Mostrando entradas con la etiqueta alcalde. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alcalde. Mostrar todas las entradas

12 agosto 2010

Socialistas madrileños: El Partido siempre tiene la razón

Más de lo mismo
Era el lema del partido comunista de Alemania Oriental, la antigua RDA, y parece que es también el lema que defiende Lissavetzky, que dejó entrever en su presentación. Aquí decide la cúpula del partido, y ya está.
Después del golpe de efecto de Zapatero al querer imponer a la fracasada Trinidad Jiménez frente a Tomás Gómez, ahora lo da con la presentación de su Secretario de Estado para el Deporte Jaime Lissavetzky.

Lissavetzky ya estuvo en el gobierno autonómico con Joaquín Leguina, y siempre ha tenido cargos en ejecutivos socialistas. Con esta elección, al igual que con la de Trinidad Jiménez, queda una vez más patente la incapacidad de los partidos tradicionales de renovarse y presentar nuevas propuestas con gente diferente. Pasan los años, los lustros y las décadas, y allí siguen siempre los mismos, hasta la edad de los dinosaurios, sin que se vislumbre la renovación tan necesaria.

Lissavetzky siempre ha sido muy hábil. Apenas ha aparecido en las peleas entre familias del partido -al menos cara al exterior-, y sus cargos políticos siempre han sido más de retaguardia, en carteras que ofrecen menos frentes débiles, o al menos así fue en tiempos de Leguina, y así sigue siendo en el ejecutivo de Zapatero.

Como era de esperar, Trinidad enseguida le apoyó en sus pretensiones de ser candidato a alcalde de Madrid, y Tomás Gómez -al que dejaron en evidencia Lissavetzky y Jiménez en un deasyuno previo a la presentación durante un desayuno en el Círculo de Bellas Artes- también, qué remedio, aunque en este caso no es ningún rival directo para la Comunidad de Madrid.

No faltó la referencia a las "primarias" que decidirán en el PSM quién va a ser al final candidato, pero las primarias en el PSOE no son las primarias auténticas como las hay en Ciudadanos (C's), y ya se vio con Zapatero que allí cuentan las familias del partido que manejan los apoyos a cambio de favores futuros.

Ante un panorama bastante desolador en Madrid con candidatos de los grandes partidos que ofrecen lo mismo que hace 30 años, se hace necesaria una alternativa diferente como Ciudadanos (C').

27 julio 2010

Loveparade: El desfile de la muerte

El pasado fin de semana tuvo lugar lo que ha sido, probablemente, el último desfile llamado "Loveparade", lo que traducido a cristiano significa "desfile del amor". A parte de que no tengo muy claro qué tiene que ver con el amor un desfile de camiones con música tecno estridente en y alrededor de los cuales baila sin parar gente llamada "ravers", alguna de ella atiborrada de drogas de diseño y/o alcohol, salvo que se trate de amor en el sentido más vulgar de la palabra. Pero lo que ha quedado claro en Duisburgo, una ciudad mediana de la región industrial y ex minera del Ruhr, en Renania del Norte Westfalia, una parte de lo que era Prusia, es que en el Loveparade ni siquiera ha habido amor al prójimo y donde la estampida entre la aglomeración de gente ha causado 21 muertos por aplastamiento y pisadas.

No es ninguna novedad que las masas, una vez en pánico, no responden a la razón y al civismo, sino al puro instinto de supervivencia, aunque en ello se les vaya la vida. Pero las autoridades de la ciudad de Duiburgo no lo han tenido en cuenta. Sólo la descripción del recinto del festejo indica a cualquiera con un poco de sentido común que no era idóneo para este tipo de evento, pues en las dos décadas de experiencia con el desfile tecno como mínimo se tenía que tener presente que atrae a un número inmenso de personas que quieren sumergirse en los ritmos monótonos de la música, que para algunos sólo es divertida bajo los efectos del éxtasis.

Sea como fuere, la responsabilidad última es del alcalde y su equipo de gobierno, pero también del cuerpo de policía de la ciudad de Duisburgo. Según se ha sabido hoy, el alcalde estuvo advertido del riesgo que implicaba restringir el Loveparade a un recinto cerrado con un único acceso. Aún así, ni el alcalde ni la policía tomaron las medidas adecuadas para evitar lo ocurrido. En lugar de ello, el acceso estuvo vallado impidiendo a la gente que se esparciera ante la imposibilidad de avanzar hacia el recinto del festejo.

Como comenta un testigo presencial en el diario berlinés Der Tagesspiegel, que tuvo la suerte de haber sido de los primeros en pasar el túnel, al verse la gente atrapada en un monumental atasco en el túnel del acceso, muchos querían abandonar el recinto, pero se vieron con que no había salida. La autopista, cerrada al tráfico, estaba vallada, mientras que la policía mandaba a los que querían salir a la entrada principal, completamente intrasitable. Por añadidura, muchos jóvenes ya llegaban bebidos y algunos drogados, lo que no hacía sino agravar el estado físico de algunos.

Otro relato de una víctima en el diario alemán Die Welt es aún más ilustrativo de lo que ocurrió.

Ahora se preguntan muchos por el porqué de lo ocurrido, pero la causa de las muertes es clara. Cualquiera que haya pasado por un lugar con acumulación de masas de gente sabe lo que ocurre: empujan por todas partes, la presión es inmensa, y cuesta muchsísimo esfuerzo mantener una distancia mínima para no ser aplastado. AHora dicen que van a investigar las causas, pero las causas son evidentes. El ayuntamiento tenía que saber lo que necesariamente tenía que ocurrir en una ratonera como el túnel de acceso al recinto, porque el Loveparade atrae a cientos d emiles de personas.

Alemania tiene fama de país organizado, pero su deterioro en todos los ámbitos es evidente. La tercermundización es galopante, empieza por el idioma y acaba en la descoordinación y la falta de previsión. Pensar las cosas de principio a fin antes de hacerlas era una de las ventajas de la mentalidad y cultura de los alemanes. Pero es un pueblo venido a menos.

Ahora se pasan la pelota unos a otros. Igual que en España, nadie asume responsabilidades, y si las asume se queda en decir que se asume. El alcalde y el gobernador civil (presidente de la policía) deben dimitir. Es lo menos que pueden hacer para responder por lo ocurrido. Los organizadores del evento son corresponsables. Tenían que haber sabido que la avalancha de personas planteaba serios problemas de seguridad dadas las características del recinto. No es lo mismo disponer de espacios abiertos que de un recinto cerrado.

Se pregunta uno para qué sirven tantos expertos en universidades y organismos públicos si luego todo el conocimiento queda sin efecto y deciden los más ineptos para cometer siempre los mismos errores. Hoy en día se dispone de información suficiente y fácilmente accesible para planificar a la pèrfección un evento de masas. Tanto más es responsable el alcalde de Duisburgo. Pero en todo el mundo gobiernan políticos sin sentido común y sin interés verdadero por hacer bien las cosas. Así nos va.


29 octubre 2008

¡Los bolcheviques cierran Tempelhof!

Ha llegado el fatídico día del absurdo y del surrealismo. Wowereit, socialista, el nefasto alcalde de Berlín, y sus camaradas de coalición del derivado del SED (ahora llamado eufemísticamente La Izquierda), partido que oprimía durante 40 años a la población del sector soviético de Berlín y la Zona Soviética convertida en estado títere de la URSS (República Democrática Alemana), cierran el Aeropuerto Central de Tempelhof. El 30 de octubre a las 24:00 horas apagan -tal vez para siempre- las luces del mejor y más antiguo aeropuerto comercial de todos los tiempos, desoyendo el clamor popular de mantenerlo abierto (en los distritos vecinos del aeropuesrto entre un 70 y un 80% de los votantes votaron a favor de la continuidad del aeropuerto), ignorando la situación económica de la ciudad de Berlín, obviando que Berlín sólo tiene un aeropuerto obsoleto y sin conexiones de metro para acoger el tráfico aéreo de línea (Tegel), completamente saturado, pasando por alto que no hay presupuesto para ampliar Tegel y reformar la pista rusa de Schönefeld, en el estado federado vecino de Brandemburgo, en medio de la pampa oriental a una hora del centro de Berlín, sólo para satisfacer las ansias de revanchismo de los comunistas resentidos por un puente aéreo montado por los aliados occidentales para superar el bloqueo soviético a Berlín Occidental y salvar dicha parte de la ciudad del yugo comunista y conseguir que venciera la libertad.

Berlín tiene un alcalde gobernador traidor de su propia ciudad, un berlinés occidental vendido al este, un alcalde que no respeta la voluntad popular ni aporta nada para mejorar la situación económica de la ciudad.

Para más inri, para que la afrenta sea aún más dolorosa, el "Rosinenbomber" (bombardero de golosinas, como se llamaba a los aviones que abastecían a Berlín Occidental con víveres durante el asedio soviético) que siempre daba paseos aéreos por Tempelhof ¡SERÁ TRASLADADO A SCHÖNEFELD, LA PISTA MILITAR DE LOS SOVIÉTICOS! y no bastante con ello, las radiofrecuencias ¡TAMBIÉN PASARÁN AL ESTE, A MANOS DE SCHÖNEFELD! en lugar de pasar a Tegel, lo que sería lo lógico, el áeropuerto que absorbe actualmente el tráfico aéreo regular de la ciudad, mientras que en Schönefeld aterrizan principalmente las compañías de bajo coste.

¡CONTEMPLAD A ESTE AÉROPUERTO! diría ahora Ernst Reutter, aquel gran alcalde que tenía Berlín en horas tan tensas en 1948 durante el asedio. El alcalde Wowereit está atentando contra la dignidad de Berlín. Es un irresponsable. Tempelhof es más grande que Tegel, podría ofrecer un servicio de alta calidad y dispone de edificios (el tercer edificio más grande en superficie del mundo) que podrían albergar un sinfín de instalaciones, centros comerciales, oficinas, salas de espera, restaurantes, bares, etc., algo completamente impensable en Tegel por las limitaciones de sus instalaciones creadas en los años setenta.

Es triste este momento, uno de los más tristes en la historia de la ciudad de Berlín. Es vergonzoso que la canciller Merkel (¡germano-oriental!) no haya tomado partido por el aeropuerto, que dispone de instalaciones inacabadas para recepciones de estado y que en un 60% es propiedad federal sobre la que el alcalde dispone alegremente sin tener ni siquiera un plan para su aprovechamiento posterior ni mucho menos presupuesto para acometer obra alguna. El aeropuerto va a generar gastos de mantenimiento superiores a los actuales al no generar ingresos como hasta ahora.

Según los sondeos de opinión del diario alemán Die Welt, el 80% de los lectores apoya el mantenimiento del aeropuerto. Pero Wowereit se impone, no escucha. Como no, es lo que es: un bolchevique.

Wowereit, traidor, dimite.
Eres indigno de ser alcalde de Berlín.





Por la Libertad.
Por la Dignidad.
Por la Justicia Histórica.
Salvemos Tempelhof.





Un resumen muy bueno sobre la arquitectura del aeropuerto aquí.