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31 marzo 2015

Andalucía entre casta y cinismo político

Las elecciones autonómicas andaluzas han demostrado y están demostrando dos cosas: Una gran parte de los votantes andaluces pasan olímpicamente de un cambio serio y parecen vivir felices y contentos con un partido gobernante que lleva más de tres décadas de gestión ineficiente, malversación de fondos públicos y dedocracia crónica. La otra parte -minoritaria- quiere un cambio, pero no sabe escoger a los partidos que deberían protagonizar ese cambio profundo de la manera de hacer política, bien porque no tienen la necesaria información para votar con criterio, bien porque son fáciles de engañar con mensajes tan bonitos como falsos.

Las reacciones de todos los partidos con representación parlamentaria son ilustrativas de la falta de voluntad sincera y decidida de cambiar las cosas. Hemos aquí, por una parte, a la presidente en funciones de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, que a pesar de la falta de 8 diputados para la mayoría absoluta necesaria para poder gobernar legítima un cómodamente, sigue pensando que puede seguir gobernando en solitario y hace alarde de la misma prepotencia que ya demostró tener durante la campaña electoral. Por otra parte, está el partido perdedor, que balancea entre un no y una abstención en la sesión de investidura, con un candidato fallido a la Junta de Andalucía que haría mejor en dimitir que en seguir con ese discurso cansino de un partido sin principios ni dirección, entre la dubitación permanente y las ganas reprimidas de ejercer de oposición. Y después tenemos a los nuevos partidos en el parlamento andaluz que gustan de presentarse como renovadores de la política, pero que con sus discursos postelectorales no sólo están demostrando un cinismo absoluto, sino, lo que es peor si cabe, dicen tururú a sus votantes, porque en lugar de cambios están en camino de apoyar al partido más corrupto de la política andaluza para posibilitar que siga gobernando otros cuatro años en solitario.  
Partidos que quieren un cambio no pueden apoyar a los que nunca lo han querido ni lo van a querer. Deberían hacer ver a Susana Díaz que en su situación actual no se puede actuar con prepotencia y que los dos partidos aún mayoritarios en España deberían hacerse a la idea de que se puede y debe gobernar en coaliciones, igual que es usual en otros países europeos.

Sólo a través de un gobierno en coalición es posible que un partido nuevo pueda conseguir realizar sus ideas de regeneración política, y el partido mayoritario, si quiere seguir en el poder, tiene que hacer concesiones importantes para que pueda formar una coalición de gobierno. Pero formar coalición no significa tampoco someterse en todo al dictado del partido mayoritario y titular de la presidencia, sino dejar claro que si no cumple con sus compromisos adquiridos mediante el convenio de coalición, perderá el gobierno y se enfrentará a nuevas elecciones.  

Ciudadanos Libres Unidos - Cilus no estaría a favor de pactos ni abstenciones. No se puede estar en la oposición sujeto a pactos que paralizan la labor opositora, y un partido con principios y programa no se puede abstener nunca en las decisiones importantes, como tampoco puede mantenerse al margen de una investidura. Exigir cambios debe ser lo principal, y ahora los dos nuevos partidos en el parlamento andaluz podrían tener la oportunidad. Pero por lo que se puede comprobar por el momento, ni respetan a sus bases ni tienen una verdadera voluntad de cambio al barajar la posibilidad de una abstención con acuerdos de mínimos. Y luego los ciudadanos dirán que son más de lo mismo en cuanto huelen poltrona y prebendas: la casta que tanto critican.  Desde luego, Cilus nunca lo haría, llegado el momento, y al igual que blinda en sus estatutos la democracia pura y directa para la elección de sus órganos y sus listas electorales, las decisiones importantes en y para órganos de gobierno siempre se someterían a la decisión de las bases del partido. 

21 mayo 2014

Europa ante una encrucijada decisiva

El próximo domingo se elige el nuevo Parlamento Europeo, marcado por un ambiente de desinterés por parte de la mayoría de los ciudadanos, que podrían optar más que nunca por la abstención, y una situación de crisis múltiples que podrían erosionar a medio plazo a la Unión Europea.

Sobre todo los grandes partidos no parecen haberse dado cuenta -a pesar de contar con más de 40 eurodiputados- que lo que se decide en estas elecciones no son cuestión es nacionales, sino europeas, y que esgrimir problemáticas nacionales no sirve para nada, ya que éstas se resuelven en el Congreso, no en el Parlamento Europeo. Precisamente ellos deberían tener claro cuáles son las competencias de la UE y cuáles las de cada estado miembro.

Por lo que se puede leer en general, pocos partidos tienen un enfoque europeo, que casi todos mezclan con temas nacionales que no vienen a cuento, pero que parecen vender mejor que los asuntos comunitarios. Sólo uno se dedica en pleno y exclusivamente a la Unión Europea: Ciudadanos Libres Unidos (Cilus). Ojalá tuviera más repercusión mediática, pero los medios de comunicación relevantes tienen sus amos y no informan más allá de las directrices recibidas.

La crisis de Ucrania, muy dejada de lado en los debates en España, tiene efectos devastadores, porque ahora se puede ver a qué juegan realmente muchos países de la UE, siendo la desunión entre ellos una característica preocupante. Por otra parte, Ucrania no es un problema real de la UE, porque el país nunca ha estado en la órbita de Bruselas, es muy grande en extensión y plantea muchos problemas: crimen organizado, delincuencia transfronteriza vía Polonia, una industria venida a menos y problemas internos con la población rusa. La UE no gana nada con una implicación a fondo, sobre todo teniendo en cuenta que Bulgaria, por ejemplo, tienen tratos preocupantes con Rusia, y que la OTAN no puede proteger por igual a todos los estados de la Unión, como ya dejó entrever ante los temores de las repúblicas bálticas ante un hipotético intento de Rusia de recuperar el control sobre dicho territorio.

Por otra parte, la UE necesita una reforma urgente e importante de sus instituciones. El Consejo Europeo y la Comisión Europea no pueden seguir funcionando de una forma opaca y sin legitimación democrática auténtica, sino debe ser el Parlamento Europeo que ejerce como único poder legislativo comunitario y que elige y controla a los presidentes de los otros dos órganos. Por ahora, en cierto modo se autonombran, nombran a dedo multitud de comisarios que no parecen estar sometidos a una rotación ni proceden de elecciones democráticas, y no dudan en condecorarse recíprocamente con medallas inventadas por ellos.

La última novedad son los delegados de la Comisión Europea en cada capital de los estados miembros, revestidos de poder para intervenir en decisiones de los gobiernos nacionales, y dichos delegados no han sido elegidos democráticamente, sino nombrados por la Comisión. ¿Lo sabían?

De todos estos problemas, más la desunión en materia de política exterior y macroeconómica, no hablan los grandes partidos. Ciudadanos Libres Unidos (Cilus), en cambio, intenta dar respuestas y hacer propuestas sensatas para convertir a la Unión Europea en un estado federal, porque sólo como estado federal la UE podrá avanzar y consolidarse. Si se continúa como hasta ahora, seguirá el estancamiento y el distanciamiento entre estados, incluso dentro de éstos con movimientos separatistas. El mejor ejemplo es la eventual salida del Reino Unido de la UE, que podría iniciar un desmembramiento 

Por todo ello es importante votar a partidos con vocación europea si queremos avanzar hacia una Europa unida. Vayamos por el buen camino. Votar a Ciudadanos Libres Unidos (Cilus) puede ser la mejor opción.





20 mayo 2014

Elecciones Europeas 2014: Pluralidad democrática cero


Las alternativas políticas están bloqueadas. No hay medios de comunicación que estén abiertos a informar sobre todos los partidos que concurren a estas elecciones, ni siquiera los medios puramente digitales. Sólo blogs particulares se prestan a dar información más amplia, con listas completas de partidos y algunos con votaciones. Pero ni la televisión ni los grandes diarios dan espacio a otros partidos, donde predominan los dos grandes y tal vez los comunistas de IU.

Mucho se quejan, durante todo el año, de la necesidad de renovar la política, de romper con el bipartidismo, pero la realidad es que en época de campaña electoral se limitan todos a los que ya dominan la escena política.

España está a años luz de la pluralidad democrática que sí existe en mayor medida en otros países. Mientras aquí las televisiones apenas emiten debates sobre las elecciones europeas, en los países centroeuropeos como Francia o Alemania todas las cadenas públicas están rebosando de debates y análisis. Alemania cuenta, entre otras, con la cadena pública Phoenix, dedicada exclusivamente a información política e histórica, algo que se echa mucho de menos en España. Phoenix es una cadena conjunta de las dos cadenas públicas ARD y ZDF.

Pero a los grandes no les basta con este control absoluto e inmoral de los medios de comunicación. No paran de intentar infundir miedo a los votantes de que su posible voto a partidos minoritarios es un voto perdido y que debilitar a los dos grandes perjudicaría la posición de España en Europa.

De esta estrategia se desprende un miedo latente de que la hartura de muchos votantes con la política actual sí podría cambiar el panorama político, porque existen partidos como Ciudadanos Libres Unidos (Cilus) que no sólo tienen un discurso con fundamento y seriedad, sino que también cuentan con un candidato cabeza de lista muy preparado y conocedor del Parlamento Europeo.

Es precisamente eso lo que temen los partidos apoltronados y sin ideas: perder prebendas acumuladas durante más de tres décadas.

¿Recuerdan el año 1986? En aquella campaña de las elecciones generales el CDS luchaba sin cesar por cada voto. Rodríguez Sahagún y Adolfo Suárez tuvieron que hacer frente al bloqueo de los bancos, no tenían apenas dinero para la campaña, y les hizo la competencia aquel PRD con logo de detergente, montado por Miquel Roca de CiU y los liberales de Antonio Garrigues, con dinero de sobra. Las encuestas no daban ni un escaño al CDS, pero 20 al PRD. El resultado fue el contrario: El partido liderado por un nacionalista catalán fracasó y el CDS se hizo con los diputados. La inconsistencia no pudo con la consistencia.

Los milagros se dan a veces. A pesar de todo intento de impedir que se produzcan.


18 mayo 2014

La Fuerza [centrífuga] de la [Des]Unión


Desde que empezara la crisis de Ucrania, pero especialmente desde que Rusia recuperara la soberanía sobre Crimea tras un juego bastante sucio para forzar la autodeterminación, con milicias prorrusas de por medio, la Unión Europea ha demostrado ser todo menos una unión y que tiene todo menos fuerza.

Curiosamente, en la campaña electoral europea en España el tema de Ucrania y el forcejeo entre UE, Rusia y EE.UU. ha quedado en el olvido, cuando la situación creada en el este a partir de las protestas en la plaza del Maidán de Kiev ha dejado a descubierto que la UE no es más que un club de parlanchines, de tertulianos, de tigres de papel y de burócratas ajenos a la realidad.

Es un triste espectáculo que 28 países europeos no tengan ni voz ni voluntad de consensuar una política exterior sólida que convierta a la Unión en una potencia mundial tomada en serio. Ni siquiera internamente la UE tiene autoridad suficiente para poner a los 28 en línea.

Los problemas de disciplina comunitaria ya son antiguos. Probablemente se trate de una enfermedad crónica de esta Unión Europea, porque sus objetivos prioritarios son de carácter económico, centrados en intereses económicos de los lobbies de los grandes grupos empresariales, mientras que los intereses ciudadanos quedan relegados a un lugar subordinado, cuando éstos serían de mucho más fácil solución que los primeros.

Firma del contrato con Gazprom
El último ejemplo de desunión es la política actual de Bulgaria. este país balcánico gobernado actualmente por una coalición entre socialistas y la minoría turca, no sólo adolece de un alto grado de corrupción, sino además por practicar una política prorrusa hasta un punto que casi se podría hablar de alta traición.

Resulta que de acuerdo con información facilitada por el servicio secreto alemán BND, Moscú está trabajando a marchas forzadas para convertir a Bulgaria en su cabeza de puente en la UE, lo que podría llevar a una división interna en la Unión.

El presidente ruso Putín lleva tiempo intentando parar los pies a Occidente ante los intentos de ampliar la esfera de influencia estadounidense (OTAN, UE) hacia países como Ucrania y Georgia. Y para ello cuenta con el servilismo de los antiguos comunistas, ahora llamados socialistas, donde aún tienen el mando los antiguos cuadros de funcionarios del PC búlgaro, antiguos miembros de los servicios de inteligencia y de los oligarcas búlgaros extremadamente ricos que hacen sus negocios con los oligarcas rusos. Y no olvidemos que Bulgaria es un estado miembro de la UE.

El magnate más influyente de la economía búlgara es el banquero Svetan Vassilev, quien canaliza a través de su banco KTB la mayor parte del dinero procedente de Rusia destinado a aquella parte de la industria búlgara que está bajo control estatal, especialmente el sector energético.

Las relaciones entre el gobierno búlgaro y Rusia son tan estrechas que Moscú incluso ejerce influencia a la hora de promulgarse nuevas leyes. Hace dos semanas aparecieron informes sobre cartas confidenciales del consorcio energético ruso Gazprom, dirigidas al Ministerio de Economía en Sofia. Según dichos informes, el consorcio ruso hizo llegar así a los responsables del ministerio redacciones concretas para leyes a promulgar. Especialmente afectan al gasoducto South Stream, que sirve para transportar el gas ruso a través de Bulgaria hasta Austria. Gazprom lleva el control del proyecto de varios miles de millones de euros, lo que disgusta bastante a la Comisión Europea.

El proyecto de ley prevé que en su tramo búlgaro el gasoducto sea considerado tramo de interconexión para sustraerlo a las normativas comunitarias. Según el Comisario de Energía, Oettinger, la UE tomará medidas legales para que Bulgaria cumpla las disposiciones comunitarias.

Pero los socialistas búlgaros se escudan en sus compañeros europeos, especialmente el presidente saliente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, quien no dudó en apoyar la campaña electoral de los socialistas búlgaros. El presidente de los socialistas búlgaros quiere convertirse en comisario europeo.

El presidente de la república búlgara, Rossen Plevnelyev, que no pertenece a ningún partido, lucha abiertamente contra su gobierno, porque quiere mantener la orientación occidental de Bulgaria y reducir el poder de influencia de los oligarcas en su país. "Se trata de defender los valores europeos, la libertad y la paz en nuestro continente", dijo en su reciente visita a Alemania. Y mientras tanto, el ex canciller alemán Gerhard Schröder, íntimo amigo de Putin y que trabaja para una compañía de Gazprom desde que dejó ser el jefe del ejecutivo alemán, prepara su intervención en la campaña electoral búlgara para apoyar a sus compañeros prorrusos.

Todo esto demuestra que ni siquiera los políticos socialistas occidentales actúan con lealtad a la Unión Europea. Por ello hace falta un cambio significativo en la política europea, porque si la UE no es capaz de alcanzar un  mayor grado de unión y de consenso en materias fundamentales como la política exterior, la política macroeconómica y la política fiscal, las fuerzas centrífugas van a ir a más.

Para conseguir una unión fuerte hacen falta unos Estados Unidos de Europa, con claras competencias centrales en materias esenciales. No puede ser que muchos países sigan una política exterior como hace décadas sin velar por los intereses comunes europeos.

Ciudadanos Libres Unidos aboga por esta Europa federal que esté gobernada por órganos elegidos por los ciudadanos, no por órganos autonombrados no sometidos a un control exhaustivo por el Parlamento Europeo como cámara responsable del 100% de la legislación y con capacidad de vetar decisiones de los órganos ejecutivos que no se ajustan a los intereses comunes europeos.

Mientras algunos otros partidos usan sin ton ni son lemas como "La Unión hace la fuerza" y "La Fuerza de la Unión", Cilus sí se ocupa de temas europeos y dice cómo la Unión puede alcanzar realmente la fuerza que necesita tener para tener un futuro como una verdadera unión de estados.

Pedro Schwenzer
Candidato Nº 2 al Parlamento Europeo por Ciudadanos Libres Unidos (Cilus)

Basado en el artículo publicado por el semanario alemán DER SPIEGEL Nº 20/2014, "Im Klammergriff des Kremls"
Enlace a la información de Gazprom sobre el contrato para controlar South Stream Bulgaria




15 mayo 2014

Entrevista con el Candidato de Ciudadanos Libres Unidos (Cilus) al Parlamento Europeo



Félix de la Fuente Pascual, nacido en Torrescárcela (Valladolid) en 1936  es Licenciado en Derecho y traductor jurado de alemán. Ha sido emigrante y ha trabajado en la labor social con los emigrantes en Alemania durante 10 años. Fue el primer funcionario español por oposición en el Parlamento Europeo. Tiene dos libros sobre la UE y sobre el Derecho de la Unión, uno de ellos está traducido al francés. Fue también el primer funcionario que se atrevió a poner un recurso contra el Parlamento Europeo. Conoce los problemas del campo español por ser hijo de labradores y va a luchar porque no desaparezcan nuestros pueblos.


Usted se presenta como cabeza de lista de CILUS - Ciudadanos Libres Unidos Ustedes son un partido muy pequeño ¿Cómo es que se presentan a estas elecciones? La verdad es que nosotros tampoco estábamos seguros de que lográramos presentarnos, pero se ha demostrado una vez más que tienen más fuerza las ideas que las personas. Mire cómo empezó el auténtico cristianismo o cómo Marx tampoco estaba apoyado por ningún partido político, y mire la influencia que han  tenido  ambos en la evolución de la sociedad. No es que queramos compararnos, pues nuestras ideas no son nuestras. Están ahí, pero los intereses de los partidos tratan de enterrarlas.  Además, CILUS tiene en sus estatutos que debe presentarse a todas las elecciones que pueda, para dar a conocer sus ideas. Y por tanto, mientras no nos pongan unas dificultades insuperables, nos vamos a presentar a todas. Y agradezco públicamente a todos los que nos han apoyado con sus avales, entre ellos dos de Segovia y cinco de Valladolid, uno de Palencia y otro de Salamanca..

Si no tienen ninguna expectativa de conseguir representación, ¿por qué acuden ustedes a estas elecciones? ¿No hubiera sido mejor que se unieran a otro partido?

Si lo que pretendemos es que triunfen las ideas, y no las personas, nosotros vamos a triunfar siempre, porque cada vez que nos presentemos a unas elecciones estaremos desenterrando lo que piensa mucha gente. ¿Colaborar con otro partido en las elecciones europeas? No tendríamos ningún inconveniente, pero no hemos encontrado ningún partido que esté dispuesto a renunciar a las subvenciones públicas. Si usted me indica alguno, mañana mismo nos ponemos en contacto con él. En su día entablamos contacto con Escaños en Blanco, pero prefirieron ir por libre.  La pregunta que podríamos hacernos es ¿Por qué no íbamos a  presentarnos?  ¿Cómo puede cambiar Europa si se presentan siempre y triunfan siempre los mismos partidos y las mismas políticas? ¿Cómo van a cambiar a Europa para mejor unos partidos que llevan gobernando en la Comisión Europea y ocupando los puestos en el Parlamento Europeo  y son los responsables de la degradación en que se encuentra el modelo social europeo y que han llenado a Europa de parados y miseria? ¿Cómo van a cambiar  Europa unos partidos que lo único que pretenden es “Quítate tú para ponerme yo”?

¿Es tan importante para ustedes este punto de las subvenciones?
No sólo es importante. Es vital. ¿Usted no ha visto nunca a nadie metido en un contenedor rebuscando en la basura? ¿Usted no  sabe lo que ocurre en los comedores de Cáritas y de otras organizaciones humanitarias?  ¿Se ha pasado usted por los hospitales públicos?  ¿Cree usted lógico que mientras tanto se suban este año las subvenciones a los partidos políticos en un 28%? Y como si la desafección por Europa entre los españoles no fuera poca, este aumento del 28% se justifica diciendo que es por las elecciones Europeas. ¿Usted cree que los partidos políticos gastarían tanto en las campañas electorales si supieran que después no les iban a llover millones por los votos obtenidos?

Y si a ustedes les correspondieran algunos cientos o miles de euros por los votos obtenidos, ¿no los aceptarían?

Lo tenemos prohibido en nuestros estatutos. Lo donaríamos a la investigación a alguna institución benéfica de prestigio.  Ojalá tengamos muchos votos, pues solucionaríamos más de un problema con esas subvenciones, no las despilfarraríamos. No queremos ser un problema para la sociedad, como son casi todos los partidos políticos, queremos ser una solución.

Usted vive en Cataluña. ¿Son ustedes independentistas? ¿Qué piensa de los problemas de Cataluña?

Sí vivo en Cataluña, y antes en Alemania y  Luxemburgo, pero mi corazón esté en mi pueblo, Torrescárcela. Respecto a CILUS, en realidad se gestó en Barcelona pero no rs más catalán que castellano o andaluz. Vivimos los problemas de Cataluña con la misma o mayor intensidad que los partidos pura o predominantemente catalanes.  Pero nuestra lucha por la unidad de España o contra el independentismo se funda en otras premisas. El independentismo va unido a los problemas de corrupción y de clientelismo de toda España. Nosotros atacamos a los dos problemas al mismo tiempo. ¡Fuera subvenciones improductivas! Habría entonces dineros para investigación y para cubrir otras muchas necesidades urgentes. Las organizaciones independentistas de Cataluña se vendrían abajo en dos días, si se suprimieran todas las subvenciones improductivas. Para esto, los partidos tienen que estar dispuestos a renunciar a sus subvenciones, y mientras los partidos no empiecen dando ejemplo, la lucha contra el independentismo es dar palos al agua. Está claro, por tanto, que estamos por la unidad de España, como estamos por unos Estados Unidos de Europa


Y hablando de otra cosa, ¿cuáles son sus ideas sobre la Unión Europea?

Sé que es enorme el desprestigio que sufre la Unión Europea por culpa de la mala política de nuestros grandes partidos, pero no tengo inconveniente en decir claramente lo que pensamos sobre Europa.  Somos muy críticos con la Unión Europea, pero somos muy europeos y queremos otra Europa, lo mismo que queremos otra democracia y otra España. Somos europeístas por convicción y por necesidad. Queremos unos Estados Unidos de Europa con un presidente elegido democráticamente por todos los ciudadanos, no por los partidos políticos, y, entre otras razones, lo queremos,  para que en España dejen de gobernarnos de una vez políticos corruptos e incompetentes. Queremos una Europa mucho más demócrata y mucho más social, una Europa que no dependa del gas de Rusia ni  de la banca o de las finanzas americanas, una Europa que se enfrente legalmente y con medidas eficaces a la globalización y a la competencia desleal de China y de otros países. Una Europa que cree empleo y de calidad.


¿Cómo va su inglés? Hablar bien el inglés me está costando más de lo que yo esperaba. Lo entiendo y he traducido muchos libros del inglés, pero para un castellano hablar bien el inglés es duro.  Pero le prometo que pronto llegaré a dominar el inglés hablado. Soy también traductor jurado del alemán y mi francés es muy bueno. Mi italiano, mi holandés y mi portugués son sólo regulares


¿Qué cambiaría CILUS si llegara al Parlamento Europeo?

¡Cambiaríamos tantas cosas! La UE ha sido desde el principio una de nuestras principales preocupaciones.  Es curioso que nuestro programa sobra la Unión Europea lleva ya más de un año colgado en nuestra página web.  Allí tenemos muchas propuestas, aunque no todas. Pero si decimos que queremos llegar a unos Estados Unidos de Europa, comprenderá que queremos, ente otras cosas,  unas políticas comunes de la UE en todos los campos, una desaparición de todas las fronteras y trabas físicas, culturales, administrativas y educativas, un idioma común en el que podamos entendernos todos, además de los idiomas propios de cada país y de cada región, un presidente  de toda la Unión elegido directamente por todos los ciudadanos. Quizás esto solamente sea posible entre los países de la Eurozona, pero se debe empezar. Y también pedimos que en las instituciones de la Unión Europea se apliquen las mismas medidas de austeridad que ellas  exigen a los ciudadanos  de los Estados miembros y se supriman organismo inútiles.  Además,  responsabilizamos a la Comisión y al Parlamento Europeo del fracaso de la política agrícola común. CILUS tiene propuestas para Europa, pero las tienen también para España


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REFLEXIONES SOBRE LAS ELECCIONES EUROPEAS


Hace más de dos años escribí estas palabras: “¿Más Europa? ¿Más poder para Bruselas? ¿Más pérdida de soberanía nacional? Ante todo, yo empezaría diciendo que eso de  la soberanía nacional es un mito, y mucho más en la era de la globalización. Hace mucho tiempo que hemos perdido la soberanía nacional en muchos campos: en el campo monetario, en el económico, en el militar, en el medioambiental, en el comercial, en el agrícola etc. etc.  Incluso frente a la gran banca española –no hablemos de la gran banca internacional- ¿somos acaso soberanos los españoles? Preguntémoselo a Berlusconi y a Zapatero  si ellos, elegidos democráticamente por sus respectivos pueblos, fueron soberanos o tuvieron que doblegarse. Si tenemos que decir esto de los gobiernos nacionales, que se lo piensen muy mucho los gobiernos autonómicos.”


Los españoles hemos pasado de ser uno de los países más europeístas a ser uno de los países más escépticos frente a la idea de Europa, y conviene que nos preguntemos por qué. Mientras los partidos políticos no  quieran reconocer por qué el ciudadano medio no piensa ir a votar el día 25, es inútil que pretendan engañarle alegando “que viene el coco de los antieuropeos”.

¿A qué se debe esta desafección de los españoles por la Unión Europea?
Los partidos que nos han estado gobernando en España, que son los mismos que nos han estado gobernando en Europa, alguna responsabilidad sí que han de tener ¿no? Cuando en un partido de futbol está perdiendo el equipo local, no echamos la culpa al equipo contrario de que nos esté ganando. La culpa la tendrá el equipo local que juega peor que el equipo contrario. No creemos fantasmas y echemos la culpa a los antieuropeos. La culpa la tendrán los que nos han gobernado  Sin embargo no he visto hasta ahora a ningún partido que haya entonado el mea culpa. Todos lo han hecho bien, así piensan, y lo van a seguir haciendo igual. Por ese camino no convencerán a nadie de que se acerque a las urnas.

Si al menos se preguntaran qué es lo que hemos hecho mal. Creo que nunca una persona es más alta y más digna que cuando se postra libremente de rodillas. Los ciudadanos sabemos apreciar estos gestos. Pero “sin arrepentimiento no hay perdón” No pido a los partidos que no han estado representados en el Parlamento Europeo o que no han tenido responsabilidad de gobierno aquí en España que se disculpen, pues no tienen ninguna responsabilidad, pero sí a todos los demás, si quieren que los ciudadanos españoles se acerquen a las urnas.
  

Si decimos que sin arrepentimiento no hay perdón, tampoco puede haber perdón, cuando se roba y no se devuelve lo robado, Cuando se trata de un robo de millones en el que está implicado un partido político, no basta con ir a la cárcel, ni tampoco sirve decir “ha prescrito”. Estos casos de corrupción no deberían prescriben nunca y, de hecho, ante la mentalidad de la gente no prescriben. Si no hay devolución de lo robado, no hay tampoco arrepentimiento y sin arrepentimiento no puede haber perdón. El paso del tiempo podrá borrar muchas cosas, pero será siempre una herida mal curada, que permanecerá mucho tiempo en el inconsciente colectivo. Que no busquen los partidos políticos a los culpables del absentismo. Basta con que se miren a sí mismos.

No, no va a ser nada fácil que el ciudadano vuelva a tener confianza en los políticos y vuelva a votar ilusionado en unas elecciones al Parlamento Europeo. ¿Lo lograrán las otras formaciones  que no tienen responsabilidad política o que se presentan por primera vez a estas elecciones.? Todo dependerá  de la seriedad de sus propuestas y de sus programas. Decir que queremos una Europa más democrática o una Europa de los ciudadanos puede sonar muy bonito, pero no es suficiente, porque el ciudadano espera propuestas prácticas. Tampoco sería suficiente que prometan que van a exigir bajar los sueldos de los eurodiputados o suprimir los gastos inútiles, por estas promesas son mu etéreas. Una propuestas concreta sería, por ejemplo: supresión de las embajadas de las regiones y de los Estados miembros, pues ya están las embajadas de la Unión Europea. Otro  ejemplo concreto, elección directa del presidente de la UE por todos los ciudadanos de la UE. Otro ejemplo sería la supresión del 95% o de la totalidad de los gastos de las campañas electorales al Parlamento Europeo, pues son gastos inútiles que se pueden suplir con las medios de comunicación públicos que tienen todos los Estados miembros, Estas medidas concretas pueden resultar interesantes y necesarias, pero tampoco serán suficientes para ilusionar al ciudadanos.

En estos momentos viene a mi mente un proverbio latino que die “Medice, cura te ipsum”. Médico, cura te a ti mismo. Yo quisiera que se lo aplicaran los nuevos partidos, pues los  antiguos ya están demasiado viciados con malos hábitos difíciles de desarraigar.  Políticos, queréis una Europa más democrática. Muy bien. Pero ¿qué democracia tenéis en vuestros partidos? ¿Hay respecto a las minorías dentro de vuestro partido? Lo que da calidad a la democracia es eso: el respecto a las minorías y la igualdad de todos ¿No tenéis clientelismo  ni favoritismo? Estáis exigiendo austeridad a millones de ciudadanos, ¿Qué austeridad es la vuestra? ¿Cuánto millones estáis gastando en propaganda electoral? ¿Os vamos a tener que seguir subvencionado todos? Y ¿por cuánto tiempo? ¿No creéis que se debería suprimir casi todos estos gastos inútiles y las subvenciones públicas?

La afluencia a las urnas el próximo día 25 depende de todos. Frente a la mala calidad democrática de nuestro país, no pedimos que vuelva la dictadura. Frente a la Unión Europea actual, no podemos decir “volvamos a los nacionalismos de los Estados”. Ir contra la marcha de la historia es estar condenado al fracaso. Queremos otra Europa, y por esa Europa queremos luchar y queremos votar. Digamos, como en su día dijeron los gallegos: “si no votamos, no os botamos”



 

09 mayo 2014

Celebraciones anacrónicas en una Europa unida


Como todos los años, hoy ha tenido lugar la celebración anual del fin de la Segunda Guerra Mundial con la victoria sobre Alemania, gobernada entonces por un régimen dictatorial de extrema izquierda nacionalista. Y ya van 69 años de celebraciones.

Todas estas celebraciones de guerras y ofensivas bélicas contra países que se suponen amigos y socios de los celebrantes en una Europa cada vez más unida, al menos formalmente, para crear una gran comunidad política y económica con libre movimiento de personas y mercancías entre los veintiocho países miembros, resultan cada vez más anacrónicas. Incluso me atrevería a decir que son una ofensa más que un homenaje a los caídos o la proeza bélica.

No se trata de que se olviden determinados hechos históricos, sino de no reabrir viejas heridas, fomentando el resentimiento y el odio más que cultivar la memoria histórica para evitar que se repitan circunstancias que llevaron a las grandes guerras que no fueron más que destrucción de vidas humanas y patrimonios culturales, mientras que nunca sirvieron realmente para nada si comparamos situaciones anteriores y posteriores al empleo de la violencia bélica.

Especialmente destacan las celebraciones rusas en la Plaza Roja de Moscú, en un momento en el que la Federación Rusa pretende volver al imperialismo y a las malas maneras que ejercía desde 1801 y sobre todo durante los setenta y tres años de la dictadura comunista, con una demostración a la vieja usanza soviética del poder bélico.
Lo que se omite en todas estas celebraciones, a las que en los últimos años asiste siempre el gobierno alemán, para seguir humillándose y ser humillado por algo que hizo un régimen totalitario en tiempos ya remotos, es todo el sufrimiento del pueblo derrotado al tener que soportar los pillajes, los asaltos, las violaciones y crueldades, la tortura y el rapto, la expulsión de su territorio, la destrucción del patrimonio cultural por las tropas soviéticas, al igual que la destrucción masiva de ciudades indefensas por los británicos de gente que nada podía hacer para evitar la guerra y los demanes de sus dirigentes políticos. No son proezas dignas de celebraciones.

Por otra parte, los franceses, que iban de remolque, ya que no pintaron realmente nada al no disponer de ejército propio operativo en aquel momento, son los más interesados en recordar el día en que comenzaron a recuperar su independencia, pero no sin haber colaborado un tiempo y en una parte de Francia con los ocupadores nazis.

Sería mucho más útil celebrar hechos históricos que simbolizan el nexo de unión entre los europeos, su origen común y el carácter positivo de algunos acontecimientos que fueron todo menos el enfrentamiento entre pueblos.

En realidad se trata de un recalentamiento continuo del sentimiento de culpabilidad de unos y de triunfo de otros, de subrayar que unos son perdedores y otros vencedores, de actos de humillación y demostración de supremacía.

Obama ya dejó entrever su actitud cuando en plena campaña electoral estadounidense dio su discurso en Berlín, bajo la Columna de la Victoria. Su semblante sereno, de predicador americano, es engañoso y hace temer lo peor. EE.UU. quiere imponer a Europa cuál ha de ser la política europea y quién manda aquí.

En una Europa unida lo que no procede es celebrar acontecimientos que humillan a otros. En Europa, todos los países han tenido guerras entre sí, incluso estados alemanes se enfrentaron unos con otros por intereses territoriales. Si realmente se quiere llegar a crear unos Estados Unidos de Europa, lo que tiene que prevalecer son los valores comunes, la concordia entre los pueblos y la superación de resentimientos históricos.

Tal vez algunos países aún no han comprendido que ya no son ni deben ser hegemónicos, mientras que otros dejaron de celebrar hace tiempo batallas contra países que hoy son amigos y socios. Un sentimiento europeo tiene que partir de una nueva forma de pensar y de actuar sin quedar anclado en un pasado ya remoto que la mayoría de las nuevas generaciones apenas conocen de los libros y de la televisión ni pueden entender. El mundo nunca cambiará siguiendo viejos esquemas de potencias mundiales o continentales y países subordinados.

Las conmemoraciones casposas de hazañas bélicas como la del 9 de mayo deben cesar. Necesitamos una política nueva, necesitamos políticos nuevos. El mundo ha cambiado, pero los políticos siguen con una mentalidad del siglo XIX, con intereses geopolíticos caducos e inmovilistas. Los actos del 9 de mayo se organizaron -como se pudo ver en la televisión- para un público selecto, decorado con veteranos de guerra luciendo medallas, que en 1945 debían haber sido muy jovencitos. Es el mundo particular en el que viven los gobernantes, lejos de los ciudadanos a los que hacen pagar las facturas. ¿Es esa la Europa que queremos? 
Cilus - Ciudadanos Libres Unidos quiere otra Europa. 

01 mayo 2014

Una Europa federal o el caos

Parece atrevido, osado, afirmar que sólo una Europa federal nos puede salvar del caos. Es uno de los lemas electorales de Ciudadanos Libres Unidos (Cilus) para los comicios del 25 de mayo de 2014.

Por ahora, no parece que ningún otro partido español pide una Europa federal. Pocos partidos se ocupan realmente de temas europeos. En España, el federalismo tiene alguna connotación negativa, porque para España no sería un modelo de estado conveniente por los nacionalismos y la asimetría entre las comunidades autónomas. Pero tratándose de la Unión Europea, la cosa cambia radicalmente.

Una Europa federal -es decir, una Unión Europea organizada como un estado federal- acabaría con el mal funcionamiento del que adolece esta unión de estados europeos, marcada por la desunión en muchísimas cuestiones fundamentales, ya que establecería un funcionamiento diferente.

En la actualidad, la falta de una estructura federal implica que las instituciones gubernamentales europeas no tengan una estructura y legitimación democráticas, sino que funciona de una forma oligárcica y autocrática por medio de la Comisión Europea, formada por los gobernantes nacionales no elegidos para ejercer funcones en dicha comisión, mientras que el parlamento es meramente decorativo, con escasas competencias decisorias relevantes, y ni siquiera tiene el poder de elegir al "gobierno" europeo, que en cierto modo se autonombra, legisla a puerta cerrada y no tiene que responder ni ante el Parlamento Europeo, única institución elegida democráticamente por los ciudadanos europeos.

Si partimos, por ejemplo, del sistema federal alemán, una Unión Europea federal tendría que contar, necesariamente, con dos cámaras parlamentarias: el Parlamento Europeo y el Consejo Federal (para darle un nombre usual), ambas al 100% con competencias decisorias. El Parlamento Europeo sería la cámara que elige al presidente o jefe del gobierno europeo, mientras que el Consejo Federal sería la representación de los estados miembros, con ciertas competencias de veto legislativo. Ambas instituciones decidirían por mayoría, no por unanimidad, como suele ser el funcionamiento actual.

Los estados miembros no perderían su autonomía ni sus jefes de estado ni su identidad nacional. Pero el funcionamiento de la UE sería más transparente y más democrático, y sus máximos responsables tedrían que ocuparse de cuestiones comunes de todos los europeos, como pueden ser la política exterior, la política fiscal, la política social y la política macroeconómica.

Claro está que esa Unión Europea federal no podría ocuparse de los problemas internos y estructurales de cada estado miembro. Pero tendría que marcar unas pautas generales de política europea para evitar en el futuro que se produzcan tantas divergencias cuando se trata de resolver conflictos internacionales. No puede ser que los estados miembros sigan con la misma política de intereses nacionales como hace cien años, algo que se vio muy bien en la guerra en los Balcanes, o que la UE se muestre incapaz de afrontar una crisis como la desatada en Ucrania, quedando a la vista su falta de poder, de autoridad y de capacidad para encontrar una solución y ser un interlocutor válido y potente entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos. Como dijo el insigne periodista alemán Peter Scholl-Latour, la UE cree que es poderosa, pero no pinta nada en la política internacional.

A la vista está que la UE está sumida en cierto caos interno. Es más una tertulia de charlatanes que una unión de estados con una línea común en materia de política exterior, económica, tributaria y social. Sus dirigentes viven alejados de la realidad de los ciudadanos europeos y se ocupan de cuestiones que en lugar de facilitar la vida de todos sólo sirve para reducir cada vez más la libertad individual, sea para producir bombillas, cultivar verduras torcidas o establecerse libremente en cualquier parte de la UE. 

Una UE federal supondría también la creación de DNIs y pasaportes europeos, sistemas de seguridad social y de pensiones convergentes, sistemas y políticas tributarias unificados y un derecho de voto universal con independencia del estado de residencia de cada ciudadano comunitario y del tipo de elecciones (nacionales, autonómicas o regionales y municipales).

Sin duda supondría un paso hacia adelante un poco complejo. Pero si queremos una Unión Europea que funciona, sin tantas desigualdades entre estados, la solución será una Unión Europea con estructura de estado federal. ¿No lo han pensado nunca? Por eso el lema: Una Europa federal o el caos. Todo o nada. Avancemos hacia la Europa federal si queremos una Europea unificada, u optemos por disolverla. La solución intermedia actual lleva al caos.

Pedro Schwenzer
Candidato Nº 2 de Ciudadanos Libres Unidos para el Parlamento Europeo