Los ciudadanos parecen ser capaces a lo que los políticos no se atreven: Plantar cara a la dictadura comunista china por sus flagrantes violaciones de la libertad de expresión,
la ocupación ilegal de un país pacífico y soberano y la desvirtuación y manipulación de los Juegos Olímpicos, unos juegos que deben ser expresión de la libertad y la paz y no del enaltecimiento de un regimen inhumano y contrario a lo que se defiende en Occidente y que nos cuentan que defienden en Iraq y Afganistán.

Parece ser la primera vez que se produzcan tales incidentes durante el recorrido de la llama olímpica, pero tampoco en el pasado -a excepción de Moscú, cuyas Olimpíadas fueron boicoteadas oficialmente- ha habido nunca un país anfitrión que desprecia tan abiertamente los derechos humanos y la independencia de países pacíficos como el Tibet, un país que por otra parte ya lo habían abandonado a su suertla potencias occidentales durante la Primera Guerra Mundial.

Yo por mi parte no veré ni una retransmisión de las Olimpíadas como una forma de boicot a los juegos organizados por ese país cyo sistema político no parece haber salido de los años cincuenta y que practica un capitalismo salvaje nada compatible con sus proclamas políticas.