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24 enero 2011

Ley Sinde: Al PP se le ve el plumero

La Ley Sinde según runtime error
La Asociación de Internautas comenta hoy que el PP podría perder miles de votos al estar negociando con el gobierno para salvar la Ley Sinde.

Según una noticia publicada hoy por El País, el PP estaría ultimando un acuerdo para sacar adelante la Ley Biden-Sinde, esa ley que técnicamente no sirve para controlar las descargas ni las webs de enlaces, pero que sí sirve para controlar políticamente Internet estableciendo un organismo censor como los que existen en cualquier dictadura actual, o en la misma dictadura que sufrió este país.
Por su parte, la Asociación de Internautas manifiesta que la única forma de acabar con la mal llamada "piratería" es dejar de obstaculizar las ofertas "legales" de contenido como la que proponía hace poco el videoclub online Netflix. Tras hacer un sondeo sobre las posibilidades de extenderse a España y otros Estados Miembros de la Unión Europea, Netflix ve cada vez más difícil establecerse en nuestro país, ya que los abusivos derechos de autor en España representarían un coste de 2 a 3 veces mayor que esos mismos derechos en los países de nuestro entorno, como Francia o Alemania. Mientras no exista una oferta "legal" de contenidos en nuestro país será imposible que se reduzca el número de descargas de estos contenidos en redes P2P, en webs de acceso directo o por streaming, ya que en la mayoría de las ocasiones es la única posibilidad que tienen los usuarios de acceder a obras que de otra manera resultarían imposibles de obtener, en virtud del control y secuestro al que se ve sometida la cultura por la bien denominada como "dictadura del culturatariado” .

Si además los diferentes gobiernos de este país hubieran centrado sus esfuerzos en promover realmente el desarrollo de la Sociedad de la Información en España en lugar de obstaculizarla, es más que probable que hoy día existiera un Netflix netamente desarrollado en España y que fuera líder europeo en la venta de contenido on-line.

Hablemos claro: Técnicamente, la Ley Biden-Sinde no sirve para nada. Se sirve del mismo esquema que provocó el cierre de Napster. A consecuencia de aquel cierre, surgieron decenas de Napsters que convirtieron aquel cierre no sólo en inútil, sino además en contraproducente para sus promotores, porque provocó la multiplicación de webs de descargas. Si se cierran esas webs, surgirán otras. Sólo la ceguera, la conveniencia política o la descarada sumisión a los deseos de una potencia extranjera pueden explicar que aún existan políticos que crean en esta ley y quieran sacarla adelante, cueste lo que cueste -incluso votos-

Políticamente, sin embargo, esta ley es de lo más útil para reimplantar la censura en España. Basta con que se quiera cerrar una página web (no necesariamente "de enlaces") para poder encontrar cualquier excusa que lo permita, dado que la ley incluye conceptos muy vagos y amplios como justificación para promover ese cierre.

Los internautas ya han dejado claro hasta la saciedad dos cosas: En primer lugar, no quieren a Sinde ni a su ley, ni la versión original ni la que se pretende que se subtitule el PP, poniendo algo de maquillaje para intentar engañar a alguien. Y no se dan cuenta de que es muy difícil tratar de engañar a la gente que usa Internet, porque los internautas tienden a tener un sentido crítico muy acentuado y están lo suficientemente conectados e informados como para que se les engañe fácilmente.

Y en segundo lugar, que no están dispuestos a votar a ningún partido que preste su apoyo a esta ley de censura, como lo demuestran los miles de usuarios unidos en diferentes grupos de rechazo a esta ley que han surgido en redes sociales como Facebook.

Por si alguien aún no lo entendía, lo explicó muy bien Ofelia Tejerina -Secretaria de la Asociación de Internautas y Defensora del Internauta- recientemente en el programa de televisión "59 segundos": el juez en ningún caso entra a valorar el fondo del asunto, sino que se convierte en un mero "expedidor de certificados" para que se pueda cerrar la página web en cuestión. Si el afectado reclama y luego sí se entra en el fondo de la cuestión y resulta que el cierre fue arbitrario e injusto, el daño a ese afectado ya estará hecho.

El PP parece no saber, o no querer saberlo, que miles de internautas han decidido ya no votar a los partidos que apoyen la ley Biden-Sinde, o cualquiera de sus variantes. O quizás pesen más las presiones de la Embajada de EE.UU. que es la que parece dirigir la política española. A la vista de los cables de Wikileaks, da la impresión que es el gobierno estadounidense el que paga los sueldos de nuestros políticos en lugar de los ciudadanos españoles; porque "nuestros" partidos políticos parecen mucho más interesados en obedecer a ese gobierno que a los ciudadanos que los eligieron y que masivamente y desde todos los ámbitos, incluso el científico, rechazan este nuevo intento de censurar la Red. En cualquier caso, si el Partido Popular quiere perder miles de votos sólo tiene que seguir adelante con lo que parece un apoyo más que probable a una ley que sólo sirve para censurar, porque evidentemente se va a demostrar inútil para luchar contra las descargas de contenido en la Red.

AL margen de estas valoraciones de la Asociación de Internautas, no hay que olvidar una cosa: El Club Bilderberg es muy poderoso y está muy interesado en controlar los contenidos de los medios de comunicación (a través de su poderoso Instituto Tavistock). El Internet se le escapa al control, y así quiere tener instrumentos de control e intervención. Por otra parte, dicha organización tiene sus tentáculos en todos los grandes partidos, de modo que no es de extrañar que el PP y el PSOE colaboren en temas que vienen dictados por los señores en la sombra. Es más que probable que el Club Bilderberg, cuyos máximos jefes están en EE.UU., tenga algo que ver en todo esto. Lo que menos interesa son los derechos de autor, lo que interesa es el control de las mentes, y ese control empieza por controlar la información que se difunde. Para que ese control sea efectivo, la libertad de expresión y el Internet deben ser limitados al máximo.

Si el PP  quiere defender realmente al ciudadano, que es lo que finge hacer en estos días con el asunto de las pensiones y prebendas de los diputados, haría bien en hacer tumbar esta ley contraria a los derechos fundamentales consagrados en la Constitución.  Lo que nos espera con Rajoy al frente del gobierno está claro: más de lo mismo.







29 enero 2010

El Gran Hermano te observa - nuestras libertades encorsetadas

En el blog Noches lúcidas he contrado una interesante información sobbre los últimos avances de las cámaras que controlan nuestra vida en todos los ámbitos públicos equipados con circuitos cerrados de televición (CCTV).

Sabemos ya desde hace unos años que se estaban perfeccionando los sistemas de identificación de caras y complexiones de las personas, sistemas cuyo desarrollo se ha impulsado fuertemente desde los acontecimientos de los grandes atentados que se han producido en EE.UU. y Gran Bretaña. Estos desarrollos ya se plasman en programas informáticos de uso general como iPhoto, capaces de identificar y relacionar rasgos faciales para etiquetar fotos, una función bastante útil, pero que al mismo tiempo supone una intromisión cada vez más preocupante si pensamos que con ello pueden controlarnos permanentemente, pues estos sistemas, utilizados por los cuerpos de seguiridad de los estados, permiten localizar a cualquier persona en cuestión de poco tiempo, ya que no dependen de las habilidades visuales de los vigilantes al funcionar de una forma automática y que tienen una precisión cada vez más perfecta.
Un equipo internacional de investigadores se está encargando de desarrollar un nuevo sistema de CCTV (Circuito Cerrado de Televisión) que lleva de nombre Samurai.

En cualquier lugar público nos encontramos con estos sistemas: Aeropuertos, estaciones de ferrocarril, metro y autobuses, centros comerciales y demás lugares públicos repletos de cámaras.

Por una parte, estos sistemas informatizados suplen los fallos humanos de los vigilantes, que no siempre están todo lo atentos como sería deseable, pues se entretienen muchas veces mirando a una televisión, medio dormidos o entretenidos con una radio cercana, que no deja de ser algo normal. Nuestro cerebro necesita de impulsos que lo mantengan activo, si no, éste se relaja.

Sin duda, el incremento de actos de vandalismo o de delincuencia exige más medidas de control para poder actuar a tiempo en su persecución o prevención. Pero, por otra parte, estos sistemas de control total van más allá, pues acaban definiendo ciertos comportamientos -generalmente normales- como sospechosos, lo que al final puede resultar siendo perjudicial y una invasiçón de nuestra esfera personal o de intimidad.

El sistema Samurai añade a los CCTV un control por software que localice comportamientos sospechosos en las personas. Esto lo haría “enseñando” a dicho software cómo nos comportamos en cada uno de los lugares donde se instale, para localizar conductas inusuales.

Cuando se está en una terminal de aeropuertos, todos solemos hacer las mismas cosas, a no ser que seas un trabajador, así que procuremos no salirnos mucho de este patrón o, pronto tendremos más de una conversación inesperada. El simple hecho de estar quieto esperando y mirando a nuestro alrededor y vageando por un lugar público para matar el tiempo a la espera de la hora de salida de nuestro tren o avión se nos convierte en el punto de mira de este sistema de vigilancia.

Al final, viviremos intimidados y obligados a comportarnois de una forma determinada para no llamar la atención y ser interrogados por algún vigilante enviado a nuestro encuentro por resultar sospechosos al sistema informático. Nuestras libertades corren peligro por eso de la seguridad, que se exagera cada vez más. ¿Qué es mejor? ¿Vivir con el riesgo de que andes sueltos delincuentes y algunos pocos terroristas o permitir actuaciones precipitadas y fichaje de sospechosos inocentes con tal de vivir "más tranquilos" sabiendo que ya detendrán con anbticipaciónb a cualquiera que a juicio de un sistema informátiuco pueda tener malas intenciones?

Resulta que las peores visiones de futuro de las películas de ciencia ficción van a ser las que se hacen realidad. Con lo tranquilos que vivíamos en el pasado sin estos avances tecnológicos. No tardarán en vigilarnos a través de las cams instalados en nuestros ordenadores para saber en todo momento lo que hacemos en nuestras cuatro paredes. Todo ello gracias a nuestros gobernantes, que se suelen autodefinir como nuestros representantes elegidos por la voluntad popular. Una muestra más del alejamiento de los políticos con responsabilidades de gobierno de la sociedad y de la realidad. Los ciudadanos no somos nadie, y, evidentemente, los que elegimos para representarnos acaban no siendo ciudadanos, sino otra cosa. La igualdad y los derechos fundamentales desde hace tiempo no son más que palabras huecas, y cuanto más las pronuncien, más debemos preocuparnos.