuro en una coalición con un conglomerado variopinto de caóticos extremistas que prefieren beberse unas litronas en un salón de plenos y arrancar las efigies de los reyes que hacer política seria. Lo que se ha acabado definitivamente es pensar que un partido puede gobernar en solitario con el simple apoyo en la investidura. Con un 20% de los votos desde luego que no.
El voto de los ciudadanos ha sido bastante claro: quieren estabilidad y confían más en los partidos grandes, por saber por dónde van, que en partidos nuevos que dan bandazos desde hace meses. Aprenderán en el día a día parlamentario, y los dos grandes aprenderán a ser más coherentes y pragmáticos.
Para la gobernabilidad a largo plazo, parece evidente que sólo cabe una gran coalición entre PP y PSOE, con renuncia de sus actuales líderes por su fracaso electoral (ni el PP ha ganado las elecciones sólo por ser el partido proporcionalmente más votado ni el PSOE puede arrogarse el liderazgo del cambio con poco más del 20% de los votos). En muchos países europeos existen o han existido coaliciones de gobierno entre partidos en principio antagónicos, pero ante la situación general de España (incipiente recuperación económica e intentos de desestabilización por parte de los nacionalistas catalanes) como de Europa (crisis de inmigración ilegal masiva sin controles fronterizos acompañada de terrorismo islámico, confrontación por intereses geopolíticos estadounidenses con Rusia, descoordinación en el conflicto bélico en Siria, Iraq y Libya, desunión entre estados miembros de la UE a causa de una política de inmigración inadecuada y las restricciones del comercio con Rusia), lo que tiene que haber ahora es pragmatismo y un consenso serio para progresar y no para romper España y enfrentar una parte de la población con la otra. La ventaja última sería que los políticos españoles aprendan a ser sensatos y luchar por su país y superar así una vez por todas ese rencor eterno por haber perdido los unos la guerra civil y haberla ganado los otros.
Los tiempos son diferentes, las sociedades han cambiado en muchas cosas, pero la política parece seguir moviéndose por esquemas decimonónicos.
Los malos resultados de Ciutadans/Ciudadanos indican que los bandazos dados por Albert Rivera en los últimos días, con la indefinición típica de un partido de centro que quiere emular de alguna manera a Adolfo Suárez, no convencen. La política necesita una línea clara, los ciudadanos quieren saber qué les espera.
Otro tanto pasa a los antisistema de Podemos y sus satélites (En Marea, En Comú, etc.). No sólo demuestran no estar unidos, en contra de todo pragmatismo y toda seriedad, tampoco tienen disciplina alguna. En principio defienden las mismas aberrantes propuestas de la rancia izquierda radical, pero luego no están unidos en un objetivo claro. Quieren cambiar el estado para peor, gastando lo que no tienen y expoliar a los ciudadanos para financiar sus absurdidades pseudosociales. Y parecen creerse haber ganado las elecciones para dar este cambio con apenas un 20% de los votos.
La UE ya dirá lo que piensa. No es muy probable que el Partido Socialista Europeo esté muy por la labor de tener en España un gobierno a la griega con unos políticos que no se interesan ni por Europa ni por el progreso en España, sino sólo por su ideología trasnochada de otro siglo, por muy jóvenes que sean. Y el PSOE deberá reflexionar sobre su futuro en una coalición con un conglomerado variopinto de caóticos extremistas que prefieren beberse unas litronas en un salón de plenos y arrancar las efigies de los reyes que hacer política seria. Lo que se ha acabado definitivamente es pensar que un partido puede gobernar en solitario con el simple apoyo en la investidura. Con un 20% de los votos desde luego que no.
El voto de los ciudadanos ha sido bastante claro: quieren estabilidad y confían más en los partidos grandes, por saber por dónde van, que en partidos nuevos que dan bandazos desde hace meses. Aprenderán en el día a día parlamentario, y los dos grandes aprenderán a ser más coherentes y pragmáticos.
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