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10 enero 2021

La traición de Pence

Lo sorprendente es que casi todos los republicanos en la cámara se pusieron en contra de Trump, no sólo los 24 que él ya mencionó en su discurso. Lo de Pence es bastante más decepcionante. Lo que queda claro es que Trump, lamentablemente, no ha tenido buena mano ni intuición con sus colaboradores, le salían ranas desde el principio. El honor debe ser algo que no existe en la clase política estadounidense. 

Lo que estaba a la vista era que el 99% de los trumpistas se manifestó pacíficamente, mientras que un grupo de infiltrados de la Antifa, seguramente contratado por los Demócratas, lograron hacerse con el protagonismo y tener las puertas abiertas y ser guiados por la misma policía para perpetrar sus fechorías. En la prensa sólo salen las fotos de esta “Village People” al nivel de Aliexpress. 

Lo más denigrante es que los gobiernos y partidos europeos se han echado todos contra Trump, incluso los más cercanos como Vox o AfD, incluso periódicos conservadores como el alemán Junge Freiheit, sin que nadie criticara el fraude electoral (que la prensa califica de no probado) y el escaso nivel democrático del sistema electoral estadounidense. 

Da miedo ver la unanimidad de la clase política occidental para imponer este tipo de gobierno salido de unas elecciones trucadas. Uno de los más vociferantes es el Presidente alemán Steinmeier, quien llegó a jefe de estado por designación graciosa de la canciller Merkel y que se caracteriza por apoyar grupos musicales de última fila y extrema izquierda que arremeten contra el estado y la policía, entre otras.
Nunca se ha visto un aislamiento tan brutal de un presidente americano, al que se niega comunicarse por redes sociales. Es una tutela despótica que es inconstitucional. 

Trump cometió el error de no proceder a tiempo contra Twitter y Facebook por vulnerar derechos fundamentales. Pero está claro que tanto eso como reformar la ley electoral era muy difícil al tener el Congreso en contra, liderado por Crazy Pelosi. El hombre más poderoso del mundo, como se ha visto, en realidad es poco menos que un florero, una marioneta o un fantoche sin poder real, ya que tanto las Cámaras como cualquier juececillo federal pueden decidir la política que le permiten aplicar. 

También cometió errores estratégicos graves, tal vez por una cierta ingenuidad que se debe a su buena fe y su franqueza al querer cambiar las cosas. Los votantes, desde luego, no se lo han agradecido, porque aun restando 10 millones de votos fraudulentos de Sleepy Biden, son demasiados que han sido movilizados en su contra. 

El despertar será terrible para los estadounidenses, especialmente cuando vean que manda Kamala y una mafia semioculta y oculta hundiendo el país en la miseria. Trump no volverá a ser candidato, salvo que se presente por un partido nuevo, pues los republicanos ya han demostrado de qué calaña son y que no le querrán apoyar nunca más. 

¿Cómo lo ve, Vicente? Desde luego, el golpe de estado estaba a la vista y lo habrán visto muchos más a pesar de la manipulación por los medios. 

Una cosa buena, aunque de momento irrelevante, es que los republicanos se h
an retratado, uno más Judas que el otro.

28 abril 2009

Las Ratas - una tragicomedia política moderna

Han vuelto a salir las ratas de sus oscuras madrigueras para roer los cimientos de nuestra democracia. Vienen de las cloacas más hediondas del reino, aquellas que nadie se ha atrevido todavía a ventilar, y tratan de eliminar con sus afilados dientecillos cualquier rastro delator dejado atrás por sus hermanas mayores: esas criaturas sin nombre de la noche política.
Han vuelto a salir las ratas que intentaron hace meses devorar la lengua de aquellos que dicen la verdad, para que renunciaran a desvelar las verdaderas intenciones que persiguen. Entonces, igual que ahora, carecen de fundamento tergiversando la realidad. Éstos se revolvieron y enviaron contra sus contrarios una manada de roedores procedentes de los bajos fondos, con la misión de enredar en un montaje cinematográfico. Hoy tratan de desacreditar a todo el que se identifica con la causa ciudadana, sabedores de que jamás se rendirán ante las amenazas, en un patético ejercicio de liquidación del mensajero con el cual aspiran a borrar la verdad, que inexorablemente verá la luz, hagan ellos lo que hagan.
Han vuelto a salir las ratas grises de la manipulación. Los pequeños lacayos serviles que se prestan a pervertir el espíritu de su oficio convirtiéndolo en apostolado de la tergiversación. Los traidores que juraron proteger la esencia y los cauces reglamentarios y se han vendido por un plato de lentejas. Los colegas que no dudan en poner a ciertos compañeros suyos a los pies de los caballos con tal de sumar algún punto ante una rosa o una palmadita en el hombro del ex alto cargo. Los mercenarios de la política, laureados de presunta pureza ideológica, que intentan desesperadamente hundir el barco antes de abandonarlo y salvar un liderazgo en declive por el procedimiento de prestarse a servir de altavoz a cualquier filtración interesada. Los amargados por su propia incompetencia, incapaces de detener la hemorragia imparable de compañeros sectarios, que pretendían simular un proyecto de honradez e ilusión para intentar el linchamiento del competidor cuya ventaja se agiganta.
Han vuelto a salir las ratas de sus oscuras madrigueras, que ahora proliferan también en algunas cabeceras mediáticas. No es la primera vez que atacan ni será la última, pero sus chillidos nos confirman que vamos por la buena senda.
Al igual que las ratas, que dan nombre a una obra de teatro de Gerhart Hauptmann, éstas ratas políticas de mueven a todos los niveles. Corroen todo, son un símbolo para la decadencia de la situación dentro de una sociedad podrida. Aquellos que se consideran, altaneramente,elite intelectual, al igual que la hubo en los regímenes soviéticos, tienen una doble moral y un comportamiento condescendiente, mientras que la militancia llana representa la pura desesperación a la vista de las situaciones de emergencia social y moral. Algunos, a los que se niegan los derechos que las ratas se atribuyen, son excluidos por no dominar el lenguaje subversivo, se convierten en víctimas de comisarios políticos que a su vez se presentan como víctimas de sus propios intentos de solución errantes. En vísperas de las elecciones europeas, la situación parece recrudecerse, las ansias de alcanzar una modesta felicidad ideológica les lleva a querer provocar una catástrofe, mientras que muchos ciudadanos, deslumbrados, enredados en sus propias incertidumbres personales, no ven con claridad lo que está ocurriendo, no logran comprenderlo, ni mucho menos saben ayudar para encontrar la solución más adecuada.
Lo que en un primer momento parece una tragedia (la supuesta destrucción de C's) se convierte en comedia trágica con Rosa en un puño, con su conglomerado tan patético de intentos erráticos de crear un espejismo transversal montado por la subversión psoeica para arrebatar votos a la competencia y engañar a la gente que formaba parte de la idea original y verdadera de Ciudadanos -el Partido de la Ciudadanía- deslumbrándola con soluciones de emergencia, sin consistencia y sin verdad alguna.

"Las Ratas" de Georg Trakl

Brilla en el patio la blanca luna del otoño
De la techumbre caen sombras extrañas.
En las ventanas vacías el silencio se posa;
entonces, con suavidad, las ratas salen

y se escurren silbando por aquí, por allá,
y va con ellas un olor grisáceo
de letrinas que la luz de la luna,
espectral, hace estremecer.

Y chillan locas de voracidad
e invaden la casa y el granero
llenos de granos y fruta.
Gélidos vientos lloran en lo oscuro.

Poesía de Georg Trakl

Texto inspirado en Gerhart Hauptmann, "Las Ratas", y un antiguo artículo de Isabel San Sebastián.

16 mayo 2008

El PP pierde las formas y los papeles

El cambio vertiginoso que se está produciendo en el PP deja a sus votantes -cuanto menos- perplejos, estupefactos. Los malos modos de los nuevos dirigentes sacados de la chistera son ya el colmo.

No sé qué se pensará "ese tío" del señor Lasalle al insultar a doña María San Gil de la forma en que lo hace. Pero es el mimso tono que usa la niña del exorcista cuando le empieza dar vueltas la cabeza y empieza a escupir.

Estos nuevos dirigentes del PP son sobre todo chulescos y cínicos.
El señor Rajoy parece haber olvidado que llegó a las elecciones con un programa y unos mensajes claros. Al acometer ahora un giro tan radical no sólo traiciona a sus votantes. Más bien se trata de un secuestro de votos que le fueron confiados para otros fines, no para darle carta blanca para transformar al PP en no sé qué tipo de partido político afín al zapaterismo.

Yo como afiliado del PP me siento insultado, vejado, estafado y unas cuantas cosas más. Estoy llegando a la convicción que este partido ya no merece seguir existiendo. Sus dirigentes apoltronados han perdido los papeles y el sentido de la realidad, algo que no sólo ocurre en el partido nacional, como ya he comentado en alguna otra ocasión.
Es un partido obsoleto que no responde a lo que desean sus votantes. No representa ya las ideas y los valores con los que se presentó a las elecciones. El PP carece de democracia interna, porque sus máximos dirigentes carecen de mentalidad demócrata.

Los tiempos cambian, y para que las cosas evolucionen en el senti
do correcto o más idóneo, a veces hacen falta cambios radicales. Un cambio radical puede ser -y probablemente será- el hundimiento y la disolución del PP para dar lugar a algo nuevo, con energía nueva y una base ideológica y programática clara; con dirigentes nuevos y dirigentes antiguos que por su valía deben seguir al frente de la política conservadora-liberal en España.

En el PP hay demasiadas personas acostumbradas a controlarlo todo y no dejar que gente nueva aporte su granito al proyecto político, porque es más importante asegurarse un puesto de por vida sin dar un palo al agua. Un partido no puede ser propiedad de nadie, tiene que ser un organismo vivo y dinámico que promociona a sus afiliados más activos y con ideas y que sepa procesar las ideas aportadas para elaborar un programa político convincente,
claro e ideológicamente impecable.

Un partido político se tiene que basar en unos fundamentos ideológicos firmes que respondan también a lo que piensan sus votantes potenciales, sin caer en la trampa de querer adentrarse en un electorado no afin a esta base ideológica.
Los votantes del PP no son partidarios de los nacionalistas. Es más: El PP debería poner más empeño en disminuir el papel que juegan los nacionalistas en la política nacional, ya que su número de votos no se responde con el peso que tienen. La actual directiva del partido parece querer plegarse a los postulados nacionalistas sin tener ningún mandato para ello. Bajo las condiciones actuales sólo tiene que pactar con los nacionalistas el que está en el gobierno y necesita su apoyo para asegurarse la mayoría parlamentaria. El PP no está en esta situación, por lo que no se entiende este afán por acercarse a ellos, teniendo en cuenta, además, que los nacionalistas han formado parte de este bloque anti-PP liderado por el PSOE.

Los nuevos dirigentes del PP, nombrados a dedo por Rajoy o consentidos por él y su niña, carecen de legitimidad para acometer cambios tan profundos en el partido sin contar con el apoyo del congreso a celebrar en junio. Pero ese es el estilo de hacer las cosas en el PP, pues nunca recaban la opinión y el voto favorable de los afiliados, y creo que para acometer un cambio tan radical, el
partido debe contar con la aprobación de sus bases. Si éstas la deniegan, la dirección del partido deberá atenerse a los resultados o dimitir si no coincide con la decisión mayoritaria.

Pero no veo que esto vaya a ocurrir. Las estructuras del PP están paralizadas por una artrosis avanzada. La renovación parece imposible, porque el partido está en manos de personas sin legitimidad y sin escrúpulos que no defienden la ideología que la mayoría de los afiliados y votantes tienen a juzgar por las manifestaciones de éstos en los foros y las bitácoras de Internet. Me atrevería a afirmar que fácilmente el 80-90% de los partidarios del PP están en contra de lo que hace Rajoy y la dedocracia del partido.


En consecuencia retiro todo mi apoyo al PP. Seguramente vendrá algo nuevo, que será mejor en cualquier caso.


Abajo los dictadores. Rajoisky Estalinov, no gracias.