20 diciembre 2008

¡Feliz Navidad!


A todos los lectores y amigos de
Occidente a la Deriva:

¡Feliz fiesta de la Natividad de Nuestro Señor Jesu Cristo!

¡Que el Rey de Reyes nos proteja y nos guíe!


19 diciembre 2008

Berlín y sus teatros (XIII): Tribüne

Nuevo escándalo cultural en Berlín Occidental: Wowereit cierra el teatro Tribüne al retirarle las subvenciones.

El teatro privado más antiguo de Berlín, La Tribuna, está condenado al cierre en vísperas de su 90 aniversario.

El pasado verano, el jurado encargado por el departamento de asuntos culturales del Senado de Berlín, que decide sobre la adjudicación de las subvenciones básicas para los años 2009-2010, propuso la supresión de las mismas para el teatro La Tribuna, de acuerdo con lo cual el Senado ya no apoyará económicamente al teatro. Todas las intensas gestiones para garantizar la continuidad del teatro privado de larga tradición han fracasado a causa de la situación general de la economía, de modo que el 31 de diciembre tendrá lugar la última representación en esta sala. Nuevamente se acaba con otro trocito del antiguo Berlín, lo que responde, sin duda, al afán del nefasto alcalde gobernador Klaus Wowereit de hundir la cultura y las infraestructuras en Berlín Occidental.

El equipo del teatro considera esta decisión una deficiente valoración de la evolución de los últimos años. Tras la salida de Ingrid Keller y Rainer Behrend, que dirigieron el teatro durante muchos años, la sala tuvo que afrontar dos tipos de comienzos nuevos: uno que afectaba al personal y otro de tipo conceptual y de contenidos, ya que el dictamen emitido por el jurado en 2005 ya había negado a la Tribuna su subvencionabilidad (cuando previamente el mismo jurado había propuesto un incremento de las ayudas).

Tras el fracaso consecutivo de dos directores artísticos, el teatro había demostrado recientemente que sí es posible dirigir esta nave del teatro Tribuna. Pero también quedó patente que los dos anteriores puntos de partida en lo artístico y en contenidos no podían tener éxito en esta sala y habrían llevado a la catástrofe financiera de haber continuado.

En 2007 se logró parar la debacle financiera durante el primer semestre mediante una programación atractiva, como por ejemplo con la opereta charlottemburguense "Saure Nierchen" (riñoncitos en escabeche), el recital de Lutz Görner de obras de Gernhardt y el musical de Weber titulado "Bleib noch bis zum Sonntag" (Quédate hasta el domingo), calificadas muy positivamente por los miembros del jurado y los críticos Ute Büsing y Gerd Hartmann. En 2007 también se había logrado ahorrar 218.000 euros de subvenciones anuladas e incluso generar un pequeño superávit. Durante el año se realizaron 189 funciones y 28 programaciones diferentes, incrementando la ocupación en un 20%.

La producción "Irma La Douce" (aclamada también por el miembro del jurado y crítico Gerd Hartmann) es otro ejemplo de lo que sí puede funcionar en esta sala y que proporciona una mayor aceptación por parte incluso de nuevos segmentos de público.

Es especialmente lamentable y resulta incomprensible que el jurado no tenga ahora en cuenta para nada su análisis de la reciente evolución de la Tribuna que había transmitido en las conversaciones personales, ya que califica los nuevos planteamientos conceptuales como no merecedores de subvenciones.

Precisamente este análisis demuestra que el planteamiento conceptual de querer continuar la tradición de la Tribuna como teatro político y de ampliar su oferta con entretenimiento de calidad constituyen perfectamente un camino que promete éxito. Y es concretamente la programación actual con el musical "Irma La Douce" y el debate de Christoph Klimkes sobre la política de "Eutanasia" durante el régimen nacionalsocialista que plantea su obra "Tiergartenstraße 4" (Calle del Tiergarten Nº 4) la que demuestra que esta orientación conceptual puede funcionar muy bien.

Sobre la argumentación del jurado en relación a "Tiergartenstraße 4" -que cuenta con el patrocinio del Secretario de Estado para Asuntos Culturales André Schmitz-, el equipo de teatro ha dado algunos detalles:

El jurado alega:

"El jurado no puede ver el nuevo comienzo marcado por el estreno de la obra de teatro "Tiergartenstraße 4" -se trata del tercer intento en dos años-. Al parecer el teatro, que lucha por su supervivencia, con "Eutanasia" se sirve de un 'tema populista' que se sustrae al análisis crítico debido a la candencia del tema. Lo que causa más disgusto es que el texto y la puesta en escena quedan anclados en los años de 1950, tanto en contenido como formalmente."


El equipo considera que de esta manera esta valoración desprecia el compromiso tan ambicioso, ya que es precisamente el propósito del teatro político enfrentarse a temáticas comprometidas. Además, en relación con ello nunca se había hablado de un nuevo comienzo. Ya en el verano de 2007 el teatro había encargado al autor Christoph Klimke que escribiera la obra, y este encargo se hizo con la intención de servirse de un tema de máxima actualidad, porque el autor se había ocupado durante un largo tiempo de este tema.

Es cierto que hubo algunas observaciones críticas, incluso críticas negativas, pero también buenas críticas. El público hizo un gran número de comentarios, todos ellos positivos y que se pueden leer parcialmente en el libro de visitas.

Al margen de todo lo anterior, poco después de finalizar la conferencia de prensa en la que el jurado hizo públicas sus valoraciones, llegó la invitación del Teatro de Brandemburgo para representar la obra como compañía invitada en enero de 2009. La noche anterior, la directora del memorial en Hadamar asistió a la función y manifestó su deseo de llevar la obra el 9 de noviembre de 2009 a Hadamar. Asimismo, se establecieron contactos con la Universidad de Giessen y otro memorial en Schwerin, que se están tramitando ahora. Con motivo de la inauguración de una placa conmemorativa en la calle Tiergartenstraße consultó en julio de este año si la compañía estaría dispuesta para leer en público informes de víctimas y verdugos.

Finalmente, el teatro apunta que las direcciones del teatro nunca miran al futuro sin preocupaciones, a la ligera e ingenuamente y que con toda seguridad se muestran muy pocas veces del todo satisfechas con lo que han conseguido, ni mucho menos se duermen en los laureles. El teatro tiene que probar su valía cada vez de nuevo y está expuesto siempre a las fluctuaciones cíclicas, las cumbres y los baches. Después de un período crítico de año y medio resulta que desde hace medio año se registra un auge con tendencia al alza que no debe ser ahogado en sus inicios .

Se trata aquí también de un trozo de historia teatral de Berlín. En la Tribuna inició su camino en Berlín Fritz Kortner, en ella comenzó la joven Marlene Dietrich y actuaron las estrellas teatrales de los años de 1920. Hubo puestas en escena de Erwin Piscator y Jürgen Fehling, Victor de Kowa inauguró la Tribuna el 1 de junio de 1945 como primer teatro berlinés a sólo tres semanas desde el final de la guerra. En los años de 1950 volvieron a actuar en el escenario las estrellas del momento, Eugène Ionesco y Ephraim Kishon escenificaron obras propias, durante años se podía ver a actores como Edith Hancke, Klaus Sonnenschein y Dagmar Biener, Rainer Behrend celebró grandes éxitos con sus revistas político-literarias que llegaron más allá de los límites de la ciudad.

No puede ni debe ser que no se dé ninguna nueva oportunidad a este teatro de alta tradición, porque la Tribuna celebra el año que viene su 90 aniversario como el teatro privado más antiguo de Berlín y el único teatro ligado localmente al distrito de Charlottemburgo.

Quien quiera apoyar al teatro y protestar contra su cierre puede escribir al Alcalde Gobernador de Berlín o participar en la recogida de firmas aquí en el teatro.


Historia

En septiembre de 1919, el aula del liceo de chicas construido en 1915 por la primera arquitecta independiente alemana Emilie Winckelmann en el Edificio Ottilie von Hansemann se convirtió en un teatro, La Tribuna. Fundado como escenario político, muy pronto se convirtió en un teatro con el repertorio habitual entre comedia y tragedia, entre experimento y formas clásicas del teatro. Así se ha mantenido el teatro hasta el día de hoy. Los contenidos y los aspectos artísticos conforman una programación que se enfrenta de forma crítica con el espíritu de los tiempos actuales, el Zeitgeist, y sus tendencias, enlazando lo cómico y lo trágico, contando historias sobre personas, historias que ofrecen al público puntos de contacto y posibilidades de identificación. Las escenificaciones a la vez entretenidas e incómodas convierten a la Tribuna en un teatro que se pone ante todo al servicio de la historia que se representa y las personas que la ponen en escena.

Finalmente, fueron Ingrid Keller y Rainer Behrend los que durante los últimos treinta años han marcado el perfil de la Tribuna. En 2006 se retiraron y traspasaron la dirección a Corinna y Thomas Trempnau, durante largos años colaboradores suyos. Su objetivo sigue siendo ofrecer una programación equilibrada con entretenimiento de calidad y la adaptación dramática ambiciosa de temas y materias políticos y sociales históricios y actuales. Las producciones actuales resaltan especialmente el espectro de los contenidos y las formas de teatro: "Tiergartenstraße 4", de Christoph Klimke, escrito por encargo de la Tribuna, trata el tema de la "Eutanasia - La Política en la Alemania nacionalsocialista" (estreno mundial), el musical "Irma la Douce" y tras las vacaciones del teatro el musical de boxeo "Der Kampf des Jahrhunderts" (El Combate del Siglo) de James Lyons y Paul Brown (estreno el 4 de octubre de 2008). Además, en la Sala Azul se ofrece un programa multifacético compuesto por lecturas, monólogos y eventos musicales.

La Tribuna trabaja regularmente con una serie de autores, directores artísticos y compositores: Rainer Behrend, Paul Brown, Harald Clemen, Andreas Gergen, Lutz Görner, Hannes Hametner, Christoph Klimke, Benjamin Knight, Annika Krump, James Lyons, Uschi Otten, Margareta Riefenthaler y los proyectos de teatro con jóvenes de la calle, Heide Simon, Lars Wernecke y otros.

La Tribuna agradece a la Secretaría de Estado para Asuntos Culturales por el apoyo económico con el que contribuye al sustento del teatro desde los años de 1970. Para 2007 y 2008 se concedieron respectivamente 600.000 euros de los fondos públicos para subvenciones básicas. Como se ha dicho al principio, en verano se decidió sobre la supresión de dichas ayudas. Los trabajadores de La Tribuna han realizado todos los esfuerzos posibles para demostrar que este teatro merecía la continuidad de las ayudas para lo cual pedían también la ayuda del público.



1919: La creación

La Tribuna es el teatro privado más antiguo de Berlín que fue cerado como escenario político-expresionista y que celebró su primer éxito con el estreno mundial de "La Metamorfosis" de Ernst Toller, con el joven Fritz Kortner en el papel principal. En su libreto inaugural, la dirección artística de este nuevo teatro presentó sus objetivos:

'Entregamos esas realizacions con el ruego que nos concedan su interés, su acompañamiento personal en los sentimientos y su apoyo activo. La Tribuna creada por nosotros debe convertirse en un teatro de nueva cuña, en el que se intenta dar para el arte escénico con el estilo de expresión acorde con la conciencia cambiada del tiempo. En forma de una solución completamente nueva del problema del espacio escénico vemos la posibilidad de recondicir el placer del teatro a su verdadera razón de ser: Para la reflexión del oyente educado, para la transmisión directa y profunda de la obra poética, para la creación de un lugar de cultura de una comunidad pensante.'

El programa para los primeros meses se diseñó con el correspondiente compromiso: A parte de otros estrenos mundiales de obras contemporáneas, entre otras de Walter Hasenclever, Else Lasker-Schüler y Stefan Zweig leyeron de sus obras y los dadaístas berlineses alrededor de George Grosz, John Heartfield, Wieland Herzfelde, Richard Huelsenbeck y Walter Mehring celebraron insultos al público muy aclamados.

Los años Veinte y Treinta: desde Eugen Robert hasta Rudolf Platte

Sin embargo, las ambiciones artísticas y políticas no se pudieron poner en práctica durante mucho tiempo por razones económicas. En el mismo mes de diciembre de 1919 se hizo cargo de La Tribuna un experto en teatro de entretenimiento, Eugen Robert, y a los "Escenarios de Robert" pertenecían más tarde también el Theater am Kurfürstendamm y el Café Größenwahn (Café Aires de Grandeza). Robert dirigió el teatro hasta 1933, cuando tuvo que huir a Londres. A parte del teatro de entretenimiento, durante los años de 1920 también escenificaban en el teatro Erwin Piscator y Jürgen Fehling, entre otros con Heinrich George y la joven Marlene Dietrich.

A mediados de los años treinta la Tribuna estuvo durante una temporada bajo la dirección de Rudolf Platte, a continuación y hasta el final de la Segunda Guerra Mundial el teatro fue utilizado por la Escuela de Artes Escénicas del Teatro Alemán.


Después de la guerra: Viktor de Kowa y Frank Lothar

El 1 de junio de 1945, la Tribuna fue el primer teatro berlinés que se inauguró tras la guerra bajo la dirección de Victor de Kowa: Con su programación de arte pequeño en la Conférence de Hildegard Knef. Cinco años más tarde, Kowa mantuvo la fidelidad de su público con teatro literario y teatro de bulevar muy logrado. De 1950 a 1972, Frank Lothar seguía con este acto de balanceo entre entretenimiento comercial y literatura exigente.

Después de pasar por dificultades artísticas y, por consiguiente, económicas, Frank Lothar tuvo que abandonar en 1972. Su puesto fue asumido entonces por Horst A. Hass, Hugo Affolter y Klaus Sonnenschein.

El equipo directivo lo integraban entonces también Ingrid Keller y Rainer Behrend, que entraron en 1978 junto a Klaus Sonnenschein en la dirección y continuaron con la misma tras la salida del último en 1997 hasta el año 2006.


Teatro Popular Berlinés con Edith Hancke y Klaus Sonnenschein

A principios de 1972, después de veintidos años bajo la dirección de Frank Lothar, hubo que elaborarse un nuevo planteamiento conceptual para la programación. Los teatros berlineses en parte bien subvencionados ofrecían casi de todo, desde el teatro de bulevar de entretenimiento y teatro popular hasta obras contemporáneas y clásicas.

Dado que la dirección de la Tribuna pudo componer una compañía, cuyos actores aportaban una formación de canto y algunos incluso dominaban instrumentos musicales, se pudo hacer realidad la idea de un pequeño teatro dramático musical. Esta idea tuvo ya éxito con su primer musical: "Wonderful Chicago" de Heinz Wunderlich fue el primer gran éxito mediático y de público. Posteriormente, las puestas en escena con la actriz popular berlinesa Edith Hancke tuvieron éxitos especialmente sonados, y ella recibió varias veces premios del público por sus papeles que representó en La Tribuna, com o por ejemplo "El Telón Dorado" y otros. En estos éxitos de público, su esposo Klaus Sonnenschein era el director artístico, que muchas veces hacía también de compañero masculino en el escenario. Obras representativas de las muchas producciones con ambos actores eran "Das Fenster zum Flur" (La Ventana hacia el pasillo) y "Mutter Gräbert macht Theater" (Madre Gräbert hace teatro) de Curth Flatow.



Las revistas político-literarias de Rainer Behrend

En contraposición al teatro popular se ha desarrollado una programación que trata materias literarias exigentes y revistas cabaretístic-literarias. La primera obra de esta serie fue kam "Revolución-Rrreacción" con canciones y textos de Adolf Glassbrenner (un importante autor político-satírico de principios del siglo XIX), una obra de historia contemporánea a partir de 1848, a continuación de presentó la "Revista del Emperador Guillermo", un espectáculo sobre el último emperador alemán.

Con motivo del festival de teatro Festwochen de 1977, Rainer Behrend volvió a sacar del baúl las canciones satíricas y canciones populares del poeta berlinés Walter Mehring: "Walter Mehrings Lumpenbrevier" (Breviario de Chorizos de Walter Mehring). Con motivo de esta revista con canciones de la República de Weimar (primera república alemana), el poeta gravemente enfermo que vivía entonces en Zurich visitó nuevamente su ciudad natal y La Tribuna. Por la historia musical "Los Poetas Quemados" (escenas, canciones y poemas desde el exilio de 1933-1945), Rainer Behrend recibió en 1978 el Premio de los Críticos. Otras producciones que tuvieron un éxito destacado fueron "Immer'n bißken zurück zu det alte Untertanenjlück!" (Siempre n'poquito p'atrás a esa antigua felicidad de súbdito), una obra que trataba la revolución de 1848 en 1987), "No te ablandes ahora" (canciones y poemas sobre el amor de Bertolt Brecht, 1990) o la revista de Heinrich Heine "Alemania - Un cuento de invierno" (1998).


En la actualidad

Durante los últimos diez años, un cierto número de directores artísticos han podido festejar en La Tribuna grandes éxitos. El último de ellos ha sido Folke Braband con la obra previa a la película titulada "Ganz oder gar nicht" (Del todo o en absoluto): "Ladies Night“ (que en seis años se había incluido más de 300 veces en la programación), Bernd Mottl con el clásico de culto "Harold & Maude", así como Andreas Gergen y Gerald Michel con sus musicales "Non(n)sens" y "Piaf".

Tras su despedida de Ingrid Keller y Rainer Behrend, que habían sido los directores generales del teatro durante muchos años, y una fase transitoria con el director artístico Helmut Palitsch, recientemente fallecido, en el futuro La Tribuna tenía previsto colaborar con un elenco disponible de profesionales del teatro: Rainer Behrend, Paul Brown, Harald Clemen, Andreas Gergen, Lutz Görner, Hannes Hametner, Christoph Klimke, Benjamin Knight, James Lyons, Lars Wernecke y otros más.

Fuente y enlace: Tribüne

16 diciembre 2008

Berlín y sus teatros (XII): Volksbühne

La Volksbühne (Teatro del Pueblo) en la antigua plaza Bülowplatz en Berlín, desde tiempos de la RDA denominada Rosa-Luxemburg-Platz, se levantó en 1914 promovida por un movimiento popular.

La asamblea fundacional de la asociación Freie Volksbühne se celebró en 1890. Dos años más tarde, en 1892, se escindió la Neue Freie Volksbühne" y encargó la construcción del teatro. El objetivo de la organización obrera de visitantes del teatro era promocionar un arte escénico realista y contemporáneo y de ofrecer al proletariado visitas al teatro a precios reducidos y acercarlo así al arte escénico. El edificio del teatro se construyó entre 1913 y 1914 según los planos de Oskar Kaufmann sobre la plaza Bülowplatz en el Distrito de Centro de Berlín. En la parte superior de la fachada principal se había incrustado el lema "El Arte para el Pueblo". Izquierda: Logo actual. Derecha: El teatro antes de la guerra.

El primer director artístico de la Volksbühne fue Max Reinhardt. Erwin Piscator lo fue en los años de 1930 y Benno Besson en los años de 1970. Todos ellos dejaron su huella en este teatro.

Desde la caída del muro, el teatro Volksbühne en la antigua plaza Bülowplatz, hoy Rosa-Luxemburg-Platz, ha sido paradigma indiscutible de lo que más ha estado en boga en contraposición con lo que se quedó desfasado.

Tras la reunificación de Berlín, el director teatral Frank Castorf dirigía este teatro centenario de forma excesiva, controvertida y rompedora en lo estético y de manera meditada en el concepto y en la organización. La Volksbühne es, paradójicamente, elitista y popular, excéntrica y masiva. Castorf, nacido en 1951 en Berlín oriental, adquirió celebridad como "violador de los clásicos", su ascenso se inició en la antigua RDA, donde ya lidió con la censura de funcionarios y políticos que no toleraban sus críticas y su temperamento independiente. Hoy por hoy, Castorf es el director de teatro mejor valorado por la crítica alemana, aunque no necesariamente por el gran público, que con frecuencia se rinde desconcertado ante su vertiginoso, radical y perturbador lenguaje escénico.

"Dentro de tres años seremos famosos o estaremos muertos", dijo Frank Castorf al hacerse cargo de la dirección artística de la Volksbühne en 1992. El maestro de la deconstrucción estética (cuyos montajes ostentan el mote de "Ensalada de patatas", mote que describe en clave de humor germano su manía de cortarlo todo en trocitos y remezclarlo con su salsa particular), ha logrado transformar este teatro que basaba su tradición en temas políticos en uno de los escenarios más excitantes de Alemania. Directores como Christoph Marthaler, conocido por su teatro de la lentitud, el cineasta Christoph Schlingensief, especialista en provocaciones teatrales, el coreógrafo Johann Kresnik, René Pollesch, responsable artístico del espacio Prater de la Volksbühne, y el mismo Castorf con sus investigaciones sismográficas y sus adaptaciones multimedia de novelas, constituyen la vanguardia y garantizan la renovación estética, un teatro propenso al experimento, situado a medio camino entre el estudio de la realidad y la paradoja. Para ello, Castorf confía en un elenco de extraordinaria calidad.

"Si el arte puede algo es crear una conciencia de crisis, en vez de sublimarla." Castorf, junto a su dramaturgo jefe Matthias Lilienthal, actual director de los teatros Hebbel am Ufer, ha convertido en poco tiempo el edificio gris y hermético de la Volksbühne en un lugar de culto, rescatando la identidad de toda una generación -la de la Alemania comunista- y regenerándola en un activo cultural sin precedentes. Izquierda: Frank Castorf.

Con una programación y modos de hacer totalmente distintos, Castorf ha logrado cautivar a un público inusualmente joven y crear toda una marca de fábrica de producciones escénicas, musicales y artísticas.

Joven, vestido de negro, botellín de cerveza en la mano, así era el visitante de culto en los primeros tiempos de la nueva Volksbühne. Después de la representación subía directo al "Salón Rojo" (Roter Salon) situado en el vestíbulo superior del ala izquierda, para disfrutar de un concierto de DJ o de una sesión nocturna de vídeo en el "Salón Verde" (Grüner Salon) ubicado en el vestículo superior del ala derecha. O bien acudía a una discusión sobre "Capitalismo y Depresión" con Las Ratas, el grupo de teatro formado por los sin techo e integrado en la Volksbühne, o simplemente se tomaba una segunda y una tercera cerveza en la cantina del sótano en compañía de los actores.

La Volksbühne ha sabido ponerse a sí misma en escena como una excitante obra de arte, presentándose como un proyecto o montaje concreto, sabiendo reconocer la desaparición de la escena del público tradicional burgués y apostando claramente por otros públicos, gente más joven acostumbrada a ir al cine, a conciertos o a clubes. Al fenómeno Volksbühne todavía le quedan unos años, el Senado de Berlín acaba de renovar el contrato de Frank Castorf hasta 2013.


La Freie Volksbühne en Berlín Occidental

La asociación refundada tras la guerra en Berlín Occidental comenzó con la explotación y gestión de teatros propios como el teatro que antaño inauguró en 1914 en el posterior sector de ocupación soviética y que fue casi totalmente destruido durante la Segunda Guerra Mundial, reconstruido en los años de 1950 sobre todo por su simbolismo como teatro popular dedicado a la difusión de la cultura entre el proletariado.

La asociación Freie Volksbühne Berlin comenzó su nueva andadura alquilando entre 1949 y 1963 el teatro Theater am Kurfürstendamm en Berlín Occidental y tomó en consideración la sustitución de la antigua sala en el este de la ciudad por un gran teatro propio. Así aconteció que se encargara al arquitecto Fritz Bornemann la planificación y el diseño del nuevo teatro Freie Volksbühne, inaugurado en 1963, al que volvió como primer directo general Erwin Piscator. Foto: La Volksbühne tras la guerra.
Tras la caída del muro, la casa se quedó temporalmente vacía, sirvió algún tiempo de escenario para musicales y debía ser transformado finalmente en un centro comercial o de multicines. Sin embargo, al final fue arrendado en 2001 por la compañía de Festivales de Berlín "Berliner Festspiele GmbH" y sigue funcionando como escenario para este festival de teatro en Berlín.

La Freie Volksbühne celebra su 60º aniversario
Con un acto festivo en el Deutsches Theater, la organización de visitantes de teatros Freie Volksbühne celebró el 27 de octubre de 2008 el 60º aniversario de su existencia desde la refundación tras la Segunda Guerra Mundial.

No obstante, su historia comenzó en el año 1890, cuando con su llamamiento fundacional Bruno Wille intentó esquivar la censura de los teatros en Prusia. La primera casa propia se inauguró en 1914 con la Volksbühne en la antigua plaza Bülowplatz.

A continuación del acto festivo del 27 de octubre se presentó la puesta en escena de Michael Thalheimer de Las Ratas, de Gerhart Hauptmann. Para ello hubo una razón importante: El montaje de esta obra por el director artístico Rudolf Noelte con Cordula Trantow, Will Quadflieg, Günter Lamprecht, Gottfried John y Lena Stolze había sido la primera producción de la Freie Volksbühne, que en 1977 había sido invitada al festival de teatro de las salas de lengua alemana.

Tras la Segunda Guerra Mundial y hasta la construcción de la casa propia en la calle Schaperstraße de Wilmersdorf se había instalado en el Theater am Kurfürstendamm como sede provicional de la Freie Volksbühne en Berlín Occidental después de que la asociación fuera disuelta en la parte oriental de la ciudad como organización de venta de entradas de teatro.

En el teatro en el Kurfürstendamm fueron directores de la Freie Volksbühne Oscar Fritz Schuh, Rudolf Noelte y Erwin Piscator. En 1963, Piscator escenificó allí el estreno mundial espectacular de la obra de Rolf Hochhuth titulada "Der Stellvertreter" (El Sustituto).

En el mismo año se inauguró el nuevo teatro de la Freie Volksbühne en la calle Schaperstraße. La casa estuvo marcada durante largos años por la dirección de Kurt Hübner. Foto: Las oficinas de la asociación.

Fuente: Berliner Morgenpost (Correo Matutino de Berlín).

15 diciembre 2008

Berlín y sus teatros (XI): Teatro Grips

El Teatro GRIPS se encuentra en el distrito berlinés occidental de Reinickendorf. Tener GRIPS significa "coco", "cerebro", "tener algo en la cabeza", "saber pensar", es sinónimo de "masa gris", una "cabeza pensante".

Se fundó en el año 1966, en los tiempos de los movimientos estudiantiles en Alemania y Francia, La idea de este etatro surgió en Berlín Occidental como un teatro para niños y comenzó su andadura dentro del Reichskabarett (Cabaret del Imperio), que era un cabaret de ideas progresistas y entre cuyos autores figuraba Volker Ludwig (véase foto), director y gerente del teatro hasta la actualidad. Con el tiempo, este teatro para niños de hizo famoso y hasta considerado por todo el muindo con sus montajes de obras de Ludwig como "Una Fiesta para Papadakis", "Max y Milli" y sobre todo "Línea 1".

E
n los años setenta, las obras muchas veces se retransmitían por televisión y ofrecían algo distinto a los habituales payasos y entretenimientos ligeros tipo cuentos infantiles para el público infantil.

Al principio se trataba sólo de funciones de fin de semana. El nuevo planteamiento de teatro infantil en que se enmarcaban estas primeras funciones, detrás del cual tarslucía una crítica social y una vocación claramente educacional que pretendía la "emancipación" de los niños, despertó muchos recelos, sobre todo entre los políticos más conservadores. Durante las representaciones, los actores preguntaban directamente al público -es decir, a los niños- qué les preocupaba y en qué pensaban.

La cuestión de género en la sociedad (por ejemplo la elección de ser ama de casa como sus madres en el caso de las niñas) era un tema central en sus montajes. Más adelante, en los años setenta, la compañía amplió su público, dirigiéndose a los adolescentes y dedicando especial atención al tema de la sexualidad e intentando romper con todos sus tabúes. De aquí surgieron producciones míticas como "De esto no se habla" o "¿Qué significa amor?".

Al abandonar la compañía las salas del Cabaret Imperial en 1972, se optó por un cambio de nombre, adoptando la denominación actual de GRIPS-Theater. En 1974 se realizó un nuevo cambio: La compañía se mudó al actual emplazxamiento en la plaza Hansaplatz. Aquí, los espacios fueron especialmente diseñados para el tipo específico de montajes que caracterizan todos los trabajos de este grupo teatral: El escenario es circundado por los jóvenes espectadores a modo de una arena. de esta manera los actores pueden moverse entre el público, con un aforo total de hasta 400 plazas.

El Teatro GRIPS introdujo paulatinamente todo tipo de temas candentes en sus producciones. Obras como "Todo plástico", que trataba el tema de las casas okupa, o "Una historia de izquierdas", que contaba la historia de tres estudiantes, causaron furor entre el público joven y no tan joven. En los años ochenta, su fama de "comunistas corruptores de menores", etiqueta proveniente del ala más conservador de la Unión Cristiano-Demócrata, tuvo como consecuencia una gran publicidad para el teatro. Un público curioso y avispado abarrotaba la sala día tras día.

Pero sin duda el montaje más espectacular del Teatro GRIPS ha sido "Línea 1" (foto a la derecha), que, estrenado en el año 1986, aún sigue en cartelera. "Línea 1" cuenta la historia de una chica joven embarazada que llega a Berlín en busca de su novio. En la línea 1 del suburbano se topa con un sinfúín de personajes. Esta sencilla trama ofrece al espectador un divertidísimo retrato de la sociedad berlinesa de la época del muro, lleno de guiños e ironía.

El hecho de que hoy en día muchos teatros públicos tengan un teatro para niños y jóvenes es en gran parte un logro de Volker Ludwig. No por nada se le conoce como el padre del "teatro infantil moderno". Alemania no sólo puede presumir de haber reunido en la laaga historia de su teatro para niños más de 2.500 obras. Cada año se producen en este país 700 nuevos montajes. Las compañías infantiles más respetadas han apostado con éxito por un teatro de oposición a los planteamientos más candentes que llegaban desde otros frentes.

"No nos
interesan los niños como consumidores a los que se les dice qué tienen que ver. Hay que tratar su realidad", insiste el pequeño equipo del Teatro GRIPS. "Vamos directamente a las escuelas y les preguntamos qué es lo que les interesa. Y lo planteamos desde ese punto de vista y no desde el punto de vista del artista. La clave siempre es no aburrir. Si esto ocurre, cambiamos de obra."

Un objetivo tan directo sólo es posible con el papel que permite a la compañía berlinesa y a otros teatros infantiles no perder el hilo de la realidad escolar. Con una media de 40 funciones al mes, la maquinaria del Teatro GRIPS está al límite de su capacidad y sólo el intercambio de actores que rotan en la misma obra, hace posible la continuidad.

Un aspecto curioso: Desde la caída del muro, el teatro no ha podido abrirse al público de la parte oriental de la ciudad, cuando se supondría un mayor interés por parte de los germano-orientaales por este tipo de teatro progresista. Ningún profesor de colegio del este llevaría a sus alumnos a este teatro, por las reticencias contra Occidente, que aún ven como el eterno enemigo de clase. La tradición en la antigua RDA era un teatro infantil clásico de cuentos infantiles, no interesaba un teatro que trata la realidad de los niños. En esto no ha cambiado nada en el este.

14 diciembre 2008

Berlín y sus teatros (X): Fabrik Potsdam

El Centro Internacional de Danza y Movimiento Artístico denominado Fabrik Potsdam está ubicado dentro del complejo cultural de la Schiffbauergasse en Potsdam, un antiguo cuartel prusiano que más tarde se convirtió en un polígono industrial.

La capital brandemburguense de Potsdam está a pocos kilómetros de Berlín y está conectada por autopista, metro de superficie (S-Bahn) y barco (por el río Havel y sus extensos lagos que separan a Potsdam de Berlín). Este espacio y otros centros de arte escénico independiente forman este nuevo barrio de la ciudad.

La Fabrik Potsdam es una iniciativa que comenzó después de la caída del muro en una casa okupa en el centro de Potsdam. Todo un milagro si tenemos en cuenta que la danza contemporánea era prácticamente inexistente en la antigua República Democrática Alemana, el estado títere de la URSS y escaparate del socialismo real con sus infraestructuras obsoletas de la posguerra, sus casas en estado lamentable, sus calles sin mantenimiento y su falta total de libertad. En los últimos años de su existencia, algunos grupos habían comenzado tímidamente a experimentar, pero oficialmente el término de danza abarcaba tan solo el ballet y el baile popular tradicional.

Fundada en 1990 por Sven Till y Wolfgang Hofmann como asociación para el fomento de la danza contemporánea, la situación precaria de la Fabrik Potsdam condicionó el cambio continuo de domicilio: De la vieja fábrica a un almacén abandonado de pesacado y de ahí a una destartalada cuadra de caballos, para acabar finalmente en el barrio cultural de la Schiffbauergasse ("callejón de los astilleros"). En este lugar cuenta actualmente con un segundo espacio, una sala nueva con un aforo de 199 butacas, cuatro grandes estudios de danza y dos estudios más pequeños. Una trayectoria similar siguieron los otros grupos independientes que ocuparon alrededor de 1992 los espacios vacíos del complejo de la Schiffbauergasse: El Centro Internacional de Teatro y Pedagogía Teatral T-Werk (fruto de la unión de los grupos de teatro independientes DeGaterr'97 y Havarie), el caserón de conciertos Waschhaus (Lavandería) y el Trollwerk.

Este asentamiento consentido supuso la revitalización del área que pasó a ser más tarde no sólo el emblema de la cultura más vanguardista de la ciudad -donde se programan festivales, conciertos, cine, exposiciones, eventos de todo tipo y macrofiestas-, sino también sede del Museo de Arte Fluxus+ y del nuevo Centro de Diseño de Volkswagen o de empresas como la multinacional Oracle o BIO Company. Todo ello ha sido posible gracias akl proyecto de desarrollo "Área Integrada de Cultura e Indutria de la Schiffbauergasse", promovido en 1999 y por medio del cual se realizó la rehabilitación de los viejos edificios con financiación del Ayuntamiento de Potsdam, del Estado Federado de Brandemburgo y de la Unión Europea y cuyo objetivo final ha sido la construcción del Centro de Arte y Sociocultura.

Desde un principio, la Fabrik Potsdam fue concebida como un lugar para profesionales y aficionados, bailarines y espectadores, niños y adultos. El perfil de la Fábrica lo configuran espectáculos de jóvenes bailarines, así como de coreógrafos reconocidos internacionalmente, el programa de residencia artística, las producciones propias de la Fabrik Company, talleres y clases regulares de danza y movimiento y el festival anual Potsdamer Theatertage.

Este festival de las "Jornadas de Teatro de Potsdam" ofrece cada año al público de Potsdam un abanico de espectáculos internacionales de alta calidad y diferentes formatos durante el mes de mayo. El año pasado fueron 11 compañías, 16 talleres y coreógrafos de 7 países los que presentaron su trabajo en este marco. Actividades paralelas como cine sobre danza, conciertos o charlas nocturnas complementan el programa. El festival, que se estableció en 1991, continúa siendo todo un referente de la región de Brandemburgo.

Además del apoyo a producciones y coproducciones a través de la Residencia de Artistas, que incluyen alguna beca, pero sobre todo apoyo logístico y técnico, este programa facilita y fomenta la exploración de nuevas ideas en el mundo de la danza y el trabajo con los distintos formatos. La Residencia de Artistas está abierta durante todo el año. Los espacios de trabajo y la posible presentación del trabajo final se deciden conjuntamente entre los artistas residentes y la dirección artística de la Fabrik Potsdam. "Buscamos, sobre todo, compañías que se encuentren próximas a un reconocimiento internacional", afirman los responsables de la Fabrik Potsdam. "Estas compañías pasan unas cuatro semanas en clausura, cocinan en nuestra cocina compartida, a veces incluso cocinamos para ellos. En vez de dinero les facilitamos instalaciones, infraestructuras, alojamiento, salas para los ensayos, asesoramiento técnico y profesional. Es un proceso muy productivo para ambas partes."

Fabrik Company es la compañía de danza del Centro Internacional de Danza y Movimiento Artístico y está a cargo de Sven Till y Sabine Chwalisz, que se incorporó a la dirección artística de la Fabrik Potsdam en 1992. Bajo su dirección o en cooperación con otros artistas (Jess Curtis, Marie-Josée Chartier, Jos Houben, Andrew Dawson) han creado numerosas piezas de danza, entre las que destacan "fallen", "Pandora 88", "Screaming Popes" o "Do you want to dance with me", que han recibido numerosos prenios, como por ejemplo el Total Theatre Award, el Fringe First y el Herald Angel. Todos estos trabajos sitúan a la Fabrik Company como una de las compañías de danza contemporánea más activas y polémicas dentro del ámbito europeo. Foto: Sven Till y Andrew Dawson.

"Arte y cultura son realmente el motor para sacar a la sociedad de la depresión", afirma Chwalisz, que no reniega del esfuerzo personal que ha supuesto y supone sacar un proyecto como la Fabrik Potsdam adelnate. Un proyecto que con tan solo una subvención de 255.000 euros por parte del Ayuntamiento de Potsdam y el Estado Federado de Brandemburgo y con un precario contrato de alquiler arenovar anualmente, el centro se mantiene prácticamente por sus propios medios. Paradójicamente, han sido la Fabrik Potsdam y los otros grupos independientes los que han allanado el terreno para la inserción cultural del teatro oficial, el Teatro Hans Otto, pasando éste a ser el eje central del nuevo "Centro de Arte y Sociocultura" del centro cultural de la Schiffbauergasse.
El resultado de este proyecto cultural inicialmente algo caótico e improvisado y la unión con el Teatro Hans Otto es realmente admirable. Su labor pedagógica y de fomento y promoción de nuevos artistas, a los que se ofrecen oportunidades de aprendizaje y perfeccionamiento como en pocos lugares, constituye una gran contribución al arte y la cultura de la región y en el ámbito internacional. Estoy seguro que la Fabrik Potsdam contrará también en el futuro con el apoyo institucional.



Imágenes de actuaciones en la Fabrik Potsdam