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12 febrero 2011

Ciudadanos (C's) calienta motores


Se acercan las elecciones municipales y autonómicas de 22 de mayo de 2011. Todos los partidos están trabajando en la configuración de sus candidaturas en municipios y comunidades autónomas. Algunos -muy pocos- deciden sus candidatos y el orden de sus listas mediante elecciones primarias en el seno de sus organizaciones.

También existen muchos grupos -sobre todo en municipios pequeños- que intentan reubicarse en otras formaciones al no haber encontrado en las actuales las respuestas que buscaban. A veces, tales búsquiedas de nuevos partidos son puramente oportunistas, otras veces aparecen opciones nuevas que hasta la fecha no estaban al alcance.

Una novedad en estas elecciones será, sin duda, Ciudadanos (C's). Tras su consolidación como fuerza política en Cataluña, el partido hace avances para su extensión al resto del territorio español, donde ya contaba incluso desde hace cuatro años con algunas agrupaciones muy activas, como es el caso de Madrid. En otras zonas, como Andalucía, Castilla La Mancha y Castilla y León, las agrupaciones son más recientes y se registra una clara tendencia a crecer.

Posiblemente, C's se presentará por primera vez a las elecciones autonómicas en Madrid, tal vez también en otras comunidades donde existe una mayor implantación del partido y donde existen incluso problemáticas parecidas a las de Cataluña, como son las políticas nacionalistas o las multas lingüísticas, pero en cualquier caso cada región tiene también sus particularidades.

En las agrupaciones el trabajo es frenético, porque el tiempo se acorta y queda mucho por hacer. En la Sierra Noroeste de Madrid la agrupación de C's ya ha definido los primeros municipios donde va a presentar candidaturas y que complementarán otras como pueden ser las al ayuntamiento y a la Asamblea de Madrid. Todas juntas crearán sinergias durante la campaña que favorecerán que la población conozca más a fondo este partido de ámbito nacional, pero aún con más peso en Cataluña.

Así llega, por fin, el auténtico partido ciudadano que propugna una regenración de la política, otro estilo de gobernar, mientras que el clon creado hace tres años por doña Rosita está en plena descomposición. La diferencia es, sin duda, que en C's se cree en lo que se proclama, mientras que en aquel otro se finge defender lo mismo. Y a la vista está que en el club magenta no son capaces ya ni de convencer a sus propios militantes, que huyen despavoridos.

Sería deseable que Ciudadanos (C's) lograse presentar muchas candidaturas en toda España para así crecer y difundir mejor su mensaje y su programa, pero también que logre entrar en muchos ayuntamientos para que se escuche su voz en todas partes. 

Cada día está más claro que el voto sólo es útil si se da a partidos que aportan novedades y limpieza a la vida política. No es últil el voto para los partidos tradicionales que al fin y al cabo caerán siempre en los mismos vicios y que sólo se reformarán si sufren un serio revés en las elecciones. Por su culpa la política en España está tan estancada como su economía, y precisamente por eso el voto menos últil es el que se da al patético partido de don Mariano y al progre-desastroso de José Luis.

No olvidemos que ciudadanos somos todos y que debemos brindar nuestro apoyo a los que no se olvidan de que ellos también son ciudadanos y que como tales deben defender los intereses de todos, no sólo de sus partidos o de sus lobbies.

23 enero 2011

La tercera vía ¿una vía muerta?


España celebrará dentro de cuatro meses elecciones municipales en todo el país y elecciones autonómicas en 13 de las comunidades autónomas, así como en las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. 

Los partidos ya van calentando motores, y queda poco tiempo para intentar convencer al electorado de votar a unos u otros, según sus programas o según su capacidad de engañar.

Más que uno de los partidos de "tercera vía" parece tener problemas con el arranque de sus motores, incluso hay uno al que le sale chamusquina magenta. 

En estos comicios se trata de una contienda desnaturalizada, como tantas otras veces. pero a alguno incluso le parece costar más. Al ser elecciones a menos de un año de las elecciones generales, las municipales y autonómicas siempre acaban siendo un avance de lo que ocurrirá diez meses después. 

Esta vez, la situación general de España condiciona aún más el voto de los ciudadanos. Salvo en municipios más pequeños, donde puede influir más la personalidad y/o la influencia de los candidatos que el partido al que pertenecen, igual que en las elecciones europeas pesará más lo que se quiere para el país en conjunto que para un municipio o una comunidad autónoma. El voto será, en muchos casos, de puro castigo al partido gobernante en el ámbito nacional, mientras que casi nadie se leerá los programas electorales -que de todas formas sólo se cumplirán a medias, si es que se cumplen- programas que suelen ser más superficiales que otra cosa y que no ofrecen detalladas soluciones de verdad.

Lo más preocupante y descorazonador es que en situaciones de especial gravedad la gran masa de los votantes no se atreve a apostar por alternativas. Hasta ahora, y quizás execptuando el período de ensayo de la transición política en España, la mayor parte de los votantes siempre se ha decidido por uno de los dos grandes partidos de izquierda y derecha, mientras que la extrema izquierda aglutinada en Izquierda Unida y el centro político resultante de lo que era Unión de Centro Democrático y posteriormente el Centro Democrático y Social, ha tenido una vida muy corta.

La evolución política de España ha sido siempre muy diferente de la del resto de Europa. En otros países de Europa Central siempre ha habido partidos liberales que de forma continuada, con más o menos suerte, han ocupado puestos de relevancia en el ámbito nacional, regional y municipal, y ya son más de veinte años que en varios de estos países existe una izquierda ecologista convertida en nueva burgesía progre que ha igualado en votos a los liberales e incluso los ha superado.

Pero en España no es así. Aquí los votantes, en su gran mayoría, en primer lugar no están informados, y en segundo lugar tienen miedo a los experimentos. También existen muchos que se dejan comprar - con subsidios o con falsas promesas, incluso con la manipulación de sus sentimientos políticos errantes. Pero de cultura política no hay nada, y es ahí donde reside el meollo de la cuestión, del problema de la España política.

En los últimos años han surgido varias opciones altermativas. Curiosamente, España como cuna del liberalismo de 1812 nunca ha desarrollado un partido liberal puro y duradero. Lo que siempre ha prevalecido ha sido el caciquismo, el personalismo y el borreguismo. Incluso muchos de los que se creían políticamente comprometidos han sido nada más que borregos, fanáticos, que querían imponer sus ideas incluso con la fuerza más bruta. Porque convencer es laborioso, y para convencer hace falta cultura política y cultura general, algo que en España, lamentablemente, nunca se ha fomentado. Un pueblo de borregos es más fácil de manejar. Así era en el siglo XIX, así fue en 2004, en 2008, y así seguirá siendo, muy probablemente, en 2011-2012.

Lo que ocurrirá ahora será que por hartazgo con lo que hay, muchos votarán al Partido Patético. Se olvidarán de los congresos búlgaros del PP celebrados en 2008. Se olvidarán de la ineptitud manifiesta de su líder -un líder impuesto por su antecesor, no por tener dotes de liderazgo y gancho entre la población- y votarán con tal de acabar con la agonía de una gestión socialista cada vez más totalitaría y desde siempre ineficaz. Pero no por el totalitarismo en sí, sino por no dar soluciones a la crisis, mientras que en otros países parece que están superándola.

El totalitarismo, como se ha visto en las elecciones autonómicas catalanas del 28 de noviembre de 2010, no parece preocupar mucho. La masa de la población no debe enterarse de nada de lo que ocurre en sus instituciones y parlamentos. Sólo se queja cuando le toca directamente. Pero por mucho que se queja, no actúa y sigue votando en plan borrego. 

Pero no sólo Marianico el Tedioso tiene miedo a lanzarse, y eso que le sirven las oportunidades en bandeja. También los partidos de tercera vía parecen tener miedo, mucho miedo de lanzarse a la piscina. Y eso cuando sólo pueden ganar. Se ve que algunos piensan en coordenadas de estrategia política y no de oportunidad. Sólo que la tibieza no convence, y al final es como con el arroz: si se pasa, se convierte en una masa insípida incomible. Cada plato tiene su momento estelar, y un cocinero es bueno cuando sabe darle el toque adecuado en el momento oportuno. 

Estamos en fechas decisivas que exigen decisión a los responsables políticos. Pero me temo que unos y otros, por miedos injustificados aunque comprensibles, no se lanzarán. Por añadidura, los grandes partidos pondrán todo su empeño en hacer fracasar cualquier alternativa, y así es que Marianico el Tedioso usa argumentos ciudadanos cuando su partido patético nunca ha hecho nada en esa dirección. Más bien se tratará de engañar a los votantes, como han hecho en Cataluña y como han hecho con sus congresos búlgaros, para luego seguir igual. Al fin y al cabo, una vez en el poder -pensarán- la gente ya se acostumbrará y se resignará, mientras que vaya mejor económicamente no habrá peligro. Y cuatro años son muchos años para que cuaje una nueva alternativa.

Y la tercera vía, en vía muerta. Es lo más cómodo para los grandes y lo menos comprometido para los pequeños. Allí estarán, a la vista de todos, a ver si alguien se anima a mandar una locomotora que tire de los vagones para sacarlos de allí y ponerlos en la vía general.

La cuestión es si realmente es vida ver pasar los trenes expreso y de alta velocidad mientras los vagones propios de oxidan en la vía muerta. Será por temor a la velocidad.

Una tercera vía llamada deseo






01 enero 2011

Perspectivas de Año Nuevo: 2011 será un año que bajará los humos a muchos


No será sólo por la nueva ley del tabaco, que prohíbe el consumo de tabaco en todos los locales y lugares públicos cerrados. Los humos bajarán de todas formas a todos ante la realidad económica, social y política del país, especialmente al gobierno socialista.

A diferencia de otros países, España no sale de la crisis aún. El túnel parece interminable, y acertaron más los que compararon la luz al final del mismo con la de un tren que viene de frente, sin saber si por la misma vía o por la otra. Pero no se divisa el final, y el mismo primer ministro español -llamado grandilocuentemente presidente del gobierno- ya avanzó que la recuperación tardará aún cinco años en ser una realidad. Eso sin contar con que el período de recuperación no comenzará hasta que Zapatero no se haya ido a su superchalé en León que se construye para su (esperemos próximo) retiro. Aún así, sus camaradas amenazan con que se vaya a presentar otra vez a las elecciones.

Pero los humos se les bajarán, porque nadie de los gobernantes ni líderes de los grandes partidos parece saber qué hacer. La falta de valentía para hacer propuestas serias y contundentes provoca una especie de sensación de desesperación entre la población que augura incertidumbre a la hora de votar.

Al margen de la prohibición de fumar en locales públicos, que es sobre todo un intento de echar una cortina de humo -nunca mejor dicho- para evitar tener que ver los problemas reales del país, al igual que polemizar sobre temas como el aborto o los matrimonios entre personas del mismo sexo, los asuntos que más van a preocupar este año son las pensiones, la subida de las tarifas eléctricas y del gas, la desaparición de las ayudas a los desempleados de larga duración y el estancamiento económico general a causa de la ruina inminente de las finanzas del estado. Y las expectativas parecen ser aún más tenebrosas al decir la canciller federal alemana Merkel que este año podría ser bastante complicado.

Las pensiones son, en el fondo, un asunto utilizado más para hacer demagogia, pero su problemática en sí no es otra cosa que una demostración de la ineptitud e irresponsabilidad de nuestros gobernantes - de todos.

La mayor contradicción con la proclama de tener que trabajar hasta los 67 años para tener derecho al 100% de la pensión, y siempre que se haya cotizado un mínimo de unos 40 años -con independencia del período de cálculo de la cuantía de las pensiones-, es que acaban de anunciar varias cajas de ahorros prejubilaciones a los 55 años, es decir, 12 años antes de la edad de jubilación propuesta ahora por el gobierno. Sin embargo, nadie parece pensar seriamente en convertir el sistema de pensiones en un sistema de ahorro garantizado con revalorización para que en el futuro las pensiones dependan sólo y únicamente de lo que haya ingresado cada contribuyente y no lo que dejen los presupuestos generales para el pago de las pensiones actuales con cargo a las cotizaciones actuales.

Algo que preocupa aún más es que la situación financiera de España provocada por la irresponsabilidad e ineptitud del gobierno socialista se pueda ver a corto o medio plazo en una situación tan delicada como tener que abandonar el Euro, aunque la UE tratará por todos los medios no ver debilitada la moneda única por la salida de varios países que se encuentran en la misma situación, precisamente ahora que un país de peso como Estonia se ha sumado a la moneda única, lo que no deja de ser un testimonio de pobreza y de debilidad del Euro dadas las dimensiones del nuevo país miembro.

Una salida del Euro implicaría una devaluación inmediata de las nuevas monedas nacionales para ganar en competitividad y reducir el endeudamiento exterior, pero también una pérdida de poder adquisitivo y sobre todo una devaluación de los ahorros, como pasó en su día en Argentina al abandnar la paridad entre peso y dólar estadounidense. Lo que habrá que evaluar es qué medida será más beneficiosa a largo plazo: un rescate permanente de las economías más dañadas por políticas socialistas o su exclusión para que se biquen la vida como puedan. Los que saldrán perdiendo en todo caso serán los ciudadanos de a pie, los que no tienen pensiones vitalicias elevadas como los políticos y los que pierden sus ahorros.

En mayo, cuando se hayan celebrado las elecciones autonómicas y municipales en España, se aclarará bastante el panorama político y el futuro de Zapatero y del PSOE en el gobierno. Un descalabro del PSOE no dejará prácticamente margen para evitar la convocatoria anticipada de las elecciones, que en su caso podrían adelantarse a octubre, ya que no parece viable una prolongación de la agonía más allá de esa fecha. Todo lo demás sería una temeridad. Otros gobiernos cayeron por menos, y el incumplimiento de las promesas y/o del programa del PSOE de 2008 obliga a convocar elecciones anticipadas para que sean los ciudadanos quienes decidan quién debe arreglar el desaguisado en el que nos han metido.

Sólo espero que los votantes este año tengan más criterio y voten con la cabeza y no movidos por emociones engañosas y manipuladas. España necesita reformas profundas en sus sistemas de educación de formación, de pensiones y seguridad social, así como en la gestión de sus finanzas. España necesita recuperar un tejido industrial deslocalizado hacía Asia para garantizar el futuro laboral de las clases bajas y regular con sensatez y decisión la entrada de más inmigrantes si no quiere provocar en el futuro graves desajustes sociales.

En el plano institucional hace falta una mejor defensa del orden constitucional y una separación efectiva de los poderes. El desmadre separatista sobre todo en Cataluña puede llevar al país al desastre por actruar comon repulsivo para nuevas inversiones y la contratación de personal cualificado. La inestabilidad institucional unida a la inestabilidad económica y social podría hacer que España no se recupere de la crisis hasta finales de la década.

Lo más probable será que a mediads el año la situación se normalice en todos los sentidos. Si se puede creer lo que predicen los horóscopos anuales, finalmente vencerá la sensatez, porque no sólo hay necesidad sino ganas de que las cosas cambien para mejor.