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26 mayo 2008

Los socialistas alemanes retiran su apoyo a la reelección del presidente de la república

Posible crisis de gobierno en Alemania

Los socialistas dan un nuevo giro a la izquierda

La república como factor de inestabilidad

Esta mañana, los socialistas alemanes del SPD han anunciado que van a presentar una candidata propia, Gesine Schwan, para impedir la reelección del actual presidente de la república, Horst Köhler, de la CDU (populares alemanes).

Hasta ahora, en Alemania era lo habitual que un presidente federal dispuesto a presentarse al segundo mandato fuera reelegido sin discusión alguna. Pero en Alemania las cosas han
cambiado, y mucho, durante los últimos años. Ya no existen mayorías claras, de tres o cuatro partidos en el parlamento (con dos bandos claramente definidos: derecha-liberales y socialistas-verdes) se ha pasado a cinco desde que los comunistas se han visto fortalecidos y extendido a toda Alemania.

A ello también ha cont
ribuido la falta de democracia interna en los grandes partidos, la relegación de muchos afiliados que se han visto bloqueados por las estructuras inflexibles dentro de sus partidos, de modo que muchos descontentos han optado por irse a partidos más pequeños.

En estos momentos los socialistas no cuentan con la mayoría en la Asamblea Federal formada por el Bundestag [Dieta Federal] y el Bundesrat [Consejo Federal - cámara de los estados federados], pero todo dependerá de las elecciones autonómicas en el estado federado de Baviera el próximo otoño, ya que una pérdida considerable de votos por parte de la CSU (el partido hermano de la CDU comparable con UPN en España) podría suponer la pérdida de la mayoría popular en dicha cámara y, por lo tanto, en la Asamblea Federal, equivalente en cierto modo a las Cortes Generales en España.


La pérdida de identidad del SPD durante los últimos años y su paulatino acercamiento a los comunistas de
La Izquierda, partido sucesor del SED de la antigua dictadura comunista de la República Democrática Alemana, por su constante pérdida de votos y peso en los parlamentos autonómicos alemanes no sólo en el este de Alemania, sino también ahora en la parte occidental, por la falta de ideas y liderazgo y por intentar mantenerse en el poder como sea, ha llevado a este partido a presentar nuevamente su propia candidata a la presidencia de la república y que la última vez había fracasado por falta de mayoría.

Para los partidarios de la república en España debería quedar clara la desventaja que supone el sistema republicano para la estabilidad de un país. En Alemania, al igual que en muchas otras repúblicas parlamentarias, la jefatura del estado no la elige el pueblo ni es accesible para cualquiera que pueda tener alguna representatividad en el estado. Es un tejemaneje de los grandes partidos, que buscan siempre al candidato más afín a sus ideas, y así la presidencia de
la república depende siempre de las mayorías parlamentarias, quedando en un segundo lugar la representatividad del presidente como punto de unión de toda la nación.

Sin embargo, el SPD por sí solo no cuenta con la mayoría absoluta. Tiene que recabar el apoyo de los Verdes y de los comunistas, lo cual supone que tendrían que venderse y someterse al dictado del partido comunista, que por su parte estará encantado de dar su apoyo con tal de comprometer al SPD y alcanzar nuevas cotas de poder en Alemania, pues su objetivo es nada más y nada menos que extender a toda Alemania el poder que antaño tenían en la Alemania comunista.

A ello ha contribuido mucho el antiguo socialdemócrata y ex ministro presidente del Sarre, Oskar Lafontaine, que los altos mandos bolcheviques de la antigua RDA como Bisky, Gysy y
Modrow van relegando cada vez más a un papel más efímero tras haberles preparado el camino en Alemania occidental con su escisión del SPD llamada WASG, integrada hace un par de años en el PDS (SED) para formar La Izquierda. Como oí decir a dirigentes de IU en España, le consideran un socialdemócrata clásico, y eso no les gusta nada a los comunistas. Es, con todo, demasiado occidental, pero es útil.

El nuevo debilitamiento de la CDU en el estado federado de Schleswig-Holstein supone un nuevo incentivo para el SPD de dar otro giro más hacia la izquierda y acercarse cada vez más a La Izquierda, a pesar de que los comunistas le comen cada vez más terreno con su táctica bolchevique de los dos pasitos hacia adelante, un pasito hacia atrás. No son pocos los que alertan de una repetición de la unificación entre KPD (Partido Comunista de Alemania) y SPD en la zona soviética tras la fundación de la RDA en 1949, impuesta en su día por la URSS, y que supuso el origen del SED en el este. En caso de seguir adelante con su intención de presentar una candidata alternativa al actual presidente federal, el SPD pone en peligro la continuidad de la gran coalición, lo que podría provocar elecciones anticipadas. Merkel tiene una posición bastante débil a raíz de los últimos batacazos electorales de su partido en dos estados federados.

Muchos votantes tradicionales de los dos grandes partidos están desencantados y optan por no acudir a las urnas, mientras que verdes, liberales y comunistas consiguen movilizar a sus votantes y captar muchos nuevos.
Mientras que los dos grandes partidos han diluido sus posiciones ideológicas y programáticas, los tres pequeños se presentan con las
ideas claras y posiciones más decididas. Eso es lo que quieren realmente los votantes. A ello se añade el efecto de los extranjeros nacionalizados por iniciativa sobre todo de los partidos de la izquierda, incluido el SPD, junto a un sistema social que fomenta al parásito social frente al ciudadano contribuyente, un sistema del que viven muy bien muchísimos inmigrantes de terceros países gracias a la permisividad e ingenuidad de las autoridades, algo que ahora va en detrimento del mismo SPD que pensaba conseguir así más votos por parte de estos ciudadanos alemanes postizos.

Estas son las "ventajas" del sistema republicano, por una parte, y del acercamiento de la derecha a posiciones de izquierdas y de la izquierda moderada a posiciones más radicales. La cuestión del presidente federal se convierte en crisis de gobierno. La democracia parlamentaria empieza a tambalearse y huele a cambio de régimen.

La caída del muro impuesta por Gorbachov ha sido una jugada genial, y Occidente aún cree que fue obra suya. Después de haber reconstruido las podridas infraestructuras del este comunista en ruinas, ahora nos muestran su cara verdadera. Los tontos útiles como Lafontaine y el SPD sólo recibirán patadas y escupitajos. La traición siempre se paga cara. ¿Nos reimos o lloramos?

03 febrero 2008

La estrategia errática de la derecha

Debacle de la CDU en Hesse



Victoria ajustada de CDU y FDP en Baja Sajonia





En las recientes elecciones autonómicas en dos importantes estados federados de Alemania, los conservadores ("populares") dela Unión Cristiano-Demócrata sufrieron un varapalo bastante sonado especialmente en el estado federado de Hesse, con una pérdida de votos superio al 12%, mientras que en Baja Sajonia las pérdidas fueron menores y permiten seguir gobernando en colación con los liberales del FDP, partido que se ha visto reforzado tanto en Baja Sajonia como en Hesse. En este último estado, la CDU aventaja a los socialistas del SPD en sólo unos 3.000 votos. Lo más llamativo es la entrada de los comunistas en ambos parlamentos autonómicos con un 7,1 y un 5,1%, respectivamete. El partido sucesor del opresor y totalitario SED (Partido Socialista Unificado = PC), que tras la fundación de la antigua RDA nació de la fusión entre el SPD y el KPD (PC alemán) en la zona soviética, ha entrado así en dos estados federados occidentales, y parece que los votantes (seguramente en una gran parte germano-orientales afincados ahora en la Alemania occidental) pasan por alto su turbio pasado como partido marioneta de la URSS.

En Hesse, la debacle se debe en gran parte a la estrategia equivocada de su ministro presidente Koch, quien durante la campaña electoral dio excesiva importancia al tema de los jóvenes extrajeros delincuentes y violentos a raíz de recientes actos de violencia de éstos contra gente mayor. Como medida (ya en marcha desde hace años por iniciativa privada) se proponen campos de reeducación similares a los que funcionan en EE.UU. y que en Alemania están dando frutos (son mucho más civilizados que en EE.UU., y los mismos jóvenes que pasan por ellos aprecian su efecto socializador, pues en parte la delincuencia violenta de muchos jóvenes extranjeros deriva de una falta de educación y formación y, por tanto, la falta de oportunidades). Aunque pueda ser un tema candente, sin embargo no debería prevalecr en una campaña electoral. La izquierda aprovechó el tema ara arremeter contra Koch por "xenófobo" y "ultraderechista", lo cual no es sino demagogia barata infundada, pues no se trataba ni de xenofobía ni de postulados de la ultraderecha. Con Merkel, la CDU sufre una indefinición ideológica cada vez más grave que la ha llevado a una izquierdización. Esa izquierdización hace que muchos de sus votantes tradicionales se decantan por otras opciones como los liberales, o simplemente no votan. Pero también se destaca que el votante actual ya no es tan fiel a corrientes ideológicas concretas, más bien buca alternativas para la solución de sus problemas.

Un efecto de esa búsqueda de soluciones alterntivas es el avance preocupante de la extrema iquierda del partdo DIE LINKE (La Izquierda), liderada por antiguos comunistas de la RDA como Lothar Bisky y Gregor Gysi (fracasado senador de economía de Berlín y tertuliano solicitado en televisión en muchos programas de debate) y el disidente socialdemócrata Lafontaine (antiguo ministro presikdente del Sarre y fracasado ministro federal de economía). La Izquierda es resultao de la fusión de PDS (partido sucesor del SED y fundado con anterioridad a la adhesión de la RDA a la RFA - República Federal de Alemania para disimular su pasado totalitario) y de WASG (partido de extrema izquierda fundado por Lafotaine en la Alemania occidental hace pocos años, integrado por antiguos socialdemócratas y sindicalistas descontentos y comunistas de grupúsculos occidentales). Su entrada en estos dos parlamentos occidentales supone u cambio en el panorama político alemán y un reajuste de las mayorías.

Lo que ahora resulta ser un problema es la formación de un gobierno estable en Hesse. La mayoría entre CDU y FDP (42+11) es superior ala del SPD y los Verdes (con pérdidas de votos considerables especialmente en la circunscripción de su cabeza de lista de origen árabe - Tarek Al-Wazir) (42+9), pero los 6 escaños que pasaron a La Izquierda impiden mayorías absolutas, también porque el SPD avanzó que no iba a formar coalición con La Izquierda por ser el partido sucesor deln SED.

Una cosa es cierta: La nueva situación obligará a los dos grandes partidos a repensar sus estrategias. La CDU en Baja Sajonia supo centrarse en temas concretos que preocupan a los ciudadanos y en las soluciones que ofrece, lo que hizo que la caída de votos no fuera tan importante (la participación fue 10 puntos menor que en los anteriores comicios, debido sobre todo al mal tiempo y las inundaciones en zonas costeras). Pero tanto la CDU como el SPD deben reconsiderar su izquierdización, que hace que la CDU pierda votos hacia el FDP y el SPD y el SPD hacia La Izquierda. También los Verdes comienzan otra vez lo que ya les ocurrió a finales de los ochenta. Sus postulados no convencen por hipócritas. Su izquierdismo occidental es trasnochado, sus líderes no tienen el tirón que pueden tener los de La Izquierda. Al fin y al cabo, los jóvenes de izquierdas no se guían ya por temas de ecología y medio ambiente, sino más bien por utopías de la extrema izquierda, y en dialécticales superan los antiguos comunistas de la RDA. Especialmente la política de Merkel (ala que sigo considerando un submarino comunista) de eliminar a sus adversarios -como ahora también a Koch, quien nunca ha ocultado su poca consideración hacia Merkel- y los conservadores en el propio partido, es errática y poco sensible cuando se trata de fidelizar a votante tradicionalmente conservador y defender los legítimos intereses de éste.

Los resultados en Hesse también deberían hacer reflexionar a la derecha europea en general. Focalizar el debate en temas que no tratan ni resuelven los problemas cotidianos de los ciudadanos -por muy justificados que sean- no lleva más que a la crispación, una crispación fomentada por la izquierda con sus campañas de agit-prop. La derecha debería hacer caso omiso de los insultos y las mentiras de la izquierda y ofrecer un debate sosegado y bien argumentado sobre las soluciones que ofrece y que, sin duda, gestionará mil veces mejor que la izquierda.