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21 octubre 2010

Remodelación de gobierno como forma de dar palos al agua


Un verdadero horror. Esta remodelación, largamente esperada por necesaria, no deja lugar a dudas: España es un país sin esperanza a corto ni medio plazo.

El peor de todos los presidentes de gobierno de España desde 1975 finalmente ha decidido dar un paso hacia adelante y cambiar algunas caras de su gabinete caligari. Salen del ejecutivo la momia, el bolchevique, la flamenquita y la de la cartera de las solucione shabitacionales para dejar el negocio en manos de los de siempre. Sin novedad en el frente. 

Especialmente preocupante es el reposicionamiento de Goebbels Rubalcaba, con más poder y más influencia maligna que nunca. Esto casi huele a chekas y gestapos. 

Mientras Desatinos llora su cese (¿que tal una deslocalización a Cuba? Sería una justa compensación por los destierros organizados por él con sus camaradas cubanos) -¡ayy, qué pena me da!- la fracasada Trini pasa de Sanidad a Exteriores y la muñeca hinchable que organizaba el PSOE por dentro ahora pone manos a la obra para dirigir Sanidad.

Pero el desaguisado de este cambio de sillas ministeriales no se queda allí. Se ocupará de Trabajo quien hace nada se manifestaba contra la reforma laboral.

Curioso es la supresión de los dos superministerios progres de los que Zapatero se sentía tan orgulloso: Desigualdad y Microviviendas. Posiblemente, Rosa Aguilar, la ex comunista pro monárquica, reconvertida al socialismo del PSOE al hundirse la patera de IU (hablar de barco sería una exageración), sea la única ministra de este gobierno que tenga un poco de nivel, visto lo visto, entre otras porque dice cosas sensatas, algo que nunca se ha podido constatar en las bolcheviques de salón de Pajín o Bibí.

Quizás la supresión de dos ministerios fantasma y el nombramiento de la ex alcaldesa de Córdoba sean el único acierto de Zapatero en toda esta remodelación. Pero también queda patente su fracaso personal, pues todo lo que nos presentó en el pasado como grandes logros, derechos sociales y progreso ha sido anulado. En realidad hace ahora justo lo contrario de lo que defendía hace seis años. ¿No sería un motivo para dimitir y convocar elecciones?

Siempre se confirma el viejo dicho de que "quien ríe último ríe mejor". Zapatero se reía de Merkel al perder las elecciones su camarada Schröder, ahora vendido a los rusos de Gazprom y con despacho en el Principado de Liechtenstein, cuando en realidad el fracasado es él. Quería [ser un gran estadista] y no ha podido. Parece que por fin se da cuenta de sus propias limitaciones e intenta rectificar, aunque dudo de que la decisión la haya tomado él solito. En el PSOE debe haber bastantes pesos pesados que quieren evitar que el partido de hunda en las próximas elecciones, que sin duda llegarán un año antes de lo previsto. La remodelación ha dejado a la vista que se le acabó el juego y que ya no tiene recetas (si es que tuvo alguna vez alguna) para seguir gobernando. Conservar el poder por el poder no es una fórmula para gobernar un país. González hizo lo mismo, aguantaba como podía intentando tapar las vergüenzas de la corrupción galopante de su gobierno. Pero al final cayó como caerá Zapatero de aquí a seis meses. A España no le queda otra salida si quiere remontar el vuelo antes de 2016.

07 abril 2009

Remodelación del Gobierno o El Horror del Apocalipsis

La situación de este gobierno se parece en cierto modo a la escena en Apocalypse Now en la que el Coronel Kurtz habla "del horror", en medio de un escenario espeluznante de locura, muerte y enajenación mental de sus seguidores, en medio de la jungla, incapaces de reaccionar ante el desastre dejado por el coronel Kurtz y la llegada del "salvador" que acaba, al final, con el lunático que filosofa sobre la existencia y el sentido de la vida.

La remodelación -también llamada crisis- del gobierno demuestra que realmente se trata de una crisis seria, no sólo por los factores externos, sino porque los ministros salientes han destacado por su analfabetismo agudo, su incapacidad de formular discursos coherentes en su lógica y de gestionar sus respectivos ministerios, creando situaciones de verdadero caos.

Llama la atención que los nuevos ministros son todos del antiguo equipo de Felipe González o, al menos, lo suficientemente sectarios y bolcheviques como para asegurar la deriva de este gobierno que lleva a España a una situación parecida a la que se pudo ver en Apocalypse Now, es decir, un escenario apocalíptico.

Un ejemplo de lo que nos espera es el hermanísimo de Iñaki Gabilondo, uno de los tentáculos de PRISA y -por ende- del Club Bilderberg: El hasta ahora el presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) y rector de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), Ángel Gabilondo, nombrado hoy por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para estrenarse como nuevo ministro de Educación. Pasa a formar parte de su cartera la Secretaría de Estado de Universidades. Tachado de sectario y firme defensor de las tesis socialistas, Gabilondo concedió un polémico doctorado honoris causa a Santiago Carrillo, lo que dice mucho de su talante poco equilibrado.

Otro ejemplo para el sectarismo y las hipotecas a pagar es el nombramiento de Ángeles González-Sinde, guionista y directora de cine nacida en Madrid y que estudió Filología Clásica en la Universidad Complutense y Guión Cinematrográfico en el American Film Institute de Los Ángeles. Sus primeros trabajos destacables fueron como guionista de series de televisión. Debutó como directora con la película "La suerte dormida". Su salto a la fama lo dió con el corto "Todos íbamos en ese tren" ambientado en los atentados del 11 M en Madrid.

Su alineamiento con las tesis del PSOE en la interpretación de los atentados y sus ataques al PP le hicieron vincularse a los miembros del mundo del espectáculo en el apoyo a las campañas de Rodríguez Zapatero. Desde entonces la Academia del Cine siempre ha estado muy vinculado a la actuacion política del Gobierno. Desde 2006 preside la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, institución que fundó y de la que fue primer presidente su padre, José María González-Sinde. En fin, una mujer hecha por sí misma. Lo que se puede esperar de esta perla del nuevo gobierno zapateril está claro: Más subvenciones para el cine afín al régimen.


Otra sorpresa es Trinidad Jiménez para tomar el mando del nuevo y reconvertido ministerio de Sanidad y Políticas Sociales, sustituyendo en el cargo a Bernat Soria y Mercedes Cabrera en esas competencias. Trinidad es algo así como una Rosa Díez, una mujer que se da de modernísima vistiendo y hablando sin darse cuenta que se le ha pasado el arroz (el menos políticamente hablando) hace tiempo. Fracasó como portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, un lugar en el que nunca llegó a creer como destino, y poco lucida en su secretaría de estado para relaciones iberoamericanas, puesto florero de recompensa de Zapatero por haber aguantado como concejala en el ayuntamiento del pseudoprogre Gallardón, familiar de Trinidad. Ya puestos, podrían haberle colocado también el Ministerio de la Desigualdad, ni se notaría su desaparición como cartera.

El paso de Chaves a vicepresidente tercero del gobierno para unas poco comprensibles tareas de ordenación territorial (¿no hay ya un ministerio dedicado al tema?) no es más que salvarle el pellejo a este cacique anadluz (que colocó a ¿9? hermanos en altos cargos de la administración andaluza) y dar el control a los felipistas sobre el gobierno de Zapatero. El presidente del PSOE estará para controlar el cotarro, pues su cargo de por sí es tan inútil como superfluo.

Lo que pone la guindilla sobre el pastel es, sin duda, el nombramiento de Pepiño Blanco para hacerse cargo de Fomento. Es como poner a un falsificador de billetes de director de la fábrica de moneda y timbre, especialmente si pensamos en Villa PSOE y lo que ello supone para la protección de costas. Blanco no tiene ninguna experiencia laboral al margen de su trabajo en el PSOE. El bolchevique vocacional dedicado a poner constantemente el ventilador de fango siempre ha destacado por su excelente nivel lingüístico y su tolerancia respecto de otras opciones políticas. Su nuevo destino va a dar de hablar en todo el reino.

Elena Salgado es otra que no ha parado de dar la nota con leyes polémicas cuando estuvo al frente del Ministerio de Sanidad: La principal, sin duda, la Ley de Prevención del Tabaquismo, que sacó los humos de las empresas y de algunos bares y, pese a ganarse la enemistad de muchos empresarios de la hostelería, logró que el consumo de tabaco se situara en 2006 en el nivel más bajo de los últimos veinte años. La norma la enfrentó de manera directa con algunas CC AA del PP, fundamentalmente con Madrid, que decidieron aprobar decretos que suavizaran las restricciones. Reformó la Ley de Reproducción Humana Asistida Asistida que, por primera vez, regulaba el diagnóstico preimplantacional -el que se hace sobre el embrión antes de ser implantado- para curar a hermanos enfermos, lo que se bautizó como "bebés medicamento". La Ley motivó el rechazo enérgico de la Conferencia Episcopal, que llegó a asegurar que la norma concedía al embrión humano "una tutela legal menor de la que se les otorga a los embriones de ciertas especies animales protegidas". La Ley de Investigación Biomédica, que autorizó por primera vez en España la clonación terapéutica y reguló los bancos de sangre de cordón umbilical. En este último punto se enfrentó de nuevo con la Comunidad de Madrid, que apoyaba la existencia de bancos privados, mientras que la norma estatal obliga al uso público del material almacenado, sea cual sea la titularidad del banco. Más difícil lo tuvo con la Ley de Prevención del Alcohol por Menores, que el Gobierno decidió paralizar después de una auténtica guerra mediática en la que fue imposible conjugar los intereses económicos del sector y la protección de la salud, y que la oposición, fundamentalmente el PP, utilizó de acicate político.

En resumen, este gobierno destaca por su no renovación, un compromiso que Zapatero incumplió nada más llegar al gobierno, pues no se ve gente nueva, sólo personajes ya quemados del último gobierno de Felipe González que tuvieron participación destacada en el hundimiento de España a principios de los noventa. Que el PSOE no sea capaz de presentar caras nuevas con ideas nuevas es más que llamativo y una muestra de pobreza técnica e intelectual de un partido agotado desde hace dos décadas, incapaz de ofrecer soluciones a los problemas actuales. Y lo peor: El PP no ofrece tampoco ninguna solución, sólo alcaldes y empresarios corruptos. Necesitaremos una revolución ciudadana, un cambio profundo de regeneración y depuración.