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13 diciembre 2009

Fracaso rotundo de las "consultas populares" sobre la independencia de Cataluña

Ni les ha servido de nada a los nacionalistas separatistas que convocaran a votar a menores de edad y a extranjeros: La participación ni siquiera alcanzó el 30% de las personas con "derecho a voto". Sólo en las poblaciones pequeñas se alcanzó una participación entre el 25% y el 30%, mientras que en las grandes apenas fue del 15%.

Siendo la independencia un tema de orgullo "nacional" y de la "dignidad" de los catalanes, lo que no tengo muy claro es si para un catalán de pro debe ser un motivo para alegrarse o llorar que se convocara hasta a extranjeros sin nacionalidad española (véase el cartel en catalán, ruso, árabe francés, chino e ingles) para que votaran en estas consultas ilegales, con las que los separatistas querían justificar una Cataluña como estado de derecho independiente. Mala es la situación de partida si se saltan a la ley los que reclaman un estado de derecho. Seguramente, si fuese al revés, no admitirían semejantes maniobras desestabilizadoras.

La baja participación demuestra, además, otra cosa: El interés de los ciudadanos de Cataluña por las locuras antidemocráticas e inconstitucionales de los nacionalistas, financiadas con el dinero de todos los contribuyentes, es mínimo. Efectivamente, la cuota de adhesión a los postulados separatistas no llega ni al 20% de las personas con derecho a voto. Por añadidura, los resultados obtenidos son falsos en cuanto que participaron muchas personas sin derecho a voto y que poco entienden de la problemática separatista en Cataluña.

El radical separatista Puigcercós (Ezquerra Republicana de Cataluña) se atrevió a calificar la payasada de "fiesta democrática". No puede considerarse democrática la convocatoria ilegal de consultas populares en las que participan personas sin derecho a voto y menores de edad, ya que el hecho de no respetar la ley en sí no es un acto democrático. La democracia impone algunas reglas de juego que se han establecido por una razón fundada  y por un parlamento formado por los representantes de la voluntad popular y que no pueden saltarse aquellos que creen que al no poder imponer jamás su criterio por falta de mayorías simplemente se las pueden saltar para crear una situación de hechos consumados.

Tampoco parece lógico que el destino de un hipotético estado independiente no sea decidido por sus propios habitantes, sino por inmigrantes de países que nada tienen que ver ni con España ni con sus regiones y que no pueden entender ni la historia ni la situación política del país. Su inclusión en las consultas no es sino una desacreditación de cualquier halito de legitimidad que podría alegarse en favor de los independentistas.

En algunos medios incluso se habla del "aval internacional" dado a las consultas, pero en realidad se trata sólo de 30 observadores para 166 poblaciones que proceden, precisamente, de organizaciones con fines similares a los de los independentistas y que no cuentan con ninguna legitimación por organismos internacionales, entre otras porque las consultas han sido ilegales.

Tras este fracaso deberían pedirse responsabilidades en forma de dimisión de los responsables de la organización, al igual que de la presidente del Tribunal Constitucional que no ha hecho nada para defender a la Carta Magna de España, así como a los presidentes de gobierno español y catalán por la omisión de su deber de defensa de la Constitución que juraron al acceder a sus cargos.