No ganamos para sustos. No bastaba con la chabacana historia del espionaje entre los populares. O tal vez ese haya sido el detonante para lo que ocurre ahora.Resulta que el jueves salió a la luz una nueva trama de corrupción, esta vez del PP - el Partido Podrido. No es que sólo esté podrido el PP, pues al mismo tiempo se desarrolla sin mucha atención mediática el juicio por la corrupsoe ibicenca, no menos grave que la que parece haberse cocido desde hace dos lustros en la sierra noroeste de Madrid. Pero es tanto más grave que sea precisamente el PP dados los problemas de liderazgo y desacuerdo en el partido.
Hoy ha dimitido -o han hecho dimitir- el alcalde de
Envuelto en el
escándalo está el ex alcalde de Majadahonda, que tras sólo dos años al frente del ayuntamiento se vio obligado a dimitir por sospechas de corrupción inmobiliaria. Y ahora resulta que una detenida era su jefa de gabinete en el ayuntamiento. Su foto de 2003 dice mucho de los personajes, diría yo. A Ortega le conocí una vez en 1991, hizo una promesa a una asociación que nunca cumplió. Ya entonces, este trepa me daba mala impresión, y lo que pasó más tarde sólo confirmó lo que pensaba entonces. Además, en cierto modo es como con Al Capone, siempre caen por cosas menores, cuando el resto al menos se puede intuir, por dos parcelas mal vendidas o recalificadas. Foto: Carmen Rodríguez Quijano y Guillermo Ortega.Lo que demuestra esta situación creada ahora estratégicamente por el juez Garzón -el juez que más interviene en la política nacional con sus espectáculos de justicia- es que los partidos que llevan damasiado tiempo en el poder, sea donde fuere, acaban en un marasmo de corrupción y tráfico de influencias. Este hecho es aún más llamativo allá donde un partido tiene la mayoría absoluta y no está sometido a control por otros partidos, aunque no pocas veces los partidos minoritarios coaligados caen en la misma tentación que los grandes (véase Pinto).
Este año del búfalo (que comenzó el día 27 de enero, según el horóscopo chino) ha empezado bien
