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08 abril 2008

Por un Tibet libre - Boicot a las Olimpíadas

Los ciudadanos parecen ser capaces a lo que los políticos no se atreven: Plantar cara a la dictadura comunista china por sus flagrantes violaciones de la libertad de expresión, la ocupación ilegal de un país pacífico y soberano y la desvirtuación y manipulación de los Juegos Olímpicos, unos juegos que deben ser expresión de la libertad y la paz y no del enaltecimiento de un regimen inhumano y contrario a lo que se defiende en Occidente y que nos cuentan que defienden en Iraq y Afganistán.

Los incidentes registrados en Londres y París son positivos para llamar la atención sobre un problema que el probablemente corrupto comité olímpico y el regimen dictatorial chino quieren maquillar. No se entiende que el presidente del COI se muestre ofendido diciendo que la llama olímpica no tiene nada que ver con China. Pero es China el país que organiza los juegos y los utiliza para lavar su imagen. Sim embargo, los acontecimientos recientes en el Tibet demuestran que en China existen problemas serios, que el COI no quería ver hace siete años ni ahora.

Parece ser la primera vez que se produzcan tales incidentes durante el recorrido de la llama olímpica, pero tampoco en el pasado -a excepción de Moscú, cuyas Olimpíadas fueron boicoteadas oficialmente- ha habido nunca un país anfitrión que desprecia tan abiertamente los derechos humanos y la independencia de países pacíficos como el Tibet, un país que por otra parte ya lo habían abandonado a su suertla potencias occidentales durante la Primera Guerra Mundial.

Lo que también llama la atención es que en la radio se puede escuchar que son supuestamente grupos antisistema los que causan los incidentes, cuando son, evidentemente, muchos tibetanos que los protagonizan. Es como quitar importancia al tema y ponerse de lado de China.
Yo por mi parte no veré ni una retransmisión de las Olimpíadas como una forma de boicot a los juegos organizados por ese país cyo sistema político no parece haber salido de los años cincuenta y que practica un capitalismo salvaje nada compatible con sus proclamas políticas.

22 marzo 2008

Tibet y la cobardía de Occidente

Los recientes acontecimiento en el Tibet son una muestra más de lo poco que cambian los regímenes dictatoriales comunistas. Adjudicaron las Olimpíadas a China confiando en una normalización de la situación de los drechos humanos en China, y ahora se sorprenden. Me pregunto en qué mundo viven los políticos de Occidente y dónde han adquirido su cultura política, si es que tienen alguna. Lo que no tienen en ningún caso es sentido común, pues de lo contrario no habían confiado en China. No se puede confiar en un régimen comunista calcitrante y trasnochado como el maoismo reconvertido en capitalismo salvaje decimonónico, pero con las mismas estructuras y la misma imaginería de los años cincuenta.

Lo que trae el capitalismo salvaje e inhumano (lo inhumano es algo innato a los chinos) es descontento de aquellas parte de la población que no pueden participar en la riqueza creada, especialmente los pueblos sometidos como el tibetano. En eso, en China no prece haber cambiado nada desde los tiempos de los antiguos emperadores. La opresión de los pueblos sometidos es una práctica ancestral de los imperios, cuya economía vive en gran parte de la esclavitud, aunque hoy en día esa esclavitud no se llame así, al igual que las sociedades paralelas son la realidad de lo que los políticos nuestros llaman integración, una integración que según ellos depene del país de acogida y no del ciudadano acogido.

Lo que ocurre ahora en China es la consecuencia de la esclavitud moderna y de la opresión de territorios anexionados ilegalmente. Lo que ocurrió al Tibet se plasma muy bien el la película 7 Años en Tibet. Lo que ocurrió después y ocurre ahora es lo mismo que pasó en Hungría en 1956 o en Chequia en 1968: Occidente calló, se escondió y se dedicó palabrería hueca. Lo que tocaría ahora es boicotear las Olimpíadas en Pekín como primera medida de sancion y luego la obstaculización de las importaciones desde China y obligar así de paso a la industria occidental a vover a fabricar en Europa o América del Norte. Así se matarían dos pájaros de un tiro: Se haría tambalear el régimen comunista e imperialista chino y se apoyaría activamente la independencia del Tibet. Lo que no tiene lógica alguna es apoyar una independencia ilegal del Kósovo y luego no apoyar al Tibet para que recupere su ansiada libertad e independencia de China, pues su anexión fue del todo ilegal y contraria al Derecho Internacional.

Decir ahora que el boicot a las Olimpíadas no serviría de nada y que en todo caso mejoraría la situación de los derechos humanos en China es una falacia. Occidente haría mejor en mostrarse fuerte y decidido frente a regímenes totalitarios en lugar de anteponer los intereses económicos a los valores e ideales occidentales y que al fin y al cabo sólo benefician a las grandes empresas, pero no a los ciudadanos de las democracias occidentales.

No a la participación en las Olimpíadas en Pekín. Sí a la indepndencia del Tibet.