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11 febrero 2012

¿movimiento ciudadano? unas reflexiones

el movimiento ciudadano ¿qué es?

¿qué es el ciudadanismo?

¿ser ciudadano es una manera diferente de entender la política?

¿cuál es el destino de la rebelión ciudadana?

¿existe la rebelión ciudadana?

¿qué es la rebeldía?

¿ser rebelde es un valor o un defecto?
¿es un engaño o es una realidad?

el tema me da  que pensar

pensar
pensar ¿qué supone?
pensar puede ser un hábito malo. no porque suponga revolucionar la mente
pensar debe revolucionar la mente. ¿pensar revoluciona la mente?
pensar debe mover las ideas. ¿el pensamiento mueve algo?
pensar debe hacer repensar las cosas ¿repensar hace cambiar las cosas?

felices son los que no piensan porque viven según sus pensamientos o mejor dicho viven según sus instintos

lo que ocurre es que el instinto puede estar muy contrapuesto a la razón
si el ser humano es un ser capaz de usar la razón no puede vivir según lo que le dicte su instinto

el instinto me dice que algo huele a podrido en dinamarca

¿o es la intuición?
¿intuición es instinto?

¿intuición es razón?
no no no

razón es desigual a instinto
lo de dinamarca es un decir

puede sustituirse por ¡cataluña!

catalonia

catalunya

¡¡¡argggh!!!

qué nacionalista me ha quedao

la cosa es que el 29 de octubre pasó algo
y quiero decir que donde dijeron digo dijeron diego

o no 

¿?

a ver

resulta que hay una situación dada

que da mucho que pensar

y dicen que piensa mal y acertarás

dijeron que sería un estilo diferente de hacer política

¿cuál es el estilo diferente de hacer política?

está claro

pero ¡no lo está!
anda ¿y eso?

porque no. porque seguimos en el siglo xix

uff, qué frío

cañones sin munición

por falta de previsión
vivan los toros               *)

que por solidaridá que no farte

aquí una mano lava a la otra

independentismo  ¿qué más da?

por ahora la pela es la pela

otro estilo de hacer política ¿eho qué é?

pos bueno

la situación es esa:

los rebeldes ven que la cosa está eclipsá

por culpa del Laportá

o por culpa de los inconscientes que le han votá

pero que en el fondo a los catalanes

les importa tres panes

lo de la libertà

con tal de poder brincá

mientras que los gobernantes se dedican a trincá

y ante el panoramá
lo mismo dá

asín que apoyaron á

la Gispertá

pá ser presidentá

de la camará

¡viva la pepa! ainss, ¡no!

viva la montserrá
que mientras dure unos días má

haremo lo que se podrá

con los asamblearios manipulaos

con los ciutadans engañaos

altre estil de fer política

¡toma ya!
estamos tós empañaos

¿empanaos?

¡engañaos!

fastidiaos

pelaos

aus!







*) Hace referencia a la Guerra Hispano-Americana de 1898 y la situación política en España, cuando en lugar de proporcionar munción a la Armada Española en Filipinas se celebraban corridas de toros en solidaridad con las colonias asediadas.










03 marzo 2011

El islám radical es el verdadero, según "Ira divina", de José Rodrigues

José Rodrigues Dos Santos es uno de los mejores periodistas europeos. Destacaba ya hace años por sus telediarios en RTP, la Radio Televisión Portuguesa, de cuya dirección dimitió cuando la dacena pública quería limitarle su libertad para iopinar en sus comentarios sobre la política portuguesa.

Ahora ha escrito un libro sobre el islam que ha presentado en Madrid. Telecinco ha publicado esta entrevista con él que reproduzco por su interés. Los libros de Rodrigues Dos Santos siempre son muy recomendables.


El periodista y escritor portugués José Rodrigues dos Santos durante su entrevista con Efe, con motivo de su último trabajo, "Ira divina". El islám radical es el verdadero islám. Esta es la inquietante hipótesis, "políticamente incorrecta" que sobrevuela en esta novela de José Rodríguez. EFE  

El islám radical es el verdadero islám. Ésta es la inquietante hipótesis, "políticamente incorrecta", que sobrevuela "Ira divina", la última novela del periodista y escritor portugués José Rodrigues dos Santos, quien para escribirla ha contado como colaborador de excepción con un ex miembro de Al-Qaeda.

Dos Santos, quien ha viajado a Madrid para presentar su obra tras el éxito logrado en Portugal, ha asegurado que fabricar una bomba nuclear es "muy fácil: se puede hacer en 24 horas en el garaje de tu casa", y ha precisado que lo difícil es tener 50 kilos de uranio con un 80 por ciento de pureza, "porque eso requiere alta tecnología".

"Sabemos que Al-Qaeda compró una cantidad de uranio enriquecido, pero no 50 kilos", ha dicho hoy el escritor portugués, quien se ha mostrado convencido de que si la organización terrorista lograra esa cantidad "sería un desastre".

En su opinión, esa posibilidad es real, por las escasas medidas de seguridad que existen en los almacenes nucleares rusos y por el control radiológico que EEUU realiza, "totalmente aleatorio".

"Comprar armas para defender a los musulmanes es un deber religioso. Si es cierto que he adquirido esas armas (nucleares), doy gracias a Dios por que me haya permitido hacerlo. Y si estoy intentando comprarlas, no hago más que cumplir con mi deber. Para un musulmán sería pecado no intentar contar con armas capaces de evitar que los infieles causen daño a su pueblo".

Con esta cita, de Osama Bin Laden en el año 1998 en Afganistán, comienza el libro de José Rodrigues, quien hoy se ha declarado "cristiano cultural, pero no religioso", y quien dedica la obra "a todos los creyentes que aman y no odian".

"Yo pensaba que todas las religiones eran pacíficas, pero me percaté de que eso no era así escribiendo el libro", ha dicho Rodrigues dos Santos, quien se ha documentado leyendo el Corán, la vida del profeta Mahoma y muchos textos de islamistas radicales y moderados.

Esa documentación le ha revelado que más del 60 por ciento de los versículos del Corán están relacionados con la guerra y que el profeta participó en 70 conflictos bélicos, de los cuales solo dos fueron defensivos y el resto "ofensivos".

Para los islamistas radicales, según el escritor, el objetivo del islám es "conquistar el mundo", si se puede pacíficamente y si no "por la violencia", y señala que el problema actual es que "no hay califa", motivo por el cual uno de los fines que perseguiría Osama Bin Laden sería "convertirse en califa".

"Ira divina", publicado por Roca editorial, arranca con el robo de uranio enriquecido por parte de un comando checheno en un complejo nuclear ruso, que el reconocido criptólogo Tomás Noroña -personaje habitual de las novelas de Dos Santos- debe investigar a petición de la CIA.

El periodista portugués ha relatado que cuando escribió el libro pidió consejo a un teólogo musulmán de Lisboa, que le puso en contacto con uno de los fundadores de Al-Qaeda, autor del primer atentado del grupo radical en Europa, por el que estuvo preso y, tras cumplir condena, quedó libre.

Este ex-miembro de Al Qaeda, "o eso dice él en público", según Rodrígues dos Santos, hizo sus aportaciones al libro por correo electrónico durante dos meses. Según su versión, Bin Laden estaría actualmente en Pakistán.

Tras los atentados del 11-S, en opinión de Dos Santos, la CIA está "muy pendiente" de los pasos de Al Qaeda, especialmente en Internet, porque los radicales usan redes sociales como Facebook para comunicarse, ya que la práctica islámica permite usar las nuevas tecnologías "como armas".

No obstante, se muestra seguro de que en estos momentos Bin Laden "no utiliza Internet", porque es consciente de que pueden seguir su rastro a través de la Red.

Respecto a la situación actual en los países árabes considera que "es pronto para saber cómo evolucionará", y señala que la solución a la amenaza del radicalismo islámico está en "las escuelas, en controlar el movimiento en Europa, en la integración y en no permitir güetos".

Concha Carrón

23 enero 2011

La tercera vía ¿una vía muerta?


España celebrará dentro de cuatro meses elecciones municipales en todo el país y elecciones autonómicas en 13 de las comunidades autónomas, así como en las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. 

Los partidos ya van calentando motores, y queda poco tiempo para intentar convencer al electorado de votar a unos u otros, según sus programas o según su capacidad de engañar.

Más que uno de los partidos de "tercera vía" parece tener problemas con el arranque de sus motores, incluso hay uno al que le sale chamusquina magenta. 

En estos comicios se trata de una contienda desnaturalizada, como tantas otras veces. pero a alguno incluso le parece costar más. Al ser elecciones a menos de un año de las elecciones generales, las municipales y autonómicas siempre acaban siendo un avance de lo que ocurrirá diez meses después. 

Esta vez, la situación general de España condiciona aún más el voto de los ciudadanos. Salvo en municipios más pequeños, donde puede influir más la personalidad y/o la influencia de los candidatos que el partido al que pertenecen, igual que en las elecciones europeas pesará más lo que se quiere para el país en conjunto que para un municipio o una comunidad autónoma. El voto será, en muchos casos, de puro castigo al partido gobernante en el ámbito nacional, mientras que casi nadie se leerá los programas electorales -que de todas formas sólo se cumplirán a medias, si es que se cumplen- programas que suelen ser más superficiales que otra cosa y que no ofrecen detalladas soluciones de verdad.

Lo más preocupante y descorazonador es que en situaciones de especial gravedad la gran masa de los votantes no se atreve a apostar por alternativas. Hasta ahora, y quizás execptuando el período de ensayo de la transición política en España, la mayor parte de los votantes siempre se ha decidido por uno de los dos grandes partidos de izquierda y derecha, mientras que la extrema izquierda aglutinada en Izquierda Unida y el centro político resultante de lo que era Unión de Centro Democrático y posteriormente el Centro Democrático y Social, ha tenido una vida muy corta.

La evolución política de España ha sido siempre muy diferente de la del resto de Europa. En otros países de Europa Central siempre ha habido partidos liberales que de forma continuada, con más o menos suerte, han ocupado puestos de relevancia en el ámbito nacional, regional y municipal, y ya son más de veinte años que en varios de estos países existe una izquierda ecologista convertida en nueva burgesía progre que ha igualado en votos a los liberales e incluso los ha superado.

Pero en España no es así. Aquí los votantes, en su gran mayoría, en primer lugar no están informados, y en segundo lugar tienen miedo a los experimentos. También existen muchos que se dejan comprar - con subsidios o con falsas promesas, incluso con la manipulación de sus sentimientos políticos errantes. Pero de cultura política no hay nada, y es ahí donde reside el meollo de la cuestión, del problema de la España política.

En los últimos años han surgido varias opciones altermativas. Curiosamente, España como cuna del liberalismo de 1812 nunca ha desarrollado un partido liberal puro y duradero. Lo que siempre ha prevalecido ha sido el caciquismo, el personalismo y el borreguismo. Incluso muchos de los que se creían políticamente comprometidos han sido nada más que borregos, fanáticos, que querían imponer sus ideas incluso con la fuerza más bruta. Porque convencer es laborioso, y para convencer hace falta cultura política y cultura general, algo que en España, lamentablemente, nunca se ha fomentado. Un pueblo de borregos es más fácil de manejar. Así era en el siglo XIX, así fue en 2004, en 2008, y así seguirá siendo, muy probablemente, en 2011-2012.

Lo que ocurrirá ahora será que por hartazgo con lo que hay, muchos votarán al Partido Patético. Se olvidarán de los congresos búlgaros del PP celebrados en 2008. Se olvidarán de la ineptitud manifiesta de su líder -un líder impuesto por su antecesor, no por tener dotes de liderazgo y gancho entre la población- y votarán con tal de acabar con la agonía de una gestión socialista cada vez más totalitaría y desde siempre ineficaz. Pero no por el totalitarismo en sí, sino por no dar soluciones a la crisis, mientras que en otros países parece que están superándola.

El totalitarismo, como se ha visto en las elecciones autonómicas catalanas del 28 de noviembre de 2010, no parece preocupar mucho. La masa de la población no debe enterarse de nada de lo que ocurre en sus instituciones y parlamentos. Sólo se queja cuando le toca directamente. Pero por mucho que se queja, no actúa y sigue votando en plan borrego. 

Pero no sólo Marianico el Tedioso tiene miedo a lanzarse, y eso que le sirven las oportunidades en bandeja. También los partidos de tercera vía parecen tener miedo, mucho miedo de lanzarse a la piscina. Y eso cuando sólo pueden ganar. Se ve que algunos piensan en coordenadas de estrategia política y no de oportunidad. Sólo que la tibieza no convence, y al final es como con el arroz: si se pasa, se convierte en una masa insípida incomible. Cada plato tiene su momento estelar, y un cocinero es bueno cuando sabe darle el toque adecuado en el momento oportuno. 

Estamos en fechas decisivas que exigen decisión a los responsables políticos. Pero me temo que unos y otros, por miedos injustificados aunque comprensibles, no se lanzarán. Por añadidura, los grandes partidos pondrán todo su empeño en hacer fracasar cualquier alternativa, y así es que Marianico el Tedioso usa argumentos ciudadanos cuando su partido patético nunca ha hecho nada en esa dirección. Más bien se tratará de engañar a los votantes, como han hecho en Cataluña y como han hecho con sus congresos búlgaros, para luego seguir igual. Al fin y al cabo, una vez en el poder -pensarán- la gente ya se acostumbrará y se resignará, mientras que vaya mejor económicamente no habrá peligro. Y cuatro años son muchos años para que cuaje una nueva alternativa.

Y la tercera vía, en vía muerta. Es lo más cómodo para los grandes y lo menos comprometido para los pequeños. Allí estarán, a la vista de todos, a ver si alguien se anima a mandar una locomotora que tire de los vagones para sacarlos de allí y ponerlos en la vía general.

La cuestión es si realmente es vida ver pasar los trenes expreso y de alta velocidad mientras los vagones propios de oxidan en la vía muerta. Será por temor a la velocidad.

Una tercera vía llamada deseo






14 enero 2011

Regeneración política versus dedocracia congénita

Javier García Núñez y Javier Flores
Los últimos problemas en el seno de UPyD, el montaje engañoso de Rosita la Pastelera para crear un PSOE-bis con el fin de atraer con la supuesta regeneración política a votantes descontentos de PSOE y PP, dejan a la vista que para cambiar la manera de hacer política en este país no sólo faltan voluntades, sino que la mentalidad política misma de la mayoría de los ciudadanos involucrados en la política en cualesquiera de sus ámbitos sigue siendo la misma que regía a finales del siglo XIX.

Los problemas que afronta UPyD desde siempre, pero especialmente desde finales del año pasado, vienen de lejos y son resultado de una camarilla importada que muy bien se podría calificar de estalinista, ya que se apoya en una especie de comisarios políticos soviéticos que sólo quieren controlar al partido y velar por que todos sus afiliados sean de la misma cuerda, la del socialismo bolchevique, es decir, el socialismo totalitario y opresor.

En noviembre de 2010 quedó muy bien ilustrada esta actitud totalitaria y nada regeneradora de los dirigentes clave del partido magenta. Procedentes algunos de Ciudadanos de Madrid, donde ya hacían de las suyas antes y en vísperas de su desembarco planificado y largamente preparado en UPyD, donde algunos fueron colocados a dedo en la lista de las elecciones europeas a pocas semanas de los comicios, lo que en sí constituía un acto de traición a C's al haber estado preparando su transfugada ocupando aún cargos de responsabilidad en Ciudadanos, su asalto al poder en UPyD fue en detrimento de aquellos que militaban en dicho partido convencidos de la necesidad de regenerar la política, y sorprende que al final siempre se colocan en los primeros puestos personas que no sólo están contaminadas por su militancia durante décadas en partidos tan corrompidos como el PSOE, sino que, además, desprecian a todo el que realmente cree en unos ideales y se dedica con ilusión y entusiasmo a la construcción del nuevo proyecto.

Dedócrata: Doña Rosita la Pastelera
Así ocurrió que en noviembre el partido de doña Rosita abrió expendientes a cierto número de afiliados por tener en sus perfiles de Facebook a personas pertenecientes a otros partidos o por seguir páginas o perfiles de políticos extranjeros. Esta actitud de los dirigentes estalinistas de UPyD no es sólo del todo inconstitucional, ya que un partido democrático no puede dictar a sus afiliados qué amigos, conocidos o contactos pueden mantener, sino también es inmoral, porque demuestra que se espía de forma exhaustiva y cosntante a los afiliados para saber lo que piensan, con quienes se mueven y si son ideológicamente limpios, muy al estilo de la Stasi, la Gestapo o el KGB. Y sabiendo quién manda en UPyD en la Comunidad de Madrid, no es de extrañar, pues ya practicaba estos métodos en Ciudadanos con su particular red de comisarios políticos soviéticos.

La salida del último coordinador de UPyD Madrid, Javier García Núñez, llama la atención al combinarse en este caso dos aspectos que confirman lo dicho al principio sobre el problema congénito de los políticos españoles: Por una parte, parece haber sido una víctima más del estalinismo aplicado de los comisarios políticos que controlan UPyD en Madrid, y por otra parte preparó su marcha hace tiempo para acabar directamente como cabeza de lista a la Asamblea de Madrid por el CDS, partido del que ya había sido diputado regional antes y que intenta ahora recuperar su espacio político perdido a principios de los noventa.

No dudo del deseo de García Núñez de haber querido regenerar la política. En el CDS de los ochenta había muchos que pensaban en estas coordenadas. Pero es extraña esa apuesta por unas siglas bastante desgastadas y por resignarse a seguir inmerso en las viejas estructuras de los partidos dedocráticos, ya que el CDS no practica la democracia interna y resulta más que curioso que nada más llegar -y sólo por su pasado en el CDS- García Núñez salga colocado desde el primer día de su vuelta como candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid.

¿Cuál es, entonces, el problema de la política española?

En primer lugar, hasta la fecha no ha prosperado ninguno de los proyectos regeneradores para alcanzar cotas de poder que les dieran un mínimo de influencia real. Desde el surgimiento de Ciudadanos en 2006 como auténtico proyecto regenerador [que sufrió un desgaste bastante fuerte precisamente por culpa de gente con una mentalidad estalinista de la política, pero que también ha tenido que sufrir el ninguneo nada democrático y nada plural de la prensa controlada por los grandes partidos políticos, que sólo dejan aparecer en público a otros partidos si les interesa estratégicamente -como fue el caso de UPyD en Madrid cuando interesaba al PP-] ha habido unos cuantos intentos más de crear nuevos partidos -entre ellos UPyD-, que o bien sólo son escisiones de otros como el CCD o el CDA lo son del CDS o bien son partidos surgidos a raíz de temas concretos sin un programa serio para otros asuntos, como el Partido Pirata.

En segundo lugar, el hecho de que algunos proyectos -como él de UPyD- están controlados por personas que llevan décadas en la política y están acostumbrados a la maquinaria de los aparatchiks de partidos como el PSOE, hace imposible que surjan maneras diferentes de hacer política.

En tercer lugar, la dinámica misma del trabajo político lleva a todos a adaptarse al sistema imperante de los politiqueos, las cesiones y las contrapartidas, para conseguir algo. Para partidos nuevos y pequeños como Ciudadanos esta situación crea un dilema especial, ya que se tienen que adaptar a un engranaje nada propicio para que las cosas cambien, y los votantes no valoran los esfuerzos dando un mayor apoyo a estos partidos para que realmente puedan tener peso en las cámaras parlamentarias y obligar así a un cambio de mentalidad y de métodos.

Esto último conlleva un efecto nefasto para la regeneración, porque convierte un partido dinámico en un partido inmovilista por verse obligado a traicionar sus ideales si no quiere sufrir un cordón sanitario, y esto hace finalmente que los votantes acaben dándole la espalda por su falta de compromiso con lo que había proclamado como principios inamovibles.

Como se ha podido comprobar en las pasadas elecciones catalanas, los votantes en su mayoría no han querido apoyar alternativas a la política tradicional, sino han votado siguiendo esquemas tradicionales. Por añadidura, un porcentaje muy reducido de ciudadanos está informado adecuadamente, mientras que la masa de votantes ni se interesa por lo que dicen los partidos ni saben realmente nada de lo que ocurre en la política de su municipio, de su comunidad autónoma o de su país. Que se quejen de lo mal que está la política no va acompañado de un deseo real de cambio, y así es que España sigue en materia de mentalidad y cultura política en el siglo XIX.

El fracaso de UPyD es un buen ejemplo de que no se puede cambiar nada con gente que procede de las viejas estructuras políticas y que la gente no contaminada por un pasado político poco edificante no logra imponerse por no tener práctica en politiqueos y estrategias de poder. Por añadidura, en los partidos pequeños falta la necesaria disciplina interna, lo que hace que a veces se parecen más a una jaula de grillos que a un grupo que trabaja seriamente en propuestas políticas, de modo que se pierde mucha energía en rencillas o divergencias de opiniones. Practicar la democracia interna implica también pragmatismo, voluntad de consenso y disciplina, pero suele tender más a la anarquía y las discusiones interminables por temas menores.

Toda esta situación lleva, finalmente, a que los pocos interesados en una regeneración política se rindan a la evidencia de que no es posible cambiar las estructuras existentes y que a fin de cuentas resulta más cómodo seguir en el sistema dedocrático. Se gana más moviendo contactos que luchando por convencer a las bases del partido. Por último, cuando se evalúa si la sociedad merece el esfuerzo y desgaste que supone la lucha por ideales y por cambiar las cosas cuando no se ve ni a medio plazo alguna recompensa en forma de éxitos electorales, se puede llegar a la conclusión que es mejor dedicarse a temas que para uno mismo son más gratificantes, y ya que tiene que ser por puro placer personal, al menos que sea como uno quiere realmente. La valía personal puede que sea recompensada, si esto alguna vez ocurre, por cauces muy diferentes al sacrificio que supone dedicarse a proyectos políticos novedosos. Al menos esta es la situación actual, y nada indica que vaya a cambiar sustancialmente, y menos aún en España. Los grandes cambios nunca vienen de abajo.


25 julio 2010

La degeneración provinciana de la política


España no es el único país europeo u occidental que hace gala de una degeneración progresiva de la política nacional y regional. El mismo mal acusan muchas otras naciones (¿o -visto lo visto-  debemos hablar sólo de estados de origen nacional?) dirigidas por el mismo tipo de políticos y al borde del abismo político y social, aunque no necesariamente económico, que también.

Alemania es un buen ejemplo para ello. Salvando diferencias, es un país que presenta los mismos síntomas de descomposición que España. Lo que aquí es el nacionalismo enfermizo en algunas regiones llamadas comunidades autónomas históricas (como si las demás no fueran igual de históricas que aquellas), en Alemania es la pérdida total de identidades regionales históricas a causa de un diseño de estado impuesto por potencias extranjeras y nunca superado precisamente por la ineptitud y falta de coraje de sus políticos.

Esta semana, el semanario suizo DIE WELTWOCHE publica varios artículos sobre este mismo fenómeno des descomposición tanto en Alemania como en Suiza. Resulta que también en Suiza hay muchos de estos tipejos de políticos, que parecen estar vendidos a intereses totalmente ajenos a sus países, dedicados en cuerpo y alma a la destrucción de sus patrias para servir a un poder en la sombra con objetivos que se parecen más a la dictadura global que a una comunidad internacional cada vez más democrática.

Un fenómeno llamativo de toda esta deriva es lo que apunta Henryk M. Broder en su artículo "República Colorida de Alemania". Parte en su análisis de la situación cada día más complicada de la política alemana, marcada por dimisiones en serie de pesos pesados del partido gobernante, dirigido de una forma más que discutible por la ex comunista de la extinta "RDA" Ángela Merkel, muy interesada en quitar de enmedio a todo el que pudiera hacerle sombra, lo que lleva a su partido y al país a la mediocridad política al más puro estilo provinciano de la república comunista de Alemania Central, con la agravante de que la mayor parte de su partido (CDU) es occidental, pero que no mueve ni un dedo para acabar con su propio hundimiento.

Hemos aquí las dimisiones: Roland Koch, ministro presidente del estado federado de Hesse, anunció  esta primavera su dimisión en el próximo mes de septiembre, por querer dedicarse a otras cosas que a quemarse aún más en el marasmo político alemán. Previamente había dimitido el ministro presidente del estado federado de Turingia tras haber perdido un elevado porcentaje de votos en las pasadas elecciones en su estado. En mayo también perdió más de 10 puntos el ministro presidente de la CDU en Renania del Norte Westfalia, donde gobierna ahora en minoría una coalición entre socialistas y verdes, con el objetivo claro de arruinar aún más las arcas de dicho estado federado. Después, Merkel no tuvo otra ocurrencia que quitarse a otro ministro presidente demasiado querido por los electores nombrándole candidato a presidente de la reopública federal: Christian Wulff, ministro presidente de Baja Sajonia. Y, finalmente, acaba de dimitir el ministro presidente del estado federado de la Ciudad Libre y Hanseática de Hamburgo, el Primer Alcalde Ole van Beust, tras 9 años en el gobierno.

De golpe, Alemania se ha quedado sin personalidades. Me parece necesario que la política se renueve y que los altos cargos políticos no tengan más de dos legislaturas de permanencia en los cargos. Pero para que esta rotación sea efectiva también es importante que exista una cantera de nuevos dirigentes elegidos por las bases de sus partidos, y este no es el caso ni en Alemania ni en España, salvo honrosas excepciones.
Lo que Broder resalta en su artículo en Die Weltwoche es el hecho de que los políticos sólo tienen la voluntad de quedarse desmayados ante los retos. No quieren gobernar, sino "marcar el camino", "aportar ideas para el debate" y, sobre todo, "tender puentes". Esta filosofía también la comparte el nuevo presidente de la república Christian Wulff, más progre que los progres, el típico cobarde de la actual derecha conservadora europea devenida en tontos útiles de la izquierda radical. Wulff dijo en su discurso de investidura que quiere una "república colorida de Alemania" - una república en la que prevalecen los intereses y los derechos de los inmigrantes no integrados frente a los derechos inherentes a todo pueblo occidental de raíces cristianas y con una cultura propia. Wulff se parece mucho a Ruiz Gallardón.

Precisamente es esta cobardía que caracteriza a lo que antes esa la derecha conservadora de Europa y que se somete a la izquierda radical, que a su vez no es cobarde a la hora de imponer sus derivas ideológicas totalitarias a toda la sociedad, que al parecer se ha quedado huérfana de alternativas políticas para hacer frente al abandono sufrido por sus gobernantes.

La política europea no cuenta hoy con grandes hombres de estado como existían hace más de cien años. La ausencia de pensadores políticos con coraje suficiente para resistir a los embistes de la izquierda para crear sentimientos de culpabilidad y de duda sobre la vigencia de las ideas y los valores tradicionales de la Vieja Europa hace que la polkítica en general degenere en provincianismo. La falta de ilustración de la clase política conlleva su radicalización y su falta de respeto a los valores de la democracia verdadera, la democracia participativa y la voluntad popular. Es una nueva especie de feudalismo en el que los señores feudales autonombrados comisarios de la Unión Europea deciden por encima de los ciudadanos y sus parlamentos nacionales, creando situaciones de hecho e imponiendo leyes dictadas por gremios que nada tienen que ver con la democracia representativa.

Necesitamos una regeneración profunda de la política. Tiene que cambiar el estilo de hacer política. Pero para ello es precisa una renovación del pensamiento político y de todo el estamento actual de políticos. Se trata de una tarea complicada, porque los mediocres harán todo lo posible por impedir que se produzca un proceso de renovación de tal envergadura. Al final serán los ciudadanos que con su voto podrían facilitar este cambio. Pero, ¿van a ser capaces de escoger las alternativas?




02 enero 2010

¿Será el 2010 el comienzo de un verdadero cambio en el mundo?

Según los astrólogos griegos, el año de 2010 se produce un acontecimiento casi único, ya que sólo sucede una vez cada 4.500 años: Nuestro sistema solar cambia de signo de zodíaco y entra en el signo de Piscis. También se darán unas constelaciones astrales curiosas por el alineamiento de varios planetas, sobre todo de Marte, Urano, Plutón, Saturno y Júpiter.

Según las interpretaciones de estas constelaciones, entramos en una etapa en la que prevalecen los ideales sobre lo material (sobe todo por la influencia de Urano) y que suponen que los hombres en general tiendan a dar fin a este estancamiento que sufrimos desde hace algo más que veinte años y que los cambios políticos de la caída del telón de acero no han podido superar a pesar de la apertura de nuevos mercados y un crecimiento exagerado de la economía, pero, no obstante, han arrastrado redes de corrupción y un estamento de políticos de los antiguos regímenes que no son sino un estorbo para el progreso de las sociedades europeas.

El año pasado estuvo marcado por la crisis económica, que ya comenzó a notarse a finales de 2007 y que en España se esperaba que se produjera incluso sin factores externos como la crisis financiera iniciada en Estados Unidos, pues ya en 2004 se sabía que en 2008 tenía que llegar el fin del auge de la construcción y el subsiguiente sobrecalentamiento de la economía española. Además, han salido a la luz nuevas redes de corrupción, lo que demuestra que algo en nuestros sistemas políticos funciona mal, pero que muy mal.

Los malos augurios económicos se anunciaban, por tanto, mucho antes de que el gobierno de ineptos presidido por Pepe Luis Rodríguez Zapatero reconociera lo que ya en marzo de 2008 era notorio, y por mucho que intente disimular, los principales organismos internacionales siguen con sus predicciones nada halagüeñas para España:
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) pronostica para el cierre de 2009 una caída del PIB español en un 4,2%, un crecimiento del 0,3% para 2010 y de un 0,9% en 2011.

Según la OECD, la tasa de desempleo rondará el 19%, y se advierte de los riesgos de combinar un elevado déficit con una población envejecida.

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que España seguirá en recesión el año que viene y calcula un recorte del 0,7% para el PIB nacional. El organismo pronostica que el desempleo afectará al 20,2% de la población activa, en línea con el resto de grandes instituciones.

Las cifras que maneja la Comisión Europea (CE) están igualmente lejos de ser positivas. Bruselas cree que España seguirá destruyendo empleo, aunque a menor ritmo, hasta finales de 2011. Dentro de dos años, la tasa de desempleo alcanzará el 20,5% y el PIB registrará un ligero repunte del 1% con un fuerte incremento de la deuda pública. El déficit superará el 10% al cierre de este ejercicio.
Estas previsiones están totalmente en línea con lo que pronostiqué en este blog hace exactamente un año: “No cuento con una recuperación real antes de 2011-2012. Mientras tanto habrá altibajos, momentos que dan esperanza y momentos que hunden la esperanza. Los políticos seguirán sin saber qué hacer, sólo hablarán.”

Como es habitual, estas previsiones contrastan con el optimismo del presidente del Gobierno, cuyo mensaje de Año Nuevo era una reiteración del discurso dictado, sin duda, por su gabinete a Su Majestad el Rey en Noche Buena.

Como ya ha hecho en tantas ocasiones, aseguró que el país saldrá de la recesión este año y que, incluso, podría empezar a crear empleo en los próximos meses. Según Zapatero, estamos en un momento de “tránsito” entre la recesión y la recuperación. Son ampliamente conocidas las repeticiones de sus afirmaciones de hace un año, de hace nueve meses, de hace seis meses –y para qué seguir enumerando- de que ya habíamos tocado fondo y que estábamos ya en vías de recuperación. Está claro que lo único que transita es la mente de nuestro primer ministro tan dada a ver colores donde todo parece más negro que las tinieblas del Castillo de Drácula en una noche de otoño.

Lo más fuerte del estadista de los montes de León es esta nueva perla:
“España asume con su mejor entusiasmo la tarea de sacar a Europa de la crisis y sentar las bases de una economía más innovadora y sostenible, los principales retos que tendrá el mandato semestral de la UE que comenzó ayer.”

Toma castaña. Si aplica a Europa el mismo entusiasmo con el que ha negado primero y mal gestionado después la crisis económica en España, producto sobre todo de factores internos y sólo después de factores externos, Europa entera se tiene que poner a temblar de miedo. Zapatero se propone resolver los problemas en los demás países europeos, que desconoce por completo, en sólo seis meses de presidencia decorativa, cuando en España no a sido capaz de elaborar medidas eficaces en más de cinco años.

Y, desde luego, no tiene desperdicio su última creación terminológica de la “economía sostenible”, que nadie sabe muy bien lo que quiere decir. Sabemos todos lo que significa desarrollo sostenible, pero una economía sostenible no puede ser otra cosa que impedir que la economía se expanda y evolucione a su propio ritmo, porque viniendo de un socialista con clara mentalidad trasnochada inspirada en la revolución bolchevique de 1918, la revolución cubana de su camarada Fidel y la revolución bolivariana de su camarada Hugo, sólo puede ser equivalente a una economía intervenida por el estado, frenada constantemente por reglamentaciones restrictivas, por carencia de ideas para dinamizar la creación de empresas y de empleo y el aumento de la presión fiscal.

La presidencia española coincide con la puesta en marcha del Tratado de Lisboa y de los dos nuevos cargos que crea: el presidente estable del Consejo Europeo, el belga Herman Van Rompuy, y la Alta Representante para la Política Exterior, la británica Catherine Asthon, que sirve para desmontar otra institución importante de la soberanía de los estados de la UE: los ministros de asuntos exteriores. Según Zapatero, además de este marco institucional, "Europa necesita algún cambio de más profundidad", como es que los ciudadanos "sientan más de cerca las instituciones".

Hombre, y sobre todo necesita que Zapatero dimita y permita así que el país sea gestionado por personas capacitadas y con ideas en lugar de dejarla en manos de Alicio en el País de las Maravillas.

Lo que no necesita Europa es la duplicación de cargos ni tampoco esta absurdidad de la presidencia por turnos, ahora obsoleta al existir un presidente del Consejo Europeo nombrado a dedo. Y hemos aquí una nueva demostración del mundo de colores en el que vive Zapatero. No existe esa cercanía entre las instituciones y los ciudadanos, sobre todo porque todos los altos cargos europeos se nombran a dedo y por períodos extremadamente largos. Además, su procedencia política no se corresponde para nada con las proporciones de los partidos presentes en el Parlamento Europeo, de modo que la realidad de la Comisión Europea o del Consejo Europeo se parece más al pacto entre Cánovas y Sagasta, entre derecha e izquierda, que se reparten los cargos de una forma nada coherente con la voluntad de los ciudadanos europeos. Está más claro que nunca que la UE es gobernada por poderes fácticos, hombres grises en la sombra, y que no tiene nada que ver con la democracia.

Lo que necesita Europa es más democracia, respetar la soberanía de los parlamentos nacionales, involucrar a los ciudadanos en las decisiones importantes mediante referendos (el Tratado de Lisboa es precisamente todo lo contrario del principio de que “todo poder emana del pueblo”) y ajustar la burocracia europea a las necesidades reales de la población, con menos regulación de la vida económica y más garantías para los ciudadanos en materia de seguridad social, derecho del trabajo, pensiones, libertad de movimiento y derechos civiles y políticos (¿por qué no un derecho de voto universal para todos los europeos empadronados en otros estados miembro distintos a su nacionalidad de origen antes que conceder dichos derechos a ciudadanos de terceros países por puros cálculos electorales?).

Un problema añadido de la mala situación económica en España será la baja calidad de la deuda. La escuela de negocios IESE calcula que los dos primeros trimestres del 2010, en general, van a ser peores que los dos últimos del 2009. Con una tasa de paro galopante y que duplica a la media europea, pocos se atreven a pronosticar una recuperación económica de España a corto plazo.

En esta misma línea, S&P, Moody’s y Fitch, las tres compañías más importantes de ratings, han rebajado la calidad de la deuda del Estado un escalón por debajo de la que tenía y nuestro país ya no puede presumir de la ansiada «triple A», lo que tendrá consecuencias para los tipos de interés y la refinanciación de la deuda.

Todo lo anterior son indicios para un año 2010 bastante complicado para la economía española, de modo que es muy probable que la recuperación no llegue hasta 2011 y que ésta no se note realmente hasta 2012, sobre todo si tenemos en cuenta que el gobierno socialista no ha tenido más ocurrencias que el Plan E, cuya tercera fase ha sido frenada por la UE por suponer un excesivo endeudamiento del estado. Sin embargo, faltan programas eficaces para reconducir la situación actual.

En lo político nos espera un año de incertidumbres, especialmente porque sólo habrá elecciones autonómicas e Cataluña y porque no se puede esperar que el principal partido de la oposición sea capaz de presentar alternativas interesantes. En Cataluña el panorama se presenta complicado al proponerse el partido de Rosa Díez competir con Ciudadanos para no sólo dividir el voto no nacionalista, sino para acabar con toda alternativa al nacionalismo. Desde hace tiempo estaba claro que Rosa Díez no está allí para mejorar la política en España, sino para afianzar el sistema actual de bipartidismo y favorecer a su antiguo partido y sus socios de gobierno.

Ojalá las constelaciones planetarias den algún impulso a esta situación nada clara y nos abran los ojos a los ciudadanos para tomar las decisiones que no son capaces de tomar nuestros representantes políticos y para salir del aburrimiento de una situación demasiado rutinaria.

03 enero 2008

¿Puede un gay ser de derechas?

Desde que se reivindican los derechos de los homosexuales para ser tratados en condiciones de igualdad con todos los demás ciudadanos de orientación heterosexual, la izquierda se ha apropiado de la representación de este grupo social porque los partidos conservadores excluían tradicionalmente contemplar el reconocimiento de los derechos de los que estaban privados gays, lesbianas y transexuales.

Pero una cosa es que determinados partidos no viesen con buenos ojos las reivindicaciones de los homosexuales, y otra muy distinta es pretender representar forzosamente a todos los integrantes de este grupo social, al que se negaba y se niega el derecho moral de decantarse por otra orientación política que no sea de izquierdas. Porque existen muchos aspectos de la vida diaria de un ciudadano que no tienen absolutamente nada que ver con la unión civil entre homosexuales y la adopción de niños – los dos únicos derechos que no tenían los homosexuales hasta la ley aprobada por el PSOE, ley que debería haber hecho ya el gobierno Aznar, con lo que habría ganado mucho puntos y podría haber arreglado la polémica de la denominación de tales uniones civiles.

Como ya dijo en su entrevista con Zero el dueño del restaurante gay Divina La Cocina hace unos años, hay temas más importantes, como por ejemplo la economía, área que los socialistas sólo entienden como fuente de enriquecimiento personal. De hecho, parecen ser pocos los homosexuales los que se decantan por casarse y menos aún los que adoptan niños. Que conste que soy partidario de que existan esas posibilidades, pero en cuanto a las preferencias políticas no son prioritarias. El matrimonio homosexual sólo fue un caramelito de Zapatero para ganarse el voto emocional de un grupo que en su mayoría pasa de casarse, pero las elecciones de 2004 fueron decididas por las emociones, no la razón, emociones hábilmente agitadas por el goebbeliano Rubalcaba, personaje peligroso donde los haya, quien no dudo en brindar con champán al saber de los atentados, según se supo por la prensa después.
Muchos son los gays que descalifican a los gays de derechas diciendo cosas como “no se puede ser maricón y de derechas”. Es decir, ¿la orientación sexual también es orientación política? Es decir ¿ser gay es ser gilipollas? Por suerte hay gays que no lo son y no dudan en dejar claro que no son de izquierdas. En realidad, la mayoría de los gays parecen ser apolíticos, pero sólo por el tema de que partidos como el PP son tradicionalmente homófobos se declaran de izquierdas o votan a la izquierda. De lo que no se parecen estar dando cuenta es que la izquierda no defiende sus intereses, porque si puede ser un interés que un hombre se pueda casar con otro hombre, también es un interés tener trabajo, tener una economía bien gestionada, tener vivienda asequible, poder estudiar en español en Cataluña o el País Vasco, poder ir en un AVE que no tarde cinco horas en llegar a Málaga y tener AVE a Lisboa, etc., etc. Lo que ocurre es que todos estos intereses que uno quiera que defienda el gobierno, la izquierda no sabe defenderlos. ¿De qué sirve poder casarse con otro hombre si falla todo lo demás? ¿Y por eso se tiene que ser de izquierdas? Lo que no se puede ser es ser maricón y de izquierdas, porque eso equivale a ser un bobo solemne, para decirlo con mesura.

Por otra parte, si analizamos lo que ha hecho el PSOE por los homosexuales durante estos cuatro años, todo se queda en el matrimonio y la adopción de niños. Pero tras la aprobación de la polémica ley, nada más se ha hecho. ¿Acaso ha habido una campaña de concienciación para que la población en general entienda lo que es un gay o una lesbiana? Porque lo importante es que los que no entiendan sepan que la vida de unos y otros no es diferente, salvo en el plano afectivo-sexual. ¿Qué ha hecho el gobierno del PSOE en materia de información sexual y de prevención de enfermedades de transmisión sexual? Es un tema que afecta a todos, no sólo a los homosexuales. Curiosamente, el desfile del Orgullo Gay se ha convertido en un acontecimiento de masas y en un negocio desde que Gallardón es alcalde de Madrid, un alcalde del PP. Curiosamente, Chueca se ha convertido en un barrio puntero con el PP.

No creo que los peperos sean más homófobos que los socialistas o los comunistas. En el caso de la izquierda esa aparente homofilia sólo es maquillaje, hipocresía, para darse de progres y tolerantes, pero ni son los que impulsan el progreso ni son tolerantes. En eso se parecen un poco a los ultraderechistas, manifiestamente homófobos, cuando entre sus filas habrá muchos que se sentirán atraídos por gente de su mismo sexo. Izquierda, extrema izquierda y ultraderecha (tipo Frente Nacional) lo que buscan son los que se creen sus mentiras y votan por emociones y no razonando con argumentos y análisis, porque al analizar el discurso de unos y otros, queda claro que no tiene contenido, son todo palabras huecas.

Entonces, ¿puede un gay ser de derechas? Si tiene dos dedos de frente, debería serlo, pero no se trata de que deba ser lo uno o lo otro. Que sea lo que quiera ser, en eso consisten la tolerancia y la democracia, pero que lo sea por convicción racional, no por impulso emocional, y que no se deje manipular ni utilizar. Lo que no puede ser un gay es excluyente discriminando a otros gays por no pensar en esquemas impuestos por la izquierda. Porque excluyendo cae en el mismo error que la derecha rancia y ultracatólica (muy minoritaria) o de movimientos ultraislámicos, tan intolerantes y totalitarios como la izquierda marxista-leninista-estalinista-maoísta. En España, la derecha ha demostrado ser mucho más tolerante y comedida que la izquierda de las palabras huecas. Con más razón un gay se puede sentir más cómodo con un gobierno de derechas que de izquierdas, porque seguro que no tendrá amistades con regímenes totalitarios homófobos como el castrista.

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