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23 diciembre 2008

Berlín y sus teatros (XV): Kleines Theater - Pequeño Teatro

El Pequeño Teatro ...
… está ubicado en el barrio de Friedenau, en el distrito berlinés de Steglitz-Zehlendorf, en una antigua casa de esquina en el Südwestkorso 64, muy cerca de la colonia de artistas en la parte superior del Corso suroccidental, en el que -entre otros- marcó la historia Christopher Isherwood con su novela "Goodbye to Berlin“. Nada más doblar la esquina, en la calle Stubenrauchstraße 47, en la vivienda de Harry Frommermann se constituyeron los Comedian Harmonists, y a pocos minutos andando de allí se encuentra el cementerio de la calle Stubenrauchstraße, en el que Marlene Dietrich encontró el lugar para su descanso eterno.
Con sus 99 plazas y un pequeño bar en la parte trasera de la sala de espectadores, el Pequeño Teatro ofrece una pequeña sala de teatro con un ambiente íntimo, que permite al espectador desde cualquier asiento ser partícipe directo de lo que acontece en el escenario.
Un lugar creativo también precisa alguna renovación. En 2006, por vez primera desde hace 33 años, cambió la dirección del teatro. La directora Karin Bares no sólo asumió con ello la dirección artística y la gerencia de la sala, sino también se ha convertido en la responsable regular de la puesta en escena en la casa.
El Kleines Theater se un pequeño, pero fino y exquisito teatro de actores en el que se representan obras refinadas y atrevidas que se estrenan por vez primera en Berlín. Al mismo tiempo, la programación incluye producciones escénico-musicales.

El hilo conductor, el Leitmotiv, de las primeras tempoaradas era él de las BIOGRAFÍAS / Trayectorias de Vida - Rupturas de Vida.
Dentro de la serie de "Leyendas" se esbozan currículos famosos, poniéndolos en superposioción con las obras vitales surgidas de ellos. Entre estos personajes se encuentran Johnny Cash, Frida Kahlo, Marilyn Monroe o Michael Jary y Bruno Balz.
El tratamiento de las biografías históricas siempre apunta más allá de la personalidad al documentar al mismo tiempo la historia contemporánea y las rupturas y los cambios vitales casi a modo de ejemplo para que el espectador pueda seguir e identificarlas.
(Berliner Morgenpost, Miércoles, 16 de julio de 2008 04:00)

El Pequeño Teatro se redefine

Karin Bares ensaya en este mismo momento la cuadratura del círculo: La directora artística del Pequeño Teatro en el Corso Suroeste quiere configurar la programación para el otoño. No se trata de una tarea muy fácil cuando un teatro no se puede permitir tener ninguna compañía propia, teniendo que hacer acrobacias con los compromisos más diversos de un total de 15 actores autónomos.

Pero a pesar de ello, es necesario establecer una programación vinculante. Cuanto antes, mejor.

Al fin y al cabo se trata de cumplir con los plazos marcados por las organizaciones de visitantes de teatros. "Es un asunto extremadamente importante para nosotros, porque la mayor parte de los socios vive en el suroeste. Muchos de ellos viven en Friedenau. Sería absurdo no querer dirigirnos a estos espectadores", dice Karin Bares. En el suroeste de la ciudad, tan empobrecido culturalmente por el actual equipo de gobierno dirigido por el nefasto alcalde Wowereit y su coalición social-comunista, el teatro Kleines Theater se entiende, por una parte, como teatro de barrio, pero tiene en cualquier caso la pretensión de alcanzar con su programa a toda la ciudad de Berlín. El Pequeño Teatro tiene así un éxito perfectamente perceptible, lo que avala la ocupación del 75% y el hecho de que las producciones como "Johnny Cash - The Beast In Me", que atraen a espectadores de todo el territorio nacional.

Hace tres años la situación era otra distinta: Entonces, el Senado de Berlín suprimió las subvenciones a esta sala de 99 plazas, al igual que al teatro Tribuna, ubicado en Charlottemburgo, que posiblemente tendrá que cerrar sus puertas a finales de año. La oposición a tales medidas restrictivas para la cultura en Berlín Occidental aplicadas por Wowereit hizo que ambas casas pudieran conservar las ayudas durante los años de 2007 y 2008. Desde entonces, el Pequeño Teatro recibe anualmente 200.000 euros en lugar de los 380.000 euros concedidos anteriormente. Esta situación tan complicada coincidió con que la directora artística Karin Bares asumiera en marzo de 2006 la dirección artística tras 33 años de dirección por el fundador de la sala, Pierre Badan, y se atrevió a lanzarse a un nuevo comienzo aplicando reestructuraciones, cambios y, por supuesto, reducción de costes.

"Tanto la administración como el equipamiento técnico contaban con una dotación de personal demasiado elevada. Además, quería conseguir una configuración más homogénea tanto de los contenidos como la presentación cara al exterior", dice la nueva ciudadana berlinesa de 40 años de edad, procedente de Tréveris, de Renania-Palatinado.

Ella suprimió todo lo que no era vitar para la supervivencia: La presencia en los carteles de los Escenarios Berlineses o la placa indicadora en el suburbano. "Al eliminar veinte cosas pequeñas, ya se ha conseguido ahorrar para una reserva para la vestimenta de una producción", explica. Además, mientras tanto ya se dirige de forma perfectamente encauzada a los grupos de interés: Cuando se incluye en la programación "La Prueba", se reparten flyers en las universidades, en el caso de "Johnny Cash" se reparten en los bares de música Country. "Hemos tenido ya las composiciones de público más chirriantes: Delante un pequeño grupo de persona smayores, muy arregladitas, atrás un club de motoristas. El abanico es muy amplio y se conjuga a la perfección", relata Karin Bares.

Pero sobre todo ha renovado la casa artísticamente: En lugar de temas históricos, los estrenos berlineses incluidos en la programación se ocupan ahora de temáticas contemporáneas.

"Nuestro hilo conductor de los contenidos se llama "BIOGRAFÍAS / Trayectorias de Vida - Rupturas de Vida", dice Bares. Para ella es muy importante encontrar obras con las que el público se pueda identificar. Para ello apuesta por las producciones propias, como por ejemplo las comedias "Un Invierno debajo de la Mesa" o "Nieve en Venecia", que entretienen con inteligencia y calidad.

La idea conceptual funciona a la perfección. Al contrario de la Tribuna, cuyos intentos de redefinición ya han fracasfo dos veces seguidas y cuya subvención por parte de la Consejería de Cultura del Senado de Berlín va a finalizar a finales de año, el Pequeño Teatro seguirá percibiendo subvenciones públicas. Esta ha sido una decisión acertada y buena, porque la sala ha conseguido encontrar una vía intermedia bien equilibrada que al mismo tiempo consigue fidelizar al público habitual y captar a nuevos espectadores. Tras las vacaciones de verano, la nueva temporada comenzó con la comedia de Luigi Lunaris "Tres sobre el Columpio". -ub-

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Este cambio conceptual también ha sido conseguido recientemente por la Tribuna, pero aún así el gobierno berlinés opta por la desertificación cultural de Berlín Occidental. El Pequeño Teatro es una demostración que el teatro puede ser atractivo para el público sin excesivas subvenciones. Sólo hay que darle un empuje y tiempo para reorientarse. Si el alcalde fuese justo en lugar de sectario, aplicaría los mismos criterios a todas las salas del este, no sólo a las salas occidentales.

Enlace: Kleines Theater

19 diciembre 2008

Berlín y sus teatros (XIII): Tribüne

Nuevo escándalo cultural en Berlín Occidental: Wowereit cierra el teatro Tribüne al retirarle las subvenciones.

El teatro privado más antiguo de Berlín, La Tribuna, está condenado al cierre en vísperas de su 90 aniversario.

El pasado verano, el jurado encargado por el departamento de asuntos culturales del Senado de Berlín, que decide sobre la adjudicación de las subvenciones básicas para los años 2009-2010, propuso la supresión de las mismas para el teatro La Tribuna, de acuerdo con lo cual el Senado ya no apoyará económicamente al teatro. Todas las intensas gestiones para garantizar la continuidad del teatro privado de larga tradición han fracasado a causa de la situación general de la economía, de modo que el 31 de diciembre tendrá lugar la última representación en esta sala. Nuevamente se acaba con otro trocito del antiguo Berlín, lo que responde, sin duda, al afán del nefasto alcalde gobernador Klaus Wowereit de hundir la cultura y las infraestructuras en Berlín Occidental.

El equipo del teatro considera esta decisión una deficiente valoración de la evolución de los últimos años. Tras la salida de Ingrid Keller y Rainer Behrend, que dirigieron el teatro durante muchos años, la sala tuvo que afrontar dos tipos de comienzos nuevos: uno que afectaba al personal y otro de tipo conceptual y de contenidos, ya que el dictamen emitido por el jurado en 2005 ya había negado a la Tribuna su subvencionabilidad (cuando previamente el mismo jurado había propuesto un incremento de las ayudas).

Tras el fracaso consecutivo de dos directores artísticos, el teatro había demostrado recientemente que sí es posible dirigir esta nave del teatro Tribuna. Pero también quedó patente que los dos anteriores puntos de partida en lo artístico y en contenidos no podían tener éxito en esta sala y habrían llevado a la catástrofe financiera de haber continuado.

En 2007 se logró parar la debacle financiera durante el primer semestre mediante una programación atractiva, como por ejemplo con la opereta charlottemburguense "Saure Nierchen" (riñoncitos en escabeche), el recital de Lutz Görner de obras de Gernhardt y el musical de Weber titulado "Bleib noch bis zum Sonntag" (Quédate hasta el domingo), calificadas muy positivamente por los miembros del jurado y los críticos Ute Büsing y Gerd Hartmann. En 2007 también se había logrado ahorrar 218.000 euros de subvenciones anuladas e incluso generar un pequeño superávit. Durante el año se realizaron 189 funciones y 28 programaciones diferentes, incrementando la ocupación en un 20%.

La producción "Irma La Douce" (aclamada también por el miembro del jurado y crítico Gerd Hartmann) es otro ejemplo de lo que sí puede funcionar en esta sala y que proporciona una mayor aceptación por parte incluso de nuevos segmentos de público.

Es especialmente lamentable y resulta incomprensible que el jurado no tenga ahora en cuenta para nada su análisis de la reciente evolución de la Tribuna que había transmitido en las conversaciones personales, ya que califica los nuevos planteamientos conceptuales como no merecedores de subvenciones.

Precisamente este análisis demuestra que el planteamiento conceptual de querer continuar la tradición de la Tribuna como teatro político y de ampliar su oferta con entretenimiento de calidad constituyen perfectamente un camino que promete éxito. Y es concretamente la programación actual con el musical "Irma La Douce" y el debate de Christoph Klimkes sobre la política de "Eutanasia" durante el régimen nacionalsocialista que plantea su obra "Tiergartenstraße 4" (Calle del Tiergarten Nº 4) la que demuestra que esta orientación conceptual puede funcionar muy bien.

Sobre la argumentación del jurado en relación a "Tiergartenstraße 4" -que cuenta con el patrocinio del Secretario de Estado para Asuntos Culturales André Schmitz-, el equipo de teatro ha dado algunos detalles:

El jurado alega:

"El jurado no puede ver el nuevo comienzo marcado por el estreno de la obra de teatro "Tiergartenstraße 4" -se trata del tercer intento en dos años-. Al parecer el teatro, que lucha por su supervivencia, con "Eutanasia" se sirve de un 'tema populista' que se sustrae al análisis crítico debido a la candencia del tema. Lo que causa más disgusto es que el texto y la puesta en escena quedan anclados en los años de 1950, tanto en contenido como formalmente."


El equipo considera que de esta manera esta valoración desprecia el compromiso tan ambicioso, ya que es precisamente el propósito del teatro político enfrentarse a temáticas comprometidas. Además, en relación con ello nunca se había hablado de un nuevo comienzo. Ya en el verano de 2007 el teatro había encargado al autor Christoph Klimke que escribiera la obra, y este encargo se hizo con la intención de servirse de un tema de máxima actualidad, porque el autor se había ocupado durante un largo tiempo de este tema.

Es cierto que hubo algunas observaciones críticas, incluso críticas negativas, pero también buenas críticas. El público hizo un gran número de comentarios, todos ellos positivos y que se pueden leer parcialmente en el libro de visitas.

Al margen de todo lo anterior, poco después de finalizar la conferencia de prensa en la que el jurado hizo públicas sus valoraciones, llegó la invitación del Teatro de Brandemburgo para representar la obra como compañía invitada en enero de 2009. La noche anterior, la directora del memorial en Hadamar asistió a la función y manifestó su deseo de llevar la obra el 9 de noviembre de 2009 a Hadamar. Asimismo, se establecieron contactos con la Universidad de Giessen y otro memorial en Schwerin, que se están tramitando ahora. Con motivo de la inauguración de una placa conmemorativa en la calle Tiergartenstraße consultó en julio de este año si la compañía estaría dispuesta para leer en público informes de víctimas y verdugos.

Finalmente, el teatro apunta que las direcciones del teatro nunca miran al futuro sin preocupaciones, a la ligera e ingenuamente y que con toda seguridad se muestran muy pocas veces del todo satisfechas con lo que han conseguido, ni mucho menos se duermen en los laureles. El teatro tiene que probar su valía cada vez de nuevo y está expuesto siempre a las fluctuaciones cíclicas, las cumbres y los baches. Después de un período crítico de año y medio resulta que desde hace medio año se registra un auge con tendencia al alza que no debe ser ahogado en sus inicios .

Se trata aquí también de un trozo de historia teatral de Berlín. En la Tribuna inició su camino en Berlín Fritz Kortner, en ella comenzó la joven Marlene Dietrich y actuaron las estrellas teatrales de los años de 1920. Hubo puestas en escena de Erwin Piscator y Jürgen Fehling, Victor de Kowa inauguró la Tribuna el 1 de junio de 1945 como primer teatro berlinés a sólo tres semanas desde el final de la guerra. En los años de 1950 volvieron a actuar en el escenario las estrellas del momento, Eugène Ionesco y Ephraim Kishon escenificaron obras propias, durante años se podía ver a actores como Edith Hancke, Klaus Sonnenschein y Dagmar Biener, Rainer Behrend celebró grandes éxitos con sus revistas político-literarias que llegaron más allá de los límites de la ciudad.

No puede ni debe ser que no se dé ninguna nueva oportunidad a este teatro de alta tradición, porque la Tribuna celebra el año que viene su 90 aniversario como el teatro privado más antiguo de Berlín y el único teatro ligado localmente al distrito de Charlottemburgo.

Quien quiera apoyar al teatro y protestar contra su cierre puede escribir al Alcalde Gobernador de Berlín o participar en la recogida de firmas aquí en el teatro.


Historia

En septiembre de 1919, el aula del liceo de chicas construido en 1915 por la primera arquitecta independiente alemana Emilie Winckelmann en el Edificio Ottilie von Hansemann se convirtió en un teatro, La Tribuna. Fundado como escenario político, muy pronto se convirtió en un teatro con el repertorio habitual entre comedia y tragedia, entre experimento y formas clásicas del teatro. Así se ha mantenido el teatro hasta el día de hoy. Los contenidos y los aspectos artísticos conforman una programación que se enfrenta de forma crítica con el espíritu de los tiempos actuales, el Zeitgeist, y sus tendencias, enlazando lo cómico y lo trágico, contando historias sobre personas, historias que ofrecen al público puntos de contacto y posibilidades de identificación. Las escenificaciones a la vez entretenidas e incómodas convierten a la Tribuna en un teatro que se pone ante todo al servicio de la historia que se representa y las personas que la ponen en escena.

Finalmente, fueron Ingrid Keller y Rainer Behrend los que durante los últimos treinta años han marcado el perfil de la Tribuna. En 2006 se retiraron y traspasaron la dirección a Corinna y Thomas Trempnau, durante largos años colaboradores suyos. Su objetivo sigue siendo ofrecer una programación equilibrada con entretenimiento de calidad y la adaptación dramática ambiciosa de temas y materias políticos y sociales históricios y actuales. Las producciones actuales resaltan especialmente el espectro de los contenidos y las formas de teatro: "Tiergartenstraße 4", de Christoph Klimke, escrito por encargo de la Tribuna, trata el tema de la "Eutanasia - La Política en la Alemania nacionalsocialista" (estreno mundial), el musical "Irma la Douce" y tras las vacaciones del teatro el musical de boxeo "Der Kampf des Jahrhunderts" (El Combate del Siglo) de James Lyons y Paul Brown (estreno el 4 de octubre de 2008). Además, en la Sala Azul se ofrece un programa multifacético compuesto por lecturas, monólogos y eventos musicales.

La Tribuna trabaja regularmente con una serie de autores, directores artísticos y compositores: Rainer Behrend, Paul Brown, Harald Clemen, Andreas Gergen, Lutz Görner, Hannes Hametner, Christoph Klimke, Benjamin Knight, Annika Krump, James Lyons, Uschi Otten, Margareta Riefenthaler y los proyectos de teatro con jóvenes de la calle, Heide Simon, Lars Wernecke y otros.

La Tribuna agradece a la Secretaría de Estado para Asuntos Culturales por el apoyo económico con el que contribuye al sustento del teatro desde los años de 1970. Para 2007 y 2008 se concedieron respectivamente 600.000 euros de los fondos públicos para subvenciones básicas. Como se ha dicho al principio, en verano se decidió sobre la supresión de dichas ayudas. Los trabajadores de La Tribuna han realizado todos los esfuerzos posibles para demostrar que este teatro merecía la continuidad de las ayudas para lo cual pedían también la ayuda del público.



1919: La creación

La Tribuna es el teatro privado más antiguo de Berlín que fue cerado como escenario político-expresionista y que celebró su primer éxito con el estreno mundial de "La Metamorfosis" de Ernst Toller, con el joven Fritz Kortner en el papel principal. En su libreto inaugural, la dirección artística de este nuevo teatro presentó sus objetivos:

'Entregamos esas realizacions con el ruego que nos concedan su interés, su acompañamiento personal en los sentimientos y su apoyo activo. La Tribuna creada por nosotros debe convertirse en un teatro de nueva cuña, en el que se intenta dar para el arte escénico con el estilo de expresión acorde con la conciencia cambiada del tiempo. En forma de una solución completamente nueva del problema del espacio escénico vemos la posibilidad de recondicir el placer del teatro a su verdadera razón de ser: Para la reflexión del oyente educado, para la transmisión directa y profunda de la obra poética, para la creación de un lugar de cultura de una comunidad pensante.'

El programa para los primeros meses se diseñó con el correspondiente compromiso: A parte de otros estrenos mundiales de obras contemporáneas, entre otras de Walter Hasenclever, Else Lasker-Schüler y Stefan Zweig leyeron de sus obras y los dadaístas berlineses alrededor de George Grosz, John Heartfield, Wieland Herzfelde, Richard Huelsenbeck y Walter Mehring celebraron insultos al público muy aclamados.

Los años Veinte y Treinta: desde Eugen Robert hasta Rudolf Platte

Sin embargo, las ambiciones artísticas y políticas no se pudieron poner en práctica durante mucho tiempo por razones económicas. En el mismo mes de diciembre de 1919 se hizo cargo de La Tribuna un experto en teatro de entretenimiento, Eugen Robert, y a los "Escenarios de Robert" pertenecían más tarde también el Theater am Kurfürstendamm y el Café Größenwahn (Café Aires de Grandeza). Robert dirigió el teatro hasta 1933, cuando tuvo que huir a Londres. A parte del teatro de entretenimiento, durante los años de 1920 también escenificaban en el teatro Erwin Piscator y Jürgen Fehling, entre otros con Heinrich George y la joven Marlene Dietrich.

A mediados de los años treinta la Tribuna estuvo durante una temporada bajo la dirección de Rudolf Platte, a continuación y hasta el final de la Segunda Guerra Mundial el teatro fue utilizado por la Escuela de Artes Escénicas del Teatro Alemán.


Después de la guerra: Viktor de Kowa y Frank Lothar

El 1 de junio de 1945, la Tribuna fue el primer teatro berlinés que se inauguró tras la guerra bajo la dirección de Victor de Kowa: Con su programación de arte pequeño en la Conférence de Hildegard Knef. Cinco años más tarde, Kowa mantuvo la fidelidad de su público con teatro literario y teatro de bulevar muy logrado. De 1950 a 1972, Frank Lothar seguía con este acto de balanceo entre entretenimiento comercial y literatura exigente.

Después de pasar por dificultades artísticas y, por consiguiente, económicas, Frank Lothar tuvo que abandonar en 1972. Su puesto fue asumido entonces por Horst A. Hass, Hugo Affolter y Klaus Sonnenschein.

El equipo directivo lo integraban entonces también Ingrid Keller y Rainer Behrend, que entraron en 1978 junto a Klaus Sonnenschein en la dirección y continuaron con la misma tras la salida del último en 1997 hasta el año 2006.


Teatro Popular Berlinés con Edith Hancke y Klaus Sonnenschein

A principios de 1972, después de veintidos años bajo la dirección de Frank Lothar, hubo que elaborarse un nuevo planteamiento conceptual para la programación. Los teatros berlineses en parte bien subvencionados ofrecían casi de todo, desde el teatro de bulevar de entretenimiento y teatro popular hasta obras contemporáneas y clásicas.

Dado que la dirección de la Tribuna pudo componer una compañía, cuyos actores aportaban una formación de canto y algunos incluso dominaban instrumentos musicales, se pudo hacer realidad la idea de un pequeño teatro dramático musical. Esta idea tuvo ya éxito con su primer musical: "Wonderful Chicago" de Heinz Wunderlich fue el primer gran éxito mediático y de público. Posteriormente, las puestas en escena con la actriz popular berlinesa Edith Hancke tuvieron éxitos especialmente sonados, y ella recibió varias veces premios del público por sus papeles que representó en La Tribuna, com o por ejemplo "El Telón Dorado" y otros. En estos éxitos de público, su esposo Klaus Sonnenschein era el director artístico, que muchas veces hacía también de compañero masculino en el escenario. Obras representativas de las muchas producciones con ambos actores eran "Das Fenster zum Flur" (La Ventana hacia el pasillo) y "Mutter Gräbert macht Theater" (Madre Gräbert hace teatro) de Curth Flatow.



Las revistas político-literarias de Rainer Behrend

En contraposición al teatro popular se ha desarrollado una programación que trata materias literarias exigentes y revistas cabaretístic-literarias. La primera obra de esta serie fue kam "Revolución-Rrreacción" con canciones y textos de Adolf Glassbrenner (un importante autor político-satírico de principios del siglo XIX), una obra de historia contemporánea a partir de 1848, a continuación de presentó la "Revista del Emperador Guillermo", un espectáculo sobre el último emperador alemán.

Con motivo del festival de teatro Festwochen de 1977, Rainer Behrend volvió a sacar del baúl las canciones satíricas y canciones populares del poeta berlinés Walter Mehring: "Walter Mehrings Lumpenbrevier" (Breviario de Chorizos de Walter Mehring). Con motivo de esta revista con canciones de la República de Weimar (primera república alemana), el poeta gravemente enfermo que vivía entonces en Zurich visitó nuevamente su ciudad natal y La Tribuna. Por la historia musical "Los Poetas Quemados" (escenas, canciones y poemas desde el exilio de 1933-1945), Rainer Behrend recibió en 1978 el Premio de los Críticos. Otras producciones que tuvieron un éxito destacado fueron "Immer'n bißken zurück zu det alte Untertanenjlück!" (Siempre n'poquito p'atrás a esa antigua felicidad de súbdito), una obra que trataba la revolución de 1848 en 1987), "No te ablandes ahora" (canciones y poemas sobre el amor de Bertolt Brecht, 1990) o la revista de Heinrich Heine "Alemania - Un cuento de invierno" (1998).


En la actualidad

Durante los últimos diez años, un cierto número de directores artísticos han podido festejar en La Tribuna grandes éxitos. El último de ellos ha sido Folke Braband con la obra previa a la película titulada "Ganz oder gar nicht" (Del todo o en absoluto): "Ladies Night“ (que en seis años se había incluido más de 300 veces en la programación), Bernd Mottl con el clásico de culto "Harold & Maude", así como Andreas Gergen y Gerald Michel con sus musicales "Non(n)sens" y "Piaf".

Tras su despedida de Ingrid Keller y Rainer Behrend, que habían sido los directores generales del teatro durante muchos años, y una fase transitoria con el director artístico Helmut Palitsch, recientemente fallecido, en el futuro La Tribuna tenía previsto colaborar con un elenco disponible de profesionales del teatro: Rainer Behrend, Paul Brown, Harald Clemen, Andreas Gergen, Lutz Görner, Hannes Hametner, Christoph Klimke, Benjamin Knight, James Lyons, Lars Wernecke y otros más.

Fuente y enlace: Tribüne

12 diciembre 2008

Berlín y sus teatros (VIII): Schiller-Theater

El Teatro Schiller se construyó entre 1905 y 1906 según los planos del arquitecto de teatros de Munich Max Littmann para la sociedad Schiller-Theater AG y la Ciudad de Charlottemburgo. La decoración con esculturas fue diseñada por los escultores Düll y Petzold, la pintura de la sala de butacas y el telón pintado era de Julius Mössel. El complejo se componía de tres alas: El edificio central de teatro, un restaurante y un edificio de salas multiuso. Foto: Vista del actual teatro construido en la posguerra.

Precursor y director fundacional fue el catedrático de filología eslava Raphael Löwenfeld. El 1 de enero de 1907 se inauguró este teatro con un aforo de 1.194 espectadores con la obra de Federico Schiller titulada Los Bandoleros (Die Räuber), y a partir de entonces el teatro se explotaba por la sociedad Schiller-Theater-Gesellschaft que disponía de una compañía de teatro propia. No se debe confundir con el Teatro Schiller del este de la ciudad de Berlín, situado en el centro clásico en el edificio del Teatro Wallner, ni con el Schiller-Theater en el norte en el edificio del Teatro de Woltersdorff.

En los años de 1920 y 1930, la casa era el segundo escenario del Teatro Estatal de Prusia, que tenía su sede principal en el Schauspielhaus en la plaza del Mercado de los Gendarmes. Foto: Vista interior del ventanal.

De 1937 a 1938 la casa fue reformada completamente por Paul Baumgarten por encargo del Ayuntamiento de Berlín. Baumgarten simplificó considerablemente la fachada y la sala de espectadores modificando así el aspecto exterior del teatro, con lo que respondía a la Nueva Austeridad de los años de 1920, pero lo puso también en concordancia con el nuevo gusto por la arquitectura monumental del nacionalsocialismo. Se instaló también un "Palco Gubernamental". En la reforma participaron los escultores Paul Scheurich y Karl Nocke , así como el pintor Albert Birkle. A partir de la reinauguración en 1938 con la famosa obra de Schiller titulada "Cábala y Amor", la casa llevaba el nombre de Teatro Schiller de la Capital Imperial* de Berlín. El director era el actor Heinrich George bajo el pseudónimo de Heinrich Schmitz. El 23 de noviembre de 1943 el teatro fue destruido durante un bombardeo.

De 1950 a 1951 se contruyó un nuevo teatro según los planos de Heinz Völker y Rudolf Grosse por encargo de la ciudad de Berlín. En la nueva construcción se integraron algunas parte sde la ruina del antiguo teatro. Se inauguró el 6 de septiembre de 1951 con la obra "Guillermo Tell" de Schiller. Con un aforo de 1.067 plazas, el teatro funcionaba como la Sala Grande de la empresa pública Teatros Estatales de Berlín, que utilizaba también el Schlossparktheater en Steglitz como la Sala Pequeña. Otras salas eran el Taller del Teatro Schiller en el edificio del Teatro Schiller (actualmente una sala complementaria del Teatro GRIPS) y la sala de bailes Ballhaus Rixdorf. La empresa pública de los Teatros Estatales de Berlín fue disuelta en 1993, tras lo cual el teatro perdió las subvenciones. Actualmente funciona sólo como teatro de libre contratación, sin programación propia ni compañía estable, dentro del marco de abandono y desertización de la escena cultural de Berlín Occidental promovida por el alcalde y senador de cultura Wowereit. Ilustración: Plano de la sala.

Los directores más famosos de los Teatros Estatales de Berlín fueron Heinrich George, Boleslaw Barlog, Hans Lietzau y Boy Gobert.

En esta casa han trabajado algunos directores artísticos importantes como Gustaf Gründgens, Jürgen Fehling, Samuel Beckett, Fritz Kortner, Boleslaw Barlog, Hans Lietzau, George Tabori, Hans Neuenfels, Hans Hollmann y Peter Zadek.

La última representación en este teatro fue el estreno de la obra "Weißalles und Dickedumm" (Sabelotodo y Mazoestúpido) de Coline Serreau con Katharina Thalbach. Foto: Samuel Beckett.

El teatro se encuentra en el distrito de Charlottemburgo-Wilmersdorf en la Plaza de Ernst Reuter esquina Calle de Bismarck 110 (antes 117–120).

* Capital Imperial: Al proclamarse la Primera República (llamada "de Weimar" por redactarse la Constitución en Weimar, se decidió mantener la denominación del estado: Imperio Alemán. "Reich" puede significar tanto Reino como Imperio. Por esa razón, lo que hoy se llama "federal", hasta 1945 era "imperial". Durante la dictadura el mantenimiento del nombre de "Imperio" interesaba por evocar los nacionalsocialistas la simbología del Imperio Romano, como son los estandartes o el saludo del "Ave César" convertido en saludo "Ave Hitler" - ave = heil).

11 diciembre 2008

Berlín y sus teatros (VII): Schlossparktheater

El Schlossparktheater (Teatro en el Parque del Palacio) tiene una larga historia que comienza en el año 1804. A partir de 1921, el teatro se alojó en el ala de servicios del palacio rural, el edificio principal de lo que era una granja prusiana de nobles a la antigua usanza. Este edificio construido en estilo neoclásico fue reformado específicamente para acoger el teatro y disponía de 440 plazas.

Después de la Segunda Guerra Mundial, con Boleslaw Barlog comenzó para el teatro una época gloriosa. Entre otros actores, la compañía contaba con estrellas de la talla de Hildegard Knef (actriz y cantante de chansons), Klaus Kinski y Martin Held.

Durante la posguerra se estrenaron aquí estrenos mundiales de dramaturgos contemporáneos famosos. El mismo Samuel Beckett escenificó en esta casa su conocida obra Esperando a Godó. Hildegard Knef celebró en el Schlossparktheater su debut como actriz. El estreno mundial de la versión dramatizada por Max Brod de El Castillo, la compañía recibió en 1953 el galardón del Premio de la Crítica Alemana (Deutscher Kritikerpreis).

En 1950 el Schlossparktheater comenzó a formar parte del Schillertheater y fue elevado a Teatro Estatal, para que sirviera de escenario pequeño de dicho teatro.

Tras el cierre de la empresa pública de los Teatros Estatales de Berlín en 1993, el Schlossparktheater continuó funcionando como teatro privado con subvenciones públicas. De la masa concursal resultante de la liquidación de la empresa pública tras la reunificación alemana, Heribert Sasse asumió la dirección del teatro como sala privada, pero Sasse, que ya había sido responsable de la casa como director general de los Teatros Estatales de Berlín durante los años de 1980, no consiguió alcanzar una rentabilidad de la sala. Motivo para ello fue, seguramente, que la programación había sido de buena calidad, pero poco atractiva para el público. Después, el gerente Wisniewski negoció con Ezard Haussmann y Wolfgang Rumpf con el fin de asumir la dirección de la casa -en su caso conjuntamente con ellos-. Pero al final no llegaron a ningún acuerdo. Foto: Carl Raddatz en el papel de Meckie Messer en la obra de Brecht "Dreigroschenoper".

En 2003, el senado de Berlín volvió a licitar la dirección del teatro. En un procedimiento de selección, al que acudieron 15 ofertantes, la explotación de la sala fue adjudicada a Andreas Gergen y Gerald Michel con su sociedad TOYS Musicalproduktion para que pudieran comenzar en octubre de 2004. Desde entonces, el Schlossparktheater servía de escenario de musicales. El primer estreno bajo la dirección eclusiva de los actores Gergen y Michel fue un éxito del Broadway titulado Pinkelstadt, que contaba con la intervención de Ilja Richter y Tilmann von Blomberg.

Aparte de la versión para teatro de la opereta berlinesa "Como antaño en mayo", con la participación de Mathias Freihoff, con su equipo Gergen aún logró poner en escena en el Schlossparktheater Los Tres de la Gasolinera (Die Drei von der Tankstelle, una comedia alemana de finales de los años 1920, entre otros con Dieter Landuris, Axel Herrig y Katharine Mehrling), el estreno en alemán de Música Nocturna de Rolf Hochhuth y la escenificación de Non(n)sens (un juego de palabras entre monjas en alemán y el término inglés nonsense). Las últimas actuaciones de Non(n)sens se presentaron con el legendario elenco masculino. Liderados por el mismo Gergen como Madre Superiora, hicieron de monjas en apuros Dion F. Davis, Titus Hoffmann, Eric Minsk y Michael Kargus.

A partir de 2006 contaba con la empresa de entretenimiento Stage Entertainment, que dirige en Berlín los teatros Theater des Westens y Theater am Potsdamer Platz.

Pero tampoco bajo la nueva dirección aumentó el número de espectadores hasta un nivel aceptable. A partir del verano de 2006, el Schlossparkthetaer ya no ofrecía actuaciones. El teatro se utilizó por última vez como escenario para castings por televisión.

Por mucho que el nefasto alcalde gobernador de Berlín, Klaus Wowereit, presuma de los éxitos y las mayores inversiones en los teatros y las óperas de la ciudad, en su función de Senador de Cultura se mantiene sospechosamente callado cuando se trata de un asunto comparable: También en 2007 se produjo el cierre de otro teatro más.

Desde este año, en el Schlossparktheater ya no se levanta el telón. Este teatro de titularidad del estado federado de Berlín ubicado en el distrito suroccidental de Steglitz, en el que comenzó en 1945 la historia escénica de la posguerra, ya no abre sus puertas al público. Aunque oficialmente seguía siendo arrendatario del teatro el productor de musicales Stage Entertainment, que explota los otros dos teatros mencionados anteriormente, ya no programa para este pequeño teatro. Stage Entertainment estaba intentando deshacerse del teatro antes de llegar el vencimiento del contrato.

Mientras que Jan Pelgrom de Hass de Stage Entertainment calificaba el compromiso con el Schlossparkthetar como un "experimento interesante que no ha sido logrado en todos los ámbitos", otros consideran que la desaparición del Schlossparktheater de la programación teatral de Berlín constituye un escándalo de política cultural. Uwe Lehmann-Brauns, el experto de cultura del grupo parlamentario cristiano-demócrata (CDU), y Michael Arndt (del SPD) han criticado reiteradamente el cierre y el futuro incierto del teatro. Según Lehmann-Brauns sería necesario que la administración de cultura se ocupe del tema.
En efecto, el estado federado es corresponsable del empobrecimiento de la escena teatral en el sur de la ciudad. A pesar de la ubicación algo descolgada del distrito de Steglitz, el Schlossparktheater había sido incluido junto con el Schiller-Theater en la lista de teatros subvencionados del Senado. Tras los fracasos escénicos, en 2004 el estado federado arrendó el inmueble por unos 14.000 euros mensuales a Stage Entertainment. Dicha sociedad apostó por el experimento para ensayar con nuevas tendencias presentando obras tan dudosas como el musical "Pinkelstadt"[Ciudad del Pis], "Die drei von der Tankstelle" [Los Tres de la Gasolinera] y "Non(n)sense", pero tras el éxito inicial no resultaron rentables. Alguna vez actuó el actor cómico Ilja Richter (un icono del cine de "alemanadas" de los sesenta), otras veces de arrendó el local a una empresa de castings. No se desarrolló ninguna idea que cuajara, y al final alguien apagó las luces.

Nuevas perspectivas:
Dieter Hallervorden asume la dirección del Schlossparktheater

El actor y cabaretista berlinés Dieter Hallervorden es a partir de ahora el nuevo empresario del Schlosspark-Theater en Steglitz. Con efectos a partir de 1 de diciembre de 2008 se otorgaron a este empresario de 73 años de edad los derechos de usufructo de este escenario con larga tradición con una duración de 10 años, según anuncío el miércoles el alcalde gobernador Klaus Wowereit (SPD). La actual arrendataria Toys Musical GmbH de Andreas Gergen ha sido liberada de su compromiso. Durante cinco años se exime a Hallervorden del pago del alquiler.

La sociedad titular de la explotación será la compañía cinematográfica de Hallervorden, la Halliwood Filmgesellschaft mbH, mientras que él mismo asumirá la función de director general del teatro. Según declaró el artista, el teatro inaugurará su nueva andadura el 2 de septiembre de 2009 con la obra francesa de éxito "Les Chaussettes Opus 124" con la puesta en escena de Katharina Thalbach. Según Hallervorden, él ha adquirido los derechos para el estreno en Alemania. Hasta el otoño del año próximo saneará la casa por 1.200.000 euros y modernizará la sinstalaciones técnicas. La preventa por Internet de las entradas comenzará ya en febrero.

Wowereit enfatizó que el nuevo escenario de Hallervorden no recibirá ningún tipo de subvenciones públicas para su explotación. No bstante, Hallervorden seguramente contará con el apoyo financiero por parte de la Fundación Alemana de Loterías. Desde 1960, Hallervorden es propietario y director del cabaret político berlinés "Die Wühlmäuse" (Los Topillos), que desde entonces ha sido siempre un escenario de éxito.

Alternancia de actores

Hallervorden apuntó que en Steglitz no se establecerá ninguna compañía estable. En cambio quiere jujntar actores muy buenos, como por ejemplo Johanna Schall, Dieter Wedel y Klaus Maria Brandauer para la temporada inaugural. Poco antes del primer estreno también prevé la actuación de antiguos actores de este escenario con obras históricas.