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24 agosto 2009

¡Salvemos los prepucios! De cómo el estado intenta limitar nuestra libertad individual

Esto es muy, pero que muy fuerte. Según manifiestan expertos del servicio público de salud de Estados Unidos, están considerando circuncidar a todos los niños nacidos en el país para reducir la propagación del virus del sida.

Posiblemente se trata de expertos judíos o musulmanes que obligan a toda la población a esta práctica violenta por razones religiosas, sacándose un argumento carente de toda base científica, y casi parece que quieren emular las prácticas de tiempos del rey Herodes.

Según se puede leer en ABC, la propuesta, de la que ya se ha hablado en el pasado, es un tema muy delicado que ha generado una fuerte polémica incluso antes de que se haga público, a finales de este año, el borrador de las recomendaciones del Centro para la Prevención y Control de las Enfermedades. Dichos expertos también están considerando si la operación debería ser ofrecida a los adultos heterosexuales con prácticas sexuales de riesgo.

Todos sabemos por la información recibida durante años que el VIH se transmite por vía sanguínea al ser infectado por sangre o semen del portador del virus. El hecho de estar circuncidado no evita en ningún caso que no se puedan sufrir heridas por las que pueda penetrar el virus, y tampoco es que el virus recibido se vaya a instalar o quedar atrapado entre los pliegues de la piel a la espera de un acceso a las vías sanguíneas.

Según este estudio más que curioso, los datos recogidos en los países africanos más azotados por el sida parecen permitir la deducción que los hombres circuncidados reducen a la mitad la posibilidad de ser infectados. Los ensayos clínicos se han centrado en los heterosexuales que podrían infectarse de sus parejas femeninas, por lo que tampoco es un estudio exhaustivo muy fiable.

Que ahora se plantee a raíz de este estudio violar los derechos de los recién nacidos decidiendo sobre sus cuerpos y sin necesidad alguna (lo más probable es que la mayoría no empiece a tener prácticas sexuales antes de los quince años) es una clara extralimitación de las atribuciones del estado sobre la vida privada de los ciudadanos.

Uno de estos "expertos" es el doctor Peter Kilmarx, jefe de epidemología de la división de prevención del sida en el citado centro, dijo en una entrevista realizada por "The New York Times" (un medio de comunicación en manos del Club Bilderberg, una organización semisecreta manejada en parte por judíos muy influyentes como los Rockefeller) Kilmarx asegura que "cualquier paso para frenar el VIH debería ser seriamente considerado". “Tenemos una importante epidemia de VIH en este país y debemos prestar especial atención a cualquier herramienta que nos ayude a frenarla", apunta. Es decir, cualquier excusa es buena para imponer a la población ajena a las prácticas religiosas absurdas como la circuncisión la violación de su esfera personal.

Lo que se deja al margen de las consideraciones de estos "expertos" es que EE.UU, no es África y que las condiciones y prácticas de higiene de la población son muy diferentes.

Según el estudio, en Kenia, Sudáfrica y Uganda han comprobado que los hombres heterosexuales circuncidados tienen un 60% menos de posibilidades de infectarse que los que no lo están. Pero no hay evidencias de que la circuncisión proteja a los homosexuales de la infección. Pero ¿no es esto una invitación a bajar la guardia ante la supuesta reducción del riesgo?

Luego hay un aspecto curioso. En EE.UU. el 79% de los hombres adultos estadounidenses ya está circuncidado, aunque en los últimos años la práctica ha caído al 65% de los recién nacidos de 1999. Sobre todo la población negra e hispana no suele practicar la circuncisión. ENtonces ¿a qué se debe la propagación del virus?

Por otra parte, la Academia Americana de Pediatría, que dicta las guías para el cuidado de los bebés, no recomienda la circuncisión como rutina. "No es esencial para el bienestar de los bebés", dice la academia como resultado de los programas públicos de Medicaid que no cubren la operación. Evidentemente, los prepucios crecen porque sirven para algo. ¿Cómo se puede considerar que puedan perjudicar en algo al bienestar de los bebés? ¿No será más bien al revés? ¿No será más bien que una circuncisión realizada chapuceramente puede hasta afectar psicológicamente a los afectados por quedar muy poco estética? De hecho hay personas que optan por la reconstrucción del mismo.

Otro argumento torticero es que la circuncisión, además de frenar el sida, ayudaría a reducir infecciones de orina, cuando tales infecciones sólo se producen si no se mantiene una higiene personal adecuada, pues quien se lava a diario no se infectará. La salud en este caso no es una cuestión de cortar pellejos, sino de educar a la población para que cuide su higiene personal sabiendo que de lo contrario se pueden contraer infecciones de todo tipo. ¿Vamos a cortar las manos porque están expuestas a los gérmenes que hay en todas partes?

Lo que tampoco está claro es si la operación reduce el riesgo de las mujeres a contagiarse de un hombre infectado, aunque esté circuncidado. "No hay datos concluyentes en este sentido, pero si tenemos un éxito parcial en los hombres acabará reduciéndose la prevalencia del VIH en la población, y por consiguiente disminuirá el riesgo entre las mujeres", aclara Kilmarx. Así que todo se reduce a especulaciones que no se sostienen. Siguiendo esa lógica inventada, no les faltará tiempo para decir que la ablación también previene el Sida. Si resulta que el tejido mucoso de la piel es más susceptible de infectarse del virus y que puede ser una puerta de entrada para la enfermedad, da igual que un pene esté circuncidado o no para no contraer enfermedades venéreas, pues si se practica sexo sin protección con un portador de un virus de este tipo, éste saldrá de otra parte que no sea un pliegue de piel como el prepucio, como su ausencia tampoco va a proteger contra ladillas o sífilis.

El tema de la circuncisión se tratará esta semana en la Conferencia para la Prevención del Sida en Atlanta, a la que acudirán miles de expertos y en la que miembros del grupo "Intact America", que se opone a esta práctica en los recién nacidos, han contratado anuncios para hacer llegar su mensaje por toda la ciudad. "Los bebés circuncidados no previenen el VIH”, dice Georganne Chapin, directora de la organización. "Los hombres siguen teniendo que utilizar condones para no infectarse", recuerda.

Así es. Las últimas invenciones de los llamados "expertos" que cita el New York Times son ante todo una invitación a tener sexo sin protección mientras que se esté circuncidado y al acoso de los no circuncidados, que acabarán siendo convertidos en chivos expiatorios como supuestos propagadores de enfermedades como el SIDA y otras venéreas. Es un intento burdo de imponernos otra dictadura, esta vez de tipo judeo-musulmana. Ya sabemos que ni en el islam ni en el judaísmo ortodoxo la libertad individual tiene lugar alguno. La vida de los ciudadanos se subordina a los criterios de rabinos e imanes, que en lugar de ciudadanos son súbditos sin derecho a decidir por sí mismos.

Pero igual sólo se trate de un objetivo muy diferente, pues como comentan en Aquí hay tomate, las últimas tendencias en belleza en Hollywood han vuelto a sorprender. Y es que al parecer, los actores se han vuelto adictos a nuevos tratamientos que emplean la electricidad o el prepucio, entre otras cosas... y claro, ¿de dónde sacar tantos para satisfacer a esa demanda incrementada de gente pudiente? Se han hecho cremas carísimas con fetos humanos, porque no lo van a hacer con prepucios...

¡Salvemos los prepucios! Al fin y al cabo, es una cuestión de libertad (y de estética).

Fuente: ABC

Imágenes de: Intact Art Gallery

Webs contra la circuncisión:
Where is my forskin?
In Memory of the Sexually Mutilated Child