24 mayo 2008

La Derecha divagante, Sarkozy y el Profesor Inmundicias

El presidente francés Sarkozy es un ejemplo de lo que no puede ni debe ser la derecha: Un progre camuflado de conservador, a veces duro, a veces blando, y adorador de bolcheviques desprestigiados de la generación del mayo de 1968.

La última propuesta de Sarkozy de que Felipe González se convierta en presidente de la Comisión Europea no
es sólo una insensatez, es también una traición a su electorado y todos aquellos que votan opciones políticas similares en la Unión Europea. Pero lo que es más grave: Quiere elevar a categoría de jefe formal del ejecutivo europeo a un político fracasado, envejecido y desequilibrado que no puede aportar nada positivo a la política europea, un ex primer ministro que ya no pinta nada ni en España ni en su partido y que mucho menos puede aportar ideas nuevas a una Europea en transformación y ante retos que precisan de gente dinámica, sensata y ampliamente aceptada.

El último Parlamento Europeo tiene una mayoría de derechas, si ante la reconversión
de algunos partidos de la derecha se puede aún hablar de derecha, pero ni los propios dirigentes de esa derecha centrista parecen tener el más mínimo interés en defender sus propias posiciones y aupan constantemente al poder a políticos de la izquierda que no tienen ninguna legitimación electoral para ocupar altos cargos en la UE. Un ejemplo fue que Borrell fuese nombrado presidente del Parlamento Europeo para los dos primeros años de la legislatura europea y que hay demasiados comisarios europeos pertenecientes a partidos socialistas que influyen en las decisiones de la UE sin contar con la voluntad popular.

La ex mujer de Sarkozy ya lo dijo muy claramente cuando se divorció de Sarko: Es un desequilibrado. S
arko es de la misma calaña de la nueva derecha que hace constantes guiños a la izquierda. Así quiere proponer a una momia política que, además, es otro desequilibrado, pues desde que Felipe González perdió las elecciones ha sufrido un deterioro paulatino de su capacidad intelectual. Ya fue bastante sorprendente que lo nombraran presidente del consejo de sabios de la UE, algo demuestra lo enajenados de la realidad que viven los políticos en Bruselas, pues Felipe González no es precisamente un sabio que pueda dar consejos útiles. No me cabe en la cabeza que políticos echados de su puesto por los votantes y con una nefasta trayectoria en lo que respecta a su gestión al frente de un gobierno puedan ser propuestos para un cargo tan importante como presidente de la Comisión Europea. La falta de democracia en la Comisión es algo que clama al cielo, el Parlamento Europeo no pinta nada. Es un poco como en el PP. Los dirigentes carecen de legitimidad e imponen su criterio, las bases no pintan nada. Sarko ya levantaba dudas en mi cuando hizo su campaña y más cuando nombro a ministros de la izquierda. Me causó aún más dudas cuando montó el espectáculo con Carla Bruni en Egipto. Con esta propuesta Sarko definitivamente ha caído en desgracia para mi.

Esto es muy sintomático de lo que pasa en el PP. Es curioso que los recientes contactos de Rajoy con Sarkozy y Merkel hayan tenido como consecuencia su cambio radical al frente del PP. Sobre todo Merkel, como ya dije en otro comentario, no ha hecho más que dedicarse a eliminar a los políticos claramente conservadores de su partido. Las "flautas del bloque comunista", como se llamaban a los políticos pertenecientes a los clones de los partidos germano-occidentales en la antigua República Democrática Alemana (dictadura comunista de la zona soviética), que sólo podían optar por decir sí a todo lo que dictaba el partido único SED - Partido Comunista de Honecker, paisano de Oskar Lafontaine que -como los padres de Merkel- se pasó a la RDA cuando ésta fue fundada por los ocupadores soviéticos (téngase en cuenta que formalmente la RDA tenía varios partidos en la Cámara Popular: La CDU del este, los liberales del este (LDPD), los neonazis del este (NDPD), el partido de los campesinos (DBD)), fueron integrados en los partidos democráticos occidentales sin mayores trabas, y así cualquier político de la CDU del este procedente del antiguo régimen dictatorial siempre es sospechoso de subversivo. Así es también en el caso de Ángela Merkel, ex dirigente de las Juventudes Comunistas de la RDA. Ella hizo una purga al estilo que la está haciendo Rajoy en el PP (y de purgas sabían un rato en los países comunistas), lo que sólo puede ser resultado de los encuentros de Rajoy con los dos personajes que nos ocupan aquí.

Un síntoma curioso es el apoyo que ha dado ahora Llamazares a las reformas rajoyanas en el PP. El más ferviente de los enemigos del PP y activista del frente anti-PP, de repente tiene simpatías por este partido tan odiado y considerado por la extrema izquierda de IU-Partido Comunista de España como la continuidad del Franquismo. Merkel impuso -al igual que hace ahora Rajoy- un cambio del lenguaje, una suavización del vocabulario, para resultar más simpático a los votantes de centro-izquierda. Con esta estrategia, la CDU ha perdido cientos de miles de afiliados y políticos tan valiosos como Friedrich Merz, una especie de Rodrigo Rato alemán. La habilidad de Merkel de poner cada vez más a la sombra a su socio de coalición, el Partido Socialista (SPD, eufemísticamente denominado Partido Socialdemócrata de Alemania, cada vez más proclive a unirse a los comunistas de La Izquierda, partido sucesor por subrogación y segunda redenominación social del SED comunista de la dictadura de la RDA y que gana cada vez más adeptos desde que el ex socialdemócrata Oskar Lafontaine se pasara a filas de La Izquierda a consecuencia de la crisis cada vez más pronunciada de liderazgo e identidad en el SPD liderada por el provinciano moguntino y ministro presidente del estado federado de Renania Palatinado Kurt Beck) con la reciente renuncia del vicepresidente del gobierno Müntefering, ha hecho que Merkel cuente con una buena intención de voto, pero no por transformar a la CDU y traicionar a su electorado tradicional, sino por acabar también con su socio de coalición. Es una mujer astuta, inteligente y sumamente peligrosa por su origen y su indefinición ideológica (la cual no se conoce realmente). Como ha dicho estos días el ex secretario general del PP, Álvarez Cascos, la ideología se cambia ahora por redefiniciones conceptuales: "Así las cosas, creo que los problemas del PP ya no son políticos, sino que son de lenguaje.Y como todo el mundo sabe, los problemas del lenguaje se resuelven acudiendo al diccionario de la Real Academia de la Lengua Española y no enfrascándose en ponencias ideológicas". De allí se aplica muy bien el titular de la opinión que ayer publicó Ansón en El Imparcial: ¿Dónde vas, Mariano Rajoy, dónde vas triste de ti?

Rajoy ha reci
bido un lavado de cerebro por parte de Sarkozy y Merkel, su nueva estrategia encaja perfectamente con la de aquellos, y su desequilibrio personal ya ha quedado patente en muchas de sus intervenciones, especialmente los dos debates televisivos con Zapatero. De allí que, como dice Álvarez Cascos, "cuando una estrategia se basa en llamar victoria a las derrotas, tiene toda la lógica que el siguiente paso sea llamar sumas a las restas".

Las cosas ya no encajan y el discurso se vuelve -cuanto menos- ininteligible, indefinido e insípido. Lo único que es de esperar que los votantes, simpatizantes y afiliados del PP en España no sean tan borregos como pretenden Rajoy y sus nuevos hombres grises sin perfil. Se trata de algo más que de un liderazgo despótico: Se trata de los valores y p
rincipios que están traicionando estas "flautas del bloque comunista", estos tontos útiles que hacen el trabajo sucio para la izquierda incapaz de detener su propio fracaso, partida de la risa ante los desvanes de Rajoy, que cada vez más se parece al "Professor Unrat" ("El Profesor Inmundicias o el Final de un Tirano") de Heinrich Mann, el protagonista de "El Ángel Azul" seducido por la belleza de una mujer fatal que supone su transformación de un hombre respetado, pero tiránico con sus alumnos, en un mísero pelele que traiciona sus propios principios, cayendo en desgracia y miseria.

Para que se entienda mejor: Un "Rat" en el sistema escolar alemán es un catedrático de instituto, Unrat sería la acepción negativa del término, pero que a la vez significa basura, inmundicias. Aplicado al esquema de valores de la burguesía del momento (1904), describe la contradicción entre lo que se predica y lo que se hace. Un puritano seducido por lo desconocido, lo inmundo, todo lo que antes denunciaba como perdición. Rajoy como Profesor Inmundicias del PP.

El Chiki-Chiki del PP

Nueva versión del chiki-chiki publicado en El Digital de Madrid. Si para algo vale este esperpento de canción es para cachondearse de lo que pasa en el país. Juas.


El PP-chiki

¡Rajea!, ¡rajea!

El PP-chiki mola mogollón,
lo bailan en Génova, también con Gallardón
Dale PP-chiki a ese marianito
que el PP-chiki lo pone nerviosito

Lo baila Jose Mari, lo bailan en las FAES
Lo bailan en la COPE, Losantos ya tu sabes.
Lo baila Pepiño, lo baila Mariano
Lo baila Francino con el micro en la mano

Y del PP se van así:
Uno: el Zaplanica
Dos: Ángel Acebes
Tres: Ortega Lara
Cuatro: María San Gil

Baila el PP-chiki, baila el PP-chiki
Lo bailan los pijos, también los frikis
Lo bailan en Ferraz, lo bailan en Valencia
Lo bailan los obispos y también la Conferencia

Lo canta la Botella, lo canta el Fraga
Y Aguirre le dice ¿por qué no te callas?
En el velatorio del Padre Rajoy
pusieron PP-chiki y "me voy", "me voy"

¡Aznar! ¡Aznar! ¡Aznar!

Y del PP se van así:
Uno: el Zaplanica
Dos: Ángel Acebes
Tres: Ortega Lara
Cuatro: María San Gil

22 mayo 2008

Adios, PP, adios.

San Gil se va y para el PP se abre la tierra. Si Rajoy no fuese de esas cosas que dices "¿A qué huelen las cosas que no huelen?", lo que tendría que extenderse es olor a azufre. Porque lo que están haciendo en el PP sólo puede ser obra de satanás.

Mientras, en Ferraz saltan nuevamente los corchos del cava catalán y bailan como si fuese la noche de Walpurguis.

Dijo Rajoy algo de sentido común y sensatez, y los únicos que parecen tener sentido común y sensatez son personas tan valientes y valerosas como María San Gil. Porque por sentido común y sensatez los afiliados del PP que aún tienen estás habilidades necesariamente tienen que abandonar el barco que se hunde. Rajoy es el capitán que navega por aguas poco profundas en zonas de arrecifes y tiburones, y con cada día que pasa los rasguños son más profundos.

El barco está empezando a hacer aguas. Navegante, que no hay camino.

Adios, PP, adios.



¡Ay!


20 mayo 2008

La Vuelta de la Momia

Desde los recientes acontecimientos en el PP ya se notaba, pero desde esta semana ha quedado claro que se trata de la Vuelta de la Momia. Es curioso, pero algunos títulos de películas del cine vienen como niquelados para describir algunas situaciones de la política nacional, y hemos aquí un nuevo ejemplo.

Lo que también ilustra muy bien este título es que los cambios en el PP no significan realmente una democratización y renovación, sino que responden a un oportunismo que más se parece a una operación de marketing para vender un producto obsolteo que la defensa de unos principios y valores que son los que quieren ver defendidos los ciudadanos que votan a uno u otro partido.

Lo que ha dejado muy claro el señor Rajoy durante su intervención ante los estudiantes de la Universidad Pontificia de Comillas (¡menudo jesuita está hecho el señor Rajoy!) es que se mueve para cambiar de ideas, mientras que otros se aferran a las suyas sin cambiar ni un ápice.

No tiene muy claro el señor Rajoy lo que debería significar la renovación del PP. En primer lugar no se puede traicionar a un electorado que votó al PP porque defendía unas posiciones, unas ideas y unos valores muy claros y no para que ahora se haga algo muy diferente a lo que constituye un contenido del mandato recibido. Lo único que parece tener claro el señor Rajoy es que se quiere mantener en el puesto y llegar al poder como sea sin que le importe lo más mínimo lo que vendió a los votantes del PP y lo que parece querer la amplia mayoría de estos votantes.

Sorprende, además, que ahora bajo la dirección de Rajoy el PP dé una vuelta atrás restableciendo viejas estructuras de Alianza Popular, bajo el dictado del momificado Manuel Fraga, que parece mandar más que ninguno de los afiliados y altos cargos del PP, y así nos sale con la nueva de que será -probablemente- Gallardón quien ocupe el cargo de secretario general del PP, igual que ya lo hizo en su día en AP. Rajoy había evitado este "fichaje" ya en vísperas de las elecciones generales, y ahora de repente da un giro de 180º y elige a Gallardón tras haber intervenido el fundador de AP tratando de poner orden en el partido por la autoridad que ejerce.

No cabe duda de que Gallardón puede aglutinar gran parte del voto de "centro" reacio a un PP conservador-liberal. Pero no se entiende por qué Rajoy no dio este paso poniendo a Gallardón de número 2 en la lista por Madrid, pues seguramente el resultado habría sido mejor entonces, y así lo expresan algunos oyentes de La Linterna esta noche, pues el cambio de actitud de Rajoy frente a Gallardón es, cuanto menos, desconcertante y poco idóneo para salvar la cara ante los votantes del PP y su fidelidad para las próximas elecciones.

Dice Rajoy que: "Quiero un partido de centro, reformista, que se ocupe del futuro y no del pasado, capaz de anticiparse a los cambios que se producen en nuestra sociedad y a los nuevos retos. Quiero un partido capaz de dialogar incluso con aquellos con los que no esté de acuerdo, lo que no significa en absoluto renunciar a los principios en los que creemos y que defendemos. Quiero un partido independiente, que no esté condicionado en sus decisiones por nadie ajeno al mismo y que defienda única y exclusivamente los intereses generales de los españoles."

Eso de centro reformista ya lo utilizó hasta la saciedad don Adolfo Suárez cuando era presidente del CDS, un centro reformista que nunca soprepasó el 10% de los votos, y un mensaje que no cuadra nada con la base ideológica y social del Partido Popular.

Rajoy se jacta también de haber logrado "el segundo mejor resultado" de la historia del PP, "que se plasma en el mayor grupo parlamentario que ha tenido el principal partido de la oposición en España desde 1977". ¡Qué reconfortante! Lo que pasa por alto -con claro afán de disimular- es que ha perdido las elecciones dos veces consecutivas y que con el actual espectáculo más que patético se aleja cada vez más de poder renovar estos resultados tan buenos.

La metamorfosis de Rajoy no va a convencer ni a las bases ni a los votantes del PP, en todo caso a una minoría. Analizando las encuestas informales que lanzan algunos medios como Libertad Digital ("Un equipo para el PP"), se podría aventurar que dos tercios de los peperos no están con Rajoy y su cambio de chaqueta. Y encima Rajoy vuelve a insultar a personas como María San Gil diciendo que algunos no quieren moverse de sus posiciones. El mensosprecio se paga caro, don Mariano, porque ese "autoritarismo" mejor lo emplearía con Z que con los dirigentes del PP que más valor y votos aportan.

Al final tendrá más gancho electoral el partido casi unipersonal de Rosa Díez que todo este nuevo equipo de Rajoy con más tufo a momia que la tumba de Tutancamon.

19 mayo 2008

Babyboom entre gays y lesbianas norteamericanos

Según una noticia difundida por el blog lobbygay, entre los gays y lesbianas en norteamérica hay una aceptación cada vez mayor del sistema de las madres de alquiler con el fin de poder procrear, recurriendo al efecto a la inseminación artificial.

Parece ser cada vez más habitual ver a parejas de dos padres o dos madres con sus hijos por los parques, especialmente en ciudades como Nueva York o Los Ángeles.

Según la Academia norteamericana de pediatría, entre uno y nueve millones de menores de dieciocho años viven con padres del mismo sexo.

No obstante, no se trata de un fenómenos generalizado, ya que la legislación es diferente en cada estado de EE.UU., siendo sin duda los más liberales los que más abiertos se muestran al mundo.

Cada pareja que quiere tener un hijo recurriendo a una madre de alquiler tiene que desembolsar como mínimo unos cien mil dólares. Una empresa especializada en este tema es The Boston Northeast Asisted Fertility Group, que dice tener clientes LGTBQ en Estados Unidos, Asia, Medio Oriente y Europa. "Se trata de una práctica cada vez más difundida, porque la gente ya no lo ve como algo extraño", añaden.

Ya en estudios recientes se ha demostrado que para los niños no supone ningún trauma tener padres del mismo sexo y que incluso los niños de parejas gays o lesbianas se sienten igual o más felices mientras se sienten amados . Los que argumentan en contra de este hecho se suelen regir más por una forma de pensar que no es acorde con la realidad o que, al menos, no contrastan sus afirmaciones con los resultados de los estudios realizados en EE.UU.

El sistema de las madres de alquiler es seguramente el más aceptado entre los gays, por lo que se trata de una práctica que debería ser regulada en detalle en Europa en lugar de discutir sólo sobre el tema y recurrir siempre a una argumentación en su contra que no se sostiene, pues la familia tradicional no es ya lo que predomina en la sociedad moderna y son muchos los niños que cuentan sólo con una educación uniparental debido a los divorcios y las separaciones. Convivir sólo con la madre o el padre por circunstancias lógicas de la vida no garantiza que el niño crezca con ese ejemplo de estructura familiar tradicional madre+padre.

Si se regulase bien el asunto de las madres de alquiler, seguramente remediarían por una parte la falta de nacimientos que tanto denuncian y por otra crearían un nuevo fenómeno económico-social que no tiene por qué ser descalificado como puro negocio, pero que seguramente supondría una ayuda para muchas mujeres que no tienen reparos en tener hijos para gays, a la vez que para muchos gays deseosos de tener hijos facilitaría tener hijos propios sin tener que recurrir a la adopción.

El gobierno progre de España, sin embargo, se quedó con el matrimonio como su gran conquista social, pero en cuatro años no se ha visto que hayan hecho nada más para avanzar. En lugar de dedicarse a imponer una Educación para la Ciudadanía sectaria y manipuladora, haría mejor en dedicarse a otras materias como la legal de las madres de alquiler y la información objetiva sobre prácticas y riesgos de sexo para que los jóvenes sepan protegerse adecuadamente.

lobbygay

18 mayo 2008

La autenticidad de la Monarquía

Rey, Poder y Sociedad

Reflexiones sobre las virtudes de la Monarquía ante la puesta en duda por algunos sectores de la bondad del sistema monárquico actual en España a causa de unas manifestaciones subjetivas de S.M. el Rey de España en materia política y que en ningún caso pueden justificar crítica alguna hacia la monarquía parlamentaria como sistema de estado que garantiza la estabilidad y continuidad del orden deocrático existente en el Reino de España. El error de S.M. el Rey de emitir una opinión política concreta no implica incumplimiento alguno de sus deberes ni una ruptura en el buen hacer del monarca a lo largo de los últimos 33 años de reinado. La Corona está por encima de cualquier manifestación subjetiva que pueda hacer la persona del Rey en un momento dado y que no supone una actitud, sino una opinión, por lo que no pone en peligro alguno el correcto desempeño de sus funciones.

Asistimos hoy en día a una lucha desenfrenada por el poder. Todos los hombres aspiran hoy al poder, aspiran a imponer cada uno su propia voluntad sobre los demás. Ya dijo Voltaire: "Hacer a todos actuar como yo quisiera, ese es mi poder." No en todas las épocas de la historia ha sido esa aspiración, la del poder en sí mismo, la primera de los hombres. La verdad es que, en ciertos tiempos y debido a determinadas circunstancias, parece como desencadenarse esta ansia de poder; el poder se maximiza como valor, como valor primordial entre los demás valores sociales. En otras épocas, en las que la Sociedad parece constituir un conjunto orgánico, no ocurre tal cosa. El poder político se convierte en la preocupación fundamental cuando han ocurrido profundos cambios sociales que han puesto en duda la existencia de un poder legítimo, con la consecuencia de que cuando tal cosa ocurre, cuando el poder se desliga de la autoridad legítima -la autoridad que el pueblo acepta como de origen divino o surgida de su libre consentimiento- es incapaz de producir ningún bien. No es constructivo. No logra edificar sus propios fundamentos. Sólo es capaz de destruir y, finalmente, de destruirse a sí mismo.

Es lo que vemos confirmado por la crítica situación que viven en la actualidad las repúblicas y alguna monarquía parlamentaria como la española, que se ven cada vez más sumidas en una crisis de identidad nacional y de los valores que son la base de sus naciones, como en el caso de Italia o Alemania, pero también otras como Venezuela o Bolivia, entre otras, donde el poder llamado democrático se encuentra en fase de descomposición o desvirtuación, perdiendo cada vez más el arraigo popular que lo legitima, porque sus dirigentes hacen y deshacen a su antojo sin respetar que el pueblo tal vez quiera optar por otros dirigentes u otro sistema. El poder no sirve ya al bien del pueblo, del estado, sino sólo a sí mismo. Y esta situación es especialmente pronunciada allí donde el régimen republicano se basa sobre fundamentos poco claros en cuanto a la voluntad popular y su constitución legítima y donde los representantes elegidos se convierten en dictadores que se apropian la voluntad popular para transformar al estado en un régimen totalitario.

Por otra parte, los mismos males se hacen patentes también en la Monarquía, donde el poder trata de arrinconar al Monarca, relegando a la Real Persona a actos puramente representativos o incluso decorativos, dictándole al parecer los contenidos de sus discursos, dispensándole en sentido figurado nada más que sonrisas cínico-benévolas, porque en realidad se trata de imponer una república de hecho que se disimula con un marco decorativo psicológicamente eficaz. Es, precisamente, el modo republicano de gobernar que, reafirmándose contínuamente como democráticamente elegido, hace que se llegue a situaciones de desgobierno, corrupción y pérdida de valores morales y éticos, porque el poder que no respeta la esencia misma del estado basada en la partición de poderes (Rey-Jefe de Estado - Ejecutivo - Legislativo - Poder Judicial), se tiene que traducir, necesariamente, en el cultivo de generaciones futuras oportunistas y carentes de todo respeto hacia los demás y a las reglas de de la democracia y la pacífica convivencia. El problema de las Monarquías parlamentarias actuales en Europa es que de facto el Rey queda sometido al poder ejecutivo cuando en realidad debería quedar situado por encima de éste para ejercer una función moderadora y vigilante en beneficio del buen funcionamiento de las instituciones conforme a los preceptos constitucionales, y aunque el pueblo quisiera que su monarca ejerciera funciones más efectivas (pues al criticar que un Rey no hace nada por falta de concederle poderes clave para determinadas situaciones), ya se encargan los políticos a que esto no sea así, porque lo que más parecen temer es tener una instancia que les vigile y corrija.

Uno de los más fatales errores cometidos por los que consideran el problema del poder como un mero problema institucional es la falaz suposición referente a las relaciones entre democracia y poder. Concretamente se da por supuesto que la democracia levanta obstáculos más formidables que cualquier otro sistema de gobierno al abuso del poder. Incluso la división democrática de los poderes entre muchos salvaguarda la dignididad y la libertad humanas contra el abuso del poder mayoritario. La realidad no confirma, en modo alguno, esta suposición.

La antítesis de la tiranía no es ni ha sido nunca la democracia ni ningún otro principio específico de gobierno, sino la síntesis de unidad en lo necesario, diversidad en lo accesorio y caridad en todo (entendiéndose la caridad como ecuanimidad).

Síntesis a la que es dífícil de llegar en un modo automático por procedimientos formalistas, sino que sólo puede ser inspirada por una mente humana; pero ha de ser la de un hombre sustraído en lo posible a todas las tentaciones de los intereses particulares, situado por encima de las luchas de los partidos, que haga del logro de este alto fin el único motivo de su existencia para el que nació y fue educado. En definitiva, por la mente de un Rey.

Una auténtica Monarquía significa lo contrario de cualquier ideología. Todas ellas, hasta las más antagónicas, podrán encontrar sus partidarios entre los miembros de la comunidad. Pero el estado monárquico no estará adscrito a ninguna de ellas. Sus planes y programas de gobierno, de mucho más largo alcance que los que hacen los estados hoy en día, -el poderlo hacer así es precisamente una de las ventajas de un tipo de estado capaz de extender su mirada a través de las generaciones- estarán inspirados en consideraciones puramente pragmáticas, nunca en asbtracciones de tipo ideológico. Al quedar encarnada la cumbre y cabeza del estado por un hombre físico, de carne y hueso, no por una teoría ni por una abstracción, se vendrá abajo asimismo todo el sistema de ficciones sobre las que están edificados los modernos estados.

La forma política del mañana será la Monarquía, le guste al hombre de hoy o no. Esta evolución se realizará con la simplicidad de una ley natural. Hemos de preocuparnos sólamente de no caer mañana bajo el influjo del ayer. Esta Monarquía del mañana no puede, por tanto, aportar instituciones de ayer que hayan sido superadas. Lo que fue bueno ayer volverá mañana - en un plano más elevado, acompañado por algo nuevo, cuya bondad y valor de acomodación dependerá de nosotros.

Nada de esto debe interpretarse en el sentido de que la Monarquía represente una idea contraria a la idea democrática. La Monarquía -nunca se insistirá bastante sobre ello- no representa ninguna ideológía. EL Rey es hoy más necesario que nunca porque las luchas partidistas son hoy más violentas que nunca, y el Rey es el único dirimente posible de estas luchas, con la mirada puesta en los supremos intereses del Estado. El Rey es, en definitiva, el único posible representante auténtico de la idea del Estado, dando exactamente igual a estos efectos que profese una concepción de la sociedad democrática o aristocrática, siendo incluso perfectamente posible, en última instancia, encuadrar una teoría legitimista dentro de unos auténticos principios democráticos sobre los que se edificara el futuro Estado monárquico.

Tampoco estará situada en el centro de gravedad de las preocupaciones estatales el hombre como entidad, sino lo estarán los hombres físicos de carne y hueso, contodos sus personales problemas. Problemas que se han hecho demasiado grandes y trascendentales en los tiempos presentes, para que pretendamos continuar abordándolos a base de un sistema de ficciones. Por eso es por lo que, como afirmó el doctor Canaval, la Monarquía es el único régimen posible de futuro.

(Editorial publicado en Monarquía Europea Nº 4 Año 2 Abr-Jun 1992, revisado y actualizado el 18-05-2008 para este blog. El Dr. Gustav Canaval fue un teórico austríaco de la idea monárquica en cuyos textos se basa este artículo)

17 mayo 2008

El PP, José I y la traición de los cortesanos

Lo del PP vasco, que no apoya claramente a San Gil, es una muestra más de lo que ocurre en el seno del partido. Los mediocres quieren mantenerse en los sillones a toda costa en lugar de luchar por principios. Esta situación recuerda mucho a lo que pasó con José I, el rey impuesto por Napoleón en 1808. La mitad de la corte se fue con él, la otra mitad se fue a Cádiz.

En realidad, Rajoy fue impuesto como candidato y presidente del PP sin contar con el pueblo (afiliados y votantes potenciales del PP). No contaba con apoyos sólidos, pues es un hombre sin autoridad ni carisma. No le salva que tenga tal vez más tablas que Z, pero Z es más listo que él (que no es lo mismo que inteligente), y en la política todo es estrategia, astucia, habilidad dialéctica y apariencia.

Durante los cuatro últimos años, Rajoy ha demostrado no saber de estrategia, ni él ni sus consejeros, de los que debe haber muchos en el PP (como en todols los partidos), pero ninguno con conocimiento de causa ni sentido común. La estrategia de la confrontación agresiva, en lugar de centrarse en las cosas que realmente importan para ofrecer una alternativa, desgastó sobremanera a este partido. Ni siquiera duraante la campaña electoral Rajoy supo transmitir un mensaje claro de lo que iba a ser la gestión del PP al frente del gobierno. Se limitó a insistir hasta la saciedad en temas agotados argumentativa y estratégicamente, cayendo siempre de nuevo en trampas tendidas por el listo de Z y sus demagogos profesionales.

Un hombre que no ha sabido convencer durante cuatro años y que ha perdido dos elecciones generales debe retirarse y dejar paso a gente nueva y más válida. Lo que le falla a la derecha en general es la dialéctica, algo que no se entiende, pues expertos en la materia debe haber muchos. Pero el PP no entiende de formación. Monta una fundación ideológica como FAES, que sólo parece ser una plataforma de imagen y de conferencias para un público selecto. No piensa en la formación de sus bases ni tampoco de sus dirigentes, y por eso no consigue transmitir ningún mensaje convincente.

Con una camarilla de cortesanos mediocres y de bajo perfil no se avanza. Son estos cortesanos oportunistas y traidores de la causa popular que rodean a Rajoy y que sólo piensan en manetnerse en nómina del partido. Pero faltan convicciones y bases ideológicas firmes. Un partido que se define de centrista no tiene ideas claras. Los votantes esperan más y se sienten huérfanos ante la indefinición del partido al que deben votar por no existir otro. Y creo que los cambios de Rajoy mucho tienen que ver con su encuentro con Merkel y Sarkozy en vísperas de las elecciones. Son, como él, dos dirigentes sin definición ideológica rodeados de mediocres y hombres grises.

Los valientes, aquellos que tienen ideas claras y las quieren ver plasmadas en el programa político, revientan y se ven rodeados de los mediocres que afilan cuchillos e inventan traspies. Huele a traición y, en cierto modo, a corrupción. Un tipo de corrupción de las ideas, de las maneras. Mentes corrompidas, podridas.

José I no fue mal gestor como rey, a pesar de la imposición y falta de legitimidad. Madrid le tiene que agradecer muchas reformas urbanísticas. Rajoy no fue mal ministro, y a pesar de la falta de legitimidad en su puesto de presidente del PP por su nombramiento a dedo no lo hizo mal del todo. Pero toda falta de legitimidad se traduce tarde o temprano en una pérdida de autoridad, y a la vista está que esa autoridad no la ejerce ya ni por mucho que se esfuerce por rodearse de cortesanos de bajo perfil y con una legitimidad aún más dudosa que la suya.

El PP ya tiene su propio 2 de mayo con un espectacular rebrote de afrancesados en el Partido Popular (pensemos sólo en Gallardón), y estoy seguro que acaba con la expulsión de los intrusos. La pregunta que queda es quién será el "Deseado" que sustituirá a Rajoy.


Interesante punto de vista: