
Que Gallardón intente hacer callar a la COPE mediante este juicio penal contra Jiménez Losantos es vergonzoso e impropio de un demócrata. Gallardón carece de gallardía. Su estrechez de miras es lamentable, porque si fuese una pèrsona con grandeza, por mucho que le molestaran algunas declaraciones de un periodista, pasaría por alto esas cosas, porque ahora sólo consigue ahondar la crisis del PP, pues Gallardón tiene pocas simpatías entre los votantes del PP.
Ignacio González, Esperanza Aguirre y Eduardo Zaplana no recordaron si han discrepado del alcalde. ¡Serán cobardes! No demuestran ser mejores que Rajoy, y por no fastidiarse su posición en el partido, ahora encogen el rabo. Para recordar basta con recurrir a las hemerotecas. Los que sí nos acordaremos somos los votantes.
Ángel Acebes y Luis Herrero relataron sendos intentos infructuosos de convencer a Gallardón para que solucionara el conflicto con Jiménez Losantos. El director de La Mañana y Pedro J. Ramírez coincidieron en lamentar que ha sido un día negro para la libertad de expresión.
Se trata de un espectáculo triste y lamentable. La justicia haría bien en rechazar cualquier intento de llevar las rencillas personales a los tribunales y de querer limitar la libertad de expresión.
Qué feliz me siento haberme dado de baja del PP. Cada día me da más repelús este partido de rancios y cobardes.