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23 marzo 2011

Zapatero participa en una guerra ilegal

Si algún votante del PSOE aún no tiene claro que votó a un fraude bien organizado tanto en 2004 como en 2008 tiene que ser un necio.

La mejor demostración de la falsedad e hipocresía de los socialistas es la participación de España en una guerra de agresión en Libia. 

Muamar Gadafi siempre ha sido uno de estos ídolos de todo socialista bolchevique que se precia, al igual que Fidel Castro, José Stalin o Hugo Chávez. Todos seguían el rollo estrambótico del dictador libio cuando venía de visita con su enorme tienda de campaña en la que se alojaba, y todos aceptaban más bien que mal que les impusiera nuevas condiciones para el suministro de petróleo y gas.

¿Quién es más hijoputa?
Pero de repente, tras las protestas y revueltas en los países del norte de África, organizadas -presumiblemente- tanto por los Hermanos Musulmanes como por fuerzas extranjeras, a todos les ha dado por salvbar los "derechos humanos" en Libia ante las reacciones violentas del dictador Gadafi. Se justifican diciendo que Gadafi bombardea indiscriminadamente a poblaciones libias, mientras se dedican a bombardear sin ton ni son desde el mar y el aire posiciones libias sin saber si podrían dar a población civil ajena a la contienda.

Pero hay que salvar los suministros petrolíferos y gaseosos como sea, diría Zapatero, y para eso todo vale. Para algo hicieron ese Tratado de Lisboa, a imagen y semejanza del fracasado Tratado para una Constitución Europea, que permite la intervención de la UE en terceros países si es para defender los intereses de Europa - y uno de esos intereses es el suministro de combustibles fósiles.

La situación de ahora es la misma que en 2003, cuando Aznar se hizo la foto en las Azores para ir a la guerracontra Iraq  junto a Bush y Blair. Las razones son las mismas: Petróleo y gas. Los modos son los mismos: resolución de la ONU - sólo que ahora hay emnos apoyo onuesco que entonces. Lo que cambia es que no hay mucha coordinación. La OTAN está en desacuerdo, pero todos los países de la OTAN bombardean Libia, incluida Bélica, que no tiene gobierno desde hace más de un año. Los señores políticos belgas no son capaces de formar gobierno debido a su desaguisado nacionalista con los flamencos, pero para hacer la guerra no hay problemas. 

Titiriteros amantes de la paz ¿dónde estáis?
En Alemania el submarino sivétivo Merkel está en descauredo con su ministro de asuntos exteriores liberal Westerwelle. La primera sigue bailando el tango con su pueblo diciendo sí un día y no el siguiente, mientras el liberal lucha por salvar la imagen dañada de su partido a causa de sus propios tangos de conveniencia. Pero al final el apoyo a la guerra ilegal en Libia se limita a poner las bases militares, que de todos modos tiene que poner en virtud o a pesar de la reunificación parcial del país que le devolvió en apariencia su soberanía. Es lo que tiene ser gobernado por antiguos miembros de la nomenclatura comunista y por traidores a la patria.

La guerra es ilegal -para usar la terminología bolchevique de 2004- porque se ataca a un país soberano para resolver un problema interno que no gusta a las grandes potencias. Ante los problemas económicos y sociales de envergadura, los políticos europeos y norteamericanos no tienen mejor ocurrencia que involucrarse en un conflicto en el que pintan bastante poco. Además, carecen de legitimidad real para llevar a cabo ataques militares a un país árabe.

No existe diferencia con la guerra de Iraq, porque la situación es la misma: Un dictador debilitado y estrambótico -y por tanto fácil de vencer- no es capaz de controlar la situación en su país. Una ola más que sospechosa de protestas en varios países con regímenes políticos bastante diferentes entre sí y problemáticas internas igualmente diferentes desestabiliza a sus gobiernos. Los gobiernos de Occidente toman posiciones y derrocan a los que les resultan incómodos. Así cayeron Mubarak y el dictador socialista tunecino. Ahora le toca el turbno a Gadafi. 

El Ministro Bombilla de Mercurio y los titiriteros
¿Qué pinta en todo este circo España? Tal vez la participación española se deba a que Zapatero es payaso de profesión y tiene que estar en todos los circos que se organizan. Tal vez Zapatero se haya olvidado de sus argumentos de guerra ilegal de 2004 y se haya dado cuenta que sube bastante el ego convertirse en señor guerrero junto a las grandes potencias mundiales. Debe ser una especie de afrodisíaco para los políticos de poca monta y mucha locura unirse a guerras. desde los despachos es cómodo hacer la guerra, a los máximos responsables no les pasará nada. 

Mientras, Japón no sabe cómo luchar contra la contaminación nuclear a cuyo lado los destrozos causados por el tsunami parecen poca cosa. En Europa sólo preocupa Libia. Eso de hacer la guerra es muy divertido. Antaño los grandes señores se ponían en una colina para ver cómo se aniquilaban sus bravos (y estúpidos) soldados en un campo bien delimitado, como si aquello fuera una tabla de ajedrez. Y hoy lo hacen igual, sólo que lo ven todo por televisión y desde sus despachos.

¿Dónde están los titiriteros del no a la guerra? Poco les preocupa que la gente sucumba bajo las bombas. Nunca les ha preocupado. Ni en 2004 ni ahora. Son unos vendidos que participan en el circo político según quien les pague. Ahora no dicen nada, por si acaso. 

05 septiembre 2010

La guerra de las salamandras o Cómo un país se autoliquida

Para ahondar en la polémica de la inmigración musulmana en Europa levantada por el libro del socialdemócrata alemán Thilo Sarrazin, "Alemania se autoliquida". Análisis del primer tribunal de la inquisición buenista liderado por el presentador-moderador Beckmann en La Primera de la televisión alemana.


"Hacer a todos actuar como yo quisiera, ese es mi poder."
Voltaire

A finales de los años de 1930, Karel Capek escribio una novela de ciencia ficción muy bueno e interesante por ser tan actual como entonces. Se supone que se refería con él al régimen nacionalsocialista, que aún era incipiente - pero en realidad se trata de una historia de ficción que puede trasladarse perfectamente a situaciones similares que se desarrollan en la actualidad.

El tema central de la historia es que un día se encuentran por casualidad con unas salamandras extremadamente inteligentes y capaces de comunicarde con los humanos, por lo que empiezan a introducirlos en la sociedad humana por su interés económico y técnico y a la que no llegarían por no poder atravesar el mar. Pero por mucho que puedan encajar en la sociedad humana, de todas maneras siguen siendo salamandras.

Esta circunstancia lleva a consecuencias catastróficas. Los hombres -que hoy en día se llamarían buenistas- no quieren ver los problemas que causan esas salamandras a los humanos. Porque sus costumbres y necesidades son tan diferentes. Al final se multiplican de tal forma y se introducen en todos los ámbitos de la vida de los humanos que acaban alcanzando la supremacía y destruyen la sociedad humana.

Con los inmigrantes -o mejor dicho: con parte de ellos- la situación es muy similar, especialmente con los extraeuropeos en general y los musulmanes en especial. No, no - esto no es un artículo xenófobo ni racista ni mucho menos. Lo de las salamandras hay que verlo en sentido figurado, de la misma manera que seguramente lo quería expresar Capek, porque la novela es una ficción. Pero lo que estas salamandras tienen en común con los musulmanes es su estilo de vida tan tremendamente diferente al que no están dispuestos a renunciar, sino que quieren imponer a todos los demás.

La relación entre la Guerra de las Salamandras y la inmigración musulmana la veo ya desde hace años. Es exactamente la misma evolución que vivimos actualmente en Europa Occidental, pero en un estado muy avanzado.

El debate que la semana pasada se levantó en Alemania contra el político socialista Thilo Sarrazin por su libro "Alemania se autoliquida" me recuerda mucho la novela de Capek. Sobre todo cuando se ha visto la tertulia televisiva de este horrible hombre que se llama Beckmann. Beckmann se instituyó a sí mismo y a los demás tertulianos en tribunal de la Santa Inquisición del Buenismo Feroz y fue una muestra más de hasta qué punto ya se han hecho con el poder las salamandras - y hasta qué punto llega ya la idiotez de muchos buenistas.

El programa fue una especie de complot de Beckmann y los buenistas contra el sentido común. Beckmann pertenece exactamente a ese grupo de personas que Sarrazin identifica en su libro como falto de inteligencia: No es inteligente ni sabe bien alemán.

Aygul Özkan
Veamos qué tipo de tertulianos estuvieron presentes: Dos hijos de inmigrantes, por una parte la musulmana y Consejera de Asuntos Asociales, Mujeres y Quita-Las-Cruces-De-Los-Colegios del estado federado de Baja Sajonia, Aygul Özkan, la última broma de mal gusto del buenista y cristianodemócrata Christian Wulff antes de convertirse en presidente de la república por la gracia de la presidente del consejo del estado canciller Merkel [en la antigua RDA el jefe del ejecutivo era el presidente del consejo del estado], por otra un presentador de un programa de televisión sobre ciencia, de origen hindú, Rangan Yogeshwar, que tuvo en todo momento unos aires de superioridad y una expresión de cinismo condescendiente que daba náuseas.

La sonrisa cínica del vacuo espacial
Buenista Künast
Tampoco faltó otra buenista del partido de los Verdes, la diputada federal Renate Künast, aspirante a candidata a alcaldesa gobernadora de Berlín (¡horror!) que bailaba al son marcado por los alemanes con trasfondo migratorio. Los otros invitados claramente partidistas de Beckmann fueron completados por otra hija de inmigrantes iraníes, musulmana, la socióloga Naika Foroutan, con los mismos aires de superioridad y condescendencia que los demás invitados, psicóloga de profesión y con una situación social privilegiada nada representativa de la realidad social inmigratoria en Alemania. Luego un trabajador social (¿comprado?) con un argumentario bastante contradictorio (la realidad de la calle al revés). Uno contra siete. Sólo faltaba que tirasen con piedras, como suelen hacerlo nuestros conciudadanos de la Alianza de Civilizaciones cuando condenan a muerte a quien no encaja en su visión del mundo.

Sesión de odio a la Orwell: Beckmann, Yogeshwar, Künast
En realidad, este y otros programas igualmente desequilibrados (aunque están apareciendo tertulias algo más realistas, pero no tanto) sólo confirman lo que critica Sarrazin en su libro. Alemania ya no está en manos de los alemanes, porque los mismos alemanes se autoeliminan y dejan el campo libre a los musulmanes. Ellos mismos han criado a una nueva clase de alemanes con trasfondo migratorio -como suelen denominar al hecho diferencial- que está tomando el poder, que controla la opinión pública oficial y que reciben ayuda incondicional de todos los buenistas que no se dan cuenta de lo que está pasando. La presidente del consejo del estado canciller Merkel, supuestamente cristianodemócrata, pero en realidad un submarino soviético, ha conseguido que el Banco Federal Alemán, cuyo presidente odia personalmente a Sarrazin (y va a ser recompensado con un carguito en el Banco Central Europeo, por la gracia de la señora Staatsratsvorsitzende Merkel, impusiera en el consejo de dirección del banco central alemán la petición unánime de destituir a Sarrazin - por no opinar como manda el régimen buenista controlado por musulmanes y judíos - cuando la pseudoconstitución alemana de la Ley Fundamental consagra la libertad de expresión y que nadie puede ser discriminado por razón de su origen, creencias políticas, religión (argumento que alega en su defensa el propio Sarrazin).

Naika Foroutan, lagarta iraní, ¿no será Diana de V?
Como siempre, la tertulia de parlanchines de Beckmann sirvió para acabar con un hombre con coraje que denuncia con todas sus consecuencias previsibles una situación límite de su país. Lo que más tiene que horrorizar a los espectadores es hasta qué punto las salamandras ya tienen bajo control tanto el país como sus medios de comunicación, ayudados de mequetrefes indocumentados o incluso por poderes en la sombra muy interesados en la destrucción de la Vieja Europa con identidades propias y valores cristianos. Buenistas como la diputada Künast no sirven sino a poderes que no persiguen otra cosa que los objetivos marcados por la resolución de Estrasburgo de 1973 ("Eurabia"), establecida y seguida sin legitimidad democrática y al margen de los pueblos afectados. Es difícil encontrarla en la red. 

La situación hace temer lo peor. Las salamandras ya han construido sus diques y túneles, y pronto lo inundarán todo. El final de Alemania y de Europa está cerca, y el que no quiera verlo o es ciego o es demasiado tonto o ambas cosas. Llega un punto de no retorno en el que será demasiado tarde para una vuelta atrás y la recapacitación. A los europeos nos arrebatan nuestro poder para parar a las salamandras. Sarrazin ha acertado al identificar la problemática - y ahora es objetivo de todos los ataques. Precisamente porque dice la verdad y la documenta. Por eso, ahora le descalifican, difaman y arrinconan como ultra acomplejado, igual que la juez de menores Kirsten Heisig, que en vísperas de presentar su libro "El fin de la paciencia - procedimiento decidido contra la violencia juvenil"  fue encontrada ahorcada en un bosque berlinés, supuestamente "por suicidio". ¿No es la horca un método de advertencia de los musulmanes para todos los infieles que osan de criticarles? 

La guerra ya ha comenzado, y será cruenta.

Enlaces de interés:

Karel Capek, La Guerra de las Salamandras: Casa del Libro
y en ingles: Amazon
Thilo Sarrazin, Deutschland schafft sich ab: Amazon
En alemán: Der Krieg mit den Molchen - Aufbau-Verlag  Amazon
Über das Buch Capeks: Wikipedia
Kirsten Heisig, Das Ende der Geduld (El fin de la paciencia) - Amazon

Eurabia - varios artículos