“Los capitalistas son capaces de vendernos la soga con que habremos de ahorcarlos”
Lenin
A la democracia (gobierno de los ciudadanos), le cuesta mucho trabajo mantenerse como tal. Tiende a transformarse en plutocracia (gobierno de los ricos), o en oclocracia (gobierno de los ignorantes). Tendríamos que escarbar latín y griego antiguo para denominar a un gobierno de los delincuentes. El Blog al Día
Ahora resulta que la cacería de conspiracion antipepera la organizó nada más y nada menos que un dirigente local del PP, Bartolomé Molina, de Torres (Jaén). Y es el pepero jienense quien defiende a los que a todas luces parecen querer cargarse al estado de derecho, Mariano Fernández Bermejo y Baltasar Garzón, pues ha asegurado que fue una coincidencia que ambos acudieran a ella y se ha lamentado: "No se puede estar machacando a las personas por una cosa que no es cierta".
Curiosa casualidad: Según ha podido saber Intereconomía, el magistrado telefoneó a su círculo más próximo de amistades para que fueran a la cacería, en nombre del dueño de la finca, Josep Peñas, invitándoles “para brindar por los próximos 20 años del PSOE en el poder”. Y la cacería la organizó un pepero. Si esto no es alta traición, ¿qué es?
Un pepero organiza una cacería con pesos pesados de la política y la judicatura, por encargo del dueño de la finca, cuyos padres son de Torres y que quiere brindar por otros 20 años de desastre socialista. El juez Garzón se encarga de animar a sus amigos para que acudan también. Una cacería de amigos, según dice Molina. Pero las cacerías son, ante todo, un negocio, y en lésta participaron unas cincuenta personas, tanto personas de esa localidad como de fuera, y durante la cual se habla de negocios, al menos tratándose de participantes de esta categoría.
El hombre del PP, quien parece tener una estrecha amistad con el juez Baltasar Garzón, dio como excusa que el juez acudió para conversar con la alcaldesa sobre unos próximos cursos de verano (¡¿en Torres?!) y afirmó que desconoce si ambos sabían que iban a coincidir en Torres. Pero tan altos cargos del estado no viajan sin escoltas ni por sorpresa, y evidentemente van a comprobar antes quiénes acuden a dicha cita.
Extrañas las cosas que se cuecen en una cacería: cursos de verano, encuentros fortuitos entre personas claves de una actuación judicial bastante particular por la fecha y la forma. Y eso que el ministro Bermejo ha dicho más o menos que allí se habla de tiempo, de muflones y lo bonito que está el campo. Pero sorpresa, sorpresa: También acudieron la fiscal Dolores Delgado, y el comisario general de la Policía Judicial, Juan Antonio González. Ah bueno, es que pasaban por allí dando una vuelta para disfrutar de la naturaleza. Qué bonita es la primavera.
Molina ha considerado que habría que estar más pendientes de "las cosas que están pasando en el país" que del hecho de que dos personas se vayan de cazar. No dudo de que los que estaban allí sí que están pendientes de lo que pasa en el país, pero no así Molina. Eso demuestra la poca visión política que tienen los dirigentes locales del PP, generalmente nombrados a dedo, así como la poca sensibilidad. Me cuesta creer que la amistad que le une con ciertas personas vaya más allá del mundo de la caza - o él es así de ingenuo y se lo cree. En cualquier caso, ha hecho un flaco favor a su partido con estas "amistades" peligrosas. Es como cuando los empresarios dicen que la economía no tiene nada que ver con la política, cuando la economía es lo más importante que puede haber en política.
Lo que causa aún más perplejidad es que, según El Mundo, Mariano Fernández Bermejo ha participado en cacerías en las que se encontraban dirigentes populares de la Comunidad de Madrid y también miembros de la dirección nacional del PP, como Ana Pastor. ¿Qué es esto? Los que se echan en cara ciertos comportamientos luego se reúnen para pegar tiros por los montes y hacerse fotos con ciervos muertos.
Por otra parte, las caras de los máximos dirigentes del PP durante la intervención de Rajoy han sido elocuentes. Parecían clones del ahora ex alcalde de Boadilla el día de las detenciones. La trama de corrupción descubierta por Garzón debe haber supuesto muchos nervios en las filas peperas, ya sacudidas fuertemente por su manera particular de interpretar los 39 escalones o el agente que llegó del frío - ¿o era Desde Torres, con amor?
El alcalde de Madrid hasta parecía a punto de romper a llorar, tan sensible él. Pero esto es lo que pasa cuando un partido se mueve más por contactos personales que por democracia interna, y la torpeza demostrada desde el 11-M ha hecho el resto. Los errores estratégicos del PP son la causa principal de que los malvados socialistas puedan seguir adelante con sus planes de desmontar el estado de derecho e implantar su dictadura bolchevique orwelliana. Un partido conservador desprestigiado, tambaleante, desunido y vulnerable será incapaz de ganar unas elecciones.
La trama pepera es bastante más espeluznante, por mucho que Rajoy diga ahora que se trata de una conspiración -que también-, pero que es consecuencia de lo que ocurre en el PP.

De dcha. a izq., Alejandro Agag, Francisco Correa, Alberto López Viejo, Jacobo Gordon
Los hechos que indican que puede haber una trama de la que sabía toda la plana mayor del PP, por mucho que digan ahora que no eran del partido.
El pasado viernes era detenido
Francisco Correa, quien
se movía como pez en el agua en la sede del PP organizando eventos para el partido y consiguiendo contratos de distinto tipo con ayuntamientos populares.
Correa fue amigo de Agag durante años. Fue incluso uno de los 24 testigos de
su boda con
Ana Aznar en 2002, esa boda que daba náuseas verla, en plan boda real. Agag, en declaraciones el viernes a este periódico,
se desvinculó "empresarial y comercialmente" de Correa. Claro, qué va a decir.
Otro imputado,
Jacobo Gordon, también fue testigo de boda de Agag y empresario y compañero de la carrera de empresariales de
Alejandro Agag.
Ambos crearon en abril de 1993 una sociedad, con un capital social de 3005 euros, llamada
Natko, que se dedicaba a organizar actividades de 'paintball'.
Alejandro Agag era el presidente y Gordon el consejero delegado. La empresa no llegó a tener actividad.
Más tarde, crearon otro negocio, Columela Gestión, empresa radicada en Sevilla y dedicada a la "asesoría comercial legal, fiscal, económica, de compraventa y construcción de fincas rústicas".
Agag y Gordon eran sus apoderados.
Según dicho registro, la empresa, que tenía un capital social de 62.000 euros, se formó en abril de 2002 y fue liquidada meses después por otro de sus componentes,
Alberto Luis Longo Álvarez Sotomayor, tío de
Alejandro Agag.
Agag y su tío formaron parte también de otra empresa, Titalbe, dedicada a su vez a la "construcción de fincas rústicas", fundada en 2002 e inactiva desde finales de 2006 y que contaba con un capital social de 100.000 euros.
Esta firma tenía el mismo domicilio social en
Sevilla que Columela, el número 16 de la calle Adolfo Rodríguez Jurado. Por este dato se sospecha que las dos empresas eran ramas de un mismo árbol empresarial.
Gordon es administrador único de la empresa Castaño Corporate, radicada en Madrid y dedicada también al negocio inmobiliario. Otros componentes de la empresa son
Pablo Crespo, ex secretario del PP de Galicia, detenido el pasado viernes, y
José Ramón Blanco Balín, ex consejero de Repsol imputado hoy por Garzón.
Agag es también amigo del ex consejero de Deportes
Alberto López Viejo.
López Viejo y Agag eran miembros destacados del 'clan Becerril', un grupo de la
'beautiful del PP', mayoritariamente prometedores hombres de negocios que lideraban
Nuevas Generaciones y estaban apadrinados por el ex presidente José María Aznar.
Gordon desactivó este martes por la tarde su perfil en la red social
facebook, donde tenía como amigos a
Alonso Aznar Botella y
Alejandro Ballestero, diputado del PP en Toledo y también miembro del 'clan Becerril'.
Un segundo amigo, colaborador y ex socio en este caso de
Alejandro Agag,
Jacobo Gordon, acaba de ser imputado por el juez Baltasar Garzón en la trama de corrupción que ha hecho temblar los cimientos de la sede del PP de Génova.
¿Qué demuestran todas estas relaciones personales? Que el PP es una merienda de negros y que el pastel se lo reparten entre unos pocos. Es muy difícil salvar la cara con todo esto.
Fuente de los datos:
El Mundo
Para lectores sudamericanos: Peperos / peperas son los militantes y simpatizantes del Partido Popular (PP= pépé), de allí "pepero", "pepera", también como adjetivo.