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15 enero 2013

Iberia: Metamorfosis kafkiana



Iberia Líneas Aéreas de España, es una compañía condenada a desaparecer. Lo que era antaño una gran compañía a la altura de otras como Lufthansa, Air France o British Airways, ahora se está convirtiendo en una compañía periférica y marginal que renuncia a los grandes trayectos, perfectamente rentables por su cuota de ocupación, dejando España en una situación lamentable al desaparecer conexiones directas con grandes capitales europeas o iberoamericanas.

La fusión perpetrada por el anterior gobierno socialista, aunque auspiciada ya en tiempos de Aznar (tanto monta, monta tanto), que entrega a Iberia a British Airways, mucho mayor en tamaño, que, por tanto, está aplicando una política que supondrá la absorción de Iberia y su desaparición como compañía independiente y de renombre.

El caso más reciente de supresión de trayecto es él de Berlín, capital de Alemania y, como tal, punto neurálgico de la política europea. Iberia operaba la única conexión directa con el aeropuerto de Berlín-Tegel, con tres vuelos diarios casi siempre con lleno total e insuficientes para atender la gran demanda de vuelos a Berlín, una ciudad que está de moda y en la que residen miles de españoles y a la que viajan otros miles de forma constante.

Iberia deja de operar un trayecto que ofrecía desde la caída del muro, prácticamente 22 años, pero no sólo eso: La única compañía que sigue ofreciendo vuelos directos desde Madrid es Easyjet, con la diferencia de que vuela al antiguo aeropuerto Schönefeld, en la antigua zona comunista en las afueras de Berlín, entre muchos pilotos también llamada "pista rusa", al lado del cual se levanta el mayor desastre aeroportuario de Alemania, el ¿futuro? aeropuerto internacional de Berlín-Brandemburgo, sumido en un caos de retrasos y ausencia de toda planificación, todo ello responsabilidad de dos gobiernos socialistas, el berlínés liderado por el nefasto alcalde Wowereit y el brandemburguense liderado por Platzeck, cada cual más inepto que el otro.

Parece que la mala gestión, la ausencia de planificación y el provincianismo no son sólo características de los gobernantes españoles. El caso de Iberia es sólo un ejemplo más de falta de visión, ausencia de grandeza y la incapacidad de gestionar empresas y servicios públicos con eficacia y vocación de servicio.

Iberia llama al desastre "Plan de Transformación". ¿Transformación en qué? ¿No será, tal vez, una especie de metamorfosis kafkiana para convertir a un gran cisne en un escarabajo inmundo? Kafkiana es toda la política española, y no sólo la española, más bien toda la política europea. Se fusionan compañías para hacerlas desaparecer y convertirlas en otra cosa, en monstruos abtractos, sin historia, sin personalidad, sin calidad, en entes inabarcables, inhumanos, impersonales, masificados, a la vez que con ellas desaparece la diversidad de la oferta; compañías que acaban siendo semimonopolios, sin competidores reales, lo que es una causa más de la mala gestión y del servicio de baja calidad al faltar por completo la competencia. 

Las empresas convertidas en macroentes globalizados son reflejo de una Europa que engulle a los estados y los somete a su dictado, al dictado de burócratas ajenos a la realidad social y económica, incapaces de pensar como hombres de estado, en una cultura enajenada y manipulada carente de una base sólida de valores morales, culturales y sociales y de una conciencia histórica. El orgullo de los pueblos era el principal factor competitivo que hacía progresar a las naciones y las economías nacionales, un orgullo que implicaba el conocimiento de la propia historia, aunque si tal orgullo se pervertía acababa en guerras, que sólo supusieron retrocesos en el desarrollo.

Hoy estas guerras se hacen en el plano económico, siendo la economía -al parecer- el único motor de la política europea y mundial, sólo que éste carece de orgullo al faltar todas las demás bases. Lo que antes funcionaba durante décadas, si no siglos, ahora de repente no funciona, en contra de toda lógica (al haber más movilidad, más poder adquisitivo, más tiempo libre, más intercambio, más demanda). Y quizá el problema resida justo en esa globalización y el deterioro del nivel moral, cultural y social en medio de la creciente enajenación de las sociedades europeas.

La metamorfosis europea es un esperpento decimonónico elevado al cubo. Está claro que este no es el camino. Nuestro mundo no debe ser cada vez más kafkiano, gobernado por escarabajos.

28 enero 2011

Una austríaca asume el protagonismo europeo en Latinoamérica


Una vez más, España pierde posiciones en la política mundial. En los últimos siete años, el gobierno socialista de Rodríguez Zapatero se ha jugado el papel preponderante de España en Latinoamérica al arrimarse de forma constante y llamativa a los regímenes totalitarios iberoamericanos de Venezuela, Bolivia y Ecuador, entre otros, hasta tal punto que ni siquiera los socialistas europeos parecen guardar la menor simpatía por sus camaradas piltrafillas de España.

Debe ser un golpe fuerte para el casi defenestrado Zapatero que la Fundación Unión Europea-América Latina y Caribe (UE-ALC) se instalará finalmente en la ciudad alemana de Hamburgo. 

Después de semanas de rumores y desmentidos, la decisión fue tomada ayer en Bruselas por un grupo de funcionarios de alto nivel, aunque fue el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán quien anunció la decisión que, no obstante, se tomará de manera formal en el mes de abril.

A pesar de que la decisión partió precisamente de la Cumbre de la Unión Europea y América Latina que se celebró en mayo de 2010 en España, nuestro país se ha quedado fuera, ya que, en realidad, no era ni siquiera candidato al haber sido las otras dos ciudades candidatas París y Milán.

La Presidencia de la Fundación tampoco irá a manos de un español, ya que ayer se decidió también que la ex comisaria austríaca de Asuntos Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, será quien ostentará el cargo, aunque en su favor hay que señalar que habla un perfecto español. El director ejecutivo será muy probablemente un latinoamericano, aunque aún no se han dado nombres.

La decisión de crear esta Fundación se tomó en mayo del año pasado en el marco de la VI Cumbre UE-América Latina y Caribe y, entre sus cometidos, están la organización de las cumbres venideras y la ejecución de las decisiones tomadas por ésta.

El ministro alemán de exteriores, Guido Westerwelle, aseguró ayer en Berlín que es importante que la Fundación se establezca en Hamburgo, «una ciudad abierta al mundo», cosa que seguramente no s epuede decir de España por la exagerada adhesión del gobierno de Zapatero a las dictaduras comunistas.

El hecho de que España no haya tenido ningún peso en la decisión del emplazamiento de la Fundación, tal y como lo demuestra que no hubiera ninguna ciudad española entre las candidatas finalistas, se suma al hecho del peso que ha perdido nuestro país en el conjunto del Servicio Exterior de la Unión Europea.

Tal y como publicaba ABC hace unos días, nuestro país no ha conseguido ni un solo cargo de los doce de la cúpula del Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea que, por contra, han caído en manos de británicos, franceses, alemanes, suecos e incluso polacos. Quizás un factor añadido es la incapacidad de los gobernantes españoles de comunicarse ni siquiera en un inglés o francés básico con sus homólogos europeos. 

España tendrá tan sólo cuatro de las nuevas 130 embajadas que se van a abrir en todo el mundo: Argentina, Angola, Namibia y Guinea Bissau, pese a que las expectativas eran mucho mayores dada su presencia en Iberoamérica.

Estas embajadas europeas, a diferencia de la Fundación UE-América Latina y Caribe, cuentan con un presupuesto de 50.000 millones de euros y constituyen un verdadero ejército de diplomáticos, probablemente el servicio exterior más importante del mundo.